USO DE COOKIES

Este sitio web utiliza Cookies propias y de terceros, para recopilar información con la finalidad de mejorar nuestros servicios, para mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias, así como analizar sus hábitos de navegación. El usuario tiene la posibilidad de configurar su navegador pudiendo, si así lo desea, impedir que sean instaladas en su disco duro, aunque deberá tener en cuenta que dicha acción podrá ocasionar dificultades de navegación de la página web.

Aceptar Cómo configurar

Cargando...
PUMUKY, La “mala buena suerte” en México

“Dummies In Love”. La “mala buena suerte” también fue benévola en esta ocasión: exhaustos pero agradecidos por haber vivido una gran aventura en México.

 
 

EN LA CARRETERA (2014)

PUMUKY La “mala buena suerte” en México

A finales del mes de febrero de 2014, el grupo Pumuky partió de las Islas Canarias para iniciar una gira mexicana que constaba de siete shows programados que, una vez allí, se convirtieron en nueve. Jaír Ramírez, cantante y guitarrista de esta banda originaria de Icod de los Vinos (Tenerife), nos relató en este diario de ruta sus peripecias por tierras aztecas, caracterizadas, en muchas ocasiones, por lo que él mismo acostumbra a llamar la “mala buena suerte”.

No soy supersticioso, pero los amigos cercanos quizá me han oído bromear sobre la “mala buena suerte” que atribuyo a Pumuky; un extraño presentimiento que me mantiene alerta porque sé que, en cualquier momento, se pueden desatar episodios que podrían acabar en tragedia, aunque sin llegar a perder la calma porque también sé cómo va el juego, y que en el último quiebro lo que parecía la hecatombe se desvanecerá hasta quedar en anécdota. Quisiera borrar para siempre esta premonición de mi cabeza, pero el tour que durante quince días nos llevó por ese mágico país que es México no hizo más que reforzarla...

“Mis frágiles esquemas mentales saltaban por los aires cuando un feliz gerente de algún club me contestaba relajado un ‘e-mail’ dos semanas después, dándome el OK a algún asunto, cuando aquí el infeliz ya había trazado otras varias rutas alternativas por el país, estableciendo nuevos combates con otra docena de sujetos como él”

Hubiera sido incapaz de organizar esta gira si no fuera porque, lamentablemente, conozco pocas personas más cabezotas que yo; planificación compleja hasta decir basta porque, aunque al principio así lo creía, no siempre hablaba el mismo idioma que mi interlocutor; enrevesada hasta la extenuación porque no solo hay seis horas de diferencia entre Puebla y Tenerife... mi reloj interno era la antípoda del de alguno de los amigos que hice durante lo que me parecía una infinita partida de ajedrez. Mis frágiles esquemas mentales saltaban por los aires cuando un feliz gerente de algún club me contestaba relajado un e-mail dos semanas después, dándome el OK a algún asunto, cuando aquí el infeliz ya había trazado otras varias rutas alternativas por el país, estableciendo nuevos combates con otra docena de sujetos como él. Por suerte no desfallecí, empujado, sobre todo, por el cariño recibido durante años por esos seguidores mexicanos que poco a poco hemos reclutado, porque esta aventura ha sido de las más enriquecedoras, excitantes, pero también aleccionadoras, que he vivido en el seno de la banda. El martes 25 de febrero emprendíamos un largo viaje desde Gran Canaria hasta México, donde daríamos siete shows que, estando allí, se convertirían en nueve. Al avión subimos Noé, Zeus, Dani, Acaymo, Nayra y un servidor.

Nuestra primera jornada en D.F. fue para dar uno de esos paseos que te regalan años de vida, visitando El Zócalo y alrededores, el imprescindible Museo de Antropología y el Monumento a la Revolución, dejando para el final La Casa Azul, donde nació y murió la inmensa artista mexicana Frida Kahlo. De noche acudimos a la primera de las muchas actividades promocionales que también teníamos programadas, visitando a la encantadora Cova en Reactor, una de las radios musicales más importantes del país.

Y llegó el jueves, el día de nuestro debut en suelo mexicano. Por la tarde grabamos un programa para Central Once TV, especie de MTV mexicana; luego ya nos fuimos al pintoresco Club Atlántico, situado en la última planta de un edificio del centro histórico, donde sería el concierto…

 
  • La luz en el mágico México.

  • Noise en Toluca; una noche compitiendo con Los Tigres del Norte.

  • Festival Nrmal DF, un regalo inesperado.

 

Nunca imaginamos un inicio de gira tan emocionante; el centenar de seguidores que allí nos esperaba nos dio un cálido recibimiento que nos impactó profundamente. Difícilmente olvidaré que apenas me oí durante todo el show porque el público cantaba cada una de las canciones, que terminé de perder la voz después saludando a todos los que nos rodeaban para agradecernos la visita cuando yo solo podía darles las gracias a ellos por permitirnos vivir esa experiencia. Esa noche casi agotamos todas nuestras existencias de discos; no podía creer ver a muchos yéndose con las siete referencias de nuestra discografía completa... Ya solo con aquella velada toda la aventura mexicana cobró sentido.

“Al bajar a la recepción del hotel, nos encontramos con una joven que decía haber venido al concierto desde Tijuana (a 2.800 km), que había averiguado dónde nos alojábamos y que quería saludarnos y que le firmáramos algunos discos antes de volver a casa, ya que por la noche no había podido. Yo estaba por pedirle un autógrafo a ella por tal odisea”

El día siguiente comenzó con un hecho agradable y otro desconcertante; al bajar a la recepción del hotel, nos encontramos con una joven que decía haber venido al concierto desde Tijuana (a 2.800 km), que había averiguado dónde nos alojábamos y que quería saludarnos y que le firmáramos algunos discos antes de volver a casa, ya que por la noche no había podido. Yo estaba por pedirle un autógrafo a ella por tal odisea. Poco después, y antes de seguir la ruta, descubríamos que una mochila había desaparecido como por arte de magia, y allí había un pasaporte, objeto vital cuando uno está fuera de su país. Gran parte del viernes se nos fue en la embajada intentando resolver el problema, pero, por suerte, ese día se nos unió uno de los grandes aliados del tour, Andrés, del grupo Descartes a Kant, que a partir de ese momento cogería los mandos de la furgoneta y que consiguió que esa noche llegáramos a Toluca para nuestro segundo show, donde disfrutamos quitándonos los nervios del día a base de un set más ruidista e intenso que de costumbre. Andrés también sería responsable de buscarnos sitios buenos y baratos para comer, y ese día nos llevó a unas cabañas en mitad de la carretera donde nos sirvieron unos riquísimos tacos de maíz azul; allí empezó nuestro romance con esa explosión de sabores intensos que es la comida mexicana, de la que nos volvimos peligrosamente adictos.

Uno de los motivos que propició este tour fue la invitación que recibimos del Festival Nrmal de Monterrey. Por primera vez también se haría en D.F., pero allí el cartel era más reducido y no estábamos contemplados. El sábado me terminé de despertar sobresaltado leyendo en el móvil un e-mail de días atrás, que no sé cómo traspapelé, donde nos decían que, si queríamos, se nos esperaba a las 17h para actuar en el Festival. Después de una llamada nerviosa para confirmar que seguía en pie la proposición, levantamos el campamento con urgencia, cambiamos la ruta del GPS, y horas después nos estábamos presentando por segunda vez en D.F., en un hermoso lugar ante una audiencia fantástica.

El domingo tampoco tocaba descansar, ya que nos esperaba un largo viaje hasta la ciudad de León, donde actuaríamos en el Orange Live, pero antes no podíamos dejar de visitar las pirámides de Teotihuacán, de las que salimos muy impresionados. Esa noche pasó de todo: los que presumíamos de no romper cuerdas las rompimos todas, sufrimos cortes de luz que pausaron el show en varias ocasiones y empezaron a surgir los primeros desacuerdos artísticos entre la banda y el batería (incorporación in extremis cuando el músico al que sustituyó finalmente no podría viajar), guerra interna que tendría su apoteosis final en el último show de la gira.

 
  • “Live in Querétaro”. La fastuosa mansión del italiano loco.

  • Guadalajara, planeta Breton.

  • Nrmal Monterrey, la calma antes de la tormenta.

 

El lunes paseamos por la preciosa ciudad de Guanajuato, terminando en un estudio de grabación llamado Fenix, en una loma sobre Querétaro, encantador lugar donde sería el próximo show, y donde descansaríamos un día resurgiendo de las cenizas como el ave mitológica. Esa madrugada teníamos una invitación en el estudio para grabar un “Live In Querétaro” que pronto verá la luz. El show del miércoles en Casa Granada, caserón convertido en centro cultural, fue todo un bálsamo; tocamos en un patio junto a un montón de amigos, con las estrellas prácticamente como única iluminación, descubriendo el embrujo del mezcal.

“Veía cómo le cambiaba la cara a parte del público y terminé enfadado porque no entendía qué pasaba, entre una tormenta de ruido y con mis pedales encharcados en cerveza por el final caótico, justo antes de que Noé me dijera que si no me daba cuenta de que la policía estaba en el local quejándose del estruendo que salía por la calle...”

Siguiente parada, Guadalajara, donde tocaríamos dos días seguidos, además de visitar emisoras como RMX o la Radio Universitaria. La cita del jueves fue en el coqueto Breton, como el teórico del surrealismo, y el viernes en Panta Rei (¿Todo fluye?.. prometemos que los nombres de las salas no fueron buscados adrede), auspiciado por los amigos del colectivo 9Corners. Llevábamos unos días tranquilos, así que esa noche tocaba susto, y en la última canción el dueño de la sala corrió nervioso hacia nosotros pidiéndonos bajar el volumen. Veía cómo le cambiaba la cara a parte del público y terminé enfadado porque no entendía qué pasaba, entre una tormenta de ruido y con mis pedales encharcados en cerveza por el final caótico, justo antes de que Noé me dijera que si no me daba cuenta de que la policía estaba en el local quejándose del estruendo que salía por la calle...

Nuestro segundo sábado en México comenzó con un madrugón salvaje para volar a Monterrey, donde sería nuestro último show, en el Festival Nrmal. Durante la prueba de sonido parecía que todos los instrumentos dejaban de funcionar, seguramente por el maltrato del último concierto, pero minutos antes de empezar todo volvió a estar bajo control. Lo que nadie pudo controlar fue que uno de los Pumukys resolviera sus diferencias con la nueva incorporación destrozando su guitarra sobre la batería en la última canción, para el asombro de los que presenciaban la escena, desperfectos que pagamos más tarde a la empresa del backline con prácticamente todo lo que ganamos por esa actuación. Ya de noche y bajo la lluvia, algunos nos escondimos en el agua hirviendo del jacuzzi instalado en los jardines del hotel, recapitulando con cara de asombro las vivencias de nuestro periplo mexicano. No podemos dejar de dar millones de gracias al Nrmal, especialmente a Moni, por su trato exquisito durante el Festival.

Habría un sobresalto más en el aeropuerto antes de emprender el largo viaje de vuelta a casa, con escala en Dallas. La empleada de American Airlines que nos recibió nos alarmaba diciéndonos que si no nos habíamos enterado de que ese día cambiaban la hora en Estados Unidos, y que apenas teníamos cinco minutos para sacar las tarjetas de embarque antes de que el sistema cerrara el vuelo, quedándonos colgados allí con un futuro muy incierto. Por fortuna la “mala buena suerte” también fue benévola en esta ocasión, y treinta horas después llegábamos a casa, exhaustos pero agradecidos por haber vivido toda una aventura.

México, nos enganchaste, apenas nos hemos ido y ya queremos volver...

Publicado en la web de Rockdelux el 31/3/2014
DUOT, Compartiendo experiencias

EN LA CARRETERA (2013)

DUOT

Compartiendo experiencias

Por Duot
CUCHILLO, Diario de una gira por Estados Unidos
Por Cuchillo
REMATE, A 1.250 millas de Omaha

EN LA CARRETERA (2013)

REMATE

A 1.250 millas de Omaha

Por Remate
DORIAN, Una gira por Latinoamérica

EN LA CARRETERA (2012)

DORIAN

Una gira por Latinoamérica

Por Marc Gili
THE SUICIDE OF WESTERN CULTURE, Para protegerte a ti, a tu familia y a tu comunidad
Por The Suicide Of Western Culture
LITORAL, Perder el norte

EN LA CARRETERA (2011)

LITORAL

Perder el norte

Por Pau Roca
MANOS DE TOPO, Las rolas están muy chidas
Por Rafa de los Arcos
EXTRAPERLO, Viaje relámpago a Londres

EN LA CARRETERA (2013)

EXTRAPERLO

Viaje relámpago a Londres

Por Borja Rosal
BURRUEZO, El loco errante (de países, de músicas, de estilos...)
Por Pedro Burruezo
ROBERT FORSTER, Lluvia de primavera

EN LA CARRETERA (2013)

ROBERT FORSTER

Lluvia de primavera

Por Adrián de Alfonso
MAZONI, Zumo de canción

EN LA CARRETERA (2015)

MAZONI

Zumo de canción

Por Jaume Pla
I AM DIVE, Entre los hipsters texanos y los hippies de Chicago
Por Esteban Ruiz
FURGUSON / ALIMENT, Una gira para dos

EN LA CARRETERA (2011)

FURGUSON / ALIMENT

Una gira para dos

Por Edu Vila y Pol Huedo
TACHENKO, Con Micah P. Hinson, un “maldito” que no lo es tanto
Por Sebas Puente
HIDROGENESSE, De costa a costa

EN LA CARRETERA (2009)

HIDROGENESSE

De costa a costa

Por Hidrogenesse
BEACH BEACH, Sobrevivir con ceviche y pisco
Por Tomeu Mulet
ARIES, De ruta por Europa con Calvin Johnson
Por Isabel Fernández Reviriego
THE BLACK BAGS, Con Daniel Johnston en Nimes
Por Xavi Caparrós
DEPEDRO, Pedacitos de vértigo

EN LA CARRETERA (2011)

DEPEDRO

Pedacitos de vértigo

Por Jairo Zavala
ANÍMIC, Chorrillanas y pisco sours

EN LA CARRETERA (2013)

ANÍMIC

Chorrillanas y pisco sours

Por Miquel Plana “Zuma”
OCELLOT, Visiones de China

EN LA CARRETERA (2016)

OCELLOT

Visiones de China

Por Marc Fernández
ZA!, Ponencias australianas

EN LA CARRETERA (2015)

ZA!

Ponencias australianas

Por Za!
EL COLUMPIO ASESINO, Terremoto en México

EN LA CARRETERA (2012)

EL COLUMPIO ASESINO

Terremoto en México

Por Albaro Arizaleta
Arriba