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MAZONI, Contra la inercia

Rock airado y electrónica como si le hubiese dado por salir de fiesta. Foto: Òscar Giralt

 
 

ENTREVISTA (2016)

MAZONI Contra la inercia

Jaume Pla había dejado atrás l'Empordà y llevaba un año y medio instalado en Barcelona. Ese cambio de aires quizá se reflejó en “7 Songs For An Endless Night”, cantado en inglés e impregnado de un pulso muy urbano; un disco de siete canciones cargadas de electrónica y de un cierto punch rockero, sin duda alimentado por la producción de Brendan Lynch (Paul Weller, Primal Scream). Borja Duñó Aixerch habló con Mazoni.

Resulta cuando menos curioso que el primer disco de Jaume Pla bajo el seudónimo de Mazoni –antes estuvo en Holland Park– tuviera un planteamiento muy similar al reciente “7 Songs For An Endless Night” (Bankrobber, 2016). Entonces, el título fue “7 Songs For A Sleepless Night” (Bankrobber, 2004) y también constaba de siete canciones en inglés –luego se pasó al catalán–, pero musicalmente era muy distinto. Hace doce años, Pla se sumergía en letargos psicodélicos conducidos por tempos pausados y melodías soñolientas, mientras que ahora funde rock airado y electrónica como si le hubiese dado por salir de fiesta en lugar de quedarse en casa grabando obsesivamente en plan Brian Wilson. Sin embargo, el paralelismo entre los dos títulos y la vuelta al inglés después de más de una década escribiendo buenas letras en catalán dan para pensar: ¿estará cerrando un ciclo? “Es una de las cosas que más me están preguntando, pero para mí no es así, no lo veía como un capicúa. Para mí era retomar algo que había hecho desde donde lo había dejado”, reflexiona, aunque reconoce que transmite esta sensación. “A mí me gusta pensar que todo lo que hago bajo el nombre de Mazoni está hecho sin miedo a que pueda sonar distinto, disperso... soy yo”.

“Tenía ganas de cantar en inglés porque me proporciona unos estímulos distintos, me lleva a sitios diferentes y quería hacerlo en un formato más reducido, más cohesionado, porque con siete canciones consigo mantener la misma atmósfera y los discos más largos me salen más dispersos” (Jaume Pla)

Cabe apuntar que la mayoría de gente que conoce y sigue a Mazoni desconoce su primer disco, y siempre ha escuchado a Pla cantando en catalán, pero esto es algo que no le asusta: “Era más como decir: ‘¿Qué pasa?’. No reniego de mi primer disco ni de que Mazoni sea un proyecto más abierto en el cual también pueda hacer discos en inglés”. Curioso también que Mazoni fuera uno de los numerosos grupos que hace aproximadamente una década cambiaran el inglés por el catalán y el castellano y que ahora, cuando puede percibirse cierto agotamiento de una generación que tenía en el desaparecido PopArb su festival de referencia, regrese al inglés. Justo cuando músicos más jóvenes como Núria Graham, Carla y Joana Serrat, Mourn... vuelven a envolverse con la bandera del inglés. ¿El cambio de lengua es un paréntesis o un nuevo rumbo? “No tengo ni idea de cuál será mi paso siguiente. Tenía ganas de cantar en inglés porque me proporciona unos estímulos distintos, me lleva a sitios diferentes y quería hacerlo en un formato más reducido, más cohesionado, porque con siete canciones consigo mantener la misma atmósfera y los discos más largos me salen más dispersos”, confiesa, como pensando en voz alta.

Más allá del cambio de idioma, la estética del disco sí que guarda cierta continuidad con su trabajo precedente, “Sacrifiqueu la princesa” (Bankrobber, 2014), en el que ya experimentaba con sintetizadores y teclados y en cuyos directos sacaba a pasear su muy ochentero keytar. Sin embargo, “7 Songs For An Endless Night” suena más potente, como si tratara de llevar este sonido un paso más allá. “Creo que tiene que ver con la producción de Brendan Lynch. En el disco anterior también me habría gustado que algunas canciones sonaran así, más potentes”. Lynch –productor de “Stanley Road” (1995) y “Heavy Soul” (1997) de Paul Weller y en “Vanishing Point” (1997) y “XTRMNTR” (2000) de Primal Scream– era, técnicamente, el mezclador, aunque cuando Pla recibió las mezclas las vio tan distintas que le ha otorgado el rango de productor. “Cuando me las envió me quedé sorprendido, fue un cambio muy bestia. Los primeros días lo comentaba con los músicos y con Bankrobber; me costó una semana acostumbrarme, y ahora me suena muy bien, pero la primera impresión fue un ‘shock’. Suena todo más denso, más gordo, más potente. Incluso cuando fui allí para ver cómo hacían las mezclas me daba la impresión de que las canciones iban más rápido”, recuerda con asombro.

 
MAZONI, Contra la inercia

“A mí me gusta pensar que todo lo que hago bajo el nombre de Mazoni está hecho sin miedo a que pueda sonar distinto, disperso... soy yo”.

Foto: Òscar Giralt

 

LA FUERZA DEL DIRECTO

La idea que tenía en la cabeza era capturar la fuerza del directo de Mazoni, que en estudio siempre ha sonado más pop. “Sí, era una cuestión buscada; por eso me interesaban tanto Brendan como Max Hayes –con quien suele hacer tándem en el estudio de grabación–, porque aquí no conozco productores tan bestias. Lo que buscaba en ellos era la potencia de las bases, de bajo y batería, como en ‘Kill All Hippies’ o ‘Swastika Eyes’ de Primal Scream; otros productores cuidan más el sonido global, pero yo tenía la idea de hacer un álbum que estuviera a la altura del directo”. El formato, siete canciones, favorece su percepción como un concentrado hipervitaminado, pero, por otro lado, corre el riesgo de ser considerado una obra menor. “De entrada, queda un poco así, pero depende del recorrido posterior que tenga. Si es potente no se verá como una pieza inferior, con la inversión que hemos hecho de sonido... No es un disco de siete canciones grabado en tu casa con la guitarra; está grabado con mucho esfuerzo y quizá acabe teniendo la magnitud de uno normal”. Bien pensado, que sea corto quizá favorezca su escucha completa en un mundo en que el tiempo de atención se reduce y que vuelve a regirse por canciones más que por álbumes. “Al principio tienes la idea de hacer lo que hace todo el mundo, doce canciones, pero... ¿y si a mí se me da mejor hacer siete? Me cuesta mucho más controlar un disco de doce, siempre hay tres o cuatro temas que me bailan y, en cambio, con siete la dedicación es la misma para todos, y beneficia el conjunto. Igual en el futuro me dedico a hacer más este tipo de cosas más cortas”.

“Creo que la función que tienen las letras en catalán o castellano es mucho más fuerte que la que tienen en inglés. He sido muy consciente de eso, de hacer versos muy cortos con mensajes muy concretos y dejar que la música sea el fuerte. La letra en inglés es un complemento de la música”
(Jaume Pla)

De todas las canciones de “7 Songs For An Endless Night” hay una que destaca especialmente, por su gancho más melódico y por la voz de Núria Graham. Es “Never Push A Sailor”, un tema con diversas lecturas posibles. Me aventuro con dos: “No empujes a un marinero, porque te puede partir la cara” o “no empujes a un marinero, porque quizá no vuelva jamás”. “Es una letra hecha a medias; estuvimos jugando con un sitio de estos que generan frases aleatorias”, admite. Pla tenía muchas ganas de que Graham cantara una canción con él porque le gusta mucho “cómo canta, cómo toca la guitarra y cómo compone, es decir, las tres cosas que hace. Es un talento natural y me gusta mucho haber conseguido mi propósito de escribir una canción a medias”. En general, las letras tienen un punto de ira. ¿Está enfadado por algo? “Sí, tratan sobre conflictos, y el conflicto no le va mal al rock... Es imposible pensar que no tienen que ver conmigo, porque cuando miras atrás siempre ves algo tuyo... Pero no quiero trasladar nada mío a las letras, quizá es algo que flota en el aire”, medita.

“Además, el inglés en sí mismo ya desvía un poco la atención de las letras”, añade. “Creo que la función que tienen las letras en catalán o castellano es mucho más fuerte que la que tienen en inglés. Aquí es al revés, la letra se come la canción, la música; muchos grupos son muy reconocidos por su talento para hacer letras, y la música está ahí al fondo. He sido muy consciente de eso, de hacer versos muy cortos con mensajes muy concretos, de no enrollarme como una persiana con peroratas lingüísticas y dejar que la música sea el fuerte. La letra en inglés es un complemento de la música, no es tan importante”. En el caso del catalán, me aventuro a apuntar, esto podría ser porque venimos de una tradición muy de la nova cançó, que se comió el pop yeyé de la época y dejó la música en catalán huérfana de referentes pop. “Creo que tiene un componente cultural, mediterráneo. Somos más reflexivos, nos gusta más el argumento, la discusión, y la cultura anglosajona la veo mucho más plástica y estética... Quizá no tengamos eso del ‘entertainment’ en el ADN. Por ejemplo, una cosa en la que me he fijado mucho: ¿cuántas canciones puedes reconocer por un motivo musical como ‘Wish You Were Here’? En inglés puedes encontrar muchos ejemplos, puedes recordar canciones sin saber nada de la letra: ‘Smoke On The Water’, ‘Money For Nothing’... ¡Hay mil! Por ejemplo, el ‘riff’ de ‘Kids’ de MGMT... ¿engancharía igual en catalán?”.

 

AVANZANDO EN ESPIRAL

MAZONI, Contra la inercia

“7 Songs For A Sleepless Night”
(Bankrobber, 2004)

Después de dos discos con Holland Park, Jaume Pla abandonó temporalmente el pulso más urgente de su música por otro más reposado, que dio forma al psicodélico y vaporoso primer disco de Mazoni. Atrás quedaban el britpop, el power pop y las influencias más noventeras y, con estos siete medios tiempos, empezaba una aventura mucho más personal que no tardó en demostrar que tenía un gran recorrido por delante.

MAZONI, Contra la inercia

“Esgarrapada”
(Bankrobber, 2006)

Primer disco largo de Mazoni, ya cantado en catalán y con todos los rasgos que acabarían conformando su identidad perfectamente dibujados: rock, pop, folk, electrónica y psicodelia se conjugaban con naturalidad. Además, incluía ya el que todavía es su gran hit: “No tinc temps”, una gran letra propulsada por un efectivo blues-rock que terminó de poner a Mazoni en el mapa del pop catalán.

 
MAZONI, Contra la inercia

“Sacrifiqueu la princesa”
(Bankrobber, 2014)

Después de ampliar repertorio con discos como “Si els dits fossin xilòfons” (Bankrobber, 2007), “Eufòria 5 Esperança 0” (Bankrobber, 2009) y “Fins que la mort ens separi” (Bankrobber, 2011), Pla decide apostar más abiertamente por los sintetizadores y la electrónica en el que es, hasta la fecha, el último trabajo en catalán del ampurdanés. “Som la carretera”, con ecos de Kraftwerk, dio para hacer una versión alternativa de cuarenta minutos.

MAZONI, Contra la inercia

“7 Songs For An Endless Night”
(Bankrobber, 2016)

Séptimo disco y otra vez siete canciones, como cerrando el círculo iniciado por el seminal “7 Songs For A Sleepless Night”, pero cambiando la calma y la psicodelia por el rugido de un rock grueso y airado lleno de sintetizadores y con un auténtico hit en potencia: “Never Push A Sailor”, cantado por Núria Graham. Por primera vez, Pla ha contado con un productor externo, Brendan Lynch, y se nota. Vaya si se nota.

 
Publicado en la web de Rockdelux el 11/5/2016
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