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OKKERVIL RIVER, La otra cara de Texas

Will Sheff (segundo por la derecha). Foto: Alexandra Valenti

 
 

ENTREVISTA (2011)

OKKERVIL RIVER La otra cara de Texas

El imaginario popular hace que se nos haya grabado en la memoria una idea de Texas regresiva, puritana e imperialista. Pero si se repasa la historia del rock’n’roll, los grupos transgresores siempre han estado allí. Desde la invención de la psicodelia con los 13th Floor Elevators de Roky Erickson hasta la banda que lo rescató del olvido, Okkervil River. Vicenç Batalla conversó con su líder, Will Sheff, en la época de “I Am Very Far” (2011), disco que supuso un punto y aparte en la trayectoria de los Okkervil River, que siguieron creciendo a pesar de que algunos de su desertores encontraran acomodo en otros proyectos igualmente sabrosos (Jonathan Meiburg, en Shearwater).

La entrevista transcurre en La Route du Rock de Saint-Malo, en agosto pasado en la Bretaña francesa, y Will Sheff acaba de actuar con su grupo para presentar los temas de “I Am Very Far” (Jagjaguwar-Popstock!, 2011). Es su sexto álbum y Okkervil River, finalmente, parece que recogen el favor de un público más amplio que el propio del circuito independiente del indie folk. Y no solo porque se hayan asociado momentáneamente con el legendario Roky Erickson.

El treintañero Sheff (New Hampshire, 1976) es un texano de adopción, desde su traslado por estudios a Austin. Allí formó Okkervil River en 1998 y se bregó en el festival South By Southwest. Su relación con España no es inédita porque Acuarela le publicó ya en 2003 un split compartido con la canadiense Julie Doiron –titulado simplemente “Julie Doiron / Okkervil River”– y en 2006 formó parte del cartel del Tanned Tin. Entonces, eran una banda por descubrir. Ahora, aparecen en los espectáculos nocturnos de la televisión norteamericana. Aunque el cantante y guitarrista no se muerde la lengua.

“Jonathan Meilburg es más meticuloso que yo. Es un músico tan meticuloso y brillante que, a veces, eso le atormenta. Ve cuando algo está mal. Yo soy mucho más libre, lo cual es una bendición y un castigo. Jon es una persona con un jodido talento. ¡Quizá me libere no sentir tantas cosas como Jonathan!”
(Will Sheff)

¿De qué forma te inspiró en este nuevo disco tu vuelta temporal a New Hampshire? Volví para escribir algunas canciones. Era una manera de intentar recuperar las memorias de mi niñez; eso me inspiró mucho. Esa época de mi vida siempre me ha inspirado, pero esta vez me metí de lleno y saqué muchas cosas para mí. Puedes encontrar una magia difusa recordando cuando eras pequeño.

¿Y cuál es la diferencia de este álbum respecto al anterior –“The Stand Ins” (Jagjaguwar, 2008)–, ya que Okkervil River está cambiando continuamente de músicos? Creo que es menos rock’n’roll y está más cerca de un sonido groove. Lo veo lírico, complejo y con muchos elementos bajo la superficie. Son grandes diferencias. Hay menos composición narrativa.

¿Los músicos del directo son los mismos que los de la grabación? Casi los mismos. Solo hay un chico nuevo –le enseño mi hoja de apuntes con los nombres de antiguos miembros de la banda–. Zach –Zachary Thomas, bajista y miembro fundador– ya no está. Tampoco Jonathan –Meiburg, compositor hasta el anterior álbum–, ni Howard –Draper, guitarrista que se fue con el grupo Shearwater de Meiburg–. Ninguno de ellos participó en la grabación, excepto este chico –y me señala a Patrick Pestorius, el último bajista–. Todos son personas nuevasJustin Sherburn, teclados; Lauren Gurgiolo, guitarra; Cully Symington, batería–. Es difícil porque queremos mantenernos honestos. No hemos tenido la suerte de ciertas bandas, que se han hecho famosas de la noche a la mañana. Hubo un largo período durante el cual no ganábamos dinero. Lo haces porque te gusta. Periódicamente hay gente que tiene niños o quiere un trabajo de verdad y un seguro médico. Y no puedes tener un seguro médico si no trabajas para una gran compañía. Es muy complicado mantener a un equipo estable. Me gustaría que no fuera así, pero es lo que hay. Ojalá el actual grupo de directo lo fuera para siempre.

¿Se podría deducir, por tanto, que Okkervil River es Will Sheff? No es eso. No sé exactamente lo que somos. No somos como los Beatles. Es decir, cuatro compositores y cuatro cantantes. Pero tampoco somos como Bob Dylan, con una banda cambiante de mercenarios. Nosotros estamos en un punto intermedio. Algunos de los chicos de la banda están entre mis mejores amigos y contribuyen enormemente.

Sí que se ha producido una diferencia con Jonathan Meiburg, que ha decidido centrarse únicamente en Shearwater. Jonathan es más meticuloso que yo. Es un músico tan meticuloso y brillante que, a veces, eso le atormenta. Ve cuando algo está mal. Yo soy mucho más libre, lo cual es una bendición y un castigo. Jon es una persona con un jodido talento. ¡Quizá me libere no sentir tantas cosas como Jonathan! (risas).

 
OKKERVIL RIVER, La otra cara de Texas

Will Sheff: el primer plano de una persona locuaz y lírica.

Foto: Alexandra Valenti

 

¿Os sentís cómodos cuando se os compara con Arcade Fire? Me parece bien. Son una buena banda y buena gente. Solo recordaría que nosotros llevamos más tiempo haciendo música. Win Butler es uno de los mejores músicos con los que me he encontrado.

¿Cuáles son tus otras referencias en Texas? Hoy mismo hemos presenciado el concierto de Josh T. Pearson.Tenemos amigos en común con Josh. Patrick, nuestro bajista, lo conoce bastante bien. Parece un tipo muy legal. No encontrarás a una persona más texana que él.

¿Se puede hablar de una escena en Texas? Siempre ha habido músicos interesantes: Explosions In The Sky, Roky Erickson evidentemente, Willie Nelson, Buddy Holly... ¡la lista es interminable! Spoon es una de mis bandas contemporáneas favoritas. La escena de Austin siempre ha estado muy bien. Como la de Denton, Dallas, de donde viene Josh... Aunque en Texas hay una gran tradición de forajidos. Hijos de puta como George Bush, el gobernador Rick Perry y otros políticos parecidos deberían morir todos. No representan a Texas. Son trozos de mierda. Los odio. Creo que no tienen valor como personas.

“Roky Erickson estuvo encerrado con violadores, asesinos, pedófilos. Fue expuesto a extensos tratamientos de choque. Tuvo una vida horrorosa. Creo que el tema de la enfermedad mental es un tabú en nuestra sociedad. A la gente le incomoda saber que Roky es esquizofrénico y cuando lo ven actuar temen que algo vaya a ir mal. Pero hay que entender que Roky es un hombre con un corazón, que siente las cosas y tiene un gran sentido musical”
(Will Sheff)

¿Cómo fue, precisamente, la experiencia de grabar con Roky Erickson? Estoy muy orgulloso de ese disco. Amo a Roky profundamente. Es alguien con una gran calidad humana y un compositor brillante. Está tocado por la gracia de Dios. Fue un honor para mi grabar con él. Lo sigo escuchando y me sigue gustando. Y espero que volvamos a trabajar juntos.

Os vi con Roky en el Transmusicales de Rennes, en diciembre pasado. ¿Cómo se viven los directos conociendo sus actuales condiciones de salud? Con todos mis respetos, me gustaría verte a ti o a mí pasar por lo que Roky ha pasado y superarlo de la forma en que lo ha hecho. Quiero decir que estuvo encerrado con violadores, asesinos, pedófilos. Fue expuesto a extensos tratamientos de choque. Tuvo una vida horrorosa. Creo que el tema de la enfermedad mental es un tabú en nuestra sociedad. A la gente le incomoda saber que Roky es esquizofrénico y cuando lo ven actuar temen que algo vaya a ir mal. Pero hay que entender que Roky es un hombre con un corazón, que siente las cosas y tiene un gran sentido musical. Y cuando se ve tocar a Roky, es como ver tocar a Okkervil River o a Josh T. Pearson o a cualquier otro. ¡Yo también he tenido problemas en el concierto de hoy!

Y a propósito de la camiseta con Alfred Jarry que llevas, ¿te inspira la literatura y, más concretamente, la literatura francesa? Completamente. Alfred Jarry estuvo en el principio del modernismo, fue el primer signo de surrealismo y dadaísmo. Lo siento como una especie de amenaza para el pop-rock. Fue el principio de cambios continuos, de algo que no fuera nostálgico y desfasado. Te das cuentas de que Jarry aún posee esas toneladas de vitalidad e inspiración. La patafísica sigue siendo importante para mí. Si tomas el pop-rock, tienes que ir hacia atrás y fijarte en el nacimiento del rock’n’roll y, más atrás, en el surrealismo y en el dadá y más atrás si cabe. Es curioso comprobar cómo este comportamiento se repite en la sociedad. El mundo solía estar interesado en la belleza, en las cosas bien acabadas y agradables. Y alguien aparece y dice: “¡No es necesario que esté bien! ¡Puede ser tosco, agitado y loco!”. Es algo liberador y él fue un gran liberador.

Las portadas de Okkervil River van en esta dirección... Son obra de alguien que tiene un nombre parecido al mío, pero no soy yo. Su nombre es William Schaff. Se ha encargado de todo el concepto artístico de nuestros álbumes. Paso mucho tiempo hablando con él. Y cuando ves las portadas de Okkervil River, comprendes sus interpretaciones de la música.

¿Estudiaste literatura? Estudié literatura inglesa en el instituto, de forma muy general, y también literatura de algunos otros países. Quería ser escritor, pero en esa época la escena literaria me desmotivaba y lo desestimé. Ahora, creo que ha mejorado. Pero entonces, era realmente aburrida y me pareció que el rock’n’roll era más divertido y menos pretencioso.

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