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PEDRO SAN MARTÍN, Imposible aburrirse con él

Melómano militante, Pedro San Martín era una de las personas más queridas del planeta indie. Foto: Araceli Segura

 
 

ARTÍCULO (2011)

PEDRO SAN MARTÍN Imposible aburrirse con él

Esta fue nuestra despedida emocionada a Pedro San Martín (1971-2011). El bajista de La Buena Vida falleció en accidente de tráfico el 15 de mayo de 2011. Tenía 39 años y una personalidad desbordante. Además de inspirar respeto como músico, cosechó un cariño especial entre quienes lo trataron. Dulce, hiperactivo y hedonista, Pedro San Martín contagiaba entusiasmo a cualquiera que se le acercase. En este artículo de Víctor Lenore, algunos compañeros y amigos compartieron sus recuerdos con los lectores de Rockdelux. En el despiece final, recuperamos imágenes de su trayectoria en una galería de fotos. Y quedará para la posteridad el CD que acompañaba el Rockdelux 308 (julio-agosto 2012) con la grabación del concierto en su homenaje en el PSM Festival que se celebró en Apolo (Barcelona) el 29 de octubre de 2011. Conocerlo fue amarlo.

Era una de las personas más queridas del planeta indie. Melómano militante, falleció en la madrugada de un domingo en el que intentaba compaginar la despedida de soltero de un amigo y la asistencia a un concierto de Nacho Vegas en Burgos, al que finalmente no llegó. “Estos últimos días han sido extrañísimos. Joder, precisamente hoy encontré en el móvil dos mensajes de voz que Pedro me dejó cuando iba en el coche, muy poco antes del accidente. Ahora mismo estoy helado”, explica el asturiano. Su amistad comenzó compartiendo escenario: “En la gira con orquesta de La Buena Vida, yo hacía de telonero. Dieron unos conciertos increíbles y acabé pasando unas cuantas noches larguísimas con Pedro. Era imposible aburrirse cuando estabas con él”, añade. “Le recuerdo hablando de forma atropellada, como si tuviera tantas cosas en la cabeza que le fuera imposible decirlas todas juntas, o como si su mente fuera a toda velocidad y su voz se pusiera a correr a toda hostia detrás de sus pensamientos”.

“Era imposible aburrirse cuando estabas con él... Le recuerdo hablando de forma atropellada, como si tuviera tantas cosas en la cabeza que le fuera imposible decirlas todas juntas, o como si su mente fuera a toda velocidad y su voz se pusiera a correr a toda hostia detrás de sus pensamientos”
(Nacho Vegas)

Pedro San Martín colaboró en “Verano fatal” (2007), el disco de Nacho Vegas con Christina Rosenvinge. “Fue en la canción llamada ‘Humo’. Él tenía una idea que nos resultaba de lo más extraña, gesticulaba y tarareaba como si fuera un director de orquesta loco. Al final grabó un arreglo insólito con unos teclados a los que le metimos un filtro brutal. Lo que hizo sigue siendo lo que más me gusta de la canción. En los créditos no sabía cómo calificarlo, así que puse: ‘Pedro San Martín: iluminación en ‘Humo’’. Para mí era un poco eso, un iluminado en el sentido más genial de la palabra”, afirma.

Guille Mostaza (Ellos) revive otros momentos singulares: “En una edición del Sonorama nos íbamos al hotel a tomar la última, ya era tarde y estaba amaneciendo. Pedro y yo salíamos del recinto, por detrás de la cabina del DJ, cuando le dije que iba muy fresco y que se le había olvidado el abrigo en el camerino. Para atajar se subió de un salto en el escenario del DJ. La música se paró durante unos segundos y allí encima estaba Pedrito, que de otro salto bajó al público. Al rato volvió con su abrigo y dijo: ‘Ya está, vámonos’, como si no hubiese pasado nada. Un espectáculo de persona. También fuimos juntos a ver a Neil Hannon (The Divine Comedy) la última vez que tocó en San Sebastián y estuvimos bailando agarrados. Era un tío muy cariñoso”.

Ibon Errazkin (Le Mans, Single) tenía trato con él desde finales de los años ochenta. Coincidieron en Daily Planet, un grupo instrumental entre el indie y el pop clásico. “Pedro era muy entusiasta, le dejabas un disco y al día siguiente ya lo había escuchado. Lo mejor que tenía como músico era también lo mejor que tenía como persona, que es la energía que desprendía. Tiraba de todo el mundo, hacía que te pusieras las pilas. Estoy seguro de que hubo épocas de La Buena Vida en que de no ser por Pedro hubieran tenido parones mucho más largos. Además de motivar, siempre sabías que iba a estar en su sitio. Era ese tipo de músico que te da mucha confianza”, señala.

 
PEDRO SAN MARTÍN, Imposible aburrirse con él

Pedro es recordado por todos como un auténtico animal social. Foto: Juan G. Andrés

 

Como el resto de entrevistados, Errazkin recuerda a San Martín como un animal social: “Cuando yo vivía en Londres, por el año 92, vino una semana a visitarme y fuimos juntos a un concierto de los Pastels con Huggy Bear. A la media hora ya se había hecho amigo de todo el mundo y lo mismo charlaba con una riot grrrl que con alguien del sello Too Pure. He leído en algún sitio que cuando Pedro iba a ver a Teenage Fanclub en directo luego se acercaba a ellos para hablarles sobre los mejores pubs de Glasgow. Lo hizo varias veces y ya le conocían”. Una ex novia completa el retrato con tres rasgos contundentes: “Tenía una capacidad infinita de disfrutar y apasionarse con todas las cosas, aunque fuera la última chorrada. También, paciencia infinita: se pasaba un día entero contigo en el Top Shop o se cruzaba España para ver un grupo de mierda. Era una estrella del rock y el tipo de persona que todavía escribe cartas de amor”.

Hay otro rasgo que subrayan varios de sus conocidos: sus gustos musicales no iban al ritmo de las modas. “Nunca me olvidaré del Murcia Sound 2008. Pedro estaba como loco por ver a The Psychedelic Furs, uno de esos grupos que le habían marcado de joven. Se vino al concierto con la crítica de la época de un periódico de Donosti, que guardaba como oro en paño. Quería que se la firmasen. En cuanto a artistas nuevos, estaba al tanto de todo. Cuando Richard Hawley solo había publicado un disco, Pedro ya pensaba en hablar con él para ver cómo podían hacer algo juntos”, explica Javier Liñán, veterano ejecutivo de la industria discográfica.

“Creo que fue en la gira de ‘Hallelujah!’ en 2001 cuando me comentaron que habían llegado a dar unos setenta conciertos. En realidad, eso puede dar para hacerte profesional. Ellos ganaron dinero, estuvieron a punto de ser ‘mainstream’, pero también eran unas personas muy hedonistas. Cuando iban a tocar siempre comían en sitios estupendos y al volver a casa no les quedaba mucho dinero para repartir. Por algo se llamaban La Buena Vida”
(Ibon Errazkin)

El periodista Ricardo Aldarondo describe con detalle el estilo de San Martín. “Su forma de tocar nunca era rutinaria, aunque tampoco se imponía sobre el resto. Me viene a la cabeza ‘Magnesia’, ese bajo contundente que siempre he relacionado con ‘Missing The Moon’ de The Field Mice. Alguna vez se lo comenté. Es un ejemplo de cómo utilizaba muy bien un sentido melódico del bajo”.

Mariano Tejera, mánager de La Buena Vida, rememora el subidón que sentía Pedro al terminar una canción: “El día que remató ‘Los planetas’ me llamo para cantármela por el móvil, desafinando como una perra. Yo iba en coche escuchando por el manos libres y, por muy mal que entonara, los dos supimos al instante que era un ‘hit’”, explica. “A mí también me ha tarareado unas cuantas, incluyendo los arreglos de cuerda”, dice Liñán. Cuando se anunció el accidente de San Martín, el lehendakari Patxi López lo mencionó en su Twitter, y en Jenesaispop varias personas recordaron que era el bajista de La Buena Vida quien se encargaba de contestar los mensajes de los fans en el foro de la web.

J de Los Planetas se enteró de la muerte de su amigo en el tren de alta velocidad Málaga-Madrid, donde viajaba para participar en un homenaje a Mario Pacheco. Se pasó gran parte del trayecto llorando. “Era una de las personas a las que más he querido, además de un músico capaz de cosas increíbles”, explicaba muy afectado. En las fotos que ilustran este artículo en la edición papel de la revista, Pedro y J están de fiesta en el Hotel AC Forum de Barcelona, tras una larga noche en el Primavera Sound. Subieron a tomar el aire en la terraza con piscina y descubrieron que el bar estaba sin vigilancia. “Mira, una botella de Moët & Chandon. Esto seguro que nos lo envía Sideral porque era su marca favorita”, interpretó J. Luego, alguien se animó a sustraerla de la cubitera.

Al recordar a San Martín estos días, el vocalista de Los Planetas subrayaba lo injusto que le parecía que alguien tan volcado en la música nunca hubiera podido ganarse la vida con ella. Ibon Errazkin matiza la situación: “Creo que fue en la gira de ‘Hallelujah!’ en 2001 cuando me comentaron que habían llegado a dar unos setenta conciertos. En realidad, eso puede dar para hacerte profesional, aunque la música siempre es una cosa incierta. Ellos ganaron dinero, estuvieron a punto de ser ‘mainstream’, pero también eran unas personas muy hedonistas. Creo que se lo planteaban así: vamos a trabajar mucho, pero vamos a pasarlo bien. Cuando iban a tocar siempre comían en sitios estupendos y al volver a casa no les quedaba mucho dinero para repartir. Por algo se llamaban La Buena Vida”.


IMÁGENES PARA EL RECUERDO

Pedro San Martín fue un músico inquieto desde su labor en La Buena Vida y un tipo encantador en su trato con todo el mundo. Dejó muchos amigos y fans. Muchos recuerdos preciosos, como las fotos que aquí recuperamos en su honor: el rescate del archivo de Rockdelux de una colección de imágenes representativas de todas las épocas del grupo.

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