USO DE COOKIES

Este sitio web utiliza Cookies propias y de terceros, para recopilar información con la finalidad de mejorar nuestros servicios, para mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias, así como analizar sus hábitos de navegación. El usuario tiene la posibilidad de configurar su navegador pudiendo, si así lo desea, impedir que sean instaladas en su disco duro, aunque deberá tener en cuenta que dicha acción podrá ocasionar dificultades de navegación de la página web.

Aceptar Cómo configurar

Cargando...
Spotify, ¿Universo musical o agujero negro?

La música y lo intangible.

 
 

PORTADA ROCKDELUX (RDL 321)

Spotify ¿Universo musical o agujero negro?

Había pasado antes, pero no con tanta repercusión. El 14 de julio de 2013, Nigel Godrich y Thom Yorke anunciaron en Twitter la retirada de las canciones de Atoms For Peace, así como buena parte del repertorio en solitario de Yorke, del catálogo de la plataforma de música digital Spotify, y músicos de todo el mundo tomaron posiciones a favor o en contra de un modo de consumir música, cuando menos, mejorable. JuanP Holguera abrió el debate en nuestras páginas con este informe que fue tema de portada en el Rockelux 321 (octubre 2013).

Lo que hasta hace unas semanas había sido un sueño feliz para Spotify y sus consumidores de música online, se ha convertido en objeto de controversia y debate de la noche a la mañana. Thom Yorke y Nigel Godrich no han sido los primeros, pero sí los que más ruido han causado con su abandono del catálogo de Spotify, y su decisión está levantando ampollas entre los sistemas de reproducción digitales que hasta ahora veían cómo su cuenta de beneficios crecía sin hacer ruido y sin que se cuestionara su modelo a gran escala.

La industria musical al completo está sumida en un cambio de paradigma todavía confuso cuyo único método de búsqueda de soluciones es el ensayo-error, y con Spotify y plataformas afines como Deezer, Pandora o Grooveshark se confirma el método. Resultan ideales para el nuevo perfil de consumidor de música, pero, a la vista de los pingües ingresos que reportan a los músicos, su actual sistema de reparto de beneficios está a años luz de ser equitativo.


SPOTIFY SE DEFIENDE

“Sería deseable un acuerdo global para que miles de bandas retirasen su obra de Spotify a la vez, con el fin de renegociar el insultante margen de beneficio que reservan para el autor”
(Javier Díez Ena)

Tras el inicio de la polémica en Twitter en julio, la marca sueca emitió el siguiente comunicado: “La finalidad de Spotify es construir un servicio que a la gente le guste y por el que esté dispuesta a pagar, y que ofrezca a la industria de la música el apoyo financiero que necesita para invertir en nuevos talentos. Queremos ayudar a los artistas a conectar con sus fans, encontrar nuevos públicos, aumentar su audiencia y ganarse la vida haciendo la música que a todos nos gusta. Ahora mismo estamos en la primera etapa de un proyecto a largo plazo que ya ha tenido un gran impacto positivo en los artistas y la nueva música. Hemos pagado quinientos millones de dólares a los dueños de derechos y, a finales de 2013, esa cifra habrá subido a mil millones. Una gran parte de ese dinero está dedicado a alimentar los nuevos talentos y producir nueva música. Estamos comprometidos al cien por cien para convertir Spotify en el servicio más atractivo posible para los músicos, y hablamos constantemente con artistas y mánagers acerca de cómo podemos ayudarlos a desarrollar sus carreras”.

De este modo, según la empresa, los músicos ya reciben su parte proporcional del pastel. (Guille Mostaza, de Ellos): “Ahora que tengo mi propia discográfica recibo por Spotify y venta digital en general, y ha sido bastante más de lo que esperaba”. (Guillermo Farré, de Wild Honey): “Las retribuciones son ridículas. El papel en el que están impresos los datos es más caro que las centésimas de euro que reflejan”. (Jorge Pérez, de Tórtel): “Tanto el sello como yo recibimos cantidades insignificantes. Además, conviene recordar que aquellos músicos que no tienen discográfica han de pagar por la distribución digital de sus canciones, y en su caso deberían tener alrededor de 15.000 escuchas por canción solo para amortizar la inversión”. (Yuri Méndez, de Pájaro Sunrise): “Llegan pagos, pero me temo que se tarda menos en contarlos que en decir ‘retribuciones’”. (Rubén Pozo): “Algo cae. Casi te da para púas de guitarra”. (Fino Oyonarte, de Los Enemigos, Clovis y Los Eterno): “Infinitesimal. No me he puesto a hacer cuentas, pero es de risa”.


HABLAN LOS MÚSICOS

Y planteamos unas preguntas a algunos músicos españoles:

¿Qué opinión te merece que Thom Yorke y Nigel Godrich decidieran retirar su obra de Spotify? (Fernando Pardo, de Los Coronas, Sex Museum y Corizonas): Imagino que ven injusto que hace unas décadas artistas de su talla o nivel comercial pudieran comprarse una mansión en Londres y otra en las Bahamas y ahora ellos tengan que conformarse con un dúplex en Nothing Hill. (Javier Díez Ena, de Dead Capo y Ginferno): Me parece perfecto, están cargados de razones. Sería deseable un acuerdo global para que miles de bandas retirasen su obra de Spotify a la vez, con el fin de renegociar el insultante margen de beneficio que reservan para el autor. (Fino Oyonarte): No sé si una determinación como esa podrá ayudar a conseguir acuerdos más justos entre todos los implicados en la plataformas digitales, pero crea opinión y debate, y eso es un avance.

 
Spotify, ¿Universo musical o agujero negro?

Rockdelux 321 (Octubre 2013)

Ilustración: Miguel Brieva

Diseño: Nacho Antolín

 

¿Conoces cómo se reparten los derechos de autor a través de plataformas como Spotify? ¿Crees que es un sistema justo? (Antonio Luque, Sr. Chinarro): No he conseguido ver un documento que refleje el acuerdo entre esas plataformas y la discográfica. (Pepo Márquez, de Nine Stories): Conozco el método, sí. Creo que ningún sistema de reparto de derechos podrá satisfacer nunca a los autores, que siempre pensarán que se merecen más por su obra. (Jorge Pérez): No conozco a nadie que sea capaz de explicar cómo se gestionan exactamente esos derechos. En cualquier caso, son demasiadas porciones para un pastel tan pequeño. (Yuri Méndez): Hay un artículo estupendo de Damon Krukowski (de Galaxie 500 y Damon & Naomi) titulado “Making Cents” en el que calcula que se necesitan 13.760 reproducciones de una canción en Spotify para que el beneficio sea el mismo de vender un mísero 7’’. No sé si será justo, pero rentable desde luego no es. (Javier Díez Ena): Yo no usaría la expresión “reparto”, sino “arrojar migajas”. Es un sistema no ya injusto, sino humillante y esclavista.

Como creador, ¿qué futuro crees que le espera al mundo de la música con este tipo de plataformas? (Antonio Luque): Si la gente se acostumbra al sonido de las maquetas caseras grabadas por los músicos con los mismos dispositivos con los que escuchan las canciones, al mundo de la música le espera un futuro inabarcable, variadísimo, una mina de diamantes difíciles de hallar. Pero siempre llegarán a más público las mejores grabaciones, que pagarán solo los que puedan. Tendrá que ser el músico el que invierta en la grabación de su música confiando en rentabilizar el gasto con actuaciones en directo. (Pepo Márquez): Todo lo que sea acercar la música que hago a la gente siempre es positivo. El problema es la absoluta falta de control que se tiene sobre la obra. Solo hay dos opciones: estar o no estar. Supongo que en el futuro se debería poder trabajar para que los poseedores de los contenidos pudiéramos escoger las condiciones de nuestra presencia en las plataformas.

“Hay un artículo estupendo de Damon Krukowski (de Galaxie 500 y Damon & Naomi) titulado ‘Making Cents’ en el que calcula que se necesitan 13.760 reproducciones de una canción en Spotify para que el beneficio sea el mismo de vender un mísero 7’’. No sé si será justo, pero rentable desde luego no es”
(Yuri Méndez)

¿Crees que la atención y visibilidad que aportan este tipo de apps debe estar por encima del beneficio económico que generan? (Fernando Pardo): Creo que al músico de nivel bajo no le aporta nada, al medio le aporta poco y al grande, que es al que más le podría aportar, no le compensa. (Antonio Luque): ¿Así que el artista quiere visibilidad y atención solamente? Perfecto. Creo que lo mejor será que nos disequen y coloquen en la plaza del pueblo con un cartel de “Se puede tocar”. (Jairo Zavala, de Depedro): Al final lo que mueve todo es la capacidad del artista para conectar emocionalmente con su público. Creo que en muchos casos se produce un efecto globo en la red que no refleja la realidad de la calle. (Ana Fernández-Villaverde, de La Bien Querida): No sé otros, pero a mí nadie me ha venido y me ha dicho “Te descubrí gracias a Spotify”. (Pepo Márquez): Esto es una empresa, no un servicio. Las empresas tratan de generar beneficios. La cuestión no está en cuánto generan, sino en el cómo, y Spotify lo hace con contenidos que no posee. Ahí está el debate: es un acuerdo complicado entre las expectativas del artista y las previsiones de la empresa. Y, de toda la vida, siempre han ganado las empresas.


UN CAMBIO IRREVERSIBLEDE LOS HÁBITOS DE CONSUMO

Aficionados, músicos y empresas son conscientes de que los hábitos de consumo de música cambiaron para siempre tras la llegada de internet, y aunque hasta ahora la convivencia ha sido la única manera de sobrevivir para lo físico, por el camino han quedado dañados irremediablemente formatos como el CD, condenado a una progresiva desaparición que, más pronto que tarde, terminará en su definitiva extinción en favor de otros formatos clásicos como el vinilo, inesperado beneficiado de esta situación de incertidumbre. Por esta senda, se abre el debate de la convivencia de formatos y la idoneidad de hacer llegar la música al oyente a través del streaming. (Guille Mostaza): “Creo que se pueden hacer las dos cosas: vinilo para los fetichistas y amantes del formato y digital para los que quieren inmediatez y andan con el bolsillo en dificultades. Nunca he entendido esa lucha por decidir qué formato es mejor. Cuanto más variada y rica sea la manera de conseguir la música, más efectivo será el alcance de su mensaje”. (Antonio Luque): “Es posible que mucho comunista de nuevo cuño piense que invertir, vender y lograr un beneficio sea un sistema convencional y caduco en el mundo del arte, y que es mucho mejor el intercambio libre de cultura en la red. Yo les pediría que eliminaran sus contraseñas Wi-Fi y que se fuesen acostumbrando al sonido del GarageBand. En cuanto haya Wi-Fi gratis para todos y quiten los anuncios de Melendi y afines, me compraré una puta bici”. (Pau Roca, de La Habitación Roja y Litoral): “Esto no me inspira menos confianza que la industria que había antes, eso seguro”. (Luis Ramiro): “El sistema es el boca a boca y la promoción a base de dinero. Yo dinero no tengo, así que sigo con el boca a boca”. (Pepo Márquez): “Las plataformas lo que quieren es captar oyentes, no que los artistas estén cómodos. Si para eso tienen que poner que The Secret Society se parecen a Klaus & Kinski, lo ponen sin consultar a unos o a otros y sin importar lo que piensen los interesados. No sé si me explico. Por otra parte, no debemos olvidar que en Spotify está quien quiere, no es una obligación”.

 
Spotify, ¿Universo musical o agujero negro?

La música y el objeto.

 

CONCLUSIONES

“Prefiero que estén a que no estén. El problema, como siempre, es que el público general sigue sin hacerse preguntas sobre nada en absoluto, y desde que estas plataformas existen la música se ha convertido en una comodidad que no implica desembolso por parte del consumidor, pero que implica el máximo esfuerzo intelectual y económico por parte del proveedor de servicios, es decir artistas y discográficas”
(Pepo Márquez)

En general, da la sensación de que la opinión de los artistas con respecto a Spotify y plataformas similares es de desconfianza y descontento, pero habría que poner por delante que, como hemos dicho antes, vivimos en tiempos convulsos de ensayo-error, con la industria cultural desmoronándose por el brutal aumento del IVA, las ventas de música (ya sea en formato físico o digital) en caída libre y los músicos, aquellos sin los que todo lo demás no existiría, como principales perjudicados. (Esteban Girón, de Toundra): “Este tipo de plataformas son necesarias y me han ayudado mucho a expandir mi obra, pero me da pena cuando alguien me dice que no se ha comprado un disco en diez años”. (Fernando Pardo): “Son un negocio puro y duro, el motivo de su existencia dudo que sea otro que la búsqueda de dinero rápido. No creo que ayuden a crear un nuevo modelo de negocio musical que mejore la situación actual, veo más bien que tratan de sacar partido a un momento de cambio y caos. Aparecen, crecen, cotizan en bolsa, se venden por un pastón a Apple, Microsoft o Google, y entonces el creador de la plataforma se retira en plan millonario a la casa de las Bahamas, esa a la que Thom Yorke o Nigel Godrich no pueden aspirar”. (Guille Mostaza): “Creo que dan libertad, que es algo fácil tanto para el artista como para el oyente, práctico y, además, hablando en términos medioambientales, limpio”. (Antonio Luque): “Mientras no vea el contrato que firman con las discográficas, tengo la misma opinión de estas plataformas que de las antiguas. Los músicos seremos siempre los curritos pringados de este negocio a causa de nuestra incapacidad para sindicarnos, proporcional a nuestra habilidad para conformarnos con unos cubatas y la ligera de cascos del pueblo”. (Ana Fernández-Villaverde): “Son empresas y el peón, el peor pagado de la pirámide, es el que hace la canción. Lo gracioso es que la gente de a pie en general no lo sabe”. (Pepo Márquez): “Prefiero que estén a que no estén. El problema, como siempre, es que el público general sigue sin hacerse preguntas sobre nada en absoluto, y desde que estas plataformas existen la música se ha convertido en una comodidad que no implica desembolso por parte del consumidor, pero que implica el máximo esfuerzo intelectual y económico por parte del proveedor de servicios, es decir artistas y discográficas”. (Rubén Pozo): “Un creador también necesita comer y es lícito y lógico que cobre por su trabajo. Cualquier ‘pero’ añadido a esta frase es demagogia para que el tema de los derechos de autor en internet siga siendo misterioso y turbio”. (Javier Díez Ena): “El consumidor medio de música no va a renunciar a su mirilla a la gran galaxia musical por 9,99 euros al mes, más barato que cualquier novedad discográfica. Además, se siente seguro, se siente legal, y muchos creen que con cada escucha están dando de comer a los que crearon la música. La mayoría ni sospechan que al músico no le llega prácticamente nada”.

Antes de terminar, permítanme un apunte. Cuando alguien escucha una canción en modo “gratuito” en Spotify y similares, ¿es esto realmente gratis o nos han colado como tal una simple transacción de cambio de beneficiario? Una cosa está clara, sin conexión a internet no hay descarga ni streaming posible, y eso hay que pagarlo. Las discográficas han dejado de embolsar dinero para que lo hagan las compañías de suministro de datos, y por el camino se nos ha vendido la falsa idea de la gratuidad de un servicio que se paga mes a mes. Spotify y su política de repartos puede mejorarse, pero probablemente estemos disparando a la hormiga sin ver al elefante que está detrás.

 

¿Quién prendió la mecha?

Resulta difícil saber con exactitud quién fue el primer artista en abandonar Spotify como protesta por unas retribuciones que consideró injustas (la cantidad conocida que un creador recibe por cada escucha de una de sus canciones es de 0,0072 céntimos de euro por cada reproducción).

En 2011, la empresa STHoldings, que distribuye a más de doscientos sellos de música independientes, retiró la práctica totalidad de su catálogo de la discoteca de Spotify, y antes de ellos gigantes como Tom Waits, Adele, AC/DC, Coldplay o The Black Keys ya se habían negado a formar parte de su catálogo.

Tras el huracán Yorke/Godrich (cuyas verdaderas razones quedan en el terreno de la especulación; mientras arremetía contra Spotify, Thom Yorke alababa las bondades de otra plataforma de música online, Soundhalo), se han sumado a la rebelión músicos como Brian Molko (Placebo), Four Tet y Roger Waters, pero tampoco han faltado las voces de apoyo a la empresa (entre ellas la de Brian Message, mánager de Radiohead).

 

 
Spotify, ¿Universo musical o agujero negro?
 

Thom Yorke, ¿poniendo el dedo en la llaga?

 

Spotify al habla

Ante las contundentes acusaciones vertidas tanto por parte de los artistas entrevistados para este artículo como por un buen número de músicos de todo el mundo que se han sumado a la protesta iniciada por Thom Yorke y Nigel Godrich en el mes de julio contra la política de gestión de reparto de beneficios de la plataforma de música online, Javier Gayoso, director de Spotify España, aporta datos concretos (además del punto de vista de la empresa sobre todo este embrollo), arrojando en la siguiente entrevista algo de luz a un tema que, hasta ahora, parecía estar condenado a una absoluta falta de información. Lean y saquen sus propias conclusiones.

¿Cuál es la vía de comunicación de Spotify con los artistas que constituyen su catálogo? ¿Se cuenta con ellos a la hora de tomar decisiones sobre el uso de su repertorio? Intentamos tener una comunicación lo más fluida posible con los artistas, aunque nuestra relación natural y nuestros acuerdos son con las discográficas. En cualquier caso, mantenemos conversaciones constantemente con artistas y con los mánagers sobre cómo Spotify puede ayudar a construir y afianzar sus carreras, y nuestras puertas están siempre abiertas para discutir cualquier tema que pueda preocupar a cualquiera de los implicados en el modelo.

¿Se pregunta a los artistas por su inclusión en su base de datos o se da por supuesto que una plataforma como Spotify cuenta con su permiso? Spotify tiene acuerdos con las principales discográficas y compañías independientes y son ellas las que, mediante los acuerdos que firmamos, ceden el contenido para su uso en Spotify. Por supuesto, entendemos que los artistas han dado su aprobación como parte del contrato que hayan firmado con su discográfica. Ten en cuenta, además, que cuando un artista está en Spotify hace que su música esté disponible para una enorme audiencia amante de la música, ahora mismo compuesta por más de veinticuatro millones de usuarios activos al mes. Esto puede hacer que Spotify ayude a los artistas a crecer y a relacionarse con su público de forma más rápida y significativa que cualquier otro servicio de música, y esto es algo que entendemos que atrae a los artistas.

¿Cuál es la fórmula de reparto de derechos en Spotify para con los artistas cuya obra está disponible a través de su plataforma? Spotify dedica el setenta por ciento de sus beneficios totales (publicidad + cuotas de suscripción) al pago de derechos de autor a discográficas y sociedades de gestión de derechos. Cómo las discográficas distribuyen ese dinero entre los artistas difiere en función del contrato firmado entre ellos, y nosotros no tenemos información sobre esto. Como digo, en Spotify pagamos alrededor del setenta por ciento de todo lo que ganamos en “royalties” y dividimos el pago total entre los artistas en estricta proporción a la popularidad de su obra entre nuestros oyentes. En otras palabras, si las canciones de un artista determinado representan el uno por ciento de todo lo que nuestros usuarios escucharon durante un período de tiempo, nosotros pagaríamos al propietario de los derechos de la música de ese artista el uno por ciento de nuestros “royalties” totales. Así que nuestro pago a cada artista depende de la cantidad de dinero que recaudemos en conjunto de los consumidores. A medida que nuestro servicio vaya creciendo, esta cantidad de dinero aumentará cada día, y también los pagos resultantes. Creemos que este modelo trata a cada artista individual y cada canción exactamente igual desde un punto de vista financiero, y entendemos que es la manera más justa posible de tratar a artistas y discográficas.

Una vez pasado un cierto tiempo tras la polémica suscitada por Thom Yorke y Nigel Godrich, ¿qué ha quedado de todo aquello? ¿Ha repercutido de algún modo en su política de gestión? En primer lugar, este tipo de polémicas no nos gustan en Spotify. Lo que queremos es construir y fortalecer las buenas relaciones que tenemos con todos los artistas. Si tenemos que reforzar esta idea, lo haremos sin ninguna duda. Nuestra intención es estar cada vez más cerca de artistas y discográficas en un modelo que les ayude. En esta intención de ser más trasparentes hemos incluido en la plataforma, por ejemplo, el número de reproducciones de cada canción, y seguiremos trabajando en este sentido.

A día de hoy, ¿ha habido más artistas que hayan decidido retirar su catálogo de canciones de Spotify tras la desbandada de Yorke y Godrich? No.

El comunicado que difundió Spotify a raíz de dicha polémica afirmaba que su servicio “servirá de apoyo financiero a la industria a la hora de invertir en nuevos talentos” y que “gran parte de nuestro dinero se invierte en el fomento de estos”. ¿Podría concretar estas dos ideas? ¿Cuáles son las acciones que tienen previsto realizar en un futuro cercano para invertir en nuevos talentos y cuáles han desarrollado hasta ahora? Desde su lanzamiento en 2008 en Suecia, Spotify ha pagado más de quinientos millones de dólares (trescientos noventa y dos millones de euros) a los propietarios de derechos, y se propone pagar otros quinientos millones de dólares a los propietarios en 2013. Spotify ya es la segunda mayor fuente de ingresos por música digital para las discográficas en Europa –según la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI), 2011– y el mayor y más exitoso servicio de música en “streaming” de este tipo a nivel global. Además, el hecho de que Spotify esté disponible en veintiocho países hace que el talento se multiplique, ya que muchos artistas locales pueden darse a conocer a más de veinticuatro millones de usuarios activos en diferentes países. En cuanto a acciones concretas, a nivel internacional hemos trabajado con distintas bandas independientes ayudándoles a lanzar su carrera, como Cazzette. Nuestra intención a corto plazo es replicar este tipo de acciones a nivel local y seguir apoyando a los nuevos talentos.

ALELA DIANE, La ruta natural

PORTADA ROCKDELUX (RDL 275)

ALELA DIANE

La ruta natural

Por Juan Manuel Freire
REFREE, Dulce decadencia

PORTADA ROCKDELUX (RDL 254)

REFREE

Dulce decadencia

Por Jordi Bianciotto
NIRVANA, Generación X

PORTADA ROCKDELUX (RDL 102)

NIRVANA

Generación X

Por Amy Raphael
EDWYN COLLINS, Una historia de amor

PORTADA ROCKDELUX (RDL 288)

EDWYN COLLINS

Una historia de amor

Por David Saavedra y Ricardo Aldarondo
(SMOG), Vuelve la gárgola

PORTADA ROCKDELUX (RDL 210)

(SMOG)

Vuelve la gárgola

Por Víctor Lenore y Joan Pons
LA BUENA VIDA, En mi jardín

PORTADA ROCKDELUX (RDL 189)

LA BUENA VIDA

En mi jardín

Por Laura Sales
HERMAN DUNE, La vida es guay

PORTADA ROCKDELUX (RDL 266)

HERMAN DUNE

La vida es guay

Por Juan Manuel Freire
R.E.M., Shiny happy people

PORTADA ROCKDELUX (RDL 90)

R.E.M.

Shiny happy people

Por David S. Mordoh
NOSOTRÄSH, Cuatro de las grandes

PORTADA ROCKDELUX (RDL 196)

NOSOTRÄSH

Cuatro de las grandes

Por Nando Cruz
THE NATIONAL, El sueño de la otra América

PORTADA ROCKDELUX (RDL 364)

THE NATIONAL

El sueño de la otra América

Por David Saavedra
LOQUILLO, El niño grande apuesta fuerte

PORTADA ROCKDELUX (RDL 77)

LOQUILLO

El niño grande apuesta fuerte

Por Diego A. Manrique
NICK CAVE, La firmeza tras la pérdida

PORTADA ROCKDELUX (RDL 354)

NICK CAVE

La firmeza tras la pérdida

Por Quim Casas, Gerard Casau y Jordi Bianciotto
SWANS, El apocalipsis inacabado

PORTADA ROCKDELUX (RDL 311)

SWANS

El apocalipsis inacabado

Por Ruben Pujol
NICK CAVE, Los fantasmas de la memoria

PORTADA ROCKDELUX (RDL 315)

NICK CAVE

Los fantasmas de la memoria

Por Adrián de Alfonso
THE STROKES, Tan fácil

PORTADA ROCKDELUX (RDL 194)

THE STROKES

Tan fácil

Por David S. Mordoh
BABYSHAMBLES, Mañana, quién sabe

PORTADA ROCKDELUX (RDL 239)

BABYSHAMBLES

Mañana, quién sabe

Por Nando Cruz
LOS PUNSETES, Los buenos salvajes

PORTADA ROCKDELUX (RDL 282)

LOS PUNSETES

Los buenos salvajes

Por Pablo Gil
NIÑO DE ELCHE, El equilibrio es la muerte

PORTADA ROCKDELUX (RDL 343)

NIÑO DE ELCHE

El equilibrio es la muerte

Por David Saavedra
KENDRICK LAMAR, Chico de barrio

PORTADA ROCKDELUX (RDL 339)

KENDRICK LAMAR

Chico de barrio

Por Luis Lles
SUFJAN STEVENS, Una nueva era

PORTADA ROCKDELUX (RDL 289)

SUFJAN STEVENS

Una nueva era

Por Ruben Pujol
BENJAMIN BIOLAY, Confidencial

PORTADA ROCKDELUX (RDL 279)

BENJAMIN BIOLAY

Confidencial

Por Pablo Gil
PONY BRAVO, Porque su rumba está buena

PORTADA ROCKDELUX (RDL 316)

PONY BRAVO

Porque su rumba está buena

Por Joan Pons
TRIÁNGULO DE AMOR BIZARRO, Resistencia

PORTADA ROCKDELUX (RDL 317)

TRIÁNGULO DE AMOR BIZARRO

Resistencia

Por Iago Martínez
Arriba