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MECANO, Mecanosound: los herederos

Nacho, Ana y José María se colaron en la gran fiesta del pop español en la década de los ochenta... y Mecano se convirtió en el gran fenónemo de masas de aquella época.

 
 

BIBLIOTECA POP (2013)

MECANO Mecanosound: los herederos

Ofrecemos un capítulo de una de las entregas más interesantes de la colección Cara B (Lengua de Trapo): “Mecano 82. La construcción del mayor fenómeno del pop español”, libro que se publicó el 24 de junio de 2013 y que aquí pudiste testar antes. Es un título dedicado al debut de Mecano, “Mecano” (1982). ¿Cómo nació el grupo de pop español más exitoso de todos los tiempos? ¿Fue una feliz lotería o más bien el resultado de un plan de marketing cocinado por la industria? ¿Es cierto que Mecano influyeron más en el indie español que los Smiths? Todas estas preguntas y muchas otras las responde Grace Morales con su estilo cáustico habitual, huyendo tanto de la canonización como del linchamiento del grupo. Para ello, nada mejor que analizar como un fenómeno social indiscutible este primer álbum de Mecano, cuyas canciones llevan más de treinta años retumbando en nuestra memoria colectiva. Aquí, opiniones de Alejo ‘Derribos Arias’ Alberdi, Patricia Godes, Diego A. Manrique, Fran Nixon, Diana ‘Meteosat’ Aller, Guille ‘Ellos’ Mostaza, Linda Mirada y Javiera Mena.

“La paradoja de Mecano está en que triunfaron gracias a un estilo de música que, al menos los hermanos Cano, menospreciaban por completo. Nunca les bastó con ser un grupo de pop, con batir récords de ventas o con llenar estadios, sino que buscaban ser creíbles y respetables, y en pos de esta aspiración perpetraron sus peores discos. Con ‘Japón’, una de sus canciones más olvidables, intentaron –sin éxito– atraerse a los modernos y, ya en solitario, los Cano mostraron su tendencia a lo operístico y lo épico, con resultados igual de nefastos. En su debut están sus mejores logros: todavía no les había dado por los bochornosos ripios que vendrían después, las letras eran directas y adecuadas a su edad, Ana Torroja cantaba sin la afectación posterior y Jorge Álvarez y los músicos de sesión supieron vestir los temas adecuadamente sin los excesos genialoides en los que incurriría Nacho Cano con el devenir del tiempo” (Alejo Alberdi, bajista de Derribos Arias, 2013)

“En su debut están sus mejores logros: todavía no les había dado por los bochornosos ripios que vendrían después, las letras eran directas y adecuadas a su edad, Ana Torroja cantaba sin la afectación posterior y Jorge Álvarez y los músicos de sesión supieron vestir los temas adecuadamente sin los excesos genialoides en los que incurriría Nacho Cano con el devenir del tiempo”
(Alejo Alberdi)

Uno de los rasgos que definen a Mecano, y del que ellos se sienten especialmente orgullosos como grupo, es el de haber inaugurado la tendencia del trío en la música pop española. Siendo solo tres, esgrimían que el control sobre el sonido y las decisiones eran mucho más fáciles, y así se evitaban los problemas que siempre surgían en el seno de cuartetos, quintetos… En teoría, es una buena explicación. En la práctica, solo hacen falta dos para bailar tango e iniciar una guerra, cosa que sucedió al poco tiempo de convertirse Mecano en un suceso de proporciones bíblicas. Los hermanos Cano, presionados por las exigencias de la discográfica, que en un principio prefirió las canciones del hermano pequeño, más acordes con el estilo que buscaban, y relegó el talento de José María Cano a un discreto segundo lugar, consiguieron que esta idealización del grupo como trío saltara en mil pedazos a medida que uno iba ganando terreno y el otro no dejaba que se invadiera el suyo. En medio de esta lucha fratricida, Ana Torroja tenía que estar a lo que mandaban los dos agentes creadores y sus cada vez mayores requerimientos de excelencia en la voz y la interpretación.

Pero, de hecho, los conjuntos musicales concebidos como trío han sido una tradición en la música española, y Mecano tiene ilustres antecedentes. Desde Los 3 de Castilla, Los 3 Sudamericanos y Los Mismos hasta Nubes Grises y Trigo Limpio, el gran grupo de música ligera de finales de los setenta. Estos últimos mezclaban las canciones sentimentales con toques de estilos folk y soft rock, lo que los hizo muy populares, sobre todo por la estupenda voz de su (primera) cantante, Amaya Saizar. Eran una versión adulta y sin tecno de Mecano, gracias a las composiciones y la producción de Juan Carlos Calderón. Ver ahora alguna de las actuaciones del trío en televisión, interpretando su hit “María Magdalena”, recuerda inmediatamente al debut de “José María Cano y amigos” en ‘Gente joven’. Este tipo de formación con cantante, guitarra y teclados (o bajo), pero sin batería fija, fue adoptado por varios grupos después de la fórmula Mecano, que funcionó realmente bien en los ochenta. Caso, por ejemplo, de Dinarama, Radio Futura, La Unión, Presuntos Implicados…

Sobre la voz de Ana Torroja hay opiniones para todos los gustos. Los fans más entregados, que son miles y miles, hablan de la dulzura, la sorpresa de su timbre y otras muchas lindezas sobre su interpretación. Los detractores, por el contrario, se centran en que esta voz no ha hecho sino incidir aún más en el lado infantil y carente de fuerza del grupo, lo que por otro lado ha beneficiado la difusión mayoritaria de los discos, porque les restaba agresividad y así podían ser digeridos por mucha más gente. En la voz de otra cantante, con un tono y una personalidad más dura (no es necesario pensar en una intérprete de rock), estas canciones habrían dado otro resultado.

“La Torroja iba de niña mona, no de vampiresa de dibujos animados como Alaska, y seguía fielmente la moda neorromántica amaestrada que promocionaban las revistas. Su voz de muñeca, tratadísima con todos los efectos entonces disponibles, era una falacia despojada de cualquier rastro de humanidad. Sus canciones viven en un limbo al margen de la realidad y hablan de fiestas, resacas y escapismo cuando el paro juvenil alcanzaba proporciones nunca vistas hasta entonces. Hay concretamente una canción que se llama ‘Maquillaje’ que decía algo sobre ‘una imagen demasiado normal para que me puedas mirar’. Es decir, dejaba claro que todo era disfraz, que para ellos quitarse el jerseycito y las falditas de los estudiantillos ñoños no era lo normal, era un juego, un divertimento, un disfraz, una pose. En una palabra, una negación de lo que ellos mismos eran, es decir: una farsa” (Patricia Godes)

 
MECANO, Mecanosound: los herederos

De “Hoy no me puedo levantar” a “Solo soy una persona”, este debut de doce canciones, fruto de su tiempo, marcó la hora en 1982.

 

No hay en la escena de los años ochenta referentes donde poder rastrear el estilo de Ana Torroja, por lo que se podría aventurar que lo suyo es realmente singular. Algunos comparaban ese timbre de voz con los tonos agudos de Kate Bush o Elizabeth Fraser, pero es obvio que estamos hablado de universos muy, muy lejanos. Según cuenta Diego Manrique, Aurelio González presentó en Onda 2 el primer single de Mecano con una referencia a Vainica Doble:

“Aurelio González, un A&R de CBS, me habló de un grupo con el que no sabían qué hacer, ‘están entre Ultravox y Vainica Doble’ (literal). Lo habían presentado a Los 40 y allí no lo querían. Manifesté curiosidad y me mandaron dos copias antes de que se editara la versión comercial, con portada. La descripción de Aurelio no cuadraba, pero el disco me gustó y lo pinché, no sé si en Radio 3 o en Onda 2. Intuí que no era plato para Jesús Ordovás y le pasé luego la segunda copia a Juan de Pablos, que lo acogió con entusiasmo, creo recordar”.

Esta asociación entre las armonías de Mecano en su debut con el extraordinario dúo madrileño Vainica Doble fue lo que provocó un gran interés por parte de críticos musicales como Gonzalo Garrido o Juan de Pablos, fans irredentos de “Las alegres comadres de Aravaca”. El universo musical del dúo es incomparable y a lo largo de más de treinta años dieron a la música española algunas de sus páginas más conmovedoras y divertidas. A comienzos de los ochenta, varios de los compositores de la nueva ola, como Carlos G. Berlanga o El Zurdo, reconocían su deuda con ese mundo de Vainica que reunía magia, ironía y sensibilidad, pero sin caer nunca en la cursilería ni en la afectación. Más adelante, cuando José María Cano se convirtió en el compositor español del pop con mayúsculas, inmensamente popular por sus letras de versos, digamos, muy sorprendentes, volvió a surgir la comparación con la pluma de Carmen Santonja, aquellas coincidencias, por ejemplo, con temas como “Ay, quién fuera a Hawai” (“Heliotropo”, 1973).

“Para la mayoría de los grupos de los noventa, la actitud y el discurso eran más importantes que el sonido o las canciones. Precisamente creo que el problema de la escena independiente es que a nivel ideológico funciona mejor como crítica, como negación, que como propuesta. No, no veo la influencia, por lo menos de forma consciente. Creo que para esos grupos Alaska es un referente mucho mayor, tanto en el sonido como en la actitud. Para imitar a Mecano hay que saber tocar”
(Fran Nixon)

Ana Torroja, que había aprendido de pequeña un poco de música, piano y solfeo, llegó a ser la cantante de Mecano con la voz sin educar y con no pocas dificultades. Sin embargo, con un entrenamiento durísimo aprendió a tener soltura y presencia en escena, una característica forma de moverse y bailar. La voz de Ana alcanzó cotas memorables en el penúltimo disco de Mecano, “Descanso dominical” (1988), pero llegados los noventa esas facultades fueron mermando poco a poco (empezando por lo que las malas lenguas achacan a una desafortunada operación estética), volviéndose más nasal a medida que pasaban los años. De tanto forzar la voz, sometida a intensas sesiones de ensayos y clases, amén de las giras, llegó a perderla en un determinado momento, lo que la llevó al retiro forzoso y a replantearse su carrera, casi al final de la historia del grupo.

De lo que no hay duda es que su estilo ha calado bien hondo en el pop español. Desde entonces, es devoción lo que hay por la figura de la cantante con aspecto, estilo y voz muy aniñada, a la cabeza de grupos con nombre raro: desde el primer éxito de La Oreja de Van Gogh, deformación superferolítica de Mecano, pasando por Ella Baila Sola, Nena Daconte o El Sueño de Morfeo. Los sucesores directos de Mecano podrían ser La Oreja de Van Gogh, pero la mojigatería de estos últimos convierte a los mismísimos Mecano en un grupo de rock satánico.

Es difícil encontrar herederos en las listas actuales de éxitos de masas. Primero, porque el recorrido del pop ha quedado bastante estéril en favor de otras modas, por encima incluso de la propia música. Y segundo, porque hasta hace no mucho existía el “complejo Mecano”. Como el inmenso contingente que vota al PP, todo el mundo ha escuchado al trío, pero casi nadie quiere reconocerlo. No está bien visto decir que te gusta, y mucho menos afirmar que ha podido ser una influencia en tu propia música.

En el indie de finales de los años noventa, en algunos ejemplos que practicaban tecnopop, como Meteosat o La Monja Enana, diversas formaciones que se destacaron por volver a una actitud más pudibunda y recatada tras los excesos de los años ochenta, derivada del shoegazing británico, también se notaba esa presencia saltarina y superficial, la huella de Mecano, pero sus responsables hacían recaer las referencias en otros ídolos, sobre todo en el vector Alaska y Cía, asumiendo una postura presuntamente arrogante tras flequillos y falditas. El músico Fran Nixon no lo ve así, porque parte de la idea de que Mecano eran músicos magistrales, comparados con el nivel de algunas de las formaciones de los noventa:

“Yo creo que no existe esa influencia tan directa. Si les preguntas a los grupos, yo me imagino que te hablarán antes de Sarah Records que de Mike Oldfield, que era lo que le gustaba a Nacho Cano. Mecano nunca ocultó su deseo de ser un grupo de éxito, y trabajaban duro para ello. Para la mayoría de los grupos de los noventa, la actitud y el discurso eran más importantes que el sonido o las canciones. O por lo menos no lo trabajaban tanto. Precisamente creo que el problema de la escena independiente es que a nivel ideológico funciona mejor como crítica, como negación, que como propuesta. Como consecuencia, ha terminado negándose a sí misma. No, no veo la influencia, por lo menos de forma consciente. Creo que para esos grupos Alaska es un referente mucho mayor, tanto en el sonido como en la actitud. Para imitar a Mecano hay que saber tocar”.

 
MECANO, Mecanosound: los herederos

Perdidos en su habitación, Mecano se atrevieron con la moda new romantic sin asomo de vergüenza.

 

Diana Aller, guionista, bloguera y antigua componente de Meteosat, explica la hipotética relación del grupo con Mecano:

“Ya con cierta edad, no sé si me desprejuicié o me abrí musicalmente. El caso es que los meses previos a montar Meteosat descubrí ‘Quiero vivir en la ciudad’, la única canción donde no canta Ana Torroja... Y me cautivó. Cada día soy más fan de Nacho Cano, creo que es un genio, y todas las producciones que ha hecho tienen un maravilloso deje de sintetizador hortera que me cautiva… Puede que Mecano algo influyera en Meteosat. Teniendo en cuenta que solo Edu, Borja y yo teníamos cierta cultura musical, creo que bastante poco. A ninguno de los tres nos gustaba ni había gustado Mecano. Nacho y Verónica, que habían aterrizado en un grupo de pop como lo podían haber hecho en uno de psicodelia, tal vez tuvieran una impronta mecanera más marcada. Al fin y al cabo, era algo que llegó a toda la sociedad”.

Años más tarde, formaciones que mezclan el tecnopop, la música de baile y el poshumor demuestran ese rastro contundente de Mecano, ahora sí reconocido de forma más o menos explícita por sus componentes: Chico y Chica, La Costa Brava, Joe Crepúsculo, La Casa Azul...

“Hoy en día, donde el cinismo abunda, a veces se menosprecia la importancia de la melodía o estructura de una canción. Creo que les hace especiales; de hecho, hay canciones que tienen unos arreglos, unos cambios de ritmos y giros en su melodía que creo que nadie en España ha superado. ‘Maquillaje’ me parece una genialidad, el cambio de ‘Perdido en mi habitación’ me da envidia, el estribillo de ‘En tu fiesta me colé’ es puro pop, como lo es ‘Video Killed The Radio Star’”
(Linda Mirada)

Han tenido que pasar treinta años para que los grupos jóvenes no tengan complejos para versionar o reconocer como influencia al trío. Ellos, el dúo afincado en Madrid, son fans y deudores de Mecano. Han sampleado canciones de Mecano en sus temas (por ejemplo, en “Imposible” incluyen un fragmento de “Los amantes”). Guille Mostaza, el cantante de Ellos, es capaz de aglutinar las influencias de Carlos Berlanga y Nacho Cano a la hora de componer sus temas, y así hace un valiente outing como fan:

“Mecano no tiene una actitud atractiva, vamos, que no tiene actitud de nada, y eso hay gente a la que le molesta tanto como a otros les gusta. Esas cosas propician el éxito masivo, ya que tanta neutralidad hace que a nadie le parezcan excesivamente raros o ‘freaks’. Era un grupo que se preocupaba en hacer las mejores canciones posibles y ya está. De hecho, siempre he considerado tanto su lírica como su estética algo torpe, pero a nivel compositivo son de lo mejorcito que ha dado el país (...) Hay dos cosas que me marcaron mucho: el uso de los sintetizadores y la fonética. Creo que lo primero es bastante evidente si alguien escucha nuestros discos más electrónicos. Me encanta el jugo que sacaba Nacho a sus teclados; de hecho, fue uno de los poquísimos músicos españoles que se atrevió con los sistemas Fairlight. ‘Ya viene el Sol’ hace un uso extensivo de este aparato y, motivado por sus sonidos, nosotros usamos mucho en el primer disco uno de Luis Carlos Esteban, quien en sus tiempos mozos compartió grupo con Nacho Cano, y que acabó en Olé Olé tocando ese ‘No controles’ que el mismo Cano les regaló. En nuestro segundo disco incluimos en nuestra canción ‘Imposible’ un fragmento muy corto de esas cosas que hizo Nacho en ‘Los amantes’ con el Fairlight. La fonética de sus canciones está muy cuidada, a veces tanto que descuidan lo que realmente se está diciendo hasta caer en el ripio. Eso sí, un ripio muy bien hecho. Entre gritos y pitos los españolitos, enormes, bajitos, hacemos por una vez algo a la vez”.

Cantantes como Linda Mirada son herederas directas del estilo Mecano, en canciones como “Mientras la música no pare” o “Secundario”, del elepé “Con mi tiempo y el progreso” (2012):

“Para mí significan mucho. Es un grupo que nunca ocultó su ambición por triunfar; esas fotos en Pachá o esa indumentaria ‘Moda de España’ que tanto he detestado y ahora adoro. Yo creo que Ana Torroja era una chica a la que la música le importaba un rábano, y los otros perdieron un poco el norte. Yo tengo más aprecio a Nacho porque es quien, sobre todo, destaca en la época que más me gustan, y José María me parecía un poco más paleto, aunque hay cortes como ‘Cenando en París’ o la misma ‘Hawaii-Bombay’ que me parecen brillantes. Pero Nacho era un moderno en toda regla y sus primeras composiciones son casi sinfónicas; a veces encuentro paralelismos con Ultravox, Landscape, OMD… Creo que las melodías o producciones eran muy sofisticadas y no han envejecido mal. Me llama la atención la inocencia en general del grupo, no solo en las letras, la falta de actitud, que sí tenían Alaska y compañía. Es cierto que algunas letras son terribles, algunas rimas bochornosas, y la ausencia de sentido del humor sé que crispa a mucha gente. Pero hoy en día, donde el cinismo abunda, a veces se menosprecia la importancia de la melodía o estructura de una canción. Creo que les hace especiales; de hecho, hay canciones que tienen unos arreglos, unos cambios de ritmos y giros en su melodía que creo que nadie en España ha superado. ‘Maquillaje’ me parece una genialidad, el cambio de ‘Perdido en mi habitación’ me da envidia, el estribillo de ‘En tu fiesta me colé’ es puro pop, como lo es ‘Video Killed The Radio Star’”.

 
MECANO, Mecanosound: los herederos

Fue un grupo atrevido que nunca ocultó su ambición por triunfar.

 

Mecano tuvo un éxito extraordinario en Latinoamérica y, ahora, artistas a medio camino entre el pop más comercial y las ráfagas indies no tienen el mayor reparo en reconocer su admiración desde niños. Es el caso de la chilena Javiera Mena, que manifiesta su faceta de fan, explica lo mucho que le marcó de niña la casete de “Descanso dominical”, y puede integrar ese gusto con otros grupos de estilo completamente opuesto. En muchas de sus canciones se nota ese ritmo que practicaba Mecano, la forma de frasear (por ejemplo, en canciones como “Primera Estrella”) y los arreglos.

¿Cuál fue el primer disco de Mecano que escuchaste? ¿Qué significaron para ti? El “Aidalai” lo agarré por mis primas un poco mayores que yo, que eran locas fanáticas por ellos. Siempre sonaban. Un momento imborrable en mis recuerdos fue en la casa de una de ellas. Ellos tenían piscina, así que yo iba todo el verano a su casa. Con unos 8 años de edad, después de jugar en el agua, partía al living con mi leche con plátano y ponía el disco completo en su superequipo Technique, con parlantes grandes y fidedignos, me sentaba cerca del sonido y escuchaba atentamente el disco de principio a fin. Inolvidable el comienzo, “El fallo positivo”, esperaba el cambio de la calma al baile, ese FX del sintetizador que aparecía justo antes de que entrara la batería electrónica. Me parecía de otro planeta, nunca había escuchado algo así, no sabía de dónde habían sacado ese sonido que viajaba por los parlantes de un lado a otro y ni tenía ganas de saber cómo estaba hecho, solo quería escucharlo una y otra vez, muy galáctico y perfecto. A veces rebobinaba esa parte para escucharla muchas veces. Después, con las otras canciones me iba trasladando a distintos lugares: ritmos latinos, electro, momentos de oscuridad, piezas instrumentales… era mejor que ver una película. Cuando estaban mis primas veíamos los videoclips y me fascinaba Nacho Cano. Un héroe. A veces ponían las canciones y me imaginaba que yo era él, sudada entre muchos sintetizadores, bailando, lo amaba y me parecía un ideal de músico. Agradezco mucho haber tenido a Mecano en ese disco, en ese momento de mi vida, con esa inocencia ante la música, me llegó y me marcó para siempre.

“Me parece una obra maestra en cuanto a sonido y a letras; cada canción, como siempre sucede con Mecano, te lleva a un universo diferente, demasiada imaginación y genialidad concentrada. Tengo muchas favoritas, pero me quedo con ‘Perdido en mi habitación’”
(Javiera Mena)

¿Qué te parece el primer elepé de Mecano? ¿Con qué canción te quedas? Lo descubrí de más grande. Me parece una obra maestra en cuanto a sonido y a letras; cada canción, como siempre sucede con Mecano, te lleva a un universo diferente, demasiada imaginación y genialidad concentrada. Tengo muchas favoritas, pero me quedo con “Perdido en mi habitación”.

¿Qué opinas de la imagen que llevaban en ese momento, entre 1981 y 1982? Me refascina, sobre todo ese look medio “Dune” medieval futurista y el triángulo de dos chicos y una chica, todos con el cabello corto siempre al viento, muy fresco, único e icónico.

Lo de que Ana Torroja cantara en primera persona del masculino, ¿cómo lo entendías? De niña me pregunte el porqué y me dijeron mis primas que porque los compositores eran Nacho y José María; no le di gran importancia a ese detalle; es más, creo que eso le daba algo extraño que hacía que me gustara más.

En junio de 2012, la versión digital del diario británico ‘The Guardian’ publicó unos especiales dedicados a lo mejor de la música pop de países no anglosajones. Cuando le llegó el turno a España, el periodista publicó un top de diez canciones donde se resumía, digamos, lo más representativo de las últimas tres décadas. No podía faltar Mecano, sobre quienes escribían unas líneas muy elogiosas acerca de su estilo y su incontestable éxito y popularidad. Pero también aludían al affaire Pulp, es decir, a la leyenda urbana que cuenta que el conocido grupo de Sheffield, Pulp, habría tomada prestada la melodía de la canción de Mecano “Los amantes” para su mayor éxito, “Common People”. A los fans de Pulp, por cierto, es nombrarles que sus ídolos pudieran tener algún tipo de relación con Nacho Cano y se indignan sobremanera, por lo que fomentar el cotilleo, aunque no sea más que una coincidencia (?), es suficiente para quien esto escribe.

(Se puede leer la crítica del libro aquí)

Publicado en la web de Rockdelux el 21/6/2013
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