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SRASRSRA, Teoría y práctica del mojo

Rubén Muñoz (alias Zippo) y Víctor Pose: el “flow” y el “mojo”.

 
 

ENTREVISTA (2013)

SRASRSRA Teoría y práctica del mojo

La eternidad es un minuto y medio. El tedio, más de cuatro sílabas en un estribillo. Los putos señora tienen toda la prisa que te falta a ti. Son dos y se bastan: guitarra, batería y alaridos, quién necesita más vocabulario. Son ácidos y están desquiciados. Tocan rápido y piensan después. Prepárate. Iago Martínez pasó un rato con ellos.

Uno dice que “si no tiene ‘flow’, una canción es una puta mierda”. El otro, que “sin ‘flow’ ni ‘mojo’ la música no vale nada”. ¿Y qué son el flow y el mojo? Según el primero, “no hay definición, es el rock”. El segundo, que “es como el nota que tocaba las maracas con Bo Diddley”. Rubén Muñoz, alias Zippo, y Víctor Pose hablan mientras la tele del local escupe “Sálvame” con la saliva al mínimo. Han estado ensayando y no les ha salido nada. Ni flow, ni mojo ni un miserable estribillo. Necesitan un tema largo, y largo en el sistema métrico decimal de los coruñeses quiere decir algo así como más de minuto y medio. Es lo que dura el corte más generoso de “Puchao” (Discos Humeantes, 2012), su primer LP. La demo homónima con la que debutaron en 2010 era aún más urgente. A los veinticinco segundos te echaban de “Skalator”.

“En el disco hay menos velocidad que en las maquetas, pero sigue siendo punk. Nuestro directo es distinto: distorsión sin control, a toda hostia y volumen altísimo, como antes”
(Zippo)

Puchao es (también) el colega al que han invitado a la entrevista. El tío asiente y gesticula de vez en cuando en el sofá de al lado, pero habla poco. Es la “musa” de los Srasrsra, pronunciado “señora señor señora” o “señora” o, mejor aún, “los putos señora”. La musa de Víctor, batería, también en Leroy y Los Masoquistas y Lulú y Los Caníbales, y de Zippo, guitarrista en el dúo y cuarto Triángulo de Amor Bizarro desde hace algún tiempo. Empezaron juntos en Submutantes, luego se emanciparon y ahora han vuelto a liarla. Es mejor no preguntar si trabajan al margen de la banda –“no, y esperamos seguir así por los siglos de los siglos”– ni insinuar que la música también puede ser un curro. “Si la pregunta es si queremos ganar dinero con esto”, sueltan, “la respuesta es sí”. Por eso buscan un tema largo. Si el set no supera la media hora, no cobran.

En “Puchao” solo hay cuatro cortes nuevos. Los demás son los mismos, aunque distintos, que ya incluían en su primera demo (homónima) y en el posterior “Baboom” (2010), seis temas que iban para siete pulgadas y se quedaron en maqueta. Lo normal. “Se ha hecho así toda la vida, es la forma clásica de hacer música y es la mejor”, apura Zippo. “Primero una maqueta, luego un single y finalmente un álbum. En el disco hay menos velocidad que en las maquetas, pero sigue siendo punk. La gente olvida que en Black Flag tampoco tocaban a 220 por hora. Nuestro directo es distinto: distorsión sin control, a toda hostia y volumen altísimo, como antes”.

 
SRASRSRA, Teoría y práctica del mojo

Señoras y señores: aquí, presente, el dúo de las canciones rápidas, cortas, contundentes y muy punk.

Foto: Tamara de la Fuente

 

Las quince canciones las grabó Roberto Mallo –“porque sí, porque es la clase de técnico que queremos tener con nosotros”– en el mismo lugar donde ensayan. Es el sótano de un céntrico edificio de A Coruña que Mudo y los primeros Triángulo de Amor Bizarro acondicionaron a mediados de la década pasada –hace veinte años, como diría el presidente gallego de sus paseos en yate con un narco– hasta convertirlo en el actual Taller Electrónico, el agujero por el que han pasado Lendrone, Vale Tudo, Devalo, Triquinoise y otras bandas no tan locales. Se podría, pero no es conveniente contar la historia de lo que ha pasado musicalmente en Galicia en los últimos años sin este lugar y sin ese técnico. Aunque Zippo no se lo crea, claro: “Si las bandas que hay ahora se mantienen, vale. De momento, somos cuatro gatos haciendo cuatro mierdas, nosotros incluidos”.

“Siempre quisimos ser dos, ni se nos ocurrió fichar a nadie. A partir de ahí cabe todo. El disco tiene una parte pop y otra donde hay desde cosas que no parecen canciones hasta protoheavy o punk clásico. ¿Domesticados? Sí, claro, es lo que pasa con todos los discos de la historia”
(Zippo)

En la portada de su primera demo aparecían tocando con máscaras. Entre eso y la ligera abstracción de aquellos temas rudimentarios, tallados con mala baba en pedazos de sílex, a los gallegos les cayó el sambenito de Lightning Bolt. No les molesta la comparación –“es peor lo de neo-bitch-glam”–, aunque ahora resulte todavía menos justa que entonces. La cara B de “Puchao” reivindica las tardes marcianas de Srasrsra; la otra apuesta por las canciones. “Rápidas, cortas, contundentes y muy punk”, como dicen ellos, pero canciones al fin y al cabo. Con estribillos raquíticos y alaridos en lugar de letras, pero con la estructura de siempre. “Salen locas porque estamos colgados”.

“Tenemos clara la base”, explica Zippo. “La base y las limitaciones, que son la guitarra y la batería. Siempre quisimos ser dos, ni se nos ocurrió fichar a nadie. A partir de ahí cabe todo. El disco tiene una parte pop y otra donde hay desde cosas que no parecen canciones hasta protoheavy o punk clásico. ¿Domesticados? Sí, claro, es lo que pasa con todos los discos de la historia”.

“Puchao” se parece bastante a Zippo y a Víctor. Por dentro y por fuera. Ambos aparecen en la funda, el libreto (manuscrito) y la galleta del vinilo retratados entre patadas y fibras de vómito por el trazo grueso, o no tanto, del músico y dibujante Andrés Magán (Fantasmage). Lo de dentro se parece aún más: rápido, corrosivo, desquiciado, hilarante, sucio y con las sílabas justas. Modernos de mierda, chicas jóvenes, comebolsas incansables, madres insatisfechas, estudiantes al punto de ebullición, pijos que son todo fachada, olor a pis, pinchadiscos calvos y la droga, claro, a la que dedican un aullido que dura exactamente veintiún segundos y cierra el LP. Quince canciones. Una en gallego, el resto en castellano. Un suspiro. Mojo de barrio.

Publicado en la web de Rockdelux el 3/10/2013
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