Cuando, en 1967, Serge Gainsbourg compuso “Je t’aime… moi non plus” pensando en Brigitte Bardot como “rival” femenina –plaza que finalmente recayó en Jane Birkin dos años después–, difícilmente podía imaginar una futura revisión tan abrasiva como la que, en 1995, protagonizarían Nick Cave y Anita Lane. Interrogado al respecto, el australiano muestra cierta satisfacción. “Me gusta esa versión, ¿y a ti? ¿Te suena extraña? Sí, quizá lo sea por estar cantada en inglés”.
Eso mismo ocurre con las versiones que Mick Harvey –de The Bad Seeds– realiza de Gainsbourg en “Intoxicated Man”. Fue valiente por su parte hacerlo, porque Mick –quien también produjo aquella versión de “Je t’aime… moi non plus”– no es precisamente una persona romántica, sino un tipo muy rígido y con los pies en el suelo. Pero sí fue extraño para mí cantar con Anita, que había sido mi novia durante trece años. Cuando grabamos la canción, estaba embarazada de ocho meses y de otro hombre. Pero fue un ejercicio excitante e incluso erótico.
¿Te interesa mucho Gainsbourg? Siempre he sabido que las letras de Gainsbourg eran extrañas, pero sin conocer exactamente su significado. Al grabar esa versión, de repente me di cuenta de lo que quería decir y fue toda una sorpresa. Yo pensaba que “Je t’aime… moi non plus” era una canción de amor, cuando, en realidad, es sobre sexo animal.
Seguramente, no habrás tenido esos problemas de comprensión con Leonard Cohen –cuyo “Tower Of Song” versionó Cave en el homenaje “I’m Your Fan” de 1991–. Sí, adoro a Leonard Cohen. Creo que estoy impresionado por Gainsbourg y Cohen por idénticas razones: hacen una música individual y sus canciones son de búsqueda de sí mismos. Bob Dylan hace lo mismo en su música, y Tom Waits, y Van Morrison… Eso les hace grandes. Nick Cave también lo hace –sonríe–…
Es curioso que “Death Is Not The End”, de Bob Dylan, cierre un álbum sobre asesinatos. ¿Conoces la versión de Gavin Friday And The Man Seezer? Sí, creo que está bien, aunque suena demasiado new wave para mí, con unas guitarras –a cargo de Marc Ribot y Bill Frisell– más bien terribles. Prefiero la versión de Bob Dylan. Últimamente he trabajado en otro tema suyo para la nueva película de John Hillcoat –con quien Cave ya colaboró en “Ghosts... Of The Civil Dead”, 1989–, titulada “To Have And To Hold”. Se trata de “I Threw It All Away”, de “Nashville Skyline”, que es el tema-clave de la película, ya que se repite tres veces. La canta Scott Walker, y los arreglos los hicimos conjuntamente entre él y yo. El resto de la banda sonora es mío. La película es una especie de melodrama romántico rodado en Papúa Nueva Guinea. Intenté actuar en ella; le pedí a John que, por favor, me dejara, pero dijo que no. Fue así de fácil –ríe–.
Tu actuación en “Johnny Suede” es un tanto chocante. ¿Lo hiciste por amistad con su director, Tom Dicillo? Lo que ocurrió es que me mandaron un guión suyo, lo leí y me pareció que era muy divertido. Pero había un montón de cosas que yo no sabía que tenía que hacer, como la ropa que tenía que ponerme, la imagen que debía dar… Fue un poco sorprendente, pero acabé haciéndolo, aunque fue difícil. Más de una vez pensé: “¿Qué coño estoy haciendo yo en esta película?”; pero, aunque lo intenté varias veces, ya no podía echarme atrás. Tom Dicillo utilizará un par de canciones mías para su próximo film, aunque aún no sé nada al respecto.