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MICHEL LEGRAND, Puente musical entre Europa y Hollywood

Cine, jazz y melodía: otro músico francés para la historia.

 
 

ARTÍCULO (2019)

MICHEL LEGRAND Puente musical entre Europa y Hollywood

El tándem formado por Jacques Demy (1931-1990) y Michel Legrand (1932-2019) revolucionó el cine musical en los sesenta, en su intento de otorgar una identidad propia a las producciones francesas. La reciente desaparición del compositor el pasado 26 de enero nos recuerda que, antes y después de “Los paraguas de Cherburgo”, existía un músico y director de orquesta virtuoso que brilló tanto en la chanson como en el jazz, e incluso en el pop. Viçenc Batalla lo despide con honores en este artículo.

El escenario está repleto de paraguas de colores. Y, de repente, detrás de uno de ellos, aparece sonriente y con gabardina Michel Legrand. A sus 83 años, el veterano compositor se dispone a dirigir la Orquesta Nacional de Lyon, en la primera adaptación en directo de “Los paraguas de Cherburgo”. Son ocho cantantes, encabezados por la soprano Natalie Dessay en el papel de la madre de una Geneviève (Catherine Deneuve como actriz en el filme) a quien da voz la joven Marie Oppert. Nos encontramos en junio de 2015 en las colinas lionesas de Fourvière y no podemos evitar que los ojos se nos humedezcan, del primer al último minuto, por este melodrama maximizado por su lirismo musical.

El largometraje ganó la Palma de Oro en Cannes en 1964 y consagró a una pareja, el director Jacques Demy y el compositor Legrand, que llevaban a cabo su tercera colaboración conjunta. Pero, en esta ocasión, sublimaron la entente al concebir enteramente los diálogos como canciones sincronizadas con las imágenes. Y, pese al escepticismo de los productores, acabaron triunfando.

Legrand tenía 32 años y culminaba así una precoz carrera de arreglista, director de orquesta y compositor de bandas sonoras que había empezado a principios de los cincuenta y ya había obtenido el éxito por sus producciones en Estados Unidos, e incluso lo había llevado al estudio con las más destacadas figuras del bebop.

El músico había nacido en el barrio parisino de Ménilmoltant en una familia que su padre, Raymond Legrand, también director de orquesta, abandonó cuando él solo tenía 3 años. A modo de desquite y reto, Michel se reveló desde temprana edad como un excelente aficionado a las partituras. Y, en su adolescencia en el Conservatorio de París, contó como tutora con Nadia Boulanger, quien dispuso de la cantera de alumnos más fructífera del siglo XX: George Gershwin, Leonard Bernstein, Aaron Copland, Astor Piazzolla, Lalo Schifrin, Quincy Jones, Philip Glass...

 
MICHEL LEGRAND, Puente musical entre Europa y Hollywood

Michel Legrand en “Cleo de 5 a 7”.

 

A mediados de los cincuenta, Legrand ya vendía ocho millones de ejemplares en Estados Unidos con su interpretación swing del ambiente de la capital en “I Love Paris” (1954) para Columbia. Y, cuando volvió de gira con Maurice Chevalier en 1956, se dedicó a imitar el rock’n’roll con Henri Salvador y Boris Vian. Y siguió adaptando este swing con su propia orquesta a otras atmósferas, como en “Castles In Spain” (1956), del pasodoble a la sardana.

Simultáneamente, había empezado sus colaboraciones para el cine. Aunque fue su contacto con la nouvelle vague lo que le marcó su camino más original. Precisamente, Quincy Jones lo recomendó a Demy para su primera película, “Lola” (1961), porque el productor norteamericano tenía otros encargos. La canción titular del filme la escribió la compañera de Demy, Agnès Varda. Con ella, Legrand también trabajó en “Cleo de 5 a 7” (1962), donde protagonizó su única aparición ante la pantalla en esa época. Jean-Luc Godard, Chris Marker, Joseph Losey, William Klein, Jean-Paul Rappeneau, John Sturges, Richard Brooks, Sydney Pollack y Clint Eastwood son algunos de los muchos realizadores con los que Legrand colaboraría durante su carrera, hasta totalizar alrededor de doscientas composiciones para películas y telefilmes.

Tras el éxito con Demy de “Los paraguas de Cherburgo”, y mientras ambos preparaban el que sería otro de sus hitos, “Las señoritas de Rochefort” (1967), el músico se instaló durante tres años en Hollywood. Allí surgió su canción quizá más conocida, “The Windmills Of Your Mind” (la interpretó con su propia voz en francés como “Les moulins de mon coeur”), que formó parte de la banda sonora de “El caso de Thomas Crown” (1968) de Norman Jewison. Fue la primera vez en la historia en que el montaje se hizo en función de la partitura, porque Jewison se veía incapaz de reducir sus cinco horas de rodaje y Legrand le ofreció esta solución.

Con “The Windmills Of Your Mind” obtuvo su primer Óscar –a la mejor canción original– y ganaría dos más por las bandas sonoras de “Verano del 42” (1971) de Robert Mulligan y “Yentl” (1983) de Barbra Streisand.

Pese a ello, los años ochenta también significaron el olvido de la pareja Demy-Legrand y, en general, de las composiciones de este último porque la era de las orquestas tocaba a su fin y llegaba la de los sintetizadores. Lo que no es óbice para que Damien Chazelle y su compositor Justin Hurwitz se inspiraran en él para su archipremiada “La ciudad de las estrellas (La La Land)” (2016). Y tampoco es casualidad que Orson Welles dejara escrito, según “J’ai le regret de vous dire oui” (2018), la autobiografía de Legrand,  “llamad a Legrand para la música”, refiriéndose a su película inacabada “Al otro lado del viento”, que finalmente se montó y estrenó en Netflix el año pasado con un endiablado score free jazz del francés.

 

Un swing de película

 
MICHEL LEGRAND, Puente musical entre Europa y Hollywood
 

“Legrand Jazz”
(Columbia, 1958)

Tras el éxito de “I Love Paris” y ya que Legrand no había cobrado derechos de autor, Columbia le ofreció al joven arreglista la posibilidad de grabar con la flor y nata del jazz de vanguardia en sus estudios en Nueva York. Y vaya si lo aprovechó, porque, en tres sesiones en junio de 1958, se agenció clásicos del jazz para que los reinterpretaran con su exquisita visión orquestal Miles Davis, John Coltrane, Bill Evans, Paul Chambers, Phil Woods y Herbie Mann, entre otros, hasta una treintena de solistas. Un retrato de época.

 
MICHEL LEGRAND, Puente musical entre Europa y Hollywood
 

“Les parapluies de Cherbourg”
(Philips, 1964)

Después de sus primeras colaboraciones en los filmes “Lola’” y “La bahía de los ángeles” (1963), Demy y Legrand inventan un nuevo género musical lleno de colores, con las melodías y las letras cantadas como único apoyo para el guion y la puesta en escena. La simbiosis entre la chanson y el swing alcanza aquí una arrebatadora melancolía, con fondo de lucha de clases y guerra en Argelia. Danielle Licari pone voz musical al rol de Deneuve en la estremecedora “Devant le garage”, en un reparto lírico donde también figura la hermana de Legrand, Christiane.

 
MICHEL LEGRAND, Puente musical entre Europa y Hollywood
 

“Les demoiselles de Rochefort”
(Philips, 1967)

Como contrapunto a la melancolía, “Las señoritas de Rochefort” es una comedia y aprovecha la relevancia internacional de Demy y Legrand para rodarse (y cantarse) a su vez en francés e inglés. El elenco está compuesto principalmente por las hermanas Catherine Deneuve y Françoise Dorléac (quien fallecería poco después en un accidente de coche), Danielle Darrieux, Michel Piccoli y Gene Kelly. Habría todavía otra cumbre con la película “Piel de asno” (1970), más barroca y onírica, con la cantante Anne Germain doblando de nuevo musicalmente a Deneuve.

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