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REFREE, La revolución silenciosa

“Tots Sants” (mayo 2012).

 
 

CD ROCKDELUX (RDL 306)

REFREE La revolución silenciosa

En 2012, Raül Fernandez no pensaba celebrar el décimo aniversario de Refree, hasta que una conjunción astral favorable hizo posible “Tots Sants”, disco de inventario (14 canciones) con nervio y vida propia que se ofreció con el Rockdelux 306 (mayo 2012), y del que se pueden escuchar dos de sus canciones debajo. El álbum pilló al músico barcelonés en un momento de actividad intensa en múltiples campos: compromisos estables con Christina Rosenvinge y Sílvia Pérez Cruz y una producción en camino para Kiko Veneno, entre otros proyectos. De todo ello habló con Jordi Bianciotto en esta entrevista y juntos repasaron el océano de colaboraciones que, hasta aquel momento, habían enriquecido el mundo musical y personal del camaleónico Refree.

Refree, marca artística de Raül Fernandez (ex Corn Flakes, Élena, Sitcom), entrega una nueva referencia de la mano de Rockdelux en este número de mayo: “Tots Sants” ofrece la recreación de canciones de álbumes anteriores (y la repesca de “Gallo rojo”, de Chicho Sánchez Ferlosio) con la banda que se consolidó en la campaña de “Matilda” (Marxophone, 2010), es decir, Oriol Roca (batería), Xavi Lloses (teclados; “se enfada si le llaman pianista”, apunta Fernandez) y dos miembros del grupo valenciano Maderita, Xema Fuertes (guitarra, charango, banjo, voz) y Cayo Bellveser (bajo, voz).

“Esto del jazz sigue siendo un lastre que me persigue... Una cosa es la libertad interpretativa y otra el jazz. Lo estamos metiendo todo en una jaula, como si todo lo que es abierto tenga que ser jazz. Yo creo que Refree no tiene nada de jazz... Yo critico el mundo del jazz porque salen de las escuelas pensando que cuantas más notas pongan, más guay es, y no valoran una tríada, y también el del pop, porque si pones una séptima ya parece que estés complicándolo todo
(Raül Fernandez)

El disco surgió de un singular proyecto de la productora Elsabeth: grabar a Refree en el estudio y colgar en una web (Tots Sants) un vídeo con cuatro o cinco canciones. “Mostrar a un grupo tocando un teclado en un taxi o en la montaña puede ser muy divertido, pero su lugar de trabajo es el estudio”, explica Roger Roca, firma habitual de Rockdelux y corresponsable del proyecto, que próximamente se irá ampliando con vídeos de artistas como Christina Rosenvinge, Roger Mas y L’Hereu Escampa. Fernandez se animó y acabó grabando suficiente material para dar forma a un álbum entero, “Tots Sants”, grabado “cien por cien en directo”, asegura. Un trabajo que pone al día el lenguaje de Refree; esas canciones de aspecto discreto que encierran sigilosas turbulencias.

“La mestressa”.

Hace diez años que Refree se estrenó con “Quitamiedos” (Acuarela, 2002). No me gustan los aniversarios, pero hacer este disco con Rockdelux me hacía ilusión y no me importa dejar claro mi vínculo con la revista: he tenido una relación directa con ella escribiendo hace años artículos sobre Songs: Ohia o el sello Sub Pop, o trabajando con The Rockdelux Experience.

Tienes un pasado como periodista, y reapareciste en estas páginas, en marzo de 2011, entrevistando a Christina Rosenvinge. ¿Cómo te planteaste la misión? Me costó, pero lo disfruté muchísimo. Echo de menos ese trabajo. Era un texto sobre mi experiencia personal con Christina. Se la suele ver como lejana y estirada, y me encontré con una persona muy afable, abierta, con mucho sentido del humor... Basé mi texto en explicarlo.

¿Por qué regrabar todas esas canciones con tus músicos actuales? Porque por primera vez noto que tengo una banda equilibrada. Oriol y Xavi son muy explosivos y libres, y Cayo y Xema son sólidos y estables. En el pop se exagera la idea de ensayar mil veces para conseguir tocar siempre igual, y mi filosofía es la contraria: ensayar poco y que el directo sea algo distinto, que me sorprenda.

Más libre, ¿significa más espacio para la improvisación y las texturas jazzísticas? Esto del jazz sigue siendo un lastre que me persigue... Una cosa es la libertad interpretativa y otra el jazz. Lo estamos metiendo todo en una jaula, como si todo lo que es abierto tenga que ser jazz. Yo creo que Refree no tiene nada de jazz...

 
REFREE, La revolución silenciosa

Raül, el hombre que respira música. Foto: Óscar García

 

Pero, por ejemplo, en la nueva versión de “La mestressa” hay armonías jazzísticas... Seguramente, pero es que nos hemos acostumbrado a los acordes triádicos del pop. Yo critico el mundo del jazz porque salen de las escuelas pensando que cuantas más notas pongan, más guay es, y no valoran una tríada, y también el del pop, porque si pones una séptima ya parece que estés complicándolo todo. “La mestressa” puede tener un punto jazz, pero me suena más al Serrat de los setenta. Tiene un punto de “La tieta”, y una armonía que puede recordar incluso a “Mediterráneo”.

¿Tienes la sensación de músico no plenamente comprendido? Sí, pero no me lamento. Me lo he ganado. Cada disco lo he hecho diferente, no he tocado mucho en directo... Llego a gente que escucha mucha música, periodistas musicales y otros músicos. Al mismo tiempo, considero que soy muy emocional tocando, que toco abierto, nunca toco lo mismo... Josh (Rouse) necesitaba alguien que tocara más cerrado. Sílvia (Pérez Cruz), en cambio, conmigo se lanza al precipicio y nos salvamos mutuamente. Se suelen considerar experimentales cosas que son explícitamente experimentales: unos ambientes, unos arpegios... Eso sí. Pero luego, cosas menos explícitas, que pasan por dentro, no se consideran así: juegos con armonías y melodías; eso se hace menos. Lo hacían los Beatles, una de mis grandes obsesiones. O Paul Simon.

“Considero que soy muy emocional tocando, que toco abierto, nunca toco lo mismo... Josh (Rouse) necesitaba alguien que tocara más cerrado. Sílvia (Pérez Cruz), en cambio, conmigo se lanza al precipicio y nos salvamos mutuamente. Se suelen considerar experimentales cosas que son explícitamente experimentales: unos ambientes, unos arpegios... Eso sí. Pero luego, cosas menos explícitas, que pasan por dentro, no se consideran así: juegos con armonías y melodías; eso se hace menos”
(Raül Fernandez)

¡Paul Simon! ¿En qué discos piensas? Creo que “Still Crazy After All These Years” (1975) tiene unas armonías complejas. También su primer disco, el de la portada con la capucha –“Paul Simon” (1972)–. Esos cantautores de principios de los setenta: John Martyn, Tim Buckley... También The Beach Boys, The Zombies... Tienen unas armonías y juegos internos complejos. Era gente que bebía del blues, del jazz... “A Love Supreme”, de John Coltrane, marcó mucho el pop de entonces. Yo también valoro a Animal Collective, pero creo que hoy cuesta que algo se lea entre líneas. Y también suelo tener la sensación de que mis discos llegan tarde a la gente.

“Envejece”.

¿Qué opinas de aquello de que “en la música todo está inventado”, “las combinaciones de siete notas son limitadas”? Eso es mentira. Hay unas posibilidades de combinaciones brutales. Y está la escala temperada, las centésimas de tono... Eso yo no lo he trabajado. Pero no puedo creer en esa idea. Y, además, al final, aunque lo que hagas ya lo haya hecho alguien antes, la experimentación es la propia vida artística, y debes luchar contra ti mismo, contra tu talento. Yo me sigo emocionando con una nota. No me cuesta.

Has liderado varios proyectos y, al mismo tiempo, te has puesto a las órdenes de muchos músicos. ¿Cómo gestionas tu ego? Creo que yo tenía más ego cuando empezaba. He aprendido a manejarlo. Pero todos tenemos ego y, además, es necesario tenerlo; si no, te hundes con facilidad. El ego te ayuda a creer en lo que estás haciendo.

El último de esos proyectos lleva a Raül Fernandez hasta el trono de un grande de la música española, Kiko Veneno. Sí, Refree produce su nuevo disco, que debe salir en otoño. “Es un disco con canciones-río, pocos estribillos, mucha letra e historias...”. También Rosenvinge contará con él, si nada se tuerce, para la producción de su próximo álbum. Y más golosinas irrumpen en el campo visual, como un “réquiem de canción protesta” a medias con Enric Montefusco (Standstill), que ambos presentarán este mes en el festival SOS 4.8 de Murcia. Queda pendiente, dice, un disco a medias con Sílvia Pérez Cruz, y hay margen para descubrimientos inesperados: un posible disco de su osteópata, un caballero cincuentón llamado Lluís Torner Altisent, sin experiencia en la música profesional, que “parece un cantautor de los setenta encerrado en una cápsula”, asegura, asombrado. Hum... ¿dónde está el límite de la capacidad laboral? “Estoy diciendo que no a muchas cosas porque necesito un descanso”, musita, con semblante ligeramente abrumado. “Sí, estoy un poco fundido. Sigo teniendo ideas, y por eso no paro, pero lo necesito”.

 

Un océano de colaboraciones: la otra vida de Refree

Raül Fernandez desarrolla desde hace años una carrera paralela detrás, o al lado, de artistas de variado signo estilístico. Pasamos revista a su estelar colección de colaboraciones como productor, director artístico o músico.

The Rockdelux Experience. Dirección de la banda que ofreció sendos conciertos en Barcelona (2002) y Madrid (2004) vinculados a números conmemorativos de la revista. Tremendo elenco artístico: Enrique Morente, Kiko Veneno con Raimundo Amador, Sisa, Loquillo, J (Los Planetas), Antonio Luque (Sr. Chinarro), Jeanette... “Ahora me sorprendo al ver el valor que le puse a aquello. Tuve talento eligiendo a la gente: Ricky Falkner, Xavi Molero, Jaime L. Pantaleón... Con músicos mercenarios habría sido inviable”.

Roger Mas. Su producción discográfica fue “Mística domèstica” (2006), el álbum pop del cantautor de Solsona. “Intenté que Roger fuera como a mí me habría gustado que fuera, y lo llevé a un lugar sin tener en cuenta si él quería ir. Él no sintió el disco como suyo, y yo sentí que no había hecho bien mi trabajo. Después de eso, me he propuesto siempre conocer bien al artista y saber qué quiere”.

El Hijo. Firmó la producción de tres trabajos de Abel Hernández (ex Migala): el EP “La piel del oso” (2005) y los álbumes “Las otras vidas” (2007) y “Madrileña” (2010). “Abel tiene un talento muy cerebral, piensa mucho las cosas y hace una reflexión sobre el arte. Le cuesta un poco llegar al público, pero si el oyente hace un esfuerzo, en sus discos hay un gran contenido”.

Aroah. Producción de su tercer álbum, “El día después” (2007). “Intenté hacer un disco muy de folk americano de ahora. Es una grandísima compositora, pero su inseguridad extrema la ha perjudicado. El disco pasó muy desapercibido, y lo lamento”.

Mala Rodríguez. Fernandez fue el director musical del concierto “Ojo con La Mala” (2008), con la Original Jazz Orquestra del Taller de Músics. Experiencia tensa. “Con la Mala me entendí muy bien, pero choqué con la iglesia, los profesores del Taller de Músics; la ortodoxia del jazz y la big band. Yo no entendí la big band como protagonista, sino como parte de un engranaje; no sonando como Count Basie, sino como Kanye West. Fue muy duro. Ella no se enteró del conflicto”.

Josh Rouse. Se integró en su banda y participó en “Josh Rouse & The Long Vacations” (2011). El vínculo surgió a partir del productor de Rouse, Brad Jones, responsable de los últimos discos de Els Pets. “Cuando Josh vino a vivir a Valencia me dijo que quería tocar conmigo. Estuvimos actuando primero como dúo y luego con banda por España, Europa y Estados Unidos. Josh es un buen compositor de canciones redondas. Tiene mucho ‘feeling’ tocando y cantando, y le da vueltas a la música”.

 
REFREE, La revolución silenciosa
 

Pluriempleo y creatividad. Foto: Óscar García


Christina Rosenvinge. Coproducción de las nuevas canciones del box set “Un caso sin resolver” (2011) e implicación en su banda acústica desde 2010. “Está muy comprometida con la música, piensa mucho en cómo ir más allá. A veces se debate entre hacer algo complejo y recordar que tenía mucho público. Pero el compromiso con la música es solitario; es difícil tenerlo y contar siempre con un público asegurado”. Ver a Fernandez integrado humildemente en su grupo puede sorprender, pero... “A mí me gusta tocar. ¡Hasta que me canse!”.

Nacho Vegas y Bunbury. Arreglos de cuerda y metal en “El tiempo de las cerezas” (2006). “Fui al estudio sin haber escuchado nada; fue un suicidio. Me gustaría haberlo hecho mejor, pero en aquellas condiciones no podía. Luego, Nacho me ha invitado a participar en algunos conciertos. Me gustaría trabajar con él algún día”.

Nacho Umbert. Producción de los dos álbumes del ex Paperhouse, “Ay...” (2010) y “No os creáis ni la mitad” (2011). “Con él creo haber encontrado la relación idónea artista-productor. Me mandó una maqueta, sonaba fatal y no tenía letras; flipé por cómo podía mandarme algo así. Le di otra oportunidad. Me tocó ‘Cien hombres ni uno más’ y pensé que era muy especial. Nacho es como un retratista de la burguesía de otra época, lo cual es muy literario aunque poco pop, pero me gusta mucho”.

“Cançons de bandolers i molt mala gent”. Concierto de reinvención del repertorio de canciones populares catalanas (2010). Con Maria Rodés. “Me gustan las canciones de presidiarios de Johnny Cash, y en Cataluña tenemos mucho material así. Jaume Arnella, del Grup de Folk, me echó una mano. Estuve a punto de hacerlo con Sílvia, pero está bien que fuera con Maria, porque es muy fría cantando, y con esa voz como de niña, hablando de muertes y asesinatos, es ideal. Ahora quiero grabar un disco”.

Senior I El Cor Brutal. Producción de “Gran” (2011), segundo disco del grupo valenciano de  Miquel Àngel Landete. “Vi a un tío que no cantaba ni tocaba especialmente bien, pero que tenía una fuerza, una densidad y un grosor en sus canciones impresionante. Con un punto de ‘rauxa’ a la valenciana. Pensé que debía acentuar eso. A veces se cree que yo voy a domar al músico... ¡Pero yo me veo como muy punk! Senior, un día, estaba afónico y le hice cantar ‘Tots els ianquis que vull’; un tema que podría haber tenido un punto cursi y así no lo tuvo”.

Fernando Alfaro. Producción de “La vida es extraña y rara” (2011), estreno en solitario del ex Surfin’ Bichos y Chucho, albaceteño ahora instalado en Barcelona. “No fui fan de Surfin’ Bichos, aunque sí de Chucho. Un día me llamó y me dijo: ‘Tengo las mejores canciones de mi carrera’. Fui a su casa, me tocó ‘Extintor de infiernos’, y me pareció increíble. Al grabar el disco me daba incluso miedo producirla; la dejé para el final porque no sabía cómo hacerlo”.

Bandas sonoras televisivas. Refree ha asumido dos encargos de TV3: la serie “Infidels” (cuatro temporadas) y los dos episodios de “Barcelona ciutat neutral”. “Me propuse hacer algo distinto a las bandas sonoras habituales de series de TV3, que suelen ser orquestadas. Me fijé en series norteamericanas, como ‘A dos metros bajo tierra’, que tienen músicas fantásticas, con texturas distintas”.

Sílvia Pérez Cruz, complicidad indestructible

 
REFREE, La revolución silenciosa
 

“Un día le dije que no podíamos trabajar juntos: ‘Qué le vamos a hacer, no nos entendemos’”.

 

Dentro de la tupida red de cómplices del universo Refree, despunta un nombre: Sílvia Pérez Cruz. Ambos han colaborado en multitud de proyectos y se han colocado en posiciones variables: ella ha trabajado a sus órdenes, pero también él se ha colocado en un segundo plano para que ella brillara. “Sílvia y yo tenemos una conexión musical muy potente, que no he vivido con nadie más. A veces somos como una misma persona”. Y todo fue culpa del periodista Luis Troquel. “Él me la recomendó para ‘Immigrasons’”, recuerda, aludiendo al proyecto estrenado en el Mercat de Música Viva de Vic, en tándem con el argentino Ernesto Snajer, que evocaba el imaginario de la inmigración entre Cataluña y el país sudamericano y que dio lugar al disco del mismo título (Discmedi, 2007). “Ella acababa de salir del ESMUC, cantaba muy bien, y yo era un indie. Al principio no nos entendíamos. Yo la veía como cantante muy de escuela, y ella no entendía lo que yo le proponía. Yo no quería que ‘Immigrasons’ fuera un proyecto de world music, sino que tuviera un punto experimental de víscera, de texturas... Un día le dije que no podíamos trabajar juntos: ‘Qué le vamos a hacer, no nos entendemos’. Fue bastante drama. Pero esa noche dimos un concierto y estuvimos muy conectados, como si nos despertáramos, y nos dimos cuenta de que debíamos seguir”.

Pérez Cruz acabó colaborando con Refree en “Els invertebrats” (Acuarela, 2007) y “Matilda”, y también en “Vientos y lugares” (Sonoesfera, 2008), un álbum compartido con los mexicanos Juan Pablo Villa y Cabezas de Cera. “Fue una secuela de ‘Immigrasons’. Pero los colaboradores me vinieron dados y no hubo mucho margen de maniobra en su forma de tocar”.

Fernandez volvió a cruzarse con Pérez Cruz cuando asumió la misión de producir “Reinas del matute” (2010), el álbum de debut de su heterodoxo grupo de neoflamenco-canción, Las Migas. “Era un grupo difícil, y el disco se basaba en temas que llevaban tocando mucho tiempo. No era material fresco, y eso al final no es bueno. Intenté hacer un trabajo casi como oyente, convirtiendo su música en canciones”. El estreno solista de Pérez Cruz, “11 de novembre” (2012), lleva también su firma. Un álbum de riesgo, desconcertante para quienes querían ver en ella a una Dulce Pontes a la catalana. “No es un disco de diva. Está muy volcado hacia adentro; es muy de taberna y folclore, y a la vez muy contemporáneo y oscuro. Es el primer disco de alguien que será muy grande”.

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