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SLOWDIVE, Regreso al futuro

Simon Scott; Neil Halstead, Christian Savill, Nick Chaplin y Rachel Goswell: nuevos fogonazos. Foto: Ingrid Pop

 
 

ENTREVISTA (2017)

SLOWDIVE Regreso al futuro

La década de los noventa está resultando más inspiradora y beneficiosa de lo que nunca hubiéramos imaginado. La actualidad está repleta de reuniones de algunos de los proyectos más significativos de aquellos años. A esa larga y aún creciente lista se sumaron hace un tiempo Slowdive, que regresaron a los escenarios en 2014 para, en 2017, entregar su primer álbum en veintidós años; cuarto LP del grupo y, además, un gran disco. JuanP Holguera habló con el locuaz Simon Scott sobre esta nueva vida de Slowdive, un exitoso renacimiento.

Aunque la entrevista se iba a realizar con Neil Halstead, líder del grupo, es finalmente Simon Scott (batería) quien nos recibe en las oficinas de la distribuidora de sus discos en España. “Neil se ha sentido mal a última hora y no podrá venir. Pero no te preocupes, me sé todas las respuestas”, dice con tono tranquilizador. En cualquier caso, él ha sido testigo de primera mano de todo lo que ha acontecido en el seno de la banda inglesa desde que entrara a formar parte de ella en 1990 (reemplazando a Adrian Sell, efímero batería original). “Por aquel entonces era un crío, tenía 19 años. Todos éramos solo unos adolescentes cuando firmamos con Alan McGee para entrar en Creation”, rememora. En 1994, Scott decidió abandonar el barco para dedicarse por completo a su carrera en solitario, principalmente en el terreno de la música electrónica.

“El grunge ya estaba etiquetado, el britpop también y, de repente, ahí estábamos los ‘shoegazers’. Nos definieron como ‘chavalotes raritos de clase media’ y cosas así. Pero mucha gente de la calle se sintió atraída por lo que hacíamos, y surgieron bandas que se denominaron a sí mismas shoegazing porque les gustaban las guitarras distorsionadas, los medios tiempos y los ‘delays’, y escuchaban a My Bloody Valentine, Cocteau Twins y Slowdive”
(Simon Scott)

Pero aquellos fueron cuatro gloriosos años para Slowdive –es en este período donde encontramos a la formación que ahora regresa al completo, con los ya citados Halstead y Scott más la insustituible Rachel Goswell (voz, guitarra), Nick Chaplin (bajo) y Christian Savill (guitarra)–, y también la era dorada del shoegazing, etiqueta de la que son iconos absolutos, pese a haber renegado de ello. “Ahora sí nos sentimos cómodos con el término, pero antes nos podía llegar a molestar. En mi opinión, particularmente en Inglaterra, en esa época había revistas que hacían cualquier cosa por vender unos cuantos ejemplares más, y les iba muy bien poner etiquetas para calificar algo que en realidad no sabían muy bien cómo definir. El grunge ya estaba etiquetado, el britpop también y, de repente, ahí estábamos los ‘shoegazers’. Nos definieron como ‘chavalotes raritos de clase media’ y cosas así. Pero mucha gente de la calle se sintió atraída por lo que hacíamos, y surgieron bandas que se denominaron a sí mismas shoegazing porque les gustaban las guitarras distorsionadas, los medios tiempos y los ‘delays’, y escuchaban a My Bloody Valentine, Cocteau Twins y Slowdive. Y ahora hay incluso grupos que combinan el shoegazing con el black metal. ¡Eso es jodidamente guay!”, exclama.

Pero vayamos al principio de esta nueva etapa. ¿Cómo y por qué surge la oportunidad de plantear una reunión dos décadas después de su separación? “A través de los años, Neil, Rachel y yo habíamos hecho cosas cada uno por su lado, y siempre había alguien que nos preguntaba: ‘¿Por qué no os juntáis y hacéis algo?’. Pero, ya sabes, nunca era buen momento. Hasta que la gente del Primavera Sound llamó a Neil y le propuso que hiciera un concierto de Slowdive en su festival. En esos días él iba a actuar en el Cecil Sharp House de Londres para presentar un disco que sacaba con el sello Sonic Cathedral, y le sugirieron llamar a Rachel para que participara en los coros. El encuentro fue tan bueno que inmediatamente pensaron en decir sí y hacer lo del Primavera. Al principio Neil pensó en un formato acústico, pero entonces él y yo tuvimos una larga conversación en la que hablamos de nuestros proyectos en solitario y de nuestros hijos y esas cosas, y lo vimos claro. Dijimos: ‘Hagámoslo’. Pero nunca pensamos que se convertiría en algo serio. Más bien creíamos que serían un par de bolos, puede que cuatro o cinco. Pero aquí estamos, con un disco nuevo y toda una nueva gira por delante”, dice sonriente.

“Don’t Know Why”, una de las canciones de la vuelta de Slowdive. Clip dirigido por Grant Singer.

La madurez parece haber sentado de maravilla al grupo. Con las ideas claras, una mayor experiencia en todos los sentidos y ganas de hacer que el proyecto salga adelante, parecen haberse reencontrado en el momento perfecto. “Nuestra relación ahora es mejor de lo que lo ha sido nunca. En todo este tiempo nos hemos hecho mayores. No nos habríamos metido en esto si existieran conflictos entre nosotros. Ahora estamos demasiado atareados cada uno con nuestros proyectos personales, nuestras familias... Creo que lo más bonito de todo en este momento, y sé que Neil y el resto estarán de acuerdo conmigo, es salir juntos como amigos y hacer música también como amigos. En realidad, podría decirse que estamos ahora mucho mejor que en los noventa. De verdad que sí. Hay un montón de respeto y amor de los unos por los otros, y eso es muy importante porque vamos a tener que viajar juntos por todo el mundo en aviones y furgonetas, y pasar tiempo en el estudio. Además, cuando teníamos 20 años nos molaba estar todo el rato bebiendo y de fiesta en fiesta, pero ahora estamos demasiado mayores para desfasar y somos conscientes de ello. De modo que estoy seguro de que esta vez va a ser mucho más divertido y mejor”, asevera.

“Estuvimos a punto de dejar morir al grupo definitivamente, pero afortunadamente lo que hicimos en el pasado ha permanecido en la mente de mucha gente durante todo este tiempo, lo cual es muy agradable y sorprendente. Artistas como Mogwai, Tame Impala y muchos otros nos han citado en sus entrevistas como una influencia para su trabajo, y eso es un gran halago y una oportunidad para que sus fans hagan una búsqueda en internet para saber más de tal o cual banda a la que ellos nombran
(Simon Scott)

En “Dime A”, Kiko Veneno canta eso de que “lo más bonito es empezar”, y en el caso de Slowdive este nuevo comienzo supone una oportunidad inmejorable para llegar a un público nuevo y acceder a él a través de plataformas y medios de comunicación en muchos casos inexistentes en su primera época. Estamos en la era de internet. “El negocio ha cambiado mucho, aunque las cosas más importantes siguen siendo las mismas. Internet es genial, pero, por muchas herramientas que tengas a tu alcance para llegar al público o para hacer tu trabajo, al final llega el momento de la verdad, y eso siempre ha sido así. El directo es la prueba definitiva para un grupo”, afirma. Por eso ellos se lo han tomado muy en serio desde el primer ensayo de esta segunda etapa. “El primer día fue increíble. Cuando empezamos a tocar, todo sonó en su sitio. Al principio estábamos tensos, pero al terminar la primera canción todos teníamos una enorme sonrisa en la cara. Fue un momento muy especial porque nos dimos cuenta de que aquello que habíamos tenido a principios de los noventa aún seguía ahí”, relata.

Ahora, tres años después de su reestreno oficial como parte del cartel del Primavera Sound 2014, por fin tenemos aquí “Slowdive” (Dead Oceans-Popstock!, 2017), su nuevo álbum... y primero en veintidós largos años. “Desde el principio pensamos que, si nos iba bien en el Primavera, trabajaríamos duro para crear nuevo material y grabar un disco. Rachel y yo mismo escribimos, y en Slowdive siempre ha habido mucho trabajo de grupo, pero Neil es el principal compositor, y él tenía ya hecha parte de la música que está en este álbum y sentía que esas canciones tenían que ser para un nuevo disco. Y cuando nos pusimos a tocar todos juntos estos temas supimos que teníamos que grabarlos porque eran realmente muy buenos”, explica.

El repertorio de “Slowdive” está a la altura de sus trabajos de principios de los noventa, lo que convierte esta segunda vida en una prórroga sin necesidad de nostalgia, pero sí de reconocimiento. “No éramos conscientes de lo importante que era nuestra música para mucha gente, pero ahora lo vemos en nuestros conciertos. Estuvimos a punto de dejar morir al grupo definitivamente, pero afortunadamente lo que hicimos en el pasado ha permanecido en la mente de mucha gente durante todo este tiempo, lo cual es muy agradable y sorprendente. Artistas como Mogwai, Tame Impala y muchos otros nos han citado en sus entrevistas como una influencia para su trabajo, y eso es un gran halago y una oportunidad para que sus fans hagan una búsqueda en internet para saber más de tal o cual banda a la que ellos nombran. Y ahí estás. Pueden escuchar tu música en cualquier plataforma, y si les gustas te dan un ‘like’. Y resulta que eso llega a sus otros amigos de internet, que también te escuchan... y bueno, aquí estamos de nuevo, tocando para un montón de gente joven que nos ha descubierto ahora y a la que le encanta lo que hacemos”, afirma, sin disimular su cara de asombro y satisfacción.

 

ENSOÑACIONES HIPNÓTICAS DE AYER Y HOY

SLOWDIVE, Regreso al futuro

“Just For A Day”
(Creation, 1991)

El debut de Slowdive contiene ya todos los ingredientes que los haría únicos. Aunque lo mejor estaba todavía por llegar, estas nueve canciones muestran a un grupo cuya principal originalidad radica en el sonido espacial e hipnótico que imprimen en cada una de ellas. Descriptivamente, las primeras copias incluían una pegatina con la frase “Como una sustancia alteradora de la mente, pero sin riesgos”.

SLOWDIVE, Regreso al futuro

“Souvlaki”
(Creation, 1993)

Rachel Goswell y Neil Halstead habían dejado de ser pareja sentimental, lo que proporcionó espacio para que este desarrollara más a fondo sus capacidades como compositor. El resultado fue este disco arriesgado y brillante; el mejor de Slowdive y uno de los máximos exponentes del sonido shoegazing. Brian Eno dejó su impronta en dos de las diez canciones, en perfecta simbiosis con la personalidad del grupo.

 
SLOWDIVE, Regreso al futuro

“Pygmalion”
(Creation, 1995)

Con la banda enredada en disputas internas y abandonos por diferencias de criterio sobre el futuro del proyecto, Halstead se encierra en el estudio para parir una obra más experimental y ambiciosa. En este tercer álbum las melodías vocales pasan a un segundo plano en virtud de una suerte de ambient alejado del pop, pero con incuestionables destellos de genialidad. Una rareza en su discografía.

SLOWDIVE, Regreso al futuro

“Slowdive”
(Dead Oceans-Popstock!, 2017)

Como si el tiempo se hubiera congelado en el momento preciso, más de dos décadas después pasan de largo de la experimentación de “Pygmalion” para volver al sonido de sus dos primeros discos. Aquí está el sonido de guitarras infinitas, las voces sutiles, las melodías de ensueño y, en fin, todo lo que ha convertido a Slowdive en Slowdive. Pero aquí hay, sobre todo, otro puñado de grandes canciones.

 
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