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SUNN O))), El ministerio del drone

En busca de la epifanía sónica.

 
 

ENTREVISTA (2009)

SUNN O))) El ministerio del drone

Embarcados en una odisea sónica de dimensiones titánicas, Sunn O))) levantaron el monumento definitivo que debería proyectarlos más allá de su perturbado imperio de lo oscuro. Al frente de un ejército heterodoxo y cabalgando en la cresta del drone, el dúo siguió respirando su sombrío hálito doom al tiempo que recorría transversalmente las vanguardias contemporáneas para superar cualquier límite en “Monoliths & Dimensions” (2009), aseveró Ruben Pujol en esta entrevista.

En el principio fue el tono. El elemento primario del sonido, su cualidad esencial. La génesis de toda expresión musical. No es este un tema que preocupe en exceso en la industria, no es asunto que se trate a menudo en los backstages, pero a Stephen O’Malley y Greg Anderson les obsesiona. “Cuando la gente me pregunta qué música hacemos, mi única respuesta es música experimental enfocada a la manipulación del tono”, explica Anderson desde las oficinas de Southern Lord, sello que dirige.

No es extraño que la gente le pregunte. Sunn O))) es la improbable confluencia de una pasión visceral –el metal– y una vocación intelectual –explorar las posibilidades infinitas del tono– decididas a expandir su experiencia común en tenebrosas misas negras. Impugnando el heliocentrismo de Galileo, Sunn O))) se forma en 1998 tomando el nombre de unos legendarios amplificadores y en honor a la audacia de Earth, “pues el Sol gira alrededor de la Tierra”. La seminal banda de Dylan Carlson había introducido las ideas vanguardistas del minimalismo en una escena tan poco proclive a teorizar como el heavy metal y había abierto de esta forma –lenta, muy lentamente– las pesadas puertas del drone, un concepto que podríamos definir como tono más tiempo. Mucho tiempo.

"Para nosotros, que tocamos largos drones de un par de notas, es vital conseguir el tono perfecto, especialmente con la cantidad extrema de volumen y de amplificadores con la que trabajamos”
(Greg Anderson)

Sostener la nota hasta el paroxismo, suspender el tono en el aire tanto tiempo como sea posible, solo tiene dos salidas: el tedio absoluto o una epifanía sónica, una revelación cuasi mística de la fisicidad del sonido. En las manos y en los tímpanos adecuados, oscilando en una frecuencia bajísima, el drone se convierte en la materia prima definitiva, el lienzo de tono absoluto que se extiende interminablemente acogiendo todos los elementos posibles con el fin de componer una compleja narrativa musical. “El tono, de acuerdo con nuestra concepción del minimalismo, es la máxima representación de lo que uno hace”, apunta Anderson. “Si tocas algo rápido, tanto da que sea speed metal como música pop, puedes arreglártelas con un tono mediocre. En cambio, para nosotros, que tocamos largos drones de un par de notas, es vital conseguir el tono perfecto, especialmente con la cantidad extrema de volumen y de amplificadores con la que trabajamos”.

En cualquier caso, acumular cantidades colosales de vatios, saturación y drones para liberarlos en masa no es más que una cuestión técnica. Para Sunn O))), el verdadero reto consiste en controlar esa fuerza descomunal y fabricar con ella un fenómeno acústico y táctil al tiempo, un rumor inmutable cuyas cualidades musicales se manifestarán por fin al oyente atento. “Se trata de ser capaces de gobernar la fuerza. No es una mera explosión de potencia extrema, es una manipulación capaz de producir una sensación física”, explica O’Malley, afincado desde hace años en París. “Sin el control solo sonaría como una gran bola de ruido”, amplía Anderson. “Supongo que a mucha gente le sonará así de todas maneras, pero si intentas de veras entrar de pleno en la música, si tratas de comprenderla, verás que existe un control y un propósito para esa fuerza, que no es todo tan simple como parece. Ese es uno de los malentendidos más comunes sobre el minimalismo”.

 
SUNN O))), El ministerio del drone

En la cresta del drone.

 

Pero no dejen que la luz del minimalismo les ciegue. El espectro de negros de Sunn O))) es rico en matices y su arsenal de recursos es amplio y no conoce barreras de género o estilo. Aunque estética y líricamente Sunn O))) comparte elementos de la imaginería del black, el doom y el death metal, el alcance de su propuesta se extiende mucho más allá de las tinieblas y los largos ropajes ceremoniales. Para encontrarse con la evidencia definitiva de las categóricas afirmaciones aquí vertidas, para escalar el cenit de un ente, Sunn O))), concebido no como banda sino como plataforma abierta para la experimentación y la colaboración artística: solo hace falta recurrir a su último trabajo, “Monoliths & Dimensions” (Southern Lord-Popstock!, 2009). El séptimo álbum de estudio de O’Malley y Anderson –quienes gustan de desdoblarse a la manera de los maestros del jazz en decenas de proyectos paralelos y colaboraciones siempre en tránsito por los extremos como Thorr's Hammer, Burning Witch, KTL y Burial Chamber Trio– es un trabajo tan apasionante como aterrador, una opus magna de una ambición desmedida, una ópera oscura en cuatro actos que construye, sobre un colosal fondo de drones de guitarras encendidas en fuego eléctrico, un complejo relato metafísico escrito con jazz cósmico y death metal, mitología húngara y coros de voces femeninas, entre otros materiales. A todos los efectos, “Monoliths & Dimensions” supone la culminación de la doble vía de investigación de Sunn O))): el tono como fenómeno físico, y la creación de una obra compositiva plenamente sofisticada y original.




“Para mí, Miles Davis es un artista esencial para cualquiera que esté interesado en la música. Su obra, especialmente la de principios de los setenta, es una de las piedras fundacionales de la música moderna, igual que puede serlo la de Led Zeppelin"
(Stephen O'Malley)

“La idea principal detrás de este disco era trabajar por primera vez con instrumentación acústica. Llevábamos muchos años queriendo hacerlo, y creímos que por fin había llegado el momento. Que conocíamos a la gente adecuada para ello”, dice O’Malley. En total, la gente adecuada suma cerca de cuarenta músicos, desde las voces de ultratumba de Attila Csihar (Mayhem) hasta la reverenciada guitarra de Dylan Carlson, el trombón de Julian Priester y el de Stuart Dempster (habitual de la Deep Listening Band de Pauline Oliveros), flautas, clarinetes, violines, violas, pianos, arpas, hidrófonos, campanas tubulares, percusiones, la soprano Jessika Kenney, sintetizadores y un oscilador. “Es cierto que el volumen de inversión en recursos, esfuerzo, tiempo y dinero suponía un riesgo, pero tenemos mucha confianza en que nuestro público sabrá apreciarlo como lo que es”, apunta O’Malley.

En caso contrario, alguien se estará perdiendo algo verdaderamente importante por razones verdaderamente absurdas. Anderson y O’Malley provienen de un background inequívocamente metal, pero su talento y su inquietud traspasa cualquier coordenada estética y se disemina por toda la genealogía de la música. “Por supuesto que nos sentimos inspirados por algunas perspectivas y elementos del black y el death metal, pero nuestra música tiene una identidad propia. Es posible que haya quien se niegue a obviar ciertas características estéticas de Sunn O))) y por ello no se atreva a entrar en la música. Pero, ¿sabes qué? Esa gente ya estaba perdida para nuestra causa desde un principio”, explica O’Malley.

En este sentido, una medida de la amplitud de registros e influencias de Sunn O))) se encuentra agazapada en dos pequeños homenajes presentes en su último trabajo: a Miles Davis en el tema que abre el disco, titulado, al igual que el álbum de free jazz eléctrico que el irascible trompetista grabó en 1975 en Osaka, “Agharta”; y a Alice Coltrane, en el cierre titulado “Alice”, y donde el trombón de Priester acaba aportando una luminosidad fúnebre inédita en la discografía de Sunn O))). “Para mí, Miles Davis es un artista esencial para cualquiera que esté interesado en la música. Su obra, especialmente la de principios de los setenta, es una de las piedras fundacionales de la música moderna, igual que puede serlo la de Led Zeppelin. El Davis de aquella época ha sido una referencia muy importante para nosotros, sobre todo por el espíritu explorador que imprimía a su música. Tenía una personalidad que no se dejaba influir por las expectativas creadas a su alrededor, capaz de abstraerse de la negatividad que surgía de la escena de jazz de la época cuando publicaba discos como ‘Bitches Brew’ –editado en 1970– o ‘In A Silent Way’ –de 1969–. Después de treinta años de carrera, Miles Davis continuaba rompiendo barreras”.

De cualquier modo, ya sea abstrayéndonos de la teatralidad de su puesta en escena y de la imaginería a veces excesiva que les acompaña o incorporando todos estos elementos para formar un universo de significado más amplio y sugestivo –más terrorífico sin duda–, ya sea atendiendo a la propuesta teórica de investigación sónica u obviándola para abandonarse al sonido puro, para ser apreciado en plenitud Sunn O))) exige la firma de un contrato mefistofélico, una rendición de las construcciones mentales preestablecidas. “En el fondo –sentencia O’Malley–, Sunn O))) no es una banda, es otro tipo de entidad. No sabría definírtela. Lo que sucede con el sonido está por encima de las personas”.

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