USO DE COOKIES

Este sitio web utiliza Cookies propias y de terceros, para recopilar información con la finalidad de mejorar nuestros servicios, para mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias, así como analizar sus hábitos de navegación. El usuario tiene la posibilidad de configurar su navegador pudiendo, si así lo desea, impedir que sean instaladas en su disco duro, aunque deberá tener en cuenta que dicha acción podrá ocasionar dificultades de navegación de la página web.

Aceptar Cómo configurar

Cargando...
PEDRO SAN MARTÍN, Mi buena vida contigo

Pedro San Martín “era muy inteligente: igual te hablaba del pronóstico del tiempo mirando las nubes que de navegar en velero o de hacer unos ricos champiñones”, recuerda aquí su compañera sentimental.

Foto: Rosa Martí

 
 

BIBLIOTECA POP (2014)

PEDRO SAN MARTÍN Mi buena vida contigo

Ofrecemos en Biblioteca Pop uno de los textos que integran la obra colectiva “Menta y agua. Historias de La Buena Vida” (Libros de Kirlian, 2014), un repaso personal por los recuerdos y sensaciones que dejó la música del grupo La Buena Vida en muchos de su fans. Son historias –también dibujos y fotos– que buscan ser compartidas. En este caso, presentamos la más conmovedora de todas: la escrita por Rosa Martí, la pareja de Pedro San Martín (1971-2011), el que fuera bajista del grupo donostiarra.

La vida puede cambiar en un instante. Las coincidencias, las decisiones, los errores, las apuestas o el destino hacen que cada día que pase sea un nuevo reto para todos, del que nunca sabremos su final.


Domingo, 15 de mayo de 2011

Tocaba paella de la abuela. No había salido la noche anterior. Pedro había estado contándome por mensajes lo bien que lo estaba pasando en Burgos, en la despedida de soltero de su amigo Omar.

Sobre las 22.00 horas recibí el último.

“Me voy a la cama. Estoy muertecito. Descansa, cielo”.

Me desperté pronto. Los domingos en los que la noche anterior no se ha salido son muy aprovechables.

Sobre las 10h. recibí una llamada de Borja, su mejor amigo y guitarrista de la primera etapa de La Buena Vida.

No recuerdo exactamente las palabras que me dijo. Pero fue directo. “Pedro ha tenido un accidente. Ha muerto”.

No lo podía creer. Le gritaba diciéndole que era una broma de muy mal gusto. Me senté en el suelo. Me fallaban las piernas. En ese momento solo puedes pensar que no es real. Que todo es una pesadilla y que no puede estar pasándote a ti.

La impotencia de vivir en Almenara (Castellón) hacía que la situación fuera más dramática aún.

Sentí dolor, agobio, agonía, incredulidad, desmayo, pena, angustia, pero, sobre todo, mucha, mucha rabia.

Los accidentes de coche envuelven nuestras vidas. Cada día, cada puente, cada operación salida, cada operación retorno… numerosas personas fallecen al volante. Pero siempre son noticias, hechos ajenos que, aunque despiertan tu vena sensible, nunca te hacen llegar a comprender cómo se sentirán los familiares, amigos y allegados hasta que tú eres uno de ellos. Ojalá no os toque nunca.

Mariano Tejera, amigo del grupo y compañero de hazañas desde “Álbum”, fue el primero en publicar la noticia en Facebook. Creo que ahí empecé a darme cuenta de que Pedro dormiría para siempre.


Viernes, 12 de mayo de 2006

La Buena Vida tocaba en Burjassot (Valencia). Era la primera vez que los veía en directo.

Cuando terminó el concierto, en El Tornillo, dentro de la zona del Cedro de Valencia, vi a Pedro en la puerta y nos hicimos una foto.

Era la época de Fotolog y Myspace y, gracias a ello, pude hacérsela llegar unos meses después.

“Muchísimas gracias, Rosa!!

A ver si coincidimos pronto de nuevo, ¿no?

Muchos besitos.

Escríbeme cuando quieras.

Yo lo haré.

Pedro”

Y, desde entonces, con ese “escríbeme cuando quieras”, empezó todo.

 
PEDRO SAN MARTÍN, Mi buena vida contigo

“Durante el curso escolar quedábamos en diferentes puntos de España. Madrid, Barcelona, Zaragoza... y la mayoría de puentes nos escapábamos al extranjero”, recuerda Rosa Martí (en la foto, con Pedro en Berlín).

 

Del 24 de enero de 2007 al 13 de mayo de 2011 nuestra historia escrita en 8.936 e-mails.

Todas nuestras vivencias, secretos, confesiones y anhelos se guardan en un gran puñado de correos electrónicos que relatan una gran amistad que pasó a ser una preciosa historia de amor, confianza y respeto que siempre llevaré en mí.

Esos mensajes no volverán a repetirse, no se incrementarán, pero siempre los tendré guardados para recordar al que fue una de las personas más importantes de mi vida, que me ha hecho ser como soy y me ha hecho sentir tan feliz y especial que cualquier adjetivo para describirle se me queda corto.

La persona con la que quería compartir el resto de mis días siempre será recordada como lo que fue: alguien único y excepcional.

Me conquistó.

Le conquisté.

Las palabras son mucho más potentes de lo que creemos.

Quince años de diferencia y 552 kilómetros de distancia.

No importa. Si dos personas tienen que estar juntas, lo estarán. Soy maestra, funcionaria de la Comunidad Valenciana. Tengo la suerte de tener vacaciones “Santillana” y poder pasar dos meses de verano, Navidades y Semana Santa donde prefiera.

San Sebastián me encanta.

Durante el curso escolar quedábamos en diferentes puntos de España. Madrid, Barcelona, Zaragoza... y la mayoría de puentes nos escapábamos al extranjero.

Pedro tenía doble vida: era el bajista de La Buena Vida, disfrutaba de la música, de los festivales y de las juergas, pero, entre semana, trabajaba de director financiero en una empresa guipuzcoana. Le encantaban los números, las hojas de cálculo y la economía en general.

Era muy inteligente: igual te hablaba del pronóstico del tiempo mirando las nubes que de navegar en velero o de hacer unos ricos champiñones.

Me encantaban sus domingos. Creo que ahora ya no los aprovecho tanto.

Nos despertábamos pronto. Yo, normalmente, me controlo bastante con la bebida y la resaca no se suele apoderar de mi cuerpo; lo que me sorprendía era que Pedro, pese a que yo estaba segura de que tendría resaca, era el primero en movilizar la casa, levantarse, darse una ducha, preparar el desayuno y bajar a comprar tropecientos periódicos y revistas que a veces ni terminábamos de leer.

Las revistitas para mi reina”, me decía, y nos volvíamos a meter en la cama hasta mediodía comentando las noticias o los reportajes de la ‘Cuore’, el ‘Magazine’ y publicaciones del estilo.

Sobre las doce, a Pedro ya le picaba el gusanillo de la comida. Siempre cocinaba él. Le encantaba y, sinceramente, a mí no se me da muy bien. Se ponía su delantal a rayas de Paul Smith que le regalé y manos a la obra. Hacía unas cosas riquísimas. Siempre les daba un toque especial con los miles de botecitos de especias y condimentos que tenía guardados en casa.

Mientras, yo miraba vídeos de isasaweis por YouTube y le comentaba: “Esta crema la deberías probar; esta receta la tendríamos que hacer”, o simplemente le decía lo bien que olía la comida y él, con eso, se ponía contento. Yo preparaba los aperitivos: salmón, gildas, mejillones... Abría el vino y tomábamos una copita mientras iba cocinando.

Cuando nos sentábamos a la mesa, lo mejor siempre para mí. No podías decirle nada, él quería cuidarme como a una reina y lo conseguía cada minuto que pasaba junto a él. Se preocupaba de todo, me decía cosas preciosas siempre y me hacía sentir la chica más afortunada del planeta.

De postre, me compraba cosas ricas (siempre mirando la dieta) y él se tomaba un chupito de esos licores que colocan del olor tan fuerte que tienen y que le encantaban.

Después de comer solíamos hacer una “siestecita de las nuestras”. Pedro era tan especial o más en la cama como en la vida diaria.

 
PEDRO SAN MARTÍN, Mi buena vida contigo

“Sobre las doce, a Pedro ya le picaba el gusanillo de la comida. Siempre cocinaba él. Se ponía su delantal a rayas de Paul Smith que le regalé y manos a la obra. Hacía unas cosas riquísimas”.

Foto: Rosa Martí

 

Por las tardes dábamos un paseo, nos encantaba pasear y ver tiendas. Siempre me aconsejaba con toda la ropa y sabíamos lo que nos gustaba y nos quedaba bien a los dos. Le encantaba pasarse horas y horas de compras y vestir bien. “Glamour hasta para ir a comprar pan”, me decía.

Cenábamos pronto, nos gustaba ver ‘Pasapalabra’, ‘Atrapa un millón’ o programas del estilo mientras hacíamos la cena. También solíamos engancharnos al Canal Cocina de Imagenio. Pedro siempre comentaba que podía mejorar la receta. Autoestima no le faltaba.

Después fregaba, se ponía un chupito y nos tapábamos con la manta en el sofá a ver una película o nos metíamos en la cama y hacíamos lo mismo con el portátil. Siempre me quedaba dormida antes de terminarla.

Muchas veces, hacíamos momento limpieza. Cogía todos mis potingues (tónicos, cremas, pinzas, algodones, discos limpiadores...) y le examinaba la barba (tenía pelitos dobles traicioneros), le ponía cremas y lociones y le daba algún masaje de espalda. Él siempre me daba masajes en los pies. Eran una maravilla porque siempre los tengo doloridos, y por las noches, viendo la tele o comentando cualquier chorrada, tenía un ratito para ellos.

Las mañanas que tenía que ir a trabajar, se levantaba sin hacer ruido a las seis y media, se duchaba, se afeitaba, se vestía y me dejaba el desayuno preparado para cuando yo me levantara. No hacía ruido ni encendía la luz para no despertarme y me daba un beso justo antes de irse.

Al mediodía, yo le esperaba con el tentempié en la mesa y él hacía el plato principal. Siempre hacíamos algún plan que habíamos comentado por la mañana a través de correos electrónicos que me enviaba desde el trabajo.

Teníamos unos alias para descargarnos música y pelis. Él era un muñeco que se llamaba Pin Pon (por una canción infantil que le hacía mucha gracia) y a mí me inventó el personaje de una muñeca que se llamaba Little Rosy. Una piratilla que le bajaba todos los discos y pelis a Pin Pon. Todo surgió de un bolso que tengo de muñequitos donde uno tiene el pelo como una escarola y la otra el pelo liso y cara de niña.

Esas cosas son las que llenan a las personas, la confianza, el crear cosas juntos, el no tener miedo a contarse nada y el saber que le quieres tanto como él te quiere a ti.

Pedro siempre me decía que él me creó. Hizo que me gustara el buen vino, que me encantara viajar, los restaurantes japoneses, que creyera que el amor de verdad existe, que me encantara el sexo, que los paseos fueran increíbles a su lado y que cualquier plan fuera divertido. Me hizo encontrar chollos, pensar en puntos en lugar de en dinero, amar la moda, cuidarme, sentirme especial y sentir que iba a ser el hombre de mi vida, con el que quería hacerme mayor, tener niños y verle dormir y despertar todos los días.

Me da mucha rabia que no me hayan dejado disfrutar más de él.

Aún le quedaban muchas cosas que aportarnos.

La muerte es lo único seguro que tenemos en la vida. Ojalá a todos nosotros nos queden muchas incertidumbres más por vivir.

Por Pedro, por su amigo Iñaki, con el que compartió destino, por mi padre, que me dejó veintiún días después, por todos los que nos dejan antes de tiempo.

Disfrutemos de LA BUENA VIDA.

(Se puede leer la crítica del libro aquí)

Publicado en la web de Rockdelux el 4/4/2014
El espíritu del pop, La música nos hará libres
Por Bob Stanley
PHILIP GLASS, Anécdotas a golpe de tecla
Por Philip Glass
JERRY LEE LEWIS, Ardiendo en el infierno
Por Nick Tosches
Generación hip hop, La evolución del estilo
Por Jeff Chang
MECANO, Mecanosound: los herederos

BIBLIOTECA POP (2013)

MECANO

Mecanosound: los herederos

Por Grace Morales
BJÖRK, El pulso interior

BIBLIOTECA POP (2004)

BJÖRK

El pulso interior

Por Pablo Gil
Streaming musical, Negocio opaco

BIBLIOTECA POP (2017)

Streaming musical

Negocio opaco

Por Ainara LeGardon y David García Aristegui
THE BEACH BOYS, La grabación de “Pet Sounds”
Por Charles L. Granata
Jamaica sound systems, El principio del reggae
Por Lloyd Bradley
NACHO VEGAS, El personaje

BIBLIOTECA POP (2012)

NACHO VEGAS

El personaje

Por Carlos Prieto
JOHN DARNIELLE, Marginado desfigurado

BIBLIOTECA POP (2015)

JOHN DARNIELLE

Marginado desfigurado

Por John Darnielle
HARRY CREWS, Gospel y mentiras

BIBLIOTECA POP (2012)

HARRY CREWS

Gospel y mentiras

Por Harry Crews
VAINICA DOBLE, A contracorriente

BIBLIOTECA POP (2014)

VAINICA DOBLE

A contracorriente

Por Jesús Ordovás
HARRY CREWS, Culto al cuerpo

BIBLIOTECA POP (2011)

HARRY CREWS

Culto al cuerpo

Por Harry Crews
BOB DYLAN, Canciones-novela y Nobel

BIBLIOTECA POP (2016)

BOB DYLAN

Canciones-novela y Nobel

Por Bob Dylan
MICHAEL JACKSON, Fuera de nuestras vidas
Por Barney Hoskyns
DOMINIQUE ANÉ, Vuelta a los orígenes

BIBLIOTECA POP (2013)

DOMINIQUE ANÉ

Vuelta a los orígenes

Por Dominique Ané
NICK DRAKE, El espíritu de “Pink Moon”
Por Amanda Petrusich
DEAN WAREHAM, Back In Your Life

BIBLIOTECA POP (2012)

DEAN WAREHAM

Back In Your Life

Por Dean Wareham
THE ROLLING STONES, Exilio reeditado

BIBLIOTECA POP (2010)

THE ROLLING STONES

Exilio reeditado

Por Bill Janovitz
THE DOORS, Días extraños

BIBLIOTECA POP (2012)

THE DOORS

Días extraños

Por Greil Marcus
KIM GORDON, This is the end

BIBLIOTECA POP (2015)

KIM GORDON

This is the end

Por Kim Gordon
MORRISSEY, El escapista

BIBLIOTECA POP (2014)

MORRISSEY

El escapista

Por Jon Savage
Arriba