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SISA, El hombre que convirtió la tristeza en humo (1ª parte)

Sisa es “un chico de barrio, solidario con la pasión, de la pereza trabajador, buen patriota de ninguna nación y partidario de la abstracción”.

 
 

ENTREVISTA (2014)

SISA El hombre que convirtió la tristeza en humo (1ª parte)

Presentamos íntegra, en tres partes, la conversación que Jaume Sisa mantuvo con Santi Carrillo en la sala Sidecar de Barcelona el 9 de mayo de 2014, primer acto del ciclo “Artista vs. Crític”, espectáculo de canciones con preguntas que ahonda en un nuevo formato de directo. Sisa fue interpretando algunos de sus más celebrados temas con guitarra y voz y respondió, de cara al público, a todas las preguntas que le fueron formuladas por el director editorial de Rockdelux. En esta primera parte, en la que Sisa cantó “Cançó de la Font del Gat”, “Cançó del lladre” y “Su primera comunión” de Juanito Valderrama mezclada con “La primera comunió”, se repasaron sus inicios “galácticos” y su época de esplendor de mediados de la década de los setenta.

Jaume Sisa (Barcelona, 1948) es la figura inmortal de un improbable sueño libertario de fantasía orgiástica. Es el hombre dibujado (“L’home dibuixat”, su primer single, en 1968); un lunático con “seny” (algo que va más allá del sentido común); cantante tembloroso de aires despistados; hippy de verbena de Sant Joan; observador teórico y filósofo galáctico con un discurso impreciso pero también precioso, hecho con la ilusión de la comedia, la imaginación del surrealismo y los sentimientos que evocan los grandes temas eternos y universales. Como él mismo cantó una vez, Sisa es “un chico de barrio, solidario con la pasión, de la pereza trabajador, buen patriota de ninguna nación y partidario de la abstracción”. Y, finalmente, sobre todas las cosas, Sisa es el hombre que, en 1975, convirtió la tristeza en humo en la memorable canción “Qualsevol nit pot sortit el sol”.

“Yo he venido al mundo, me han enviado al mundo, para esta misión, para traer la nueva galáctica, la buena nueva, la voz galáctica”

Sisa, que también ha sido Ricardo Solfa, Armando Llamado, Ventura Mestres y El Viajante, forma parte de nuestra memoria histórica musical. Tras dieciséis años de carrera, dijo adiós en 1984 con “Transcantautor. Última notícia” (PDI); dieciséis años después, volvió con el magnífico “Visca la llibertat” (Drac-Virgin), disco grabado con su amigo Pascal Comelade que fue escogido mejor álbum nacional del año 2000 en Rockdelux (ex aequo con “En familia” de Vainica Doble). Su última obra en estudio es “Ni cap ni peus” (K Industria, 2008), pero a finales de 2013 publicó “Extra” (Satélite K), recopilatorio de curiosidades y rarezas.

Alternándose entre los bloques de preguntas-respuestas en la conversación mantenida en la sala Sidecar la noche del 9 de mayo, Sisa interpretó “Cançó de la Font del Gat”, “Cançó del lladre”, “Su primera comunión” de Juanito Valderrama mezclada con “La primera comunió”, “El fill del mestre”, “El setè cel”, “Me’n vaig en globus”, “No cal parlar”, “Aquest any follarem com folls”, “Qualsevol nit pot sortir el sol” y, ya en los bises, “L’home dibuixat” y “Allà on s’amaga el sol”.

Aquí, la entrevista íntegra en tres partes.

“Cançó de la Font del Gat”.

¿Qué tal, Jaume? ¿Estás bien? Sí, hola.

¿Estás contento? Hola, sí, bueno, ¿contento? Sí...

Hoy nos tienes que explicar muchas cosas. No sé si podré. Porque cantar y explicar cosas son dos actividades que requieren mucha concentración, y yo las dos a la vez no sé si seré capaz de hacerlas.

Yo creo que sí, Jaume, seguro que sí. Bueno, lo intentaré.

Empezaremos por una pregunta fácil. Tú has vivido muchas vidas diferentes, muchas personalidades. Has sido Sisa, Ricardo Solfa, Armando Llamado, Ventura Mestres y El Viajante. ¿Con cuál de estas personalidades te has sentido más a gusto o has disfrutado más? ¿Con cuál te identificas más? Hombre, siempre es mejor ser otro, ¿no?, porque no tienes responsabilidades. Y si pasa algo la culpa es del otro, y eso me ha gustado siempre, ser otro, sí. Yo me quedé atrapado cuando, siendo muy jovencito, leí aquella fase de Rimbaud: “Je est un autre”. Y me la creí, y desde entonces, ya has visto…

Multiplicaste el efecto… No con una persona, sino con cuatro, cinco... Bueno, es que puestos a hacer algo así…

… Fuiste a por todas. Claro, porque el otro es indefinido, por lo tanto pueden ser muchos. Todos llevamos dentro muchos monstruos, y yo he sacado a la luz algunos...

… ¿Hay otros que no has sacado aún? Pues… el monstruo grande… Ese lo mantengo escondido.

¿Y por qué está escondido? Porque es terrible… Si lo sacase…

¿Daría miedo? Uff… Bueno, miedo es poco.

Háblanos un poco de tu teoría fantástica de ese mundo galáctico que tú creaste, como fundador y presidente del club de galácticos del mundo. Has citado alguna vez a Franco Battiato, a Vainica Doble, a Frank Zappa y a algunos otros, como Pascal Comelade, pero no sé si hay muchos más en este mundo que sean como tú y como todos estos. ¿Es un club selecto? Sí, sí, es un club selecto, sí.

¿Muy privado? ¿Qué hay que hacer para acceder a él? Mira, eso es como aquello de: “Lo que Dios te ha dado…”. ¿Cómo era aquella frase de Unamuno: “Natura no da…”? No me acuerdo ahora cómo es la frase… Bueno, lo que quería decir era que, si uno no estaba dotado, por mucho que fuese a Salamanca a estudiar… “Si natura no da, Salamanca no otorga”. O sea, ya puedes ir a estudiar, ya puedes intentarlo, quererlo, que hay cosas que no… Que o son o no son.

¿Y tú estabas dotado para esta galaxia particular? Yo he venido al mundo, me han enviado al mundo, para esta misión, para traer la nueva galáctica, la buena nueva, la voz galáctica. Así que eso solamente lo podía hacer yo…

Es obvio. No vemos a ninguna otra persona capaz de hacerlo. Exacto, ¿verdad que no has visto a nadie que salga…?

“Yo empezaba a hacer canciones y Grup de Folk era un colectivo de gente que cantaba… Bueno, estaban el Grup de Folk y Els Setze Jutges, que eran como la noche y el día, como la mano izquierda y la mano derecha. Els Setze Jutges, gente seria, cantaban influenciados por la canción francesa y llevaban corbata e iban peladitos. El Grup de Folk éramos más o menos peludos, con jerseys gruesos, y algunos se dedicaban a fumar porros y otros a hacer octavillas con ciclostil, octavillas revolucionarias. Y estábamos más influenciados por la música tradicional, el folk tradicional internacional, y también por el rock’n’roll… Y la canción francesa, la verdad, nos importaba un pito. Y a los de Els Setze Jutges todo lo que no fuese la canción francesa también les importaba un pito; o sea: que no había demasiado entendimiento entre los dos bandos”

No, sinceramente, no. Esto solamente lo vendo yo. Y, por lo tanto, si no lo vendo yo, pues nada… No he encontrado a nadie más que se dedique a ello.

A mí me encanta esa teoría, que has explicado alguna vez, de que tu mundo interior, que favorece esta galaxia tan extraña y particular, es fruto, en cierta manera, de tu poca vista, de tu miopía. ¿Eso ha hecho que te encerrases en ti mismo, precisamente por esta dificultad que tienes, a veces, para distinguir, fuera de tu mundo, incluso a personas? ¿Tu galaxia está relacionada con este mundo interior, fruto de esta carencia física? Es posible que sí. La verdad es que yo de pequeño ya veía poco, y ahora aún veo menos, o sea que he ido progresando mucho…

¿Adecuadamente? Adecuadamente, sí, exactamente. Aún no he llegado a la ONCE, pero no descarto que, con la carrera que llevo, algún día… Y no sé, quizá como hacia fuera no lo veía claro eso haya hecho que mirase hacia dentro y viese estas canciones… Pero tampoco estoy seguro de que eso sea así, porque hay otra gente que tampoco ve bien y en cambio no se inventan cosas, y hay otros que ven bien y también se inventan mundos fabulosos, o sea que…

No está relacionado, entonces; esa es la conclusión. A ver, eso es una explicación que yo di en una ocasión a manera de psicoanálisis doméstico, pero no sé si es muy serio, la verdad, o muy  científico…

No parece demasiado científico. No, creo que no.

Cuando intentaste entrar en el Grup de Folk, te dijeron que no. Finalmente lo conseguiste gracias a la ayuda de tus amigos Pau Riba y Jordi Batiste. ¿En ese instante ya viste que sería difícil introducir tu mundo galáctico en una ortodoxia de música no propiamente galáctica? Sí, eso fue una experiencia muy interesante de la que yo no me enteré muy bien porque era muy joven. Fue después, ya de mayor, cuando lo he ido reciclando y le he dado el valor que tiene… Y es que no me aceptaron, me suspendieron.

Pero ¿cuál fue el motivo? Que las canciones que cantaba no se entendían.

No se entendían. Y no tenían compromiso político… y no entendían lo que cantaba. Yo tampoco lo entendía demasiado, pero el mismo día se examinó Ovidi Montllor y entró directamente; bueno, entró como un campeón, con matrícula de honor; en cambio, a mí, pum, suspenso total… Después, entré por enchufe, pero no por méritos.

¿Qué recuerdas de toda aquella época, de tu primer disco, “Orgia”? Yo empezaba a hacer canciones y Grup de Folk era un colectivo de gente que cantaba… Bueno, estaban el Grup de Folk y Els Setze Jutges, que eran como la noche y el día, como la mano izquierda y la mano derecha. Els Setze Jutges, gente seria, cantaban influenciados por la canción francesa y llevaban corbata e iban peladitos. El Grup de Folk éramos más o menos peludos, con jerseys gruesos, y algunos se dedicaban a fumar porros y otros a hacer octavillas con ciclostil, octavillas revolucionarias. Y estábamos más influenciados por la música tradicional, el folk tradicional internacional, y también por el rock’n’roll… Y la canción francesa, la verdad, nos importaba un pito. Y a los de Els Setze Jutges todo lo que no fuese la canción francesa también les importaba un pito; o sea: que no había demasiado entendimiento entre los dos bandos.

A ti siempre te ha gustado más la canción italiana, ¿no? Por ejemplo. Sí. El Festival de San Remo.

¿Y qué pasó entre el “Orgia”, que se publicó en 1971, y el “Qualsevol nit pot sortir el sol”, de 1975? Háblanos de aquellos cuatro años oscuros, en los que trabajaste en una compañía de seguros y tuviste empleos de dependiente en una tienda, recolectando fruta… Explícanos aquellos momentos difíciles. Sí, fueron unos años en los que nadie me hacía ni puto caso. Yo ya tenía canciones, ya había hecho algún bolo, había grabado varios discos, había pasado por Música Dispersa… Entonces, grabé unas canciones en una casete, que envié a todas las compañías de discos que había en España en aquel momento: Zafiro, Belter, Edigsa, EMI, Discophon, todas… Ni me contestaron. Yo mandé el casete y ni siquiera hubo acuse de recibo; nada. Así que llamaba por teléfono, al cabo de un mes, y me decían: “¿Cómo?, ¿qué?, ¿quién?, ¿quién dice que es?, ¿qué?, ¿qué?”… Un fracaso, pero absoluto, definitivo.

Pero no te afectó, de todas maneras. Sí, me afectó mucho.

¿Te afectó mucho? Pues te recuperaste muy rápidamente, porque hiciste “Qualsevol nit”. Hombre, no, rápidamente no. Yo continuaba haciendo canciones, pero veía difícil poder vivir de eso y que aquellas canciones le interesasen a alguien… Y al cabo de unos años, en 1975, unos amigos, Rafael Moll y Victor Jou, que habían montado Zeleste y trabajaban allí, me enchufaron: convencieron a Edigsa, la discográfica catalana, que entonces grababa a Serrat, Llach, Els Setze Jutges, La Trinca y a todos aquellos… Los convencieron de que me grabasen un disco… los convencieron casi casi con violencia… o emborrachándolos, o amenazándolos; no sé cómo lo hicieron. Y, gracias a eso, lo grabé, o sea, accedieron a editar mi disco, y, bueno, me fue muy bien.

Y a partir de aquí empezó tu historia popular. Sí.

Y la base de lo que has sido después. Digamos que eso, a partir del año 75, permitió que me profesionalizase, y así pude empezar a vivir de la música, pero yo, en aquel momento, ya tenía 27 años, y desde los 18 estaba cantando; todos aquellos años previos fueron una historia de miseria. A partir de entonces, sí, al menos vivir de la música, sí.

Pues, como ellos han venido a escuchar tu música, continuamos con una canción, la “Cançó del lladre”, por ejemplo. Sí, esta es una canción tradicional catalana, que yo también cantaba en el Grup de Folk, y que es una de las primeras canciones de mi repertorio.

Jaume, a lo largo de tu trayectoria has hecho canciones melódicas, con influencias de la psicodelia hippy e incluso el rock’n’roll, pero seguramente la gente te recordará por tus letras. ¿Consideras que las letras son más importantes que tus músicas? No sé qué decirte, para mí es una unidad, y no lo sé… En aquella época del Grup de Folk de la que hablábamos, aprendí de mi colega, Pau Riba, que para mí es un maestro, lo siguiente: “La letra de una canción, si es buena, se ha de poder leer como si fuese un poema”. Y, desde entonces, he procurado que las letras estén bien. Pero no sé, porque también se considera que eso de las canciones es, dentro de la poesía popular, un género menor. No sé, quizá sí... Hombre, hay letras de gente que las lees sin la música y tienen una importancia, y otras que quizá no tanto. No sé.

Y las tuyas, ¿crees que la tienen, sin la música? Eso lo tenéis que decir vosotros, yo no… Vosotros los críticos, el público… (El público: ¡Síiiiii!)

Es evidente que sí. El público, ya lo ves. Son letras donde hay esperanza, melancolía, alegría, pasión por la vida, son las cosas que hacen que la gente se enganche a una canción, ¿no? Sí, quizá sí.

¿Estás de acuerdo? No lo sé.

Tu momento histórico, canónico, se considera que es la época entre el 75 y el 77, cuando hiciste “Qualsevol nit pot sortir el sol”, “Galeta galàctica” y “La catedral”, aquella trilogía enorme que, en cierta manera, ha identificado tu obra y a ti mismo para siempre. ¿Crees que has conseguido superar aquel brutal momento de inspiración que tuviste durante aquellos dos, tres años? Yo no sé si he conseguido superarlo. Si he de serte franco, no lo sé. Tengo mis dudas. Pero tampoco quiero opinar mucho de eso, porque “todo lo que diga irá en mi contra”, así que…

“El absurdo yo lo entiendo como una categoría intelectual muy interesante, sin la cual difícilmente se puede enriquecer la vida. Se ha de pasar por el absurdo, se ha de pasar. Para entender la vida y poder afrontarla con un poco de conocimiento, de seriedad, de fundamento, se ha de llegar al absurdo, a la nada, al vacío. Y a partir de aquí es cuando una persona es capaz de erguirse y relacionarse con el maravilloso espectáculo de la vida. Pero primero has de negarlo todo, has de destruirlo todo y has de matarlo todo, absolutamente todo, no puedes salvar nada, y solamente a partir de aquí es cuando florece lo bueno”

Pero, tú que has hecho tantos conciertos, seguramente notas la reacción del público cuando cantas las canciones de aquella época; ¿una respuesta más efusiva, más apasionada? Bueno, hay canciones que son más populares, o más conocidas, o que el público tiene más interés en escuchar que otras, sí. Eso es así, porque hay discos que han funcionado más y otros no tanto Pero, si yo mismo me he de juzgar, o he de opinar, eso me cuesta mucho, porque, ostras, es que es muy difícil verse a uno mismo.

Yo considero, por ejemplo, “La catedral”, la canción que cierra el disco “La catedral”, la mejor obra creada por ti, una de las más conseguidas, no solamente de la música en catalán, sino probablemente de la música de la década de los setenta, internacionalmente hablando incluso, y una cima a la altura de artistas que en aquel momento hacían discos de interés, como Bob Dylan o Lou Reed; o sea, de un nivel altísimo. Es una canción que no sueles tocar, es complicada de hacer en directo, y tampoco la harás hoy, pero ¿consideras que es una obra fundamental en tu trayectoria? Bueno, del disco “La catedral” yo guardo un recuerdo extraordinario, porque cuando lo grabamos nos fuimos todo el equipo de músicos a una masía, durante quince días, y estuvimos allí… El productor era Rafael Moll. Lo grabamos allí, viviendo y haciendo las canciones… Bueno, algunas ya las tenía hechas, otras las acabé allí, o las cambiábamos, las arreglábamos… Digamos que fue muy bonito todo el proceso. Vivíamos, y cantábamos, y tocábamos, todo a la vez, sin solución de continuidad, y así salió el disco, con esa atmósfera. Después lo completamos, recuerdo, con dos o tres canciones más que grabamos en Barcelona en un estudio, y alguna, una o dos, como se nos acabó el presupuesto, entre el camerino y el almacén del Zeleste. Por eso hay sonoridades muy diferentes y panoramas tímbricos muy variados. Sí, creo que es un disco que quedó muy completo.

Una vez dijiste: “El humor y la ironía son cosas muy serias”. Para ti, ¿el humor solamente tiene sentido si se hace en serio? Evidentemente. El humor es la cosa más seria que hay, no la gracia, ni el chiste, ni el jajaja, jijiji. El humor bien entendido, porque el humor, tal como yo lo veo, es un síntoma, una expresión esmerada de la inteligencia. Y la ironía pienso que, dentro del mundo del humor, es quizá el elemento más elevado.

Y el cinismo, entonces, sobre la ironía, ¿qué es? El cinismo es un recurso de urgencia, una mierda. Es una mierda… el cinismo.

A veces también has dicho que te sientes como un nostálgico aburrido de este mundo absurdo. Explícanos por qué. Hostias. Bueno, a mí me parece que yo tengo una manera de ser melancólica y, en cuanto me descuido, todo va a parar allí… La nostalgia es un sucedáneo de la melancolía. La nostalgia no sirve para nada. La melancolía, en cambio, sí, pero la nostalgia no. Es como una fotocopia mala… En cuanto a lo del mundo absurdo, eso es otra cosa. El absurdo yo lo entiendo como una categoría intelectual muy interesante, sin la cual difícilmente se puede enriquecer la vida. Se ha de pasar por el absurdo, se ha de pasar. Para entender la vida y poder afrontarla con un poco de conocimiento, de seriedad, de fundamento, se ha de llegar al absurdo, a la nada, al vacío. Y a partir de aquí es cuando una persona es capaz de erguirse y relacionarse con el maravilloso espectáculo de la vida. Pero primero has de negarlo todo, has de destruirlo todo y has de matarlo todo, absolutamente todo, no puedes salvar nada, y solamente a partir de aquí es cuando florece lo bueno.

Entonces, ¿es absurdo hacer esta mezcla que harás ahora: juntar tu canción “La primera comunió” con “Su primera comunión” de Juanito Valderrama? Mira, esta canción, “La primera comunió”, de “Galeta galàctica”, es de aquellos temas que yo no sé muy bien qué quieren decir, pero me salió así; son como dos o tres canciones en una... No sé, debe querer decir algo. Pero esta canción, aparentemente absurda, como decíamos, yo la relaciono con mi mundo de la infancia, cuando la escuchaba por la radio. Porque solamente había radio cuando yo era pequeño. Y una de las canciones que sonaba, y sonaba mucho, sobre todo en aquella época, en el mes de mayo, con lo de las comuniones y todo eso, era “Su primera comunión”, cantada por Juanito Valderrama. Todos los programas de discos dedicados: “Para Pepito, de su tía Loli, en el día de su comunión”.

“Su primera comunión” / “La primera comunió”.

En la segunda parte de esta entrevista-conversación, Jaume Sisa nos hablará, entre otras cosas, sobre su relación de amor y, actualmente, odio con Barcelona; de su retirada artística en 1984 y de su inesperada vuelta en 2000; de su amistad con Gato Pérez...  Y nos interpretará “El fill del mestre”, “El setè cel”, “Me’n vaig en globus” y “No cal parlar”.

(Se puede leer la segunda parte aquí)

Publicado en la web de Rockdelux el 4/6/2014
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