Al final, el disco que cierra su lustro negro ni lo ha grabado solo ni en casa, sino con un grupo y en un estudio de Montevideo. Y la mezcla y la masterización se realizaron en Louisville y Nashville. Resumir el proceso con un mínimo de detalle daría para una jugosa entrega de la sección “En la carretera” de esta revista. Todo es fruto de “una cadena de amor y amistad muy larga”, dice.
¿Cómo se resuelve el dilema de contar una experiencia vivida con tanta intensidad sabiendo que hay cientos de discos que explican lo mismo? Yo lo veo más como un pro que como un contra. Mucha gente lo ha hecho y mucha más lo hará, así que eso me sitúa en esa cadena de contar historias que te ayudan a pasar épocas. Yo soy uno más. El agravio comparativo me la suda mucho porque todo esto nace de la necesidad de contarlo.
En cualquier caso, se nota una intención de ser crudo tanto en el sonido como con las palabras. No me van mucho las metáforas. Me gusta exponer una idea lo más directo posible. Que no haya malentendidos. Si le has de decir a alguien que es un hijo de puta, has de hacerlo de forma que no te parta la cara, pero que le quede claro que lo es.
Lo del “Zuma” no ha podido ser. “No tocamos tan bien”, reconoce. Pero el disco no miente; es una experiencia gratificante. Esto no es lluvia de fondo: empapa. Y tras una hora de exorcismo a la americana, te despide con “El cant del consol”. “Els ingrats i els fills de puta es moriran tots de seguida. I ja ho voràs: el món és al teu abast” (“Los ingratos y los hijos de puta morirán todos enseguida. Y ya lo verás: el mundo está a tu alcance”), acaba. Sangrando pero feliz, Landete es ese boxeador con la cara hecha un cristo que alza los brazos en señal de victoria.
“Quiero grabar el segundo disco en casa. Será acústico, superhippy, con cuerdas, vientos y muchas chicas cantando. ¿Sabes el ‘Vivadixiesubmarinetransmissionplot’ (1995) de Sparklehorse? Quiero hacer eso, pero en valenciano y con un poco del ‘Smokey Rolls Down Thunder Canyon’ (2007) de Devendra Banhart”, suelta. Clar i valencià. 