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MARINA HERLOP, Un lenguaje propio

Energía positiva. Foto: Òscar Giralt

 
 

ENTREVISTA (2018)

MARINA HERLOP Un lenguaje propio

La compositora y pianista de Piera Marina Herlop ha entendido tan bien en qué consiste la música que ha creado un idioma personal y único. Nos invitó a compartirlo desde su primer álbum, “Nanook”. Su segunda y reciente propuesta es “Babasha”. Aïda Camprubí la entrevista.

“La música –según Marina Herlopes algo casi marciano, que podría existir en un mundo sin humanos”. Se hace inevitable pensar en la armonía de las esferas de Pitágoras, pero ella la lleva a un estrato más terrenal: “Mis recuerdos musicales de niña son algo que no comprendo: ¿cómo puede existir esta combinación de sonidos que potencia tus sentidos de una manera tan brutal? La música no tiene un cuerpo físico en sí, como las artes plásticas o escénicas, pero te conecta con el tuyo”. Aunque, cuando prima la técnica, las emociones quedan en un segundo término: “Si empiezas a estudiar música, de repente quieres ser buen intérprete; la escuchas para ser mejor artista, y confundes algo que desde pequeño estaba muy claro: que la música es algo que te eleva o que te conecta, un arte que está muy poco manchado de lo humano, porque tiene sus propias reglas, unas reglas que no se ven”.

“Mis recuerdos musicales de niña son algo que no comprendo: ¿cómo puede existir esta combinación de sonidos que potencia tus sentidos de una manera tan brutal? La música no tiene un cuerpo físico en sí, como las artes plásticas o escénicas, pero te conecta con el tuyo

Por eso Marina, tanto en su debut de 2016 –“Nanook”, publicado en formato digital por Instrumental, el sello de James Rhodes, y reeditado en formato físico por Aloud en 2018– como en su segundo trabajo, “Babasha” (Aloud, 2018), ha inventado sus propios códigos para interpretar este álbum. En lo musical, al tratarse de un proyecto en solitario donde su voz convive con el piano, se la ha etiquetado de clásica. “Pero yo no lo veo así. Me siento más cómoda en el avant-garde, porque siempre digo que la música debería ser clasificada por la voluntad con la que se crea: hay música hecha para expresarse, para evadirse, para pasar el rato, para ganar dinero o para bailar, y lo veo más efectivo que encasillarla en un género”.

En lo que se refiere al lenguaje verbal, ha inventado, como quien no quiere la cosa, todo un idioma aparte: “En el primer disco es algo que pasó de manera natural: mientras buscaba la melodía, iba llenando los huecos con sonidos. Se convirtió en algo que me distinguía. Todo el mundo me preguntaba después de los conciertos: ‘¿En qué idioma cantas?’. Y yo ni siquiera le había dado importancia. De cara al segundo álbum, tenía intención de escribir alguna letra, pero de alguna manera quería que las palabras estuvieran a la altura de la música, porque al haber estudiado humanidades y periodismo tengo más bagaje escrito que musical. Hice una búsqueda de términos que nosotros no reconocemos, en diccionarios de otros idiomas y también en una enciclopedia de lugares que no existen. Así, fui construyendo las letras asociando su sonoridad a lo que creía que expresaba la melodía en ese momento. Es complicado, pero tan bonito... que no entiendo por qué otra gente no lo hace”.

Marina Herlop interpretando “Kush” en directo el 28 de junio de 2018 en Fabra i Coats (Barcelona).

Perfeccionista hasta lo más profundo, también en sus directos pone empeño para que se construya el ritual: “Me tomo muy en serio los conciertos. No permito errores, porque el público está haciendo un acto de cesión de sus emociones, te está dando un voto de confianza y es algo muy delicado. A veces he acudido como espectadora a una obra de teatro o a un concierto y me ha dado la sensación de que se ríen de mí o de que están poco trabajados, y eso es una falta de responsabilidad por parte del artista. Intento no hacerlo, porque encuentro muy entrañable que la gente me ceda su tiempo y su confianza, y procuro que este momento que pasamos juntos esté un poco apartado de la realidad cotidiana. Es como cuando presentas una exposición oral o haces el amor: son procesos que no se rigen por las normas cotidianas. Aún siento miedo en los directos. Todas las inseguridades de uno salen en la música: es un ámbito en el que te llegas a conocer de una manera muy íntima, se trata de casi una confrontación con uno mismo. Pero no pienso dejarla por tener este miedo; es más, creo que la música me va ayudar a superarlo, porque, si me apartara de ella, no habría solucionado el problema real”.

“Aún siento miedo en los directos. Todas las inseguridades de uno salen en la música: es un ámbito en el que te llegas a conocer de una manera muy íntima”

Así se presenta, a veces insegura, pero siempre brillante y con una mirada clara puesta en el futuro: “En ‘Babasha’ compuse las canciones que me salían. No voy a dejar de hacer algo por miedo a no saber: la Marina del futuro ya se espabilará. En este disco surgió una especie de confianza o de obligación de confiar en mí misma y en lo que he ido aprendiendo, no solo de mis profesores Miguel Hurtado o Carmen Valero, que supieron transmitirme su respeto y admiración por la música, sino también de las personas de la asociación cultural barcelonesa El Pumarejo. Ellos, con su actitud, han puesto en duda mi visión de la música. Verlos disfrutar tanto en los conciertos me ha enseñado a considerar la creación y la interpretación como algo mucho más ligado a la vida”.

Escuchar a Marina, ya no solo tocar sino también hablar, desprende tantas sinergias positivas que se hace sencillo imaginar ese hilo conductor entre su infancia –entusiasmada por el descubrimiento de la música–, la persona completamente volcada que es en el presente y toda la confianza que deposita en el futuro. Contagia las ganas de conocerla.

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