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SWANS, Un saco de vísceras

Michael Gira. Swans. Cisnes. Un bello plumaje que envuelve vísceras palpitantes y sanguinolentas.

 
 

ARTÍCULO (1987)

SWANS Un saco de vísceras

Documento Rockdelux. Jesús Rodríguez Lenin intentó entrevistar por sorpresa a Michael Gira cuando “Filth” (1983), “Cop” (1984) y “Greed” (1986) habían marcado las bases hacia la visceralidad extrema de un rock sin mesuras. “Children Of God” (1987) estaba al caer, así como la aventura paralela de Gira con Jarboe en Skin. Estos son los inicios de Swans, célula variable que tres décadas después, y tras un final que fue el principio de una nueva e intensa vida tras catorce años de silencio (1996-2010), sigue impactando todavía, y de qué manera. Anticristos del rock o, tal vez, su último refugio; probablemente, ambas cosas a un tiempo… Porque escuchando a los Swans se siente la extraña sensación de que quizá el rock nunca había sido adulto hasta su aparición.


EL HOMBRE QUE A USTED LE GUSTARÁ ODIAR

Michael Gira. Suya es la personalidad que se esconde tras el dulce nombre de la paradoja. Swans. Cisnes. Un bello plumaje que envuelve vísceras palpitantes y sanguinolentas. Córtale la piel con un escalpelo o un bisturí. Córtale la piel y verás caer, fuera de ese saco, tripas, intestinos y líquidos hediondos.

Michael Gira es un cisne. Un cisne despellejado. Michael Gira nos muestra su interior lleno de porquería. Michael Gira acepta para sí todo aquello que aparentemente es negativo, desagradable, perverso, oscuro, la pasión y la histeria del acto sacrificial; para ahorrarnos a nosotros la deshonrosa, vergonzosa caída hacia lo extremo. Michael Gira nos revela nuestro interior asqueroso.

“Quiero que me usen. Cuando me dan una tarea específica, no soy maltratado por mi mente, a la que desprecio. Yo necesito a mis superiores porque ellos me salvan de mí mismo. Mi única ambición es ser más utilizado, más inerte. Quiero que mi mente se abra a mis superiores. Quiero que ellos puedan leer en ella en cualquier momento. Entonces ellos me castigarán por mi aborrecimiento voluntario. Si me castigan correctamente limpiaré mi mente. Eso me hará sentirme bien”
(Michael Gira)

Continuamente, en primera persona, Michael Gira se extasía en la contemplación de la autohumillación humana, y la asunción de la inevitable certeza del sometimiento voluntario e inconsciente al poder. Continuamente: “Yo soy nadie / yo soy nada / yo odio mi cuerpo” (“Nobody”). Continuamente: “Yo soy tu estúpido e indefenso niño / me avergüenzo de lo que soy” (“Stupid Child”). Continuamente: “Conviérteme en nada / sé mi padre / sé mi padre / piensa por mí” (“I Crawled”). Continuamente: “Yo te doy dinero / tú eres superior / yo no existo / tú me controlas / tú eres corrupto / tú me deformas / tú me posees” (“Your Property”).

Continuamente una atmósfera de pesadilla, que atosiga y agobia; más atroz porque existe realmente y hemos aceptado nuestro rol de sojuzgados. “No soy muy hablador. De todas formas, creo que mis textos son muy claros y admiten pocas interpretaciones. Me puede costar un mes el escribir unas pocas líneas muy concisas. No soy muy elocuente, y a veces es un problema. Puede que me sintiera más satisfecho como persona si fuese más hablador, pero no lo soy”. No importa, para eso están tus textos, que hablan por ti. Especialmente esclarecedores son los que no corresponden a canciones, pero vienen incluidos en algunas de las hojas o fundas interiores de sus discos: “En el trabajo soy carne muerta, esperando ser comida. Disfruto sintiéndome de esa manera. Quiero que alguien habite mi cuerpo. Quiero que me usen. Mi tiempo, por lo demás, es inútil. Cuando me dan una tarea específica, no soy maltratado por mi mente, a la que desprecio. Yo necesito a mis superiores porque ellos me salvan de mí mismo. Mi única ambición es ser más utilizado, más inerte. Quiero que mi mente se abra a mis superiores. Quiero que ellos puedan leer en ella en cualquier momento. Entonces ellos me castigarán por mi aborrecimiento voluntario. Si me castigan correctamente limpiaré mi mente. Eso me hará sentirme bien”.


PRIMER MISTERIO: PORQUERÍA

Michael Gira = Swans. Eso es indudable. El grupo se forma “en 1982, creo. Antes no me había dedicado a nada concreto en la música”. Irrumpen en el panorama musical neoyorquino con una música terrible, unos textos sórdidos y una voz intimidadora. Son Swans o, mejor dicho, las vísceras de un cisne. Música espeluznante, lenta, pero cargada de violencia. Música dura, muy dura, exhaustivamente dura y pesada. Todo ruge lleno de reverb, aunque lo que más atemoriza es la voz, un voz que desgrana su agónica letanía como las cuentas de un rosario, lentamente y sin pausa. Los silencios nos hacen sufrir todavía más, porque no sabemos qué nos espera en la siguiente reanudación del tormento.

¿Sufro? Sí, terriblemente, y gozo con mi sufrimiento. Se llama “Filth” (1983), y es el primer LP de Swans. No ensordece, pero daña seriamente las neuronas.

 
SWANS, Un saco de vísceras

Swans irrumpieron en el panorama musical neoyorquino con una música terrible, unos textos sórdidos y una voz intimidadora.

 

SEGUNDO MISTERIO: POLICÍA

“Nada te viola como un ‘madero’ con una porra / nada golpea tu cuerpo como un ‘madero’ en la cárcel” (“Cop”). ¡Humíllate! Acepta el ultraje más despiadado. “La última manifestación del poder y la autoridad es la tortura y la violación”. “Cop” (1984), “Madero”, es el segundo LP de Swans. El calvario continúa; Michael Gira brama sus textos mientras los instrumentos provocan llanto y crujir de dientes. Después de haberlo oído muchas veces todavía no consigo escucharlo sin rebullirme intranquilo en mi asiento. Las notas se suceden con una cadencia pausada; no obstante, la sensación es parecida a la que provoca un grifo que gotea por la noche. Ritmos insistentes e inmisericordes, lentos y quejumbrosos. Sonidos que sofocan y nos hacen buscar aire desesperadamente.

“El ‘yo’ de mis canciones no es necesariamente yo mismo... Me gusta escribir de esto porque es un tema que me interesa. Es la violencia sorda que uno ve en la calle. La violencia es el fondo de las relaciones humanas cotidianas”
(Michael Gira)

Pero no hay escape posible. Esto no es el purgatorio, es el infierno, un infierno que ni Dante –un poeta admirado por otro creador de imágenes terribles, Javier P. Corcobado, líder de Mar Otra Vez– pudo imaginar tan agónico. No es expresionismo; no es desesperación lo que representa. Se representa el sometimiento, la vejación. El lenguaje no es crítico ni trascendente: es simplemente el cataclismo de la vida anulada. Eso no significa que Michael Gira emita apologías del masoquismo. “El ‘yo’ de mis canciones no es necesariamente yo mismo”. Él no pide ser mutilado o reducido a la nada; él tampoco es el personaje castigador de sus canciones. Lo que escribe responde llanamente a sus apetencias. “Me gusta escribir de esto porque es un tema que me interesa. Es la violencia sorda que uno ve en la calle. La violencia es el fondo de las relaciones humanas cotidianas”.


TERCER MISTERIO: DINERO

El dinero es la clave de la esclavitud. Todo se compra y se vende. El tiempo es dinero. El dinero es carne. El dinero compra la carne del esclavo. Cuando pagas por algo también tú eres esclavo, porque tendrás que vender algo tuyo para conseguir más dinero. Tendrás que vender tu trabajo.

El dinero crea esclavos. Nadie se salva. Es un círculo de esclavitud. Tú me compras, yo te compro. El dinero te lo arrancas de tu carne, de tu trabajo. Tu carne es dinero para comprar carne. Nadie escapa de la esclavitud.

Un sheriff y un ladrón mueren de sed en el desierto, esposados entre sí. Antes  han intentado matarse el uno al otro por unas pepitas de oro. Es “Avaricia” de Erich von Stroheim, una película de 1924. “Greed” (1986), “Avaricia”, es el título del tercer LP de Swans.

Se aprecian cambios. Roli Mosimann –el batería suizo– ha desaparecido. Sigue con J.G. Thirlwell, aka Foetus, aka Clint Ruin, en un proyecto conjunto llamado Wiseblood, de quienes acaba de aparecer el primer LP, titulado “Dirtdish” (1987). Lo sustituye Ivan Nahem. Norman Westberg (guitarra) y Harry Crosby (bajo) permanecen. Como novedad tenemos a una chica llamada Jarboe. Ella va a ser importante en la vida de Michael Gira, pero no adelantaré acontecimientos. Una cosa está totalmente definida, “Swans no es una formación estable; puedo llamar a la gente que considere más apropiada para cada nuevo paso que dé en mi carrera”.

La producción se hace más liviana, no así las intenciones. Las canciones consisten en la misma repetición de células musicales reducidas, aunque se aprecia una mayor musicalidad, dentro siempre de la oscuridad que los caracteriza.

 
SWANS, Un saco de vísceras

A finales de 1986 Michael Gira y su compañera, Jarboe, decidieron formar un grupo paralelo: Skin. En el momento de realizar esta entrevista improvisada solo existían pregrabaciones y un maxi sin carpeta.

 

CUARTO MISTERIO: LA PIEL

¿Cuáles son las principales diferencias entre Swans y Skin? Skin tiene un sonido acústico. Escucha las cintas y lo comprobarás.

¿Nada más? (Parece que nada más). No me preguntes generalidades. Si yo te pregunto o te pido que me cuentes tu vida, te encogerás de hombros; pero si te pregunto el nombre de tu madre, tendré una respuesta. Pregúntame algo concreto.

(No hace falta, ya he oído las cintas).

“Swans no es una formación estable; puedo llamar a la gente que considere más apropiada para cada nuevo paso que dé en mi carrera”
(Michael Gira)

A finales del año pasado Michael Gira y su compañera, Jarboe, decidieron formar un grupo paralelo: Skin. En el momento de realizar esta entrevista improvisada –de la que la parrafada anterior es ejemplo máximo de la locuacidad que pude extraer de Michael Gira, recién llegado de New York, y sorprendido por tan inesperada entrevista tanto como yo por haberlo encontrado en las oficinas de su nueva discográfica, Mute Records– solo existían pregrabaciones de lo que serán dos álbumes; ¡ah!, y un maxi sin carpeta.

Fue suficiente. Como ya ha dicho el propio Michael Gira, el sonido Skin es más acústico; mucha más limpio, añado yo. En uno de los elepés canta Michael. Su voz, esa voz que me desgarra, es la misma de siempre: tétrica y profunda. La de Jarboe, presente en el otro LP y en el maxi, es muy distinta, más delicada, y cercana en inflexión y cuerpo a la de su colega hardcore Lydia Lunch.

La música sufre las mayores variaciones. Sin créditos a los que referirme, creo encontrar una versión necrófila del “The Man I Love”, de George Gershwin. El resto de la grabación me muestra unos Skin sin violencia, sin la violencia que marca a los Swans. Aquí el sonido es fúnebre, lo que para mí supone un alivio: tras la abyección en que nos sumían los Swans, la muerte como forma estética no me puede parecer otra cosa que una liberación.


QUINTO MISTERIO: EL INFIERNO NO TIENE FIN

La corta historia del Michael Gira músico está marcada por una discográfica prolija y de difícil adquisición en España, no así en Inglaterra, donde Swans (y próximamente Skin también) son venerados por los amantes de lo obsceno y lo escabroso. Ellos son la cara más salvaje que nunca haya ofrecido el rock. ¡Atrévete con ellos o calla para siempre!

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