Bastaría su papel como miembro del legendario trío de Bill Evans (1959-1961), junto a Scott LaFaro, para que Paul Motian ganara un hueco en la galería de ilustres baterías de la crónica jazzística: su capacidad para potenciar la interacción del instrumento liberándolo de su papel como acompañante fijó una pauta que el pianista Paul Bley supo sintetizar: “No pienses en si Paul Motian puede seguirte porque, de entrada, no tiene la menor intención de hacerlo”.
Pero el músico de Filadelfia no limitó su trayectoria a ejercer de solvente sideman de Thelonious Monk, Keith Jarrett o Mose Allison, entre muchos otros, sino que, cumplidos los 40, decidió impulsar, de la mano del sello ECM, una faceta como líder que ensancharía considerablemente su dimensión.
Desde 1972, Motian profundizó en las claves de la percusión transformando el elegante y sutil toque de sus inicios en un audaz y polirrítmico pulso en continua exploración. Sus registros para Soul Note (destaca “Misterioso” en 1986), JMT o Winter & Winter (“Sound Of Love” de 1997) junto a Joe Lovano, Bill Frisell o Charlie Haden, proyectos como The Electric Bebop Band o el retorno a ECM en 2004 certificaron una influyente idiosincrasia, extendida también al ámbito compositor y que el maestro Motian mantuvo activa hasta el último de sus días, en el Mount Sinai Hospital de Nueva York, el pasado 22 de noviembre. ![]()























