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MANTA RAY, A 24 fotogramas por segundo

“Score. Un concierto de Manta Ray” (abril 1999).

 
 

CD ROCKDELUX (RDL 162)

MANTA RAY A 24 fotogramas por segundo

Con “Score”, ofrecido con el Rockdelux 162 (abril 1999), empezó la singladura mensual de regalar un CD en cada número de Rockdelux de manera habitual. Y no fue un principio cualquiera, no. Nada más y nada menos que un directo muy especial de Manta Ray: de película. “Score” fue el concierto que el 24 de noviembre de 1998 regalaron al público del Festival de Cine de Gijón. Si no estuviste allí, queda la constancia grabada de este disco histórico con 8 cortes. En la entrevista que apareció en ese mismo ejemplar, Joan Pons desveló algunos secretos de los gustos cinematográficos de Manta Ray. Y Quim Casas completó el informe con un artículo sobre las películas cuyos temas musicales aparecieron en el CD. Puedes escuchar debajo cinco de las canciones interpretadas esa noche por Manta Ray.

“La idea surgió en el último Festival de Benicàssim. José Luis Cienfuegos, el director del Festival de Cine de Gijón, llevaba tiempo pensando que Manta Ray deberían tocar en directo en la edición del certamen del 98. Después del concierto de Benicàssim se acabó de convencer. Pero nos hizo una oferta sin condiciones. Lo de hacer guiños y versiones de bandas sonoras salió de nosotros mismos. Entre otras cosas, porque nos gustan mucho”. Esta fue, según Nacho Vegas (guitarra y mil chismes más), la chispa que encendió el primer proyecto de guión de “Score. Un concierto de Manta Ray” (Astro-Sinedín, 1999). El hambre se juntó con las ganas de comer, y entre la pasión por el cine de unos y la admiración por la música de Manta Ray de otros, la 36 edición del festival de Cine de Gijón acogió un concierto único e irrepetible.

“Era para estar allí. Las luces y todo el tema audiovisual estaban muy, muy trabajados. Tras nosotros se proyectaban imágenes: de las películas a las que pertenecían los ‘soundtracks’ o de otros filmes”
(Javier Vegas)

“No podía ser como un concierto más. Aparte de que había muchas versiones que pedían arreglos adicionales, quisimos hacer algo irrepetible, que quedara para la posteridad. No todos los días se tiene la posibilidad de tocar en un escenario como el del Teatro Jovellanos. Sobre el papel, ya era algo muy especial”. Las palabras de Javier Vegas (batería) explican por qué la noche del 24 de noviembre de 1998 había sobre las tablas una docena de personas: los cinco Manta Ray, un cuarteto de cuerda dirigido por Óscar Camacho e I.P.D (Justo Bagüeste y Morgana). “Era para estar allí –prosigue Javier–. Las luces y todo el tema audiovisual estaban muy, muy trabajados. Tras nosotros se proyectaban imágenes: de las películas a las que pertenecían los ‘soundtracks’ o de otros filmes”.

De acuerdo, en eso salimos perdiendo. Pero ¿qué pasa con lo que ganamos? “Score”, una inteligente manera de llenar el impasse en que se encontraba el grupo tras la desangelada acogida de “Pequeñas puertas que se abren y pequeñas puertas que se cierran” (Astro, 1998), es un excepcional disco en directo (una asignatura, la de los álbumes live, donde no acostumbra a ser fácil sacar nota). Los puntos extra que consiguen Manta Ray los han ganado a fuerza de versiones. “La mayoría de ‘scores’ que decidimos versionar eran solamente por la música”, se explica Nacho. “Yo no conocía la película de la que sacamos el tema de Henry Mancini para ‘Experiment In Terror’. Y para qué hablar de ‘Slalom’ de Ennio Morricone, de la que absolutamente nadie, ni José Luis Cienfuegos, tenía conocimiento; pero queríamos que hubiera un guiño a Morricone porque nos encanta (a mí especialmente las bandas sonoras que hizo para Dario Argento) –al final, el tema principal de “La muerte tenía un precio”, también de Morricone, no ha aparecido en la grabación–. Habría que reivindicar algunas bandas sonoras por la música en sí, descolgadas de las imágenes. ‘Paris, Texas’, sin ir más lejos, es uno de mis discos preferidos, independientemente de que la película también me guste. Ry Cooder, en general, es uno de nuestros compositores de ‘soundtracks’ predilectos. Nos gusta a todos. Quizá porque viene del rock...”.

 
MANTA RAY, A 24 fotogramas por segundo

Manta Ray, época de gloria: Javier Vegas, Nacho Vegas, Frank Rudow, José Luis García y Nacho Álvarez. Foto: Dioni Urbina

 

No es la primera vez (y esperemos que tampoco la última) que Manta Ray se acercan a la música para películas. “Wicked Game” de Chris Isaak (en la banda sonora de “Corazón salvaje”, de David Lynch) y Seis minutos en negro” (tema principal de “El crack”, de José Luis Garci, uno de los títulos de cabecera de Nacho Vegas), ya habían sido reinterpretadas por los asturianos. “Aparte de estos dos temas –puntualiza Nacho– ya habíamos ‘sampleado’ fragmentos de ‘La noche del cazador’, de Charles Laughton, en algunos conciertos. En ‘Score’, antes del tema de Henry Mancini metimos la canción que cantan los niños, y entre ‘Slalom’ y ‘Wide-O Blues’ hay un fragmento con la voz de Robert Mitchum”. Claro que siempre se puede llevar el interés por las bandas sonoras más allá. (Javier): “Esta vez quisimos trabajar con ‘scores’ reales, hechos a propósito para un filme; no con bandas sonoras que en realidad son colecciones de singles, como las de Tarantino”. (Nacho): “Preferimos los momentos de las películas de David Lynch cuando suena Angelo Badalamenti, no cuando lo hacen Marilyn Manson. Aunque a veces hay combinaciones chulas entre el rock y los ‘scores’ tradicionales. ‘El indomable Will Hunting’, de Gus van Sant, que como película no me gustó nada, tenía una muy buena banda sonora con la mitad de temas de Danny Elfman y la otra de Elliott Smith”.

“A veces hay combinaciones chulas entre el rock y los ‘scores’ tradicionales. ‘El indomable Will Hunting’, de Gus van Sant, que como película no me gustó nada, tenía una muy buena banda sonora con la mitad de temas de Danny Elfman y la otra de Elliott Smith” (Nacho Vegas)

En “Score”, indirectamente, también se rinde tributo a los grandes banda-sonoristas de la historia del cine: Ennio Morricone, Nino Rota (del que se incluye la partitura de “El padrino”: el único tema que no está grabado en directo), Henry Mancini y... ¿dónde está Bernard Herrmann? (Nacho): “Herrmann nos gusta mucho, pero pertenece más a la vieja escuela. Nos sentimos más atraídos por autores de bandas sonoras, digamos, modernas. Hay un tipo de compositores, como Mancini, Rota o Morricone, que a veces pueden recordar mucho el rock. Tortoise, sin ir muy lejos, muchas veces suenan a Morricone. Los autores de bandas sonoras actuales, como Danny Elfman o Howard Shore –un pequeño fragmento de “Crash”, de David Cronenberg, sirve de intro para “Adamo”– tienen más que ver con ellos que con Herrmann. Nos ha quedado una espina clavada con John Barry o Lalo Schifrin. Queríamos hacer alguna versión de ellos, pero estuvimos ensayando ‘Harry, el sucio’ (Don Siegel) de Schifrin con muy poco tiempo y al final cayó para evitar un desastre”.

Mientras José Luís García (guitarra y voz) pone en marcha su nuevo proyecto paralelo (Viva Las Vegas), Nacho Vegas sigue repartiendo su tiempo con Diariu, y su hermano Javier con Sitcom. Y los Manta Ray, que están acumulando nuevas composiciones de cara al verano, tienen tiempo de ir al cine. (Javier): “Nos gusta el cine como a todo el mundo, no tenemos tampoco un interés desmesurado”. (Nacho): “Si tuviera que elegir un género, me quedaría con el drama, pero con algún apunte de humor. Me entusiasma ‘Los idiotas’ (Lars von Trier) y echo en falta algo de humor en ‘Hana-Bi’ (Takeshi Kitano). Justo lo contrario que en ‘Happiness’ (Todd Solondz), que le sobra. El tipo de películas que me van son las de Mike Leigh, aunque las bandas sonoras que pone son horribles. El otro día vi ‘Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto’ (Agustín Díaz Yanes), que de las películas españolas recientes es de las que más me han llegado, y también me pareció que tenía un ‘soundtrack’ espantoso: la típica mezcla extraña entre rock y ‘score’ tradicional que hace Bernardo Bonezzi...”. ¿Y la película de Manta Ray? ¿No hay ningún título que merezca el consenso de todo el grupo? “Si hay un filme que nos apasiona a todos por igual, es ‘La noche del cazador’”. Amor y odio, pues. Joan Pons

 
MANTA RAY, A 24 fotogramas por segundo

“Si hay un filme que nos apasiona a todos por igual, es ‘La noche del cazador’”. El amor y el odio.

Foto: Dioni Urbina

 

EL ESPECTADOR OBSTINADO

Nacho Vegas 

“Tío, yo nunca he ido a un concierto de rock”. La cita es de River Phoenix en “My Own Private Idaho” (1992), de Gus van Sant cuando todavía era Gus van Sant. Esta frase, la respuesta de un chapero roto, introvertido y aquejado de narcolepsia a la pregunta “Oye, ¿fuiste al concierto de Sinéad O’Connor anoche? Sí, la tía calva esa”, es la debilidad cinematográfica de Nacho Vegas. Una de esas filias, pasiones, excentricidades o caprichos fílmicos que suelen tener los cinéfilos.


Javier Vegas 

El talón de Aquiles del batería son las películas de romanos. Por mucho que reconozca que la primera película que le enseñó que el cine era algo más que un simple entretenimiento fue “Apocalypse Now” (1978), de Francis Ford Coppola (“por norma general, no me gusta el cine bélico, pero esta es la excepción que confirma la regla, aunque todavía tengo que ver ‘La delgada línea roja’: me han dicho que está muy bien”), el peplum es todavía hoy su principal antojo.


José Luis García 

El vocalista rubio tira más hacia el género de aventuras. Peter Blood, el médico reconvertido a bucanero que nació de la pluma de Rafael Sabatini y cobró vida en la pantalla gracias a Michael Curtiz en “El capitán Blood” (1935), siempre tendrá para él un solo rostro: el de Errol Flynn. Sin las enormes cargas de dignidad, orgullo, vitalidad y romanticismo que el carismático actor confería a todos sus personajes, Peter Blood, probablemente, sería menos Peter Blood.


Nacho Álvarez 

Otro intérprete superlativo, Marlon Brando, sobrevuela el gusto cinematográfico de Nacho Álvarez (bajo). Su película preferida, o al menos el filme por el que reconoce sentir algo especial, es “Un tranvía llamado deseo” (1951), de Elia Kazan: un turbulento drama, original de Tennessee Williams, que recoge el toma y daca sexual entre Stanley Kowalski (un tosco y temperamental obrero) y Blanche Dubois (la enfermiza Vivian Leigh en la frontera de la ninfomanía y la locura).


Frank Rudow
 

El encargado de los teclados y las percusisones de Manta Ray confiesa que las mayores emociones que le ha proporcionado el cine se las ha servido siempre la misma persona: Jim Jarmusch. Y es que el culto al director de culto, valga la redundancia, por excelencia (con permiso de David Lynch) todavía dura. Y lo que queda”. Joan Pons

  

Sesión de repertorio

En el CD que acompaña las páginas de este Rockdelux, Manta Ray recrean a su manera cinco partituras que originalmente se pensaron para otras tantas películas. Estos son los cinco filmes cuyas bandas sonoras han seducido al grupo gijonés.

Un Henry Mancini en manos de Manta Ray: “Experiment In Terror”. De la película “Chantaje contra una mujer”, de Blake Edwards, o Lee Remick acosada por Ross Martin: constatable inspiración futura para David Lynch.

“CHANTAJE CONTRA UNA MUJER” (“Experiment In Terror”, 1962)
Director: Blake Edwards / Música: Henry Mancini

Excelente filme policíaco, el otro género predilecto del sofisticado Edwards, que narra el acoso de un asesino asmático (Ross Martin, el Artemio Gordon de la televisiva “Jim West”) a la mujer que encarna Lee Remick en la envolvente luminosidad en blanco y negro de San Francisco. La banda sonora, recientemente reeditada por RCA en su serie Living Stereo, ofrece jazz melódico y un guiño al tema con pianola que compuso Mancini para “Sed de mal”. Algo sacó David Lynch de esta película: la protagonista vive en una calle llamada Twin Peaks, el tema principal tiene similitudes con el que compuso Badalamenti para la serie y, rematando la faena, el asesino se llama Red Lynch.

Manta Ray reviviendo a Howard Shore en “Crash”, cuando David Cronenberg adaptó a J. G. Ballard. Y lo enlazaron con “Adamo”, tema del álbum “Manta Ray” (1995), su celebrado debut.

“Crash” (“Crash”, 1996)
Director: David Cronenberg / Música: Howard Shore

La asociación entre Cronenberg y Shore remite a las de Eisenstein-Prokofiev, Hitchcock-Herrmann, Fellini-Rota, Lynch-Badalamenti o Burton-Elfman: se necesitan y compenetran como pocos. Desde “Cromosoma 3” (1979), Cronenberg ha contado siempre con Shore para sus películas, con la excepción de “La zona muerta” (1983). Su partitura para “Crash” (Milan-BMG) es tan metálica y disonante como lo son las emociones de los personajes. Las guitarras agobiantes y la multiplicidad de efectos de sonido complementan la puesta en escena del director canadiense en la siempre difícil papeleta de trasladar al cine la escritura de J. G. Ballard.

"Slalom" o el inevitble guiño a Ennio Morricone de Manta Ray. De la película “El octavo hombre”, de Luciano Salce, comedia menor con intriga y aires cosmopolitas.

“El octavo hombre” (“Slalom”, 1965)
Director: Luciano Salce / Música: Ennio Morricone

Una discreta película, como casi todas las suyas, del romano Luciano Salce, donde Vittorio Gassman encarna a un individuo que pasa las navidades en una estación de esquí y se involucra en un asunto de falsificación de moneda. Mezcla de comedia e intriga, cuenta con una de las músicas habituales del Morricone en aquella época, burlesca y de apariencia cosmopolita, no editada salvo la inclusión de varios temas en discos recopilatorios. Morricone compuso las bandas sonoras de otros filmes de Salce, como “Deseo loco” (1962) y “El Greco” (1964).

Exitoso homenaje (salva de aplausos) de Manta Ray a la canción de Fred Neil “Everybody’s Talkin’”. Interpretada por Nilsson, llegó a lo más alto desde la banda sonora de la película “Cowboy de medianoche”.

“Cowboy de medianoche” (“Midnigth Cowboy”, 1969)
Director: John Schlesinger / Música: John Barry, Fred Neil

Película de consagraciones. John Schlesinger, afiliado muy de refilón al free cinema británico (“Billy el mentiroso”), cruzó el Atlántico y fue bendecido por Hollywood: Oscar al mejor film, director y guión adaptado. Dustin Hoffman, el pícaro tuberculoso, y Jon Voight, el cowboy prostituido, competían por la estauilla al mejor actor. Ninguno de los dos la consiguió, pero sacaron provecho del éxito del filme. La banda sonora la firmó John Barry, pero hoy solo se recuerda de la música de “Cowboy de medianoche” la canción de Fred Neil “Everybody’s Talkin’”, que, interpretada por Nilsson, también llegó a lo más alto. Luna también la han versionado.

Nino Rota no podía faltar en esta revisión de músicas de filmes según Manta Ray. Por supuesto, tampoco “The Godfather”. De la película “El padrino”, de Coppola, una de las melodías más célebres para una de las más grandes obras del cine.

“El padrino” (“The Godfather”, 1972)
Director: Francis Ford Coppola / Música: Nino Rota

Nino Rota entendió a la perfección lo que quería expresar Coppola con el personaje de Michael Corleone/Al Pacino, y le brindó una hermosa melodía meridional indefectiblemente ligada a los pasajes sicilianos de la película. Coppola escogió sin duda a Rota –hay también música adicional del padre del cineasta, Carmine– por sus trabajos con Luchino Visconti, perfectos en modulación dramática y carácter evocativo. La versión cantada del tema principal se convertiría en una pieza muy popular, el señuelo perfecto, pero equívoco, para la película y la banda sonora, publicada en su momento por Hispavox. Frank Zappa y Pascal Comelade interpretaron a su modo la canción. Quim Casas

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