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NATALIE PRASS, El empleo del tiempo

Diamante en bruto.
Foto: Ryan Patterson

 
 

ENTREVISTA (2015)

NATALIE PRASS El empleo del tiempo

Grabó las canciones de su primer disco en 2012, pero tuvo que esperar más de dos años hasta verlas publicadas. Mientras el mundo comenzaba a descubrir una de las voces más carismáticas y versátiles del soul-pop contemporáneo, ella disfrutaba del momento y se concentraba en aplicar a su evolución como artista todo lo que había aprendido durante el tiempo que estuvo en la banda de Jenny Lewis. Eduardo Guillot la entrevistó.

El álbum de debut de Natalie Prass ha recibido una acogida unánime. “Natalie Prass” (Spacebomb-Caroline-Music As Usual, 2015) es una de esas colecciones de canciones que obligan a seguir muy de cerca a su autora, una auténtica desconocida hasta hace bien poco que, sin embargo, ha recorrido un largo camino para alcanzar la posición en que se encuentra actualmente. Con escala incluida en el prestigioso Berklee College Of Music. “Solo estuve un año”, comenta por teléfono desde el autobús, en plena gira. “Me sirvió para introducirme en temas como teoría, técnica, armonía, improvisación vocal de jazz... Se trabaja muy duro. Pero Boston me resultó aterradora, es una ciudad fría, así que no me quedé y me fui a terminar mis estudios a Nashville”.

La verdad es que no había escuchado country hasta que me trasladé a Nashville. Fue entonces cuando empecé a conocer a Willie Nelson, Hank Williams, Patsy Cline, Dolly Parton y otros artistas tremendamente buenos que me entusiasmaron”

Como no podía ser de otra manera, allí descubrió el country. “La verdad es que no había escuchado country hasta que me trasladé a la ciudad. Fue entonces cuando empecé a conocer a Willie Nelson, Hank Williams, Patsy Cline, Dolly Parton y otros artistas tremendamente buenos que me entusiasmaron. No tenía ni idea de que existían. Simplemente pensaba: ‘¿Música country? No es mi rollo’ (risas). Entonces yo escuchaba Motown, R&B, indie... De todas formas, al llegar empecé a moverme por la escena ‘underground’. Jack White se mudó un par de años después y entonces la ciudad cambió de manera radical, porque fue decisivo para que esa escena floreciera y la gente le prestara atención”.

Natalie no tardaría en empezar a componer, pero su primer contrato profesional no fue como solista, sino como teclista en la banda de Jenny Lewis. “Aprendí muchísimo”, reconoce. “Fue una experiencia increíble, muy valiosa, porque me permitió saber cómo funciona una gira larga, pero sin ser la protagonista del show, por lo que cada día podía observar al equipo de Jenny. Como parte del grupo, tenía mucho trabajo, pero también podía relajarme, no necesitaba preocuparme de cada detalle y atendía a cómo Jenny se relacionaba con el público, cómo nos trataba a los músicos, cómo manejaba los imprevistos el tour manager... Lo aprendí todo. Y ahora me siento muy cómoda cuando salgo de gira. Llevo sin parar desde finales de enero y seguiré hasta septiembre (a España llegará en agosto), y hacerlo resulta más fácil gracias a esa experiencia. Entiendo cómo funciona, puedo gestionar mi energía, sé lo que necesito y cómo hacerlo”.

 
NATALIE PRASS, El empleo del tiempo

“Simplemente pensaba: ‘¿Música country? No es mi rollo’ (risas). Entonces yo escuchaba Motown, R&B, indie...”.
Foto: Ryan Patterson

 

Un bagaje que también tuvo muy en cuenta cuando afrontó la grabación de su primer álbum, que se podría catalogar como el clásico disco de ruptura. “No fue algo que pensara conscientemente. De hecho, tenía muchísimas canciones, pero Matthew E. White y Trey Pollard, los productores, decidieron que esas eran las que mejor funcionaban juntas, y resultó que todas giraban alrededor del mismo tema (risas). Yo quería mostrar mi alcance como compositora, porque tengo influencias muy variadas y me gusta plantearme retos constantemente, pero así fue. Lo cierto es que pasé por un proceso de ruptura durante la grabación, y eso hizo que todo tuviera más significado”.

“Tengo dos discos más terminados, pero no sé muy bien qué voy a hacer con ellos. Y ya estoy escribiendo y trabajando en otro. No hay nada cerrado aún, pero no puedo esperar a entrar a grabar de nuevo”

Curiosamente, la mayoría de canciones están coescritas con Kyle Ryan. “Tiene una habilidad natural para entenderme. Cuando le presento una idea, es capaz de intuir lo que estoy haciendo y asumirlo como propio. Es un guitarrista de jazz con mucho talento; también fue a Berklee, y él sí se graduó. Es gracioso, porque escribo por mi cuenta sin parar, pero, de nuevo, las canciones que los productores escogieron fueron las que, en su mayoría, contaban con la participación de Kyle, lo cual me pareció estupendo”.

Así fue construyendo un disco en el que destaca tanto la fuerza de su voz como la variedad de estilos (soul, pop, country), un diamante en bruto que, sin embargo, tardó más de lo previsto en llegar al público. “Spacebomb era un sello recién creado, pero confié en la visión de Matthew E. White. Publicaron su primer disco, ‘Big Inner’ (2012), y la cosa empezó a crecer. Nadie en la compañía había trabajado antes en la industria, y de repente aparecieron socios, se cerró un acuerdo con Domino en Londres, y esos cambios, unidos a una gira mundial de Matt, fueron retrasando la salida de mi disco, lo cual fue muy frustrante, porque estaba realmente muy emocionada. Sabía que su éxito beneficiaría al mío, porque tendría más recursos y aprovecharía el trabajo previo hecho con él, pero a la vez fue terrible, porque nunca pensé que pasaría tanto tiempo hasta que por fin se editó. Ahora soy muy feliz, pero ha habido momentos duros”. Durante toda esa espera, Natalie Prass no ha estado parada, así que la buena noticia es que su segundo álbum podría llegar pronto. “Tengo dos discos más terminados, pero no sé muy bien qué voy a hacer con ellos. Y ya estoy escribiendo y trabajando en otro. No hay nada cerrado aún, pero no puedo esperar a entrar a grabar de nuevo”.

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