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REMIGI PALMERO, Canciones para días de fiesta

Remigi Palmero define así su música: “Un pop que surge natural desde el lenguaje del mercado, de la calle, donde vive la gente”. Foto: Liberto Peiró

 
 

ENTREVISTA (2015)

REMIGI PALMERO Canciones para días de fiesta

En 2014 LaCasaCalba reeditó “Provisions” (1987) y se especuló con el rescate del mítico “Humitat relativa” (1979). Canción valenciana, se escribió en su día. Remigi Palmero pisó fuerte sobre las huellas de aquellas canciones de swing local que intentaron armonizar la ciudad y el campo, la costa y el interior. Baile popular que se posicionó frente al ambiente universitario. Conflictos también de hoy. César Estabiel lo entrevistó.

A los 5 años iba con mi padre al matadero, y eso seguramente marcó mucho mi vida; a esa edad había visto ya mucha sangre. Las primeras líneas de una hipotética biografía del compositor valenciano Remigi Palmero ayudarán poco a los que no lo conozcan. Mejor centramos al personaje si decimos que fue inseparable de Julio Bustamante cuando ambos apenas eran conocidos más allá de la ciudad de Valencia. Inseparables, pero nunca almas gemelas. Bustamante era el filósofo más joven de la universidad y Palmero llegaba desde una adolescencia curtida en carnicerías. Simples conocidos en Valencia, la amistad surgió en Altea. Y allí, entre ambos compusieron las obras de debut de cada uno: Humitat relativa (Pu-Put!, 1979) y “Cambrers” (1981). Canción valenciana, se escribió entonces. A Bustamante, quien firma el segundo, siempre le ha ido bien en la prensa musical. A Remigi Palmero, autor del primero, se le resistió más el aplauso. Veremos por qué.

“Tenía que actuar un cantante novel, pero no se presentó porque andaba borracho por el pueblo y me lo propusieron a mí. Aquel día (con 13 años) canté dos canciones y desde entonces no he parado”

¿Cuándo descubres que quieres dedicarte a la música? Pues de muy joven. Con 13 años empecé en un grupo de teatro en Alginet, mi pueblo natal, en la ribera baja de Valencia. Y un par de años más tarde tuve la oportunidad de debutar como cantante. Tenía que actuar un cantante novel, pero no se presentó porque andaba borracho por el pueblo y me lo propusieron a mí. Aquel día canté dos canciones y desde entonces no he parado.

¿Pero en el pueblo conocían tus dotes de cantante? En la familia había costumbre. Entonces era frecuente que nos reuniéramos los amigos y cantásemos. El primer grupito con el que actué se llamaba Los Atómicos. Hicimos algún concierto por la comarca, hasta que una banda de un pueblo cercano me propuso actuar con ellos en bodas y celebraciones. Era 1965. Profesionalmente, me consolidé un año más tarde al entrar en Els 5 Xics, que tenían un contrato con EMI. Hasta entonces yo ayudaba en la carnicería familiar, pero cuando firmé con el grupo le dije a mi padre que se olvidara de mí, que por fin era músico. Y salí del pueblo por primera vez. Me mudé a Valencia. Tenía 16 años.

 
REMIGI PALMERO, Canciones para días de fiesta

“Nunca terminé de entrar en el entorno de la canción catalana, que era algo de universitarios. Conocí a Raimon, a Ovidi Montllor, pero los veía diferentes a mí”.

 

Supongo que el cambio sería brusco. ¿Qué te encuentras al llegar? La playa... Ahora lo recuerdo y me veo como en una película de Fellini. Fue un cambio importantísimo para mí. No eché en falta nada del pueblo. Entonces Valencia era muy mod. Mi grupo favorito eran Los Boodgies, de Eduardo Bort. Representaban lo más moderno de la ciudad. A mí me gustaba el blues y el rock, pero al entrar en Els 5 Xics me atrajo su diferencia: aparte de su estructura profesional como grupo, no tenían nada que ver con mods ni rockeros, sino que eran lo que ahora llamaríamos un grupo latino. Pasé varios años con ellos, hasta que a principios de los setenta empecé a ir por Altea, a la casa de una amiga. Su padre era artista, como casi todo el mundo en el pueblo. Y allí, hacia 1974, traté a Julio Bustamante. Nos conocíamos de antes, pero no teníamos relación, pues veníamos de ambientes muy diferentes. Él era universitario y yo venía de familia de carniceros. Mi desidia por el giro de Els 5 Xics hacia lo anglosajón fue quizá lo que me acercó a Bustamante. Empezamos a tocar juntos y, cuatro años más tarde, grabamos el que sería mi primer disco, “Humitat relativa, y después el suyo, “Cambrers. Lo llamo agropop.

“En ‘Humitat relativa había experimentos de canción catalana con flamenco-rock. Habíamos entendido la fusión de Triana, pero que eso estuviera mezclado con raíces mediterráneas era algo que no todos asimilaron bien. Prejuicios de la tierra”

¿Y cómo lo describes? Un pop que surge natural desde el lenguaje del mercado, de la calle, donde vive la gente, y que en su realización contrasta con la decadencia universitaria.

Supongo que esto que dices tiene que ver con ese swing de vocación popular que se respira en algunas de tus mejores canciones. Me estoy acordando de A la mateixa cistella, mi preferida. Claro, el baile... La mayor parte del repertorio de los autores de la canción catalana no ha sido bailable. Ni Joan Manuel Serrat. Aunque he admirado a Raimon, el que más me ha interesado ha sido Pi de la Serra, pues tenía ese swing. Pienso como los cubanos: si una canción buena se puede bailar, doblemente buena. Pero la universidad forjó este prejuicio, el baile era visto por la cultura como algo menor. Debo decir que aquellos dos primeros discos –“Humitat relativa” y “Cambrers”– tenían una cadencia folk y eran mayormente acústicos, pero en directo se presentaron en un registro más eléctrico, por esa idea que teníamos del concierto como una cita con el baile.

Perdona un inciso, pero a menudo se recuerda a Altea como un enclave hippy de los setenta. ¿Era realmente eso? Altea no tanto, pero en Dénia y Jávea había una comunidad inglesa con ideas abiertas que apreciaron lo que hicimos más que la gente de aquí. Porque en “Humitat relativa había experimentos de canción catalana con flamenco-rock. Habíamos entendido la fusión de Triana, pero que eso estuviera mezclado con raíces mediterráneas era algo que no todos asimilaron bien. Prejuicios de la tierra.

 
REMIGI PALMERO, Canciones para días de fiesta

“Ha habido épocas en las que he trabajado mucho y he podido vivir bien, pero nunca de manera consistente. Parte de culpa la tiene que, por circunstancias personales, nunca he podido estar mucho tiempo fuera de Valencia”. Foto: Remigi Palmero

 

Vamos, que no fuiste profeta en tu tierra. Porque nunca terminé de entrar en el entorno de la canción catalana, que era algo de universitarios. Conocí a Raimon, a Ovidi Montllor, pero los veía diferentes a mí. Y en esta diferencia empecé a concebir hacer un pop en catalán... normal, por decirlo de alguna manera. Porque en catalán lo único que se cantaba era canción social proveniente de la universidad, y yo, que venía de las verbenas, lo entendía como una forma más natural de hacer canción popular. Siempre he preferido las verbenas a los conciertos. Una verbena es más revolucionaria que un discurso político. He sufrido por esta idea. Y la sigo sufriendo. Los grupos valencianos que han grabado en nuestra lengua me han mirado siempre de reojo. Yo era mayor, venía del entorno de las orquestas de pueblo y no tenía ese componente intelectual. Siempre he dicho que hacía música de baile y a mucha honra. Algunos me han restregado –en este punto, Remigi desea que se omita el nombre del artista– que hice una música sin compromiso, a lo que yo contesto que fue por propia decisión. Parece que si el contenido de tus canciones no es políticamente explícito, no eres aceptado por quienes sí lo tienen, cuando buena parte de la canción norteamericana comprometida no presumía de ese contenido. Incluso llegaban a ser parroquiales. Los textos políticos también han funcionado por alegorías y metáforas. Vendrá un viento que se llevará todo... Hablo de Bob Dylan o Pete Seeger.

“Parece que si el contenido de tus canciones no es políticamente explícito, no eres aceptado por quienes sí lo tienen, cuando buena parte de la canción norteamericana comprometida no presumía de ese contenido. Incluso llegaban a ser parroquiales”

Supongo que esa mística te llevó al yoga. Me metí a profesor de yoga en 1992 por vocación de búsqueda, pero también por necesidad. Tenía serios problemas musculares. La postura física adoptada con la guitarra es bastante inhumana. Un desgarro en un hombro me impedía tocar con naturalidad. De hecho, en mi último proyecto he empezado a grabar con piano. Pero recuerdo que entonces, en los directos, a la tercera canción tenía que parar por los dolores. Acudí a un fisioterapeuta, dos sesiones semanales, pero no me solucionó nada. Así que acabé en el yoga, que es la disciplina que mejor trabaja la corrección postural del cuerpo. Las orquestas sinfónicas de Escandinavia trabajan con profesores de yoga. Pero también hay otro motivo, pues desde pequeño he tenido la imagen de los místicos como única salida. Actualmente, queremos ser muy buenos en todo: muy buenos padres, muy buenos profesionales, pero eso es algo poco natural. Los místicos sacrificaban los retos terrenales para poder funcionar en un plano más espiritual. Trabajé diez años como profesor.

¿Y, después, cómo te las has apañado para sobrevivir en este panorama que nos has descrito? Nunca tuve la economía resuelta, y eso me trajo muchos problemas con mis padres. Sabía que para ellos nunca sería una persona normal. Pero ha habido épocas en las que he trabajado mucho y he podido vivir bien, pero nunca de manera consistente. Parte de culpa la tiene que, por circunstancias personales, nunca he podido estar mucho tiempo fuera de Valencia. Tengo un grupo de músicos en Barcelona con quienes podría estar trabajando, pero te diré que llevo dos años sin hacer directos. Murió mi padre, también mi hermano. Mi madre al único que tiene es a mí, por lo que apenas puedo salir del pueblo. Será por mi carácter tradicional, que ha priorizado el ayudar a mi madre sobre mi carrera.

 

LA COSTA, LA CIUDAD Y LA CASA

REMIGI PALMERO, Canciones para días de fiesta

En Altea nació el artista, en Valencia masculló sus retos y en la casa familiar de Alginet reposan sus reflexiones. Su triángulo vital –trazado en esta selección– confirma buenas costumbres. La de amarrar la poesía al suelo y ofrecer sus servicios a la fiesta popular es quizá su mayor logro. También debe reconocerse su habilidad como aromatizador. El primero de sus discos huele a sal, en el segundo se aprecia el dulce de las verbenas y el último captura el olor a habitación recién ventilada. Siempre es un buen momento para introducirse en el mundo de Remigi Palmero.

REMIGI PALMERO, Canciones para días de fiesta

Humitat relativa
(Pu-Put!, 1979)

El catalán tenía una bonita sonoridad. Atrevámonos a cantar cualquier cosa con él, en deliberada contraposición a lo plana que resultaba la canción catalana. Palmero se posiciona en la costa mediterránea con melodías de mar adentro (Veles en la mar), efusividad de brazos en alto (Ràdio Alger) y poemas de impacto directo (Angelets). Propiedad de Sony, el master descansa en una caja fuerte de Nueva York. Un gran absurdo para un disco inolvidable.

 
REMIGI PALMERO, Canciones para días de fiesta

Provisions
(Xiu-Xiu, 1987)

Aquí ya no soy ese autor más visceral del primer disco, cuyas canciones diría que tienen un ánimo de experimentar con estilos, sin una unidad clara. En “Provisions”, Palmero se confirma como un magnífico compositor de swing de plaza urbana. Sustituye los poemas de otros por letras impresionistas que buscan un sentido a la vida. La ambición literaria del artista encuentra su sitio al lado de la intención festiva de un disco hecho para disfrutar.

REMIGI PALMERO, Canciones para días de fiesta

 Sense comentaris
(LaCasaCalba, 2009)

Es este un disco sin apenas producción. Grabado en la soledad de su casa, la guitarra y la voz se reparten el trabajo dejando solo ante el peligro su discurso interior. Remigi Palmero da un paso al frente en sus canciones colocando su voz en primera línea del frente. Una batalla librada en su propia conciencia. Porque aquí todo el esfuerzo refuerza una ética personal entendida como el paso necesariamente previo a la acción social.

 
Publicado en la web de Rockdelux el 27/1/2015
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