Las canciones de “All Is Well” se hinchaban y encogían, sopladas por trompetas, trombones, violines y chelos, dejando que los arreglos de Muhly se acercaran y se alejaran de su voz, del banjo y de la guitarra, como jugando. “Todavía me cuesta creer que el disco saliera así. Cuando lo escucho me noto muy tímido, como si me sintiera rodeado. Recuerdo los días que pasé con Valgeir en Islandia, y mentiría si dijera que no estaba cómodo, pero apenas nos conocíamos. Tampoco sabía lo que Nico iba a hacer con las canciones y supongo que eso me mantuvo en guardia mientras las grababa, aunque fuera inconscientemente. No es que no me fiara, simplemente era todo demasiado nuevo para mí”. Aquel disco le dio la oportunidad de girar durante meses y fue sobre el escenario donde enseñó la forma de interpretar las canciones, como un actor que hubiera llegado al mismo centro de sus personajes y pudiera cambiar de registro cada dos minutos, tendiendo algo entre él y el público difícil de describir, como en el concierto del Tanned Tin 2008.
Sam volvió a recurrir a Nico y Valgeir para grabar “I See The Sign” (Bedroom Community-¡Pop Stock!, 2010), tratando de repetir los pasos que siguieron en el disco anterior. “No exactamente. Para ‘I See The Sign’ conté con Shahzad –Ismaily, que ha tocado con Will Oldham, Carla Bozulich y Marc Ribot, entre muchos otros– desde el principio. Tenía arreglos de guitarra que había escrito, pero él lo desmontó todo en el estudio. Tocó todos los instrumentos: baterías, bajos, guitarras y teclados... Y me ayudó mucho a improvisar. Aunque no lo parece, la mayoría de las canciones están medio improvisadas. En eso es un disco muy distinto a ‘All Is Well’. Ahora Shahzad y yo intercambiamos clases de guitarra y banjo. También estaba Beth –Orton, su novia, que está grabando su primer álbum desde “Comfort Of Strangers” (2006) junto a él–, que cantó cuatro canciones conmigo. Es un disco exuberante, mucho más profuso en todo, sobre todo por la confianza con que dejo que toda esa música y toda esa gente me rodeen”.
“Es lo que decía antes, hay un misterio en estas canciones que no se puede resolver”. Sam insiste en volver sobre lo poco que conoce de las letras que canta y es entonces cuando le pregunto por qué no escribe las suyas. Después de todo, ya lo ha hecho en “Red”, el tema que cierra “I See The Sign”. “Bueno, pero eso es solo un verso; eso no cuenta. No sé si algún día grabaré canciones propias, pero creo que sería un error hacerlo ahora, tan cerca de todo este material asombroso. Por muy buenas que fueran, no serían como esto, y la gente se daría cuenta. Dudo que exista alguien que pueda escribir algo parecido a estas canciones. Se necesitarían siglos para hacerlo y nadie puede vivir tanto. Además, no me importa cantar letras que no he escrito, sencillamente porque no me importan tanto las letras. Recuerdo que cuando era pequeño y escuchaba a Bob Dylan no eran sus letras lo que me llamaba la atención, sino toda la música que había alrededor. Es la forma de las canciones lo que me obsesiona, lo que hace que se me graben en la cabeza y acabe tocándolas con la guitarra sin darme cuenta”. 