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SABICAS (1912-1990)
SABICAS (1912-1990)

Arte puro, cristalino, transparente.

 

Agustín Castellón Campos, Sabicas, era un gitano de Pamplona que seguramente ya no debía saber ni cuántos años tenía, de tanto regatear la edad. A la hora de contar, de lo único que debía estar seguro era de sus diez dedos, los que le hicieron dar la vuelta al mundo tantas veces, con su guitarra y su hermano –reconvertido en mánager– a cuestas. Fue el primero en hacérselo de tocaor solitario, cobrando a un duro la sesión, y ganando más que nadie. Luego formó pareja –¡y qué pareja!– con Carmen Amaya, y solo por eso ya habría pasado a la historia.

Al acabar la Guerra Civil se largó a Nueva York, donde, según contaba, no aprendió una palabra de inglés en cincuenta años. Desde su apartamento neoyorquino, planificó giras internacionales, alternó el jazz y el rock –hay testimonios discográficos– y realizó grabaciones decisivas para la evolución de una escuela flamenca de tocaores que prácticamente ha dejado de existir. Y de eso se quejaba el viejo maestro cuando todavía no hace un año se dejó caer por el seminario “Carmen Amaya”, en Begur (Costa Brava), y por el festival BarceWOMAD. Sabicas se lamentaba de que ahora solo importase la técnica y la velocidad de los dedos, y de que el auténtico duende de la guitarra, aquel don innato que no sabemos de dónde viene ni adónde va, haya quedado relegado a la leyenda.

A una leyenda de la que él forma parte, como nos demostró el verano pasado, con ese par de recitales antológicos, que no tenían tiempo ni espacio, porque eran arte puro, transparente y cristalino. De aquella experiencia nos ha quedado un testimonio: una grabación de Sabicas con el cantaor Enrique Morente, “Nueva York Granada”, que acaba de editar Ariola. Escucharla es una forma de participar en la herencia del viejo maestro gitano, muerto casi en la miseria en su apartamento del Bronx el 14 de abril y reposando para siempre en su Pamplona natal.

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