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MERCURY REV, La amistad es lo primero

Mercury Rev cayeron en su más profunda crisis interna y resurgieron con su disco más emblemático.

Foto: Steve Gullick

 
 

PORTADA ROCKDELUX (RDL 160)

MERCURY REV La amistad es lo primero

Documento Rockdelux que fue tema de portada en el Rockdelux 160 (febrero 1999): Nando Cruz entrevistó a Jonathan Donahue y Grasshopper cuando “Deserter's Songs” (1998) había puesto fin a la sabrosa locura de los primeros Mercury Rev. Considerada su obra más asequible, abrió las puertas al característico estilo de producción de Dave Fridmann (el bajista fundador del grupo). Es obvio que con “Deserter's Songs” se acabó el caos para Mercury Rev: las disfunciones coronarias del sexteto de Buffalo pasaron del coma a una resurrección en toda regla y el éxito del álbum se convirtió en su bypass para una nueva vida.

El destino nos ha permitido disfrutar puntualmente de Mercury Rev. Hemos atravesado la década con su música en la recámara. Nunca han gozado de una exposición excesiva, lo cual no ha erosionado su valía entre nosotros. De esto último se han encargado ellos. Abocados al caos, la autodestrucción y unas insuficientes dosis de reconocimiento, el ahora sexteto cayó en su más profunda crisis interna –que en su caso es mucha profundidad– y resurgió con su mejor disco. El mejor posible. Como los grandes artistas de cualquier disciplina, Mercury Rev se alían con el infortunio para moldearlo a su conveniencia.

“Deserter’s Songs” (V2-Caroline España, 1998), sin embargo, nace de un cónclave al borde del abismo. Y como en los guiones más irreales, los más fascinantes, Jonathan Donahue y Grasshopper unieron fuerzas para salvar su amistad y su grupo. La posibilidad de mantener dos conversaciones separadas con cada uno de ellos permitió plantearles las mismas cuestiones y solo en momentos puntuales obtener las mismas respuestas. El desacuerdo sigue siendo fuente de inspiración.

 

JONATHAN DONAHUE DIÁSTOLE

Los rumores respecto a vuestro último año de vida hablan de giras catastróficas, excesos con las drogas, peleas y casi disolución. ¿Qué ha pasado desde la edición de “See You On The Other Side” (1995)? La gira nos permitió abandonar nuestra vida de vagabundos durante una temporada y eso nos empujó hacia una época realmente difícil. Había muy mala comunicación y sentimientos muy negativos en el grupo. Nos llevó varios años descubrir que era mucho más fructífero tratar de salvar nuestras relaciones. Conforme nuestra amistad fue fortaleciéndose, pudimos sortear las malas experiencias y afrontar un nuevo disco.

“Había muy mala comunicación y sentimientos muy negativos en el grupo. Nos llevó varios años descubrir que era mucho más fructífero tratar de salvar nuestras relaciones. Conforme nuestra amistad fue fortaleciéndose, pudimos sortear las malas experiencias y afrontar un nuevo disco” (Jonathan Donahue)

¿Han sido tiempos más difíciles para vuestra amistad que para el grupo en sí? Para ambos, pero teníamos claro que salía más a cuenta salvar primero nuestra amistad. Grasshopper y yo nos conocemos desde hace mucho, así que cuando nuestra amistad estaba en el punto más bajo fue realmente doloroso.

¿Qué sucedió durante esa gira que afectó tanto a vuestras relaciones? Las anteriores tampoco habían sido lunas de miel... Fue un cúmulo de situaciones y experiencias anteriores. Habíamos estado tanto tiempo bajo presión y habíamos sufrido en circunstancias tan distintas que todo se hundió tras “See You On The Other Side”. Todo explosionó y no pudimos hacer nada para evitarlo. Fue un colapso.

¿De qué presión hablas? Mercury Rev no es un grupo que haya generado expectativas comerciales y tampoco parece que hayáis recibido presiones en el plano creativo. Mucha de la presión está vinculada a la obligación de girar. Nuestros discos nunca han proporcionado dinero, y así es difícil seguir haciendo música. Teníamos que ir de gira y, de vuelta a casa, trabajar en otros oficios. Por otra parte, amigos nuestros habían muerto y todo desembocó en una época difícil. El momento de crear música era el más placentero, pero llegar hasta esa situación era muy complicado y estresante. A toda esta combinación de hechos yo la llamo presión.

Por lo que explicas, el nuevo disco debería ser vuestro epitafio y, sin embargo, “Deserter’s Songs” suena como un nuevo amanecer. Exacto. Al mejorar nuestra amistad recordamos los buenos tiempos y la música que éramos capaces de hacer. Por eso suena así.

Vuestros anteriores discos suenan a trabajos de búsqueda, mientras que este parece moverse con absoluta seguridad. Es como si por primera vez supierais cómo queréis sonar. No sé si lo sabíamos, aunque sí hicimos cambios en la forma de crear la música. Estábamos más enfocados: poníamos la melodía, las letras, y todo lo que no nos apasionaba lo borrábamos. No sabíamos cómo queríamos sonar, pero sí que debía ser algo genuino y del corazón.

¿Buscabais, como mínimo, un disco más con los pies en la tierra? Queríamos un disco que reflejase lo más fielmente posible lo que sentíamos en esos días. Por eso hay partes muy dolorosas en el plano emocional para nosotros, porque es muy honesto.

Es un disco más de emociones que de sensaciones. Palabras como amor o corazón eran impensables en discos anteriores. Aquellos discos también tenían emociones, pero este trata más sobre la tristeza y sobre sentirse dolido. Es también más melancólico, pero contiene mucha esperanza, porque nuestra amistad pasaba por una época más esperanzadora. Habla de sentimientos con los que la gente se puede identificar: dañar a tus amigos, perderlos, ser dañado....

 
MERCURY REV, La amistad es lo primero

Rockdelux 160 (Febrero 1999)

Foto: Steve Gullick

Diseño: Rafamateo

 

Por primera vez en vuestra carrera habláis de cosas concretas, de sentimientos y hechos relacionados con cosas concretas. Cierto. Los primeros discos también contenían tristeza, pero más abstracta. Y en “See You On The Other Side” la música sonaba muy pacífica en relación al contenido de las letras. Esta vez hay más coherencia entre letras y músicas. Se complementan de la mejor forma posible.

Una crítica publicada en España comentaba que vuestro disco evocaba la Navidad de forma extraña, poco evidente. En mucha de la música de este disco tratábamos de crear nuestras propias versiones de canciones de cuna, porque este es el tipo de música que muchas veces escuchamos: música muy simple, inocente, casi infantil. Son cualidades que creo que este disco también posee.

Siempre da la sensación de que para Mercury Rev la grabación de un disco es todo un suplicio. ¿También ha sido así en este caso? No, no hubo tanta tensión como, por ejemplo, en “Boces”. Es un disco más de restablecer vínculos con los amigos, así que el proceso fue totalmente diferente. No hubo luchas ni tensiones. Se trataba de redescubrir lo que te gustaba de tus amigos y de ti mismo.

Hablas como si hubieseis acudido a una terapia de grupo o algo así. No asistimos a ninguna terapia. Grabamos el disco en seis meses, con cuarenta y cinco días de estudio.

Una vez acabado, ¿notaste alguna sensación que no habíais percibido al finalizar la grabación de los anteriores discos? Es un álbum muy diferente, aunque debo confesar honestamente que aún no lo entiendo demasiado bien. Lo compuse, pero no lo entiendo. Quizá con el tiempo lo consiga. Eso es algo que le sucede a menudo a los creadores: no comprendes lo que está surgiendo de tu interior.

¿Crees que el hecho que marca la diferencia en vuestra discografía es que en “Yerself Is Steam” (1991) y “Boces” (1993) luchabais contra las canciones y ahora dialogáis con ellas, tratando de comprenderlas? La diferencia es que, especialmente en “Boces”, luchábamos entre nosotros. Eso impidió que nos centráramos en las canciones y dañó el disco. Perdimos la noción de lo que habíamos ido a hacer.

“No hacíamos ruido sólo por hacerlo. Intentábamos orquestar el ruido del mismo modo que se orquestan trompetas o violines. Y creo que lo conseguimos en muchas ocasiones, aunque en otras fracasamos. Hicimos obras maestras y piezas horribles, pero somos una banda que nunca ha tenido miedo de cometer errores porque es la única forma que conocemos de aprender y mejorar” (Jonathan Donahue)

¿Cómo explicas que, por ejemplo en Rockdelux, fuese considerado uno de los mejores de aquel año? ¿Acaso no lo comprendimos? Posiblemente lo entendisteis, solo que yo tengo una perspectiva diferente de él. No de la música, sino del proceso. Me gusta mucha de la música de ese disco, pero parte de ella me resulta demasiado emocional porque me recuerda aquella época. Mi perspectiva es diferente: ese disco se llevó mucho de mí.

¿Te sientes finalmente liberado del ruido y la distorsión después de haber compuesto “Deserter’s Songs”? Liberado, no. No hacíamos ruido solo por hacerlo. Intentábamos orquestar el ruido del mismo modo que se orquestan trompetas o violines. Y creo que lo conseguimos en muchas ocasiones, aunque en otras fracasamos. Hicimos obras maestras y piezas horribles, pero somos una banda que nunca ha tenido miedo de cometer errores porque es la única forma que conocemos de aprender y mejorar.

Y una vez culminado “Deserter’s Songs”, ¿no sospechas que la distorsión limitaba vuestra creación? No, es otra forma de expresión. Hay canciones en “Yerself Is Steam” que contienen guitarras muy ruidosas y que me gustan tanto como las de este disco. Es cierto que a veces lo que tienes en mente y lo que prensas en el disco son dos cosas diferentes. No creo que el ruido y la distorsión sean una muleta, pero a veces el ruido y la distorsión no estaban bien orquestados y oscurecieron las canciones.

¿Recuerdas el momento en que empezaste a considerar la posibilidad de grabar un disco más limpio, menos ruidoso? Es algo que ya hicimos anteriormente, aunque no en un disco entero. Pero “Blue And Black”, de “Yerself Is Steam”, no tiene distorsión. Y hay más en “Boces” y “See You On The Other Side”. No decidimos eliminar la distorsión deliberadamente: pensamos que no estábamos sacando suficiente partido a otro tipo de sonidos. Por eso añadimos vientos y determinados instrumentos de cuerda.

¿De qué os ha servido el prestigio acumulado con los años? El dinero nunca ha sido nuestro objetivo. Lo único que pretendíamos era hacer música que nos gustase. A través de los discos conocimos gente y lugares. Todo esto nos ha permitido tirar adelante en la vida.

¿Y ha sido suficiente? Suficiente para mantenerme vivo hasta hoy. Esto es el éxito para mí. Música es todo lo que sé hacer, así que me lo tomo muy en serio.

¿Qué piensas cuando “Deserter’s Songs” es destacado por varias revistas como uno de los mejores discos del año? Me alegra que la gente escuche nuestros trabajos por sí misma, que les dediquen atención. El hecho es que conecten con el disco, no que sea o no el mejor del año. Siempre hemos tratado de hacer el mejor álbum posible. A veces les prestan atención y otras no.

Cítame cinco bandas con las que hayan comparado vuestro último LP. Con los primeros The Band, con música de los años cuarenta, con compositores de música clásica que no conozco, con The Beach Boys y más con Van Dyke Parks. Este último comentario no lo comparto, pero da igual. Nos han aplicado todos los adjetivos bajo el sol, así que nada de lo que se diga sobre mí o mi grupo puede dañarme.

¿Qué satisfacción exiges a un disco después del esfuerzo dedicado? Que supere el paso del tiempo. Si lo conseguimos, hemos triunfado.

¿Cómo sonará el mejor álbum de Mercury Rev? No lo sé. No lo he hecho. Pero siempre lo persigo.


 
MERCURY REV, La amistad es lo primero

El mundo en colisión de Mercury Rev finalmente desembocó en la calma de “Deserter's Songs”.

Ilustración: Miguel Ángel Martín

 

GRASSHOPPER SÍSTOLE

¿Qué ha pasado entre “See You On The Other Side” y “Deserter’s Songs”? La gira fue muy dura. No nos llevábamos bien. Estábamos enfermos, locos. La banda estaba arruinada y V2 se interesó por nosotros. Aún no eran una compañía formal, así que pasamos un año en el limbo. Éramos incapaces de hacer nada. La comunicación entre nosotros desapareció hasta que V2 resolvió todo el asunto legal. Jonathan y yo hablamos, olvidamos el pasado y nos centramos en el disco.

Entonces, ¿la relación con Jonathan se rompió porque el grupo estaba en crisis y se resolvió cuando V2 os propuso el contrato? Hubo otras razones, pero esta ayudó a aclarar las cosas. El interés de V2 nos dio una razón para reunirnos y hablar de todo.

¿Fortalecer vuestra amistad ha mejorado el potencial creativo? Sí. Nuestra amistad había padecido mucho, habíamos roto con nuestras novias, dos amigos íntimos habían muerto... El disco está empapado de todo esto: la pérdida de comunicación, la pérdida de los amigos y también la esperanza para seguir adelante.

De hecho, este disco suena como el principio de una nueva vida. Sí, es como una resurrección.

“No teníamos dinero para alquilar un ‘tour manager’ y llegó un momento en que la compañía no nos daba ni dinero para alquilar una furgoneta decente. Nunca sabíamos si llegaríamos al siguiente concierto. Cuando tocamos en Madrid con Pavement llegamos a la sala diez minutos antes del show. La furgoneta nos dejó tirados en un desierto entre Barcelona y Madrid. Tuvimos que hacer autostop hasta la siguiente ciudad... Cuando te has de preocupar por cosas así en lugar de pensar en la música, te vuelves loco” (Grasshopper)

En tal caso, “See You On The Other Side” debería ser la muerte. No, la muerte llegó tras aquel disco. Allí sentamos las bases de cosas que hemos desarrollado en “Deserter’s Songs”, como experimentar con vientos. Yo hablo más bien de una muerte personal. Al cambiar de sello, cambió también nuestro estilo de vida. Aparcamos los abusos, aunque todavía bebemos de vez en cuando. La presión de aquella época tuvo mucho que ver. Era un círculo vicioso. Las cosas no nos iban bien, empezamos a desfasar y todo se hundió todavía más.

¿A qué presión te refieres? A la presión de estar en la carretera. No teníamos dinero para alquilar un “tour manager” y llegó un momento en que la compañía no nos daba ni dinero para alquilar una furgoneta decente. Nunca sabíamos si llegaríamos al siguiente concierto. Cuando tocamos en Madrid con Pavement llegamos a la sala diez minutos antes del show. La furgoneta nos dejó tirados en un desierto entre Barcelona y Madrid. Tuvimos que hacer autostop hasta la siguiente ciudad. E igual nos pasó en Alemania, Inglaterra... Cuando te has de preocupar por cosas así en lugar de pensar en la música, te vuelves loco.

¿Os da miedo volver a ir de gira y que se reproduzcan situaciones que pongan en peligro la integridad del grupo? Ya hemos estado de gira por Estados Unidos y todo funciona mejor. Tenemos “tour manager” y solo nos tenemos que preocupar por tocar.

¿Crees que este disco posee una dirección concreta a diferencia de los anteriores, que parecían estar buscándola? Sí, en cierto modo es así. Jonathan y yo nos sentamos a discutir el sentimiento que debía desprender el disco. En el pasado también lo intentamos, pero había demasiadas fricciones y la canción no siempre llegaba a buen puerto. Por otra parte, también nos ha ayudado el tiempo de separación. Aunque la espera ha sido frustrante, ha resultado positiva porque la hemos superado y el disco ha salido mucho más enfocado.

¿Crees que el disco está más enfocado, limpio y saludable porque vosotros estáis más enfocados, más limpios y con más salud? Sí, nos sentimos así, y no cabe duda de que el disco es más saludable. También, más humilde, más de corazón.

Jonathan también emplea la palabra corazón para referirse a este disco, una palabra que quizá no encaja con los anteriores LPs. Este disco trata más de emociones que de sensaciones. Ese es el cambio más relevante que hemos experimentado. Antes éramos muy reservados para hablar de ciertos temas y eso fue también un problema añadido a nuestra crisis interna. Ahora nos comunicamos mejor entre nosotros y somos capaces de expresar mejor nuestros sentimientos.

¿Habéis querido hacer un disco más humano, más terrenal? Queríamos crear un disco atemporal, ensoñador. Pero muchas palabras se acercan al corazón, así que debe ser también más humano.

Un crítico local asegura que vuestro disco le recuerda a la Navidad. Hay momentos del año, hacia la Navidad, en que, nieve o no, se crea una atmósfera mágica. El frío contribuye a que te sientas como en otro planeta durante unos meses. Puede que evoque estas sensaciones.

¿Lo grabasteis en invierno? “Opus 40” y “Hudson Line” se grabaron en otoño, pero “Holes”, “Tonite It Shows” y “Endlessly” las hicimos alrededor de la Navidad.

 
MERCURY REV, La amistad es lo primero

Grasshopper, en primer plano. Detrás, Jonathan Donahue.

Foto: Steve Gullick

 

¿La grabación de este LP ha sido tan dolorosa como de costumbre? Ha sido mucho más tranquila. Aún hay peleas, pero no son físicas. Son discusiones agradables. La gente se apasiona con ciertas ideas y hay disputas sobre arreglos concretos. Son discusiones constructivas. Las peleas eran positivas porque eran un medio que justificaba un fin, aunque cada vez resultaban más destructivas. Por suerte nos dimos cuenta.

¿Sentiste que habías hecho un disco especial el día que acabasteis de grabar “Deserter’s Songs”? ¿Te sentiste relajado y completo de una forma diferente a cuando acabasteis los anteriores discos? Siempre me he sentido feliz al acabar un disco. Especialmente tras “Yerself Is Steam”. Y también con “See You On The Other Side”. Sin embargo, esta vez ha sido diferente. Hemos conseguido todo lo que buscábamos: la claridad en el sonido, la grandeza de la orquesta... Puede ser mejor, pero está bastante bien.

¿Te sientes liberado del uso del ruido y la distorsión? Un poco, sí. Aún me gustan The Velvet Underground o los viejos Sonic Youth, pero antes orquestábamos el ruido y ahora preferimos sonidos más acústicos. Es más o menos lo mismo, pero con otra intención.

¿Disfrutarías hoy escuchando un disco como “Yerself Is Steam”?  Sí, porque me gustan las canciones y las letras. “Boces” es más duro, porque me recuerda aquellos días. En estos momentos prefiero escuchar “Deserter’s Songs” porque es así como me siento ahora. En directo tocamos “Frittering”, “Chasing A Bee”, “Boys Peel Out” o “Car Wash Hair”, canciones que apuntan hacia donde hemos llegado ahora.

“Las buenas críticas significan que los críticos ven en nosotros un grupo como The Velvet Underground, que no será popular hasta dentro de diez o veinte años. Como dijo Brian Wilson, quizá no estemos hechos para esta época. Quizá seamos populares en el futuro. Pero por lo menos las buenas críticas te reconfortan porque te hacen ver que tu música no está completamente pasada de vueltas” (Grasshopper)

Y ahora que sabéis orquestar instrumentos orgánicos, ¿no opinas que la distorsión estaba ahogando las canciones? A veces quizá fue así. Todavía nos gusta experimentar con diferentes sonidos y creo que había llegado el momento de hacer esto. Sin pasar por los procesos anteriores no hubiésemos llegado hasta “Deserter’s Songs”. Para nosotros es coherente como período de aprendizaje.

¿Recuerdas el momento en que valorasteis la posibilidad de reducir la distorsión y perseguir un disco más orquestado y orgánico? Ya en “See You On The Other Side” empezamos a hacerlo. Hay canciones que ni siquiera tienen guitarras. Hacia el final de aquella grabación, canciones como “Everlasting Arm” o “Peaceful Night” marcaron la nueva dirección. Cuando salieron bien “Hudson Line” y “Opus 40”, decidimos tomar esa dirección durante el resto del disco.

¿En qué crees que os han ayudado el prestigio y las buenas críticas? Hay grupos jóvenes que han nacido y descubierto otras formas de hacer música gracias a nosotros. Creábamos música para nosotros y también para vivir de ella. Queríamos escribir canciones pop que fueran interesantes. Muchas de las viejas canciones pop de los cincuenta y los sesenta contenían sonidos extraños, perversos. Nosotros seguimos con esa tradición. Las buenas críticas significan que los críticos ven en nosotros un grupo como The Velvet Underground, que no será popular hasta dentro de diez o veinte años. Como dijo Brian Wilson, quizá no estemos hechos para esta época. Quizá seamos populares en el futuro. Pero por lo menos las buenas críticas te reconfortan porque te hacen ver que tu música no está completamente pasada de vueltas.

Cítame bandas y músicos con los que se os haya comparado en recientes entrevistas o en las críticas de “Deserter’s Songs”. Generalmente ha sido gente como Cole Porter, George Gershwin, pero también los Beach Boys más oscuros, Neil Young... Ayer hablaba con un periodista canadiense y me decía que habíamos sido comparados con prácticamente todo el mundo que ha grabado música en el siglo XX. Me preguntaba si me molestaba, y le dije que no. Que se nos compare con casi todo no significa prácticamente nada.

¿Cómo sonará el mejor disco que grabéis Mercury Rev? Melodías perfectas que sonarán como el primer día del Universo. No sé cómo suena eso, pero estamos cerca. Creo que lo conseguiremos.

¿Qué recompensa exiges a tus discos para justificar el esfuerzo? Que gusten a un público nuevo, poder ir a lugares como España, Italia o Ámsterdam y conocer a otra gente. Ese es el gran premio.

Todo esto ya lo habéis conseguido y no parecéis un grupo feliz. Nos alegran las pequeñas cosas de la vida. Y desde luego somos más felices ahora que antes. Ahora afrontamos cada concierto como una celebración de la música. En este sentido sí somos un poco felices.

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