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NIRVANA, Generación X

Kurt Cobain, Krist Novoselic y Dave Grohl. Foto: Anton Corbijn

 
 

PORTADA ROCKDELUX (RDL 102)

NIRVANA Generación X

Con Nirvana en Nueva York: el tema de portada del Rockdelux 102 (noviembre 1993). La revista publicó, en exclusiva para España, esta extensísima y gran entrevista que la periodista Amy Raphael, del staff editorial de la revista ‘The Face’, había realizado con el trío de Seattle días antes de la edición de “In Utero” (1993), el álbum de Nirvana que sucedió al exitoso “Nevermind” (1991). En aquellos momentos de máxima presión, un Kurt Cobain sensible y frágil, toda una estrella del rock irrespetuosa y narcisista, se mostraba muy enamorado de su mujer, Courtney Love, y feliz con su hija, Frances Bean, pero lanzaba frases contradictorias y delatoras de su carácter depresivo y de su estado de ánimo a la baja, haciéndonos intuir, también sentir, que su trágico final parecía trazado de antemano: Kurt Cobain se suicidió el 5 de abril de 1994 (en el Rockdelux 329, un especial Nirvana publicado en el veinte aniversario de su muerte).

La familia Cobain está pasando un día entretenido fuera de casa. Es la tarde en un estudio de fotografía de Manhattan. Papá Cobain va de un lado a otro de la habitación, paseando a su hija de once meses en su cochecito. El músico lleva un traje con el que se podría presentar a una prueba para interpretar un papel de tigre. Tiene un aspecto ridículo. Frances Bean está balbuciendo descontroladamente, con una gran mueca en su cara angelical. Courtney Love Cobain yace descalza en un sofá. “¿Dónde están mis bebés?”, pregunta, alargando los brazos. Kurt cambia de dirección, actúa como si hubiese perdido el control y para bruscamente el cochecito justo delante del sofá. Se inclina sobre su esposa y le da un beso largo y apasionado.

Esta no es una familia corriente. Se trata de la realeza. De la realeza grunge. Y Kurt Cobain, el líder de los Nirvana, también llamado el rey del grunge, la estrella del rock de la generación X, sabe perfectamente cómo impedir que nadie consiga entrar en su mente. Tiene sus propias opiniones, claro, y algunas de ellas las defiende abiertamente, pero cuando se trata de desnudar su alma, te deja llegar hasta un cierto punto para después dejarte colgado. Solo hay que escuchar sus letras: te dan alguna pista y te provocan, pero nunca son totalmente claras. (“Tengo que tomar veneno para la piel, dar un poquito para obtener una sonrisa / Nunca he conocido a un hombre sabio, si acaso podría haber sido una mujer, tengo que encontrar el camino a seguir para encontrar el camino”; “Smells Like Teen Spirit”). A pesar de ser alguien tan introvertido, Kurt Cobain ha conseguido hipnotizar a cientos de millones de personas (jóvenes).

“Tengo que tomar veneno para la piel, dar un poquito para obtener una sonrisa / Nunca he conocido a un hombre sabio, si acaso podría haber sido una mujer, tengo que encontrar el camino a seguir para encontrar el camino”; “Smells Like Teen Spirit”

Parece como si hubiese pasado mucho tiempo desde que Nirvana apareció por vez primera. El 24 de septiembre de 1991 publicaron su segundo álbum, “Nevermind”, ya un producto Geffen. Días antes, el 10 de septiembre, llegó “Smells Like Teen Spirit”. El single se convirtió en un himno para toda una generación furiosa, que solo había conocido las administraciones represivas y de derechas de Reagan y Bush. El tema se oía constantemente en la radio americana y la MTV emitía el vídeo sin cesar. “Nevermind” consiguió ser el número uno de las listas americanas en enero de 1992. Entonces empezaron los rumores. En realidad, nunca han cesado.

Kurt Cobain ha muerto. Está enganchado a la heroína. Es adicto a una medicina para la tos. Kurt se casa con Courtney Love en Hawái (cierto) y abundan los rumores que apuntan a que ella no quería invitar a los otros miembros de Nirvana con sus respectivas compañeras. La pareja pasa una temporada en clínicas de desintoxicación. Anuncian que van a tener un hijo (cierto) y las habladurías acerca de las drogas son cada vez más insistentes. Kurt padece dolores de barriga y descubre las úlceras de estómago provocadas por una mala dieta y por la locura de las giras (podría ser verdad). Courtney es ingresada de urgencias en el hospital un mes antes de dar a luz por problemas en la matriz mientras se encuentra de gira con los Nirvana en España. El ya célebre artículo de ‘Vanity Fair’ sobre Courtney Love aparece en los quioscos: los Sid y Nancy de los años noventa son examinados al milímetro. Aparentemente, Courtney confiesa haber tomado heroína en los primeros meses de embarazo. A pesar de todo, Frances Bean nace en agosto: ¿Tiene una sola cabeza o dos? ¿Pesa menos de lo normal o su peso es el correcto?

Mientras que Nirvana y Guns N’Roses prosiguen con su guerra dialéctica (a los primeros les irritaba la tendencia de Axl a hacer declaraciones y letras pretenciosas) y surgen los problemas con la biografía no autorizada de Victoria Clarke y Britt Collins, empiezan a oírse comentarios acerca del trabajo posterior a “Nevermind”. Alguien dice: “Será una porquería”. Otros citan a Kurt afirmando: “Quiero que sea una porquería”. Aparecen opiniones sobre el nuevo álbum en todo el país. Incluso la revista de actualidad general ‘Newsweek’ le dedica su atención afirmando que Geffen lo considera “imposible de editar”. Como respuesta directa al informe de Jeff Giles, el grupo dedica una página entera de ‘Billboard’ a exponer su versión de los hechos.

Más historias de horror: Kurt ha comprado pistolas, intenta estrangular a Courtney en su casa de Seattle y debe pasar unas horas en prisión.

Claro que en este período de dos años, Nirvana, la banda de rock mundialmente famosa, editó unos pocos singles (“Come As Your Are”, “Lithium”, “In Bloom”) e hicieron algunos vídeos, clásicos y llenos de humor. También grabaron “In Utero” (1993), su tercer álbum. Este puede confundir a muchos críticos.

Puede que no sea (por suerte) “Nevermind 2”, puede que no refleje un momento concreto como lo hizo ese álbum, pero tiene la misma chispa de genialidad. Los sentimientos de crudeza y dureza del primer disco, “Bleach” (1989), están presentes, pero suavizados por la melodía. El grito primitivo de Kurt Cobain es tan desagradable y áspero como siempre.


“¿ME ESTÁIS ESPERANDO A MÍ?”

Como alguien apuntó en una ocasión, un famoso es un individuo que trabaja muy duro durante toda su vida para convertirse en alguien muy conocido y que, cuando lo consigue, se pone gafas de sol para que no lo reconozcan. El éxito de “Teen Spirit” y la explosión del grunge en los medios de comunicación, tanto en la música como en la pasarela, provocó la fama instantánea de los Nirvana, a quienes se les impuso la corona del grunge. “Teen Spirit” trascendió todos los géneros musicales a pesar de ser esencialmente un disco de rock. Lo pinchaban entre discos de house en los clubes londinenses, y ahora todos los quinceañeros o veinteañeros pueden explicar alguna anécdota sobre la primera vez que lo oyeron.

 
NIRVANA, Generación X

“Eh, tío, si vuelvo a escuchar vuestra jodida canción una vez más, voy a matar a alguien”.

Foto: Anton Corbijn

 

En el papel del líder esquivo pero carismático, Cobain es quien lleva las gafas oscuras. Estamos en Nueva York para llevar a cabo un acoso periodístico que durará tres días. Courtney está sentada en el hall del hotel con Frances Bean, que va de brazo en brazo. Parece ser mucho más confiada con los extraños que sus padres, sonríe alegremente a todo el que la toma en brazos. Courtney habla sin cesar de todo y nada. La conversación discurre hasta tocar el tema de cuáles podrían ser las posibles caras B de “Heart-Shaped Box”, el primer single de “In Utero”. Una podría llamarse “Moist Vagina”. Courtney niega que la canción se refiera a ella y dice que podía tratarse de una “cara D”. Kurt explica más tarde que habla sobre la manera en que se comparan los cuerpos, “como si fuera algo relevante decir que unos pechos son más bonitos que todos los otros”. Courtney bromea acerca de la ocurrencia de Kurt de querer citar a unos periodistas en una casa de crack. No le gusta su revista.

Después de algún rato, Kurt Cobain aparece de la nada. Se aproxima a nosotros lentamente, enfundado en unos tejanos, una camiseta, una camisa rosa y blanca, con unas gafas de sol blancas y el cabello en la cara. Lleva las uñas pintadas de rojo, pero la laca está muy desconchada. Tiene el aspecto de un espécimen difícil de encontrar: una estrella de rock verdadera. Lanza una pregunta que no va dirigida a nadie en particular: “¿Me estáis esperando a mí?”, y nadie le contesta. Tampoco está escuchando; Frances Bean es el centro de su atención. El hall de su hotel es el punto de encuentro durante los tres días dedicados a las obligaciones promocionales y Kurt siempre llega tarde a todas las entrevistas y a las sesiones fotográficas. Obligar a la gente a esperarle no parece ser una consecuencia de su ego, sino más bien un problema de tiempo: su reloj biológico está programado para funcionar por la noche. Pasada la medianoche, es un personaje más accesible.


EL GRUPO QUE SE HA CONVERTIDO EN “EL” PADRINO DEL GRUNGE

Como Cobain todavía no está en condiciones de hacer ninguna entrevista, hablo con los “Otros Dos”. El batería Dave Grohl y el bajista Krist Novoselic tienen las ideas claras y unas opiniones propias, pero no son Kurt Cobain. “A la gente le gusta pasar mucho rato junto a Kurt”, explica Grohl, “pero cuando empezamos a hacer entrevistas, nunca decía nada, incluso cuando la gente intentaba hacerle preguntas directamente a él. Nadie entendía el humor particular de Chris, y yo solo soltaba algún comentario que pretendía ser divertido. Hacernos una entrevista era una jodida pesadilla”.

“De alguna manera, me siento orgulloso de ser el batería de Nirvana, porque hemos hecho muchas cosas buenas. Me ha costado algún tiempo darme cuenta. Todo el mundo nos decía continuamente: ‘Tíos, habéis conseguido agitar toda la industria musical’. Creo que es algo difícil de creer, porque ¿cómo puede uno imaginarse que tres jodidos perdedores pueden hacer mella en el rock’n’roll?... No acaba de encajar”
(Dave Grohl)

Grohl (el más joven, con 24 años, frente a Cobain, con 26, y a Novoselic, con 28) es casi el prototipo del chico normal y corriente. Es exageradamente puntual cuando debe dar una entrevista, quizá porque quiere terminar pronto con ellas. A él solo le interesa la música y pasárselo bien. En Nueva York no hace frío, pero él promociona una nueva forma de vestir “con varias superposiciones”; lleva dos pares de pantalones cortos encima de unos largos. Dice que no siente el calor porque se crió en Washington DC, donde hacía “un jodido calor insoportable”. Cuando nos conocimos, en el entorno aséptico de la sala de conferencias del hotel, estaba terminando de hablar con su novia fotógrafa a través del teléfono interior y, antes de colgar, le dijo sin ningún tipo de pudor: “Te quiero”.

Grohl, que entró en el grupo en 1990, intenta mantener un cierto control sobre todo el tema de la fama, pero todavía se siente sorprendido por toda la histeria suscitada. Le satisface más que su madre venga a Nueva York para ver la actuación que toda una cola de periodistas que le digan lo bueno que es su nuevo disco. “¿Qué ocurre que sea tan importante? Solo somos una banda, se supone que no es tan importante. Pero para mucha gente lo es”. Se queda en silencio, hace algunos garabatos en el mantel de papel de la mesa y suspira. “De alguna manera, me siento orgulloso de ser el batería de Nirvana, porque hemos hecho muchas cosas buenas. Me ha costado algún tiempo darme cuenta. Todo el mundo nos decía continuamente: ‘Tíos, habéis conseguido agitar toda la industria musical’. Creo que es algo difícil de creer, porque ¿cómo puede uno imaginarse que tres jodidos perdedores pueden hacer mella en el rock’n’roll? … No acaba de encajar”.

Las gafas oscuras son un accesorio innecesario para el batería porque a él no le persiguen mucho. Solo cuando “Teen Spirit” alcanzó su punto  culminante de saturación, la gente se le aproximaba y le decían: “Eh, tío, si vuelvo a escuchar vuestra jodida canción una vez más, voy a matar a alguien”. Sonríe al recordar la anécdota: “Yo les contestaba: ‘Mira, yo no soy el jefe de programación de ninguna emisora de radio’”. La única ocasión en que reconoce que perdió los estribos fue durante todo el escándalo que se armó alrededor de la biografía no autorizada. “Parecía como si ese libro fuese más importante que hacer un nuevo disco. Me acabé enfadando muchísimo porque lo que hacemos fuera de la banda no es asunto de nadie. ¿A quién coño le importa?”.

Cuando nos encontramos de nuevo a la mañana siguiente en el hall del hotel (Kurt todavía dormitaba), Grohl está aún más hiperactivo que de costumbre. De pronto se ha puesto muy nervioso ante la perspectiva de su actuación “secreta” de esa noche en Roseland. Pedimos café, pero después de esperar durante veinte minutos, Dave empieza a impacientarse, se levanta poniéndose a caminar y cogiendo mi grabadora para seguir hablando con ella al estilo del agente Cooper. Graba una perorata de diez minutos, como si se tratase de un disc-jockey: “Bueno, aquí estamos, en el Seminario de la New Music 1993, y la actuación más caliente para esta noche es la de Nirvana y Jesus Lizard. Un espectáculo alternativo, algo que nadie debe perderse. Nirvana se revelará en el escenario. Sí, un grupo que se ha convertido en ‘el’ padrino del grunge. Grunge: un término acuñado en el año 1992. G-R-U-N-G-E. Ese sonido originario de Seattle, esa mezcla loca de los Stooges con Black Flag. Sí, eso es el grunge y lo pueden vivir en directo esta noche en Roseland junto a Jesus Lizard, una de las bandas más inimitables y estrafalarias…”.

 
NIRVANA, Generación X

Kurt estuvo posando para varios fotógrafos durante toda la tarde y solo se animó cuando se subió descalzo encima de una pieza de hielo. Foto: Anton Corbijn

 

“¿DE VERDAD QUE NO PAREZCO DEMASIADO HIPPY?”

Papá Cobain ya no se pasea de un lado a otro del estudio con su hija Frances Bean. Se ha quitado su traje de tigre, se ha puesto un vestido de mujer, se ha maquillado los ojos con lápiz negro para hacerse unas fotografías en el tejado del edificio. Frances Bean también está arriba sentada en su cochecito, abrigada por una enorme chaqueta de lana blanca. Está con Call, un chico de 21 años que cuida de ella y que tiene más pinta de ser un miembro de la banda que alguien que cuida de un bebé. Kurt ha estado posando para varios fotógrafos durante toda la tarde y solo se ha animado cuando se ha subido descalzo encima de una pieza de hielo.

Krist Novoselic acaba de llegar con un zumo recién exprimido en la mano y se sienta. Se ha quitado el disfraz de oso, que le hacía parecer todavía más inmensamente alto de lo que es y que le ha hecho pasar tanto calor que la mayor parte de la sesión fotográfica se la ha pasado estirado en posición horizontal delante de un ventilador. Después de una breve conversación trivial, empieza a hablar sobre la entrevista que le hice unos días antes en la sala de conferencias del hotel. Puede que Cobain haya escrito en las notas de portada de la compilación “Incesticide” (1992) la siguiente advertencia: “Si alguno de vosotros odia a los homosexuales, a la gente de diferente color, o a las mujeres, por favor, hacednos un favor: ¡dejadnos tranquilos! No vengáis a nuestros conciertos y no compréis nuestros discos”. Pero Novoselic es quien se autodefine como el político del grupo y también como el más guasón. Intentó desviar la conversación para no hablar de Croacia, donde nacieron y se criaron sus padres antes de instalarse en California, o de Clinton, de quien sigue opinando que es el mejor de un grupo de malos, pero los tópicos reaparecen una y otra vez.

“Siempre he bebido bastante. Pero lo he superado. Tenía que experimentar todas las sensaciones, ya sabes… Ser famoso, el grupo… Pero lo he superado todo y he conseguido ser una persona mejor. Mucho más fuerte y más madura. Aprendí a superar las cosas, a enfrentarme con ellas. Tuve que hacer un gran esfuerzo y mi mujer me ayudó a conseguirlo: ella simplemente estaba allí, a mi lado. Necesitas a alguien que gatee junto a ti”
(Krist Novoselic)

Mientras estamos sentados contemplando la puesta del sol, confiesa sentirse preocupado por parecer demasiado “fuerte” en la letra impresa. Le digo que será lo mismo que cuando se compromete con proyectos como el Fondo de Ayuda para las mujeres de los Balcanes. También me habla de los primeros días de Nirvana, cuando se llamaban Skid Row y estaban influenciados por Black Sabbath y Black Flag. Él y Kurt, que habían crecido los dos en Aberdeen, cerca de Seattle, estaban siempre en bandas diferentes. “Uno de los Melvins (que continúa siendo uno de los grupos favoritos de Nirvana) tocó un tiempo con nosotros, pero no era algo serio. Finalmente, en 1987, Kurt y yo nos juntamos y decidimos formar una banda de verdad. Encontramos este batería, pedimos prestado el material y empezamos a ensayar continuamente. Yo solía tomarme las cosas tan en serio que me enfurecía cuando nos salía mal un ensayo. Pensaba: ‘¡Dios, tiene que ser bueno, tiene que ser rock, tiene que ser jodidamente divertido!’”.

“Éramos muy afortunados porque teníamos una furgoneta, éramos la única banda de Sub Pop que tenía una furgoneta. Incluso lo mencionábamos en nuestra hoja promocional. Siempre había algo cerca, un concierto en Olympia, en Seattle, una ocasión para actuar de teloneros para los Butthole Surfers o los Soundgarden. Todavía recuerdo lo incrédulo que me sentí cuando los Soundgarden firmaron un contrato por unos 175.000 dólares con una ‘major’. ¿Qué iban a hacer con todo ese dinero?”. Con el dinero que ganó más adelante gracias a Nirvana, Krist se compró una casa “modesta” en Seattle y una granja con 40 acres a tres horas de la ciudad. No tiene teléfono y eso es justo lo que quiere.

Aproximadamente al mismo tiempo que comenzaron a ganar dinero, Krist empezó a tener sueños recurrentes en los que aparecía desnudo en público. “Supongo que la transición fue demasiado rápida”. Según varias entrevistas del año pasado, afirmaba que en esa época empezó a beber exageradamente, pero que más tarde consiguió dejarlo. “En realidad, no. Siempre he bebido bastante. Pero lo he superado. Tenía que experimentar todas las sensaciones, ya sabes… Ser famoso, el grupo… Pero lo he superado todo y he conseguido ser una persona mejor. Mucho más fuerte y más madura. Aprendí a superar las cosas, a enfrentarme con ellas. Tuve que hacer un gran esfuerzo y mi mujer me ayudó a conseguirlo: ella simplemente estaba allí, a mi lado. Necesitas a alguien que gatee junto a ti”.

La única que gatea en el tejado del estudio es Frances Bean. Chris se termina su bebida y, sintiéndose todavía preocupado, me pregunta una vez más: “¿De verdad que no parezco demasiado hippy?”.


AMBICIÓN Y CANSANCIO

Nirvana aparecen en el escenario. Empiezan con “Serve The Servants”, la primera canción  de “In Utero”. Las primeras palabras son muy propias de Kurt: “La cólera de los adolescentes ha tenido buenos resultados / Ahora me siento aburrido y viejo”. La multitud es preferentemente masculina y está llena de tipos muy machos. Kurt se quejará más adelante alegando que no es normal este desequilibrio de sexos. El público parece no tener suficiente con la sucesión del nuevo material que constituye la primera parte del concierto. Las canciones más familiares –como “Lithium”, o incluso “Teen Spirit”, que la banda había prometido no volver a tocar jamás– son acogidas con creciente entusiasmo. En sus mejores momentos, podía ser el punk del 77 revisitado. Big John, un roadie guitarrista amigo de Kurt, y antiguo miembro del grupo de punk inglés Exploited, se une a ellos tocando la guitarra en algunos temas. El experimento tiene mucho éxito, pero el violonchelista que participa en los temas acústicos del final se pierde en algún lugar del sistema. El grupo, con todos los componentes sentados, ha demostrado ambición con esta idea; pero lo que podía haber sido una faceta curiosa de los Nirvana, ha resultado algo demasiado tranquilo incluso para escuchar.

Después del concierto, Kurt está hecho polvo. Su piel está toda enrojecida y parece como si le hubieran sacado toda la energía de su interior. Cuando le pregunto si está a punto para hacer la entrevista, sonríe débilmente y contesta: “Sí, claro”.

 
NIRVANA, Generación X

Rockdelux 102 (Noviembre 1993)

Foto: Anton Corbijn

Diseño: Joan M. Jubany

 

VIDA PÚBLICA Y PRIVADA

“Todavía soy totalmente narcisista. Todavía odio a la mayoría de la gente. Pero no con la misma intensidad de antes. Odiar tanto era ser muy ingenuo. Quizá esa negatividad tenía algo que ver con no estar enamorado, o estar solo, o no tener una hija”. En este punto esboza una tenue sonrisa. “Existen algunas cosas que te impulsan a ser más positivo y me siento realmente agradecido por ello. Acabé harto de mí mismo. Lo estuve durante tantos años. Era un rockero punk que odiaba a todo el mundo”

Es la una y media de la madrugada. Kurt acaba de tomarse una ducha y ha venido a mi habitación, donde la MTV parpadea en silencio en una esquina. Está estirado encima de la cama con la cabeza recostada sobre dos enormes almohadas. Parece estar de un humor apacible. Durante dos horas solo se levanta para ir al lavabo, para coger otro cigarrillo o para beber un sorbo de Evian. Habla suavemente. No le gusta mucho el ambiente de Nueva York –“odio esta maldita ciudad”–, pero afirma que es la primera vez que se lo pasa bien hablando con la prensa. “Realmente, me estoy divirtiendo haciendo todas las entrevistas para este álbum porque tengo cosas de que hablar. Quiero defenderme. Todas esas tonterías que se han escrito sobre nosotros… es un tema que da mucho de que hablar”. Se ríe y da una fuerte calada a su cigarrillo. “También tengo algo más que decir acerca de nuestro álbum y no simplemente: ‘¡Eh… muchas de mis letras son poemas, ¿sabes?’”.

Todos los aspectos de la vida pública y privada de Kurt (y Courtney) han sido estudiados con lupa. Sin remedio. La luz pública parece haber estropeado a Kurt, pero él afirma que ya lo estaba de todas maneras. “Tuve una vida de mierda hasta los 17 años. Me pasaba el noventa por ciento de mi tiempo sentado en mi habitación. Después de la escuela me iba a casa, tocaba la guitarra y escuchaba música. Los Estados Unidos me parecían tan grandes que pensaba que nunca saldría de mi región. En una edad más temprana, todo parecía tan simple y fácil que incluso pensaba que podía llegar a ser presidente. A los nueve años, pensaba que nunca superaría los 21 años de vida porque me sentía completamente alienado. Probablemente era yo mismo quien me alienaba. Siempre intentaba encontrar a ‘alguien’ a quien le gustara el arte o la música, pero todos preferían el deporte”.


ALGO ESPECIAL PARA OFRECER AL MUNDO

Empieza la emisión nocturna del programa estrella de la MTV: ‘Beavis & Butthead’. Se trata de unos dibujos animados en color que sobrepasan el humor de “Wayne’s World”. Trata del comportamiento antisocial y de las malas maneras, ejemplificados en unos adolescentes de mal gusto. “Conozco a tantos tipos que son así”, dice Kurt riéndose del humor estúpido de los dibujos. “Me crié con gente como esta. Literalmente. Eran copias exactas. Me he pasado muchos ratos sentado junto a tipos similares y he fumado marihuana con ellos mientras criticaban programas de televisión durante horas y horas”. Si era tan insoportable, ¿por qué lo hacías? “Muchas veces no tenía más remedio si quería fumar marihuana. Debía estar junto a gente así hasta que aparecía el material. La gente de este tipo son mayoría en Aberdeen”.

“Cuando éramos pequeños, Courtney y yo éramos muy confiados e ingenuos. Pero hemos aprendido… Empecé a cambiar mi actitud negativa cuando me casé. Nunca había esperado encontrar una compañera, un alma gemela. Tampoco era tan autodestructivo como se ha afirmado en alguna ocasión. Tomé drogas durante un tiempo, pero iba cambiando de drogas. La heroína fue la última que probé”
(Kurt Cobain)

Kurt sentía que tenía algo especial para ofrecer al mundo. Se pasó la niñez viajando entre su padre y su madre después de su divorcio. Su madre lo animaba a pintar y decidió convertirse en un artista comercial. Ganó varios premios antes de conseguir una beca para asistir a la escuela de arte. “Sabía que era el mejor de toda mi escuela, pero entonces me di cuenta de que existían otras escuelas mayores, otras ciudades más grandes y gente que sería mejor que yo. Perdí todo el interés. Abandoné la escuela en el último mes. Tampoco quería ir a la universidad en Texas o en Nueva York; me daba demasiado miedo. Y me di cuenta de que la música me interesaba mucho más”.

Dejó de lado dibujos abstractos y poco después se mudó a Olympia. En esa ciudad pasaban bastantes más cosas que en Aberdeen: tenía una universidad liberal, una escena musical centrada alrededor del sello discográfico K Records de Calvin Johnson (Beat Happening) y actuaciones de punk regulares. “Viviendo allí aprendí muchas cosas. Estuvo muy bien, era un lugar muy agradable para vivir. Más tarde, después de unos cuatro años, empezó a cansarme. Acabé tan deprimido como en Aberdeen. Había agotado todo lo que podía ofrecerme”.


PROBLEMAS CON LA HEROÍNA

Como ya ha dicho antes, su mujer y su hija han impedido que Kurt Cobain se derrumbe. Pero si nos atenemos a su mecanismo de autodestrucción, a sus incursiones en el mundo de la heroína, ¿hasta qué punto Kurt ha cambiado durante este año transcurrido desde el nacimiento de Frances Bean? “Mi visión de las cosas ha sufrido un cambio radical, no sé… Está bien saber que nos podemos permitir el lujo de tener a alguien que cuide de la niña. Es bueno saber que nadie la ignorará y que está aprendiendo a tener relaciones con la gente”. Le digo que es la antítesis de sus padres, porque es muy confiada. Kurt se ríe. “Cuando éramos pequeños, Courtney y yo también éramos muy confiados e ingenuos. Pero hemos aprendido… Empecé a cambiar mi actitud negativa cuando me casé. Nunca había esperado encontrar una compañera, un alma gemela. Tampoco era tan autodestructivo como se ha afirmado en alguna ocasión. Tomé drogas durante un tiempo, pero iba cambiando de drogas. La heroína fue la última que probé”.

Kurt admite que ha tenido problemas con la heroína. Incluso habla de sí mismo como de un yonqui. “Es una parte de mi vida de la que no me siento orgulloso. Duró algunos años, pero poco a poco aprendí a no autodestruirme… No sabía las consecuencias que tiene la heroína sobre las personas. La primera vez que tomé fue en 1985 o 1986 en Aberdeen. Lo quería probar de una vez por todas. Quería ser yonqui durante unos pocos meses. Era un idea realmente estúpida. No me daba cuenta de lo terrible que es, de lo difícil que es abandonarlo. Es la cosa más adictiva que nunca he probado, y es un problema que continúa pendiente. Todavía tengo dificultades. Este año la he jodido unas cuantas veces. Pero ya no soy adicto. Ahora hace algún tiempo que no la toco. No puedo engañarme a mí mismo o a los otros diciendo que no lo volveré a hacer. Siempre seré un yonqui. He tenido que pasar de mis amigos drogadictos y centrarme en mi familia y en mi música”.

 
NIRVANA, Generación X

Kurt: “Ya no soy adicto. Ahora hace algún tiempo que no la toco. No puedo engañarme a mí mismo o a los otros diciendo que no lo volveré a hacer. Siempre seré un yonqui”. Foto: Anton Corbijn

 

¿La heroína te ha hecho sentir más mortal? “Esta es una pregunta extraña. No lo sé. Nunca lo he pensado. Ya no me divierto tan fácilmente. Tengo algunos privilegios por los que me siento agradecido”.

Con dinero o sin él, ¿al final del día todavía sientes que puedes vivir hasta siempre? Una larga pausa. Le pregunto si quiere que le haga una nueva pregunta. “No, no. Me gusta esta pregunta. Simplemente no sé la respuesta”. ¿Qué opinas de la vida después de la muerte? “Creo que cuando te mueres eres completamente feliz, tu alma sigue viva y se crea una energía positiva. No temo a la muerte”. ¿Cuándo empezaste a pensar así? “Que yo recuerde, siempre he pensado lo mismo. Tengo miedo de morir ahora porque no quiero dejar a mi mujer y a mi hija. No hago nada que pueda poner en peligro mi vida. No quiero morir. He tenido una tendencia suicida durante la mayor parte de mi vida. No me importaba mucho si estaba vivo o muerto. En muchas ocasiones quise morir, pero nunca tuve la energía suficiente para hacerlo”. ¿Por qué querías morir? “Porque todo me parecía sin esperanza, y cuando era más joven pensaba que ya lo sabía todo”.

Una no puede evitar sentir que por muy rico o famoso que sea, por mucho que quiera y sea querido por Courtney y Frances Bean, Kurt Cobain nunca alcanzará la paz interior. Especialmente mientras sea una estrella del rock. Siempre estará a punto de apretar el botón de la autodestrucción de una manera casi masoquista. Como si el estar durante tiempo en el límite lo hubiera convertido en un adicto al odio, a la miseria y a la frustración. Pero si un buen día se levantara feliz y perfectamente controlado, perdería su toque de genialidad.


UNA ESTRELLA DE ROCK IRRESPETUOSA

A Kurt Cobain le gusta jugar a ser una estrella de rock irrespetuosa. Afirma que el éxito de “Nevermind” fue de chiripa, duda que “In Utero” se venda igual de bien a no ser que Geffen ponga el mismo esfuerzo. Dice que ser famoso nunca fue su máxima aspiración. “No me importa una mierda. Pero, ahora, hacer música es incluso más fácil porque no me preocupo. Creo que nunca me importaron demasiado las reseñas en prensa, excepto las de la revista de rock independiente ‘Fliper’. Estoy contento por haber sacado este álbum ahora porque es exactamente lo que queríamos. Como mínimo lo aceptará un puñado de gente y podremos continuar actuando, aunque tengamos que volver a los clubes”.

Creo que cuando te mueres eres completamente feliz, tu alma sigue viva y se crea una energía positiva....Tengo miedo de morir ahora, porque no quiero dejar a mi mujer y a mi hija. No hago nada que pueda poner en peligro mi vida. No quiero morir. He tenido una tendencia suicida durante la mayor parte de mi vida. No me importaba mucho si estaba vivo o muerto. En muchas ocasiones quise morir, pero nunca tuve la energía suficiente para hacerlo”
(Kurt Cobain)

Todas las especulaciones alrededor de “In Utero” no fueron de mucha ayuda. Kurt explica que cuando el A&R de Geffen escuchó las mezclas de Steve Albini, pensó que sonaban muy mal, no podía ni escucharlas y no le gustaban las composiciones. En síntesis, no creía que sirvieran para nada. Kurt quería trabajar con Albini porque este había trabajado con los Pixies y con The Breeders, pero ahora no tiene muy buena opinión de él. Remezclaron dos canciones con Scott Litt, el productor de R.E.M., y se las arreglaron para “salvar” los otros temas. Las malas vibraciones no impidieron que el grupo creyera en ese producto, pero empezaron a preguntarse si su importancia en el mundo musical seguiría reflejándose en las ventas.

El co-fundador de Sub Pop Jonathan Poneman le dijo a Jeff Giles en un artículo publicado en ‘Newsweek’: “Los Nirvana supusieron toda una revolución cultural e hicieron ganar millones a la comprañía Geffen. Pueden hacer el álbum que quieran, se han ganado el derecho a hacerlo”. Pero Kurt, a pesar de su carácter provocador, admite que no tiene ninguna necesidad de despreciar a nadie por haberle hecho famoso. “Estoy contento por no haber sacado un álbum malo a propósito. Hace un año quizá lo hubiera hecho, pero ahora ya he aprendido a ignorar todo, incluso la fama”.


CONTRA LA VIOLACIÓN, CASTRACIÓN

Le explico a Kurt que estos días he estado canturreando uno de los temas de “In  Utero” sin darme cuenta de lo que estaba haciendo. Se trataba de “Rape Me”. El tema empieza con los mismos acordes que “Teen Spirit” y podría considerarse como una respuesta al éxito inmediato que obtuvo ese single. Kurt niega que sea así. “Estaba cansado de hablar de sexismo en las entrevistas. Me di cuenta de que no tenía la suficiente influencia. Todavía hay tipos machistas entre nuestro público. He llegado a la siguiente conclusión: si quieres decir algo, debes hacerlo de manera directa y obvia mejor que con humor. Por eso escribí esta canción, ‘Rape Me’ (‘Viólame’), contra la violación. La violación no tiene nada de divertido y para conseguir expresar lo que quieres debes escribir hechos concretos para explicárselos  a todas las personas que asisten a tus conciertos”.

A pesar de que interpretaron el tema en la pasada entrega de premios de la MTV (no funcionó muy bien), Kurt dice que no lo convertirán en un single. Pero incluso como tema de un LP, ¿quién le asegura que la gente se dará cuenta de la ironía, especialmente si la gente es tan estúpida como él cree? “Hubiera sido más complicado si lo hubiésemos incluido en ‘Nevermind’, pero ahora creo que ya se ha escrito lo suficiente para que nuestro mensaje haya traspasado… creo que todo el mundo sabe que estamos en contra de la violación”.

Parece agobiado, por lo que continuamos con otro tema. Está pensando en el próximo vídeo para “Heart-Shaped Box”. Quiere que William S. Burroughs aparezca en el vídeo. No hace mucho sacaron un 10” juntos, “The Priest They Called Him”; Kurt utilizó el seudónimo Kurtis Cobhaine, pero no coincidieron ni hablaron por teléfono. “Me han dicho que le gustan mucho mis letras, pero dudo que le guste la música. La verdad es que es un gran cumplido. Es una bendición total. No quiero que aparezca en mi vídeo tan solo por ser quien es, sino porque tiene un aspecto de hombre mayor muy interesante. También quiero conocerlo. Me pondría muy nervioso, pero ya he conocido a otros de mis ídolos. He conocido a Iggy Pop. Se supone que haremos un disco juntos”.

 
NIRVANA, Generación X

La familia Cobain, pasando un día entretenido fuera de casa.

Foto: Anton Corbijn

 

JOHN Y YOKO, SID Y NANCY...

 Los medios de comunicación se han obsesionado tanto con Kurt y Courtney –calificándolos no solo como los Sid y Nancy de los años noventa, sino también comparándolos con Lennon y Yoko Ono– que el grupo publica cada dos meses una nota aclaratoria para dar su versión de los hechos. El año pasado Kurt era el protagonista de un artículo de la principal revista gay americana ‘The Advocate’; explicaba que cuando era más joven solía salir con homosexuales y se hacía pasar por uno de ellos para provocar; bromeando, dijo que de no ser por Courtney hubiera continuado siendo bisexual. Pero la agencia AP tergiversó sus palabras afirmando que era bisexual y que a Courtney no le importaba porque su relación era muy abierta. Todos los medios de comunicación reciben las noticias de AP, incluso MTV, por lo que tuvieron que desmentirlo públicamente.

Recientemente, la prensa inglesa publicó una afirmación suya, sacada de una biografía nueva y autorizada, escrita por el periodista de ‘Rolling Stone’ Michael Azzerad: “No siento ningún respeto por los ingleses”. Kurt niega haber generalizado de esta manera “Quería decir que odiaba a los periodistas ingleses”. Entre estos incluye, sin duda alguna, a Victoria Clarke y Britt Collins. Las investigaciones de los dos periodistas acerca de los Nirvana fueron demasiado inquisitivas y llegaron tan lejos que Kurt y Courtney perdieron los estribos. En octubre pasado, Clarke facilitó a varias publicaciones el mensaje que le había dejado Kurt Cobain en su contestador automático. En él afirmaba que podía haberla “liquidado”, pero que antes prefería ir por “la vía legal”.

“Courtney y yo estábamos escuchando la música con el volumen al máximo y los vecinos llamaron a la policía. Los polis fueron muy amables y me trataron con mucho respeto a pesar de que no se enteraron de quién era yo hasta que llegamos a la comisaría. Nos dijeron que, según la nueva ley de Seattle sobre violencia doméstica, uno de nosotros dos debía ir a la cárcel. Courtney y yo empezamos a pelearnos para decidir quién debía ir. Tengo que admitir que yo estaba bastante borracho”
(Kurt Cobain)

Desde entonces, nadie ha tenido claro si el libro saldrá o no. “Los editores están tan asustados que nos han enviado una prueba para que lo leamos. Podemos hacer los cambios que queramos”. Kurt se ríe por lo absurdo de la situación. “Me parece que hemos hecho un buen trabajo asustándolos”.

La biografía es lo que uno puede esperar: un estudio atento de los Nirvana, su ascenso hacia el éxito, sus extravagancias, muchas declaraciones extraídas de diferentes entrevistas y un capítulo entero dedicado a Courtney Love.

Hace algunos meses todo el mundo hablaba de la estancia de Kurt en la cárcel. Esta es la versión de Kurt: “Courtney y yo estábamos escuchando la música con el volumen al máximo y los vecinos llamaron a la policía. Los polis fueron muy amables y me trataron con mucho respeto a pesar de que no se enteraron de quién era yo hasta que llegamos a la comisaría. Nos dijeron que, según la nueva ley de Seattle sobre violencia doméstica, uno de nosotros dos debía ir a la cárcel. Courtney y yo empezamos a pelearnos para decidir quién debía ir. Tengo que admitir que yo estaba bastante borracho –eso me ocurre a menudo– y no recuerdo exactamente cómo ocurrió todo. Empezamos a pegarnos y a gritarnos. Cogí a Courtney por la gargantilla que llevaba y se la arranqué cuando ella me tiró un vaso de zumo a la cara. O sea, que la cosa degeneró en una pelea doméstica delante de la policía. Nos preguntaron si teníamos armas en la casa. Yo le dije que no, pero Courtney pensó que debía cooperar y les dijo: ‘Sí, están arriba, guardadas en un cajón de seguridad y sin cargar’. Entonces me confiscaron mis tres pistolas. Según el informe de la policía, yo intenté atacarla con una pistola y estrangularla. Este es otro ejemplo perfecto del acoso que estamos sufriendo”.

Los acosen o no, la pareja real no ha hecho nada para llevar una vida clandestina y sin polémicas. Los problemas con las drogas, las llamadas abusivas a Clarke, los continuos y confusos desmentidos públicos y las críticas a los medios de comunicación así lo demuestran. A Courtney la acusan de jugar con la carrera de Kurt de la misma manera que lo hizo Yoko Ono con la de John Lennon; Kurt opina: “Nosotros irritamos a la gente. Courtney es una mujer que impone. Es muy inteligente y dice lo que piensa, a veces es demasiado sincera”.


LARGA VIDA AL REY KURT

Se está haciendo tarde y Kurt se está marchitando. Cuando bajamos hasta el hall del hotel confiesa lo importante que es para él tener amigos en los que pueda confiar fuera de la industria musical. “Como el chico que cuida a Frances. Se ha convertido en uno de mis mejores amigos. No le impresiona lo que yo hago. Estoy contento de saber que puedo tener una relación así, a pesar de ser una gran estrella del rock”. ¿Una gran estrella del rock? “Así es como me autodefino ahora”. Sonríe y coge una flor enorme de un jarrón. Se dirige hacia las puertas giratorias y sale a la calle. “Es para Courtney”, dice. El grunge ha muerto. Larga vida al rey Kurt.

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