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SUICIDE, Jinetes fantasmas

Abrupto, extremadamente oscuro, amargo y doloroso para ser digerido con facilidad.

Foto: Marc Viaplana

 
 

ENTREVISTA (1988)

SUICIDE Jinetes fantasmas

Documento Rockdelux: Suicide radiografiados y entrevistados en la sala Zeleste (ahora Razzmatazz) de Barcelona a finales de 1987. Los vientos que corrían no eran los mismos que los de 1977, pero Suicide eran todavía capaces de desconcertar con sus apariciones escénicas. Alan Vega y Martin Rev, el mítico dúo de Nueva York, juntaron nuevamente esfuerzos y recorrieron media Europa en una gira que los acercó hasta España. Llegaban con un álbum, todavía inédito, recién grabado, “A Way Of Life” (1988), producido por Ric Ocasek. Juan Cervera acudió ansioso a la cita suicida y entrevistó a Alan Vega (con alguna incursión de Martin Rev).

Encima del desnudo, inmenso y gélido escenario de Zeleste, Alan Vega pasea desafiante su figura de vieja puta decrépita. Martin Rev, parapetado detrás de sus eternas gafas de motorista descentrado, mira con indiferencia al público mientras arranca de sus teclados pedazos de acero hiriente. No ha acudido excesiva gente a la cita con el dúo suicida. Diez años después de la aparición del primer y fundamental LP de la pareja neoyorquina, el culto a sus viñetas cibernéticas de rock bastardo ha crecido considerablemente, pero, no nos engañemos, el brebaje destilado por Suicide, antes y en esta reactivación, sigue siendo demasiado abrupto, extremadamente oscuro, amargo y doloroso para ser digerido con acomodada facilidad. Sus autopsias a los cimientos del rock, sus zozobras góticas, todavía golpean. Desde “Suicide” (1977) el mundo del pop ha visto multitud de revoluciones, ha masticado incontables modas, pero siguen siendo escasas las obras de debut que aún conservan todo el poder fascinante y renovador de aquel primer manifiesto electrónico de Vega & Rev. “Ghost Rider”, “Rocket U.S.A.”, “Frankie Teardrop”, “Cheree”… no han perdido su primitiva fuerza magnética, su atracción hacia el abismo de expresionismo metálico y vocales temblorosamente aterrados. No inventaron nada nuevo, pero supieron escribir con diferente caligrafía su visión del mito del rock y retratar de forma hiperrealista el romanticismo miserable y destructor de la ciudad.

“Bruce es amigo mío desde hace mucho tiempo. Nos conocimos cuando grabábamos el segundo LP, en 1980. Ric Ocasek lo estaba produciendo y nos relacionamos a través de él. Bruce grababa en el mismo estudio, oyó nuestra música y le gustó. Sus productores no le dejaban beber ni drogarse, así que cuando podía se venía con nosotros y nos divertíamos juntos. Es un gran tipo. Un gran tipo”
(Alan Vega)

Vega ordena que apaguen el foco que ilumina su espectro de zombi neurótico. Quiere ver el rostro del público. Grita. Escupe. Insulta. Martin Rev pone a punto sus cintas pregrabadas; se lanzan de nuevo a un larguísimo, obsesionante y repetitivo sermón en el que los teclados luchan por anular la voz mientras esta se impone con disonantes y feroces alaridos. Cuando finalizan, Vega & Rev se pasean altivamente por el gran escenario desierto, cruzan miradas de desafío… y vuelta a empezar. Durante el desarrollo de una canción, Alan Vega desaparece repentinamente del escenario: se ha automutilado en la cara y corre al camerino para cortar la hemorragia. Martin Rev continúa impasible manipulando sus atronadores artilugios, distorsionando cintas en un clima de inquietante contradicción: la violencia del sonido se contrapone a la indiferencia y frialdad con el que este es expulsado.

Alan regresa a escena. En su rostro se pueden observar las huellas de los cortes. No hay bis. El inhóspito escenario, improvisado callejón de cualquier rincón de Nueva York, permanece ocupado tan solo por un montón de teclados iluminados por un  haz de fuerte luz blanca: interrogatorio inútil al mudo autor de un horrible delito. El público se dispersa en silencio. Sobran los habituales y tópicos comentarios de después de… Suicide 1987: la lacerante presencia de un cadáver en perfecto estado que conserva íntegro su poder de perversa transgresión.

Aunque el primer disco de la pareja se convirtió con rapidez en pieza codiciada por los amantes de la novedad y las sensaciones fuertes (no había que ser un lince para asegurar que el álbum era una de las obras maestras de la década), de nada les sirvió para facilitar sus relaciones con las editoras discográficas: tendrían que esperar hasta 1980 para poner en circulación su segundo 33rpm, ahora bajo sus propios nombres. “Alan Vega & Martin Rev” lo produjo Ric Ocasek. Sí, el de los Cars. El hábil fabricante de sabroso chicle moderno para FMs y penthouses siempre ha sentido una debilidad especial por las guarrerías que perpetra Alan Vega –y otras causas perdidas–, y en varias ocasiones ha corrido en su ayuda. El segundo atentado no alcanzó las cimas de oscura perfección de su precedesor, pero estaba envuelto en una portada sal-va-je y contenía momentos inolvidables: un crudo “Harlem”, un denso “Mr. Ray” (hey, Lou!). Después, la dispersión, el silencio, las carreras en solitario.

Pequeño flashback: en 1978 Alan Vega y los Flesthones se encontraron para grabar juntos una versión de “Ghost Rider”: dos formas de entender el garage en una cover intensa que debía figurar en el álbum de debut de los chicos de Peter Zaremba y que por el hundimiento de Red Star Records nunca fue plastificado. Disponible desde 1982 en la casete ROIR “Blast Off!”.

 
  • Alan Vega

  • Martin Rev

  • Suicide

“Martin y yo somos muy amigos. Cuando trabajamos juntos, unas veces él aporta más ideas y otras veces es al revés. Pero nuestros trabajos independientes también podrían haber salido bajo el nombre de Suicide”.

Fotos: Marc Viaplana

 

En solitario, Alan Vega ya había visitado anteriormente España. Para unos shows en ‘La Edad de Oro’ y para una serie de conciertos que no se recuerdan precisamente como memorables. Tras su actuación barcelonesa, junto a Martin Rev, accedió a hablar sin excesivos problemas en un camerino bien surtido de diferentes grados de alcohol y con una nada desdeñable gama de frutos secos. Martin Rev, calmado y bastante ajeno a la conversación, era el polo opuesto a la cordialidad y continuas bromas del extrovertido Mr. Vega.

“Hemos hecho esta gira porque nos apetecía. No hemos esperado ni a que se edite el nuevo LP. Teníamos ganas de tocar juntos en Europa y nos hemos venido para acá. Aparte de España vamos a visitar Inglaterra, Francia, Alemania, Italia…”.

“La gente puede llamar ruido a cosas muy diferentes. El ruido puede ser música y viceversa. Beethoven antes era ruido y ahora es música pura, con mayúsculas. Para mí Madonna es ruido: me molesta, es mierda”
(Alan Vega)

¿Cómo ves la escena actual de Nueva York? No existe. Es nula. Eso es lo que pienso. No me gusta ningún grupo. Tan solo Suicide… aunque yo no iría a un concierto de Suicide.

¿Conoces a Swans, Sonic Youth…? Sí, no están mal…

¿No te interesa la escena hardcore? La escena hardcore no existe. No es nada. Bueno, sí: es un cero.

¿Qué relación habéis mantenido Martin y tú desde la disolución del dúo? Suicide nunca se ha separado. Simplemente en estos años hemos estado haciendo otras cosas. Martin y yo somos muy amigos. Cuando trabajamos juntos, unas veces él aporta más ideas y otras veces es al revés. Pero nuestros trabajos independientes también podrían haber salido bajo el nombre de Suicide.

¿Por qué te cortas en la cara? Oh, es bastante divertido, me gusta. Hace que parezca más exuberante. La sangre, ya sabes… me recuerda a Goya.

¿Continúas trabajando en la escultura? No. Hace tiempo que dejé de hacer esculturas. Pero cualquier día puedo volver a empezar de nuevo. Nunca se sabe.

Martin, ¿piensas incorporar más instrumentos en esta nueva etapa? No. Está bien solo con los teclados. Siempre ha estado bien así, no hay razón para poner una batería o una guitarra.

Alan, ¿qué hay de cierto en lo tu amistad con Bruce Springsteen? Bruce es amigo mío desde hace mucho tiempo. Nos conocimos cuando grabábamos el segundo LP, en 1980. Ric Ocasek lo estaba produciendo y nos relacionamos a través de él. Bruce grababa en el mismo estudio, oyó nuestra música y le gustó. Sus productores no le dejaban beber ni drogarse, así que cuando podía se venía con nosotros y nos divertíamos juntos. Es un gran tipo. Un gran tipo.

 
SUICIDE, Jinetes fantasmas

Alan Vega pasea desafiante su figura de vieja puta decrépita. Martin Rev, parapetado detrás de sus eternas gafas de motorista descentrado, mira con indiferencia al público mientras arranca de sus teclados pedazos de acero hiriente. Foto: Marc Viaplana

 

Alan no puede evitar un gesto de satisfacción cuando le comento que Sprignsteen ha reconocido en alguna ocasión la influencia ejercida por él en su forma de cantar, especialmente en la etapa de “Nebraska”. Y Martin no puede evitar poner cara de sorpresa cuando se entera de que Vega, en su anterior visita a Barcelona, había intercalado en su show fragmentos de “Born In The U.S.A.”.

“Me acuerdo perfectamente de mi estancia en Barcelona. Me acuerdo de todo: Picasso, Gaudí… Gaudí es genial. La Sagrada Familia es como un milagro, una de las siete maravillas del mundo. Deberían de dejarla sin terminar. Es tan hermosa inacabada”.

Tus discos en solitario eran cada vez más blandos, más comerciales… No estoy de acuerdo. El último, “Just A Million Dreams”, sí que era claramente comercial, pero no los otros. Los discos son como las mujeres: siempre diferentes.

“Los discos de Suicide se venden poco a poco, con el paso de los años. Ocurre lo mismo que con el primer LP de Velvet Underground: en su momento fue un total fracaso y ahora ya ha vendido millones de copias en todo el mundo”
(Alan Vega)

¿Tu disco favorito sigue siendo el “Fun House” de los Stooges? Bueno, es uno de mis favoritos. También me gusta mucho John Coltrane, especialmente “Meditations”. Cosas viejas. Todo lo que se hace ahora es basura. Apesta.

¿Qué hay de aquel LP con versiones de Elvis? Era una broma. Mi verdadero sueño era hacer, quizá dentro de diez años, un disco de Suicide con una cara llena de temas de Elvis y otra con versiones de los Rolling Stones. ¿No sería magnífico?

¿Qué importancia tiene el ruido en Suicide? Eso depende. Dónde, cómo y cuándo. La gente puede llamar ruido a cosas muy diferentes. El ruido puede ser música y viceversa. Beethoven antes era ruido y ahora es música pura, con mayúsculas. Para mí Madonna es ruido: me molesta, es mierda.

¿Piensas que el nuevo LP se venderá muy bien? Me trae sin cuidado. Los discos de Suicide se venden poco a poco, con el paso de los años. Ocurre lo mismo que con el primer LP de Velvet Underground: en su momento fue un total fracaso y ahora ya ha vendido millones de copias en todo el mundo.

Martin, ¿no te parece que tan solo dos discos tuyos en siete años es un saldo un poco exiguo? Durante todo este tiempo he estado durmiendo. Y hacer dos discos es algo realmente laborioso. Muy laborioso.

Ni el sueño ni esa supuesta vagancia le impidió dejarse convencer con facilidad por Alan para ir a visitar juntos la Sagrada Familia. De madrugada asaltaron un taxi y delante del sueño roto de Gaudí permanecieron largo rato inmóviles, imaginando quizá extraños e improbables paralelismos con los gigantes de acero y cristal de la ciudad del Hudson.

 

10 INSTRUCCIONES (CORRECTAS) PARA EL SUICIDIO

Vinilo

1. SUICIDE: “Suicide” (Red Star, 1977)
2. SUICIDE: “Alan Vega & Martin Rev” (Ze, 1980)
3. ALAN VEGA: “Alan Vega” (Ze, 1980)
4. ALAN VEGA: “Collision Drive” (Ze, 1981)
5. ALAN VEGA: “Saturn Strip” (Ze, 1983)
6. ALAN VEGA: “Just  A Million Dreams” (Elektra, 1985)
7. MARTIN REV: “Martin Rev” (Lust/Unlust, 1980)
8. MARTIN REV: “Clouds Of Glory” (New Rose, 1985)

Cinta

 9. SUICIDE: “Half Alive” (ROIR, 1981)
10. SUICIDE: “Ghost Riders” (ROIR, 1987)

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