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TALK TALK, En busca de la esencia

De izquierda a derecha: el fugaz Simon Brenner (teclados), Mark Hollis (voz), Lee Harris (batería) y Paul Webb (bajo), el cuarteto original.

 
 

REVISIÓN (2008)

TALK TALK En busca de la esencia

Falleció Mark Hollis (ver aquí), cofundador y líder de los influyentes Talk Talk. Tenía 64 años. Formados en 1981, Talk Talk destacaron primero en el terreno del synthpop, logrando un gran éxito con singles como “Talk Talk”, “It's My Life” y “Such A Shame”. Pero son recordados sobre todo por sus discos más avanzados (“The Colour Of Spring”, “Spirit Of Eden” y “Laughing Stock”), cuya influencia no deja de crecer con los años y es el antecedente más claro del post-rock. Óscar García revisó la trayectoria de Talk Talk en este artículo retrospectivo que recuperamos en honor de Mark Hollis.

Solo cinco discos acreditados a Talk Talk, de 1982 a 1991, y una única referencia homónima en solitario (Mark Hollis), hace ahora diez años. Seis LPs en total, que conforman una de las evoluciones más complejas y sorprendentes de la historia. De grupo secundario dentro de la explosión synthpop de los ochenta a creadores de nuevos caminos y precursores del post-rock. Y todo gracias a los hallazgos sonoros que eclosionaron en el álbum “Spirit Of Eden” (1988), un punto y aparte.

Para explicar su historia mejor empecemos por el principio. Eddie Hollis, productor y mánager de Eddie And The Hot Rods, ofrece a su hermano pequeño, Mark Hollis, la grabación de una maqueta para “comercializarlo” como compositor. En las sesiones participan el batería Lee Harris, el bajista Paul Webb y el teclista Simon Brenner. Los músicos pasan de gregarios de un compositor en ciernes a integrantes de un grupo. Estamos en 1981 y ha nacido Talk Talk. Su primer álbum, producido por Colin Thurston, que había trabajado con Duran Duran, y publicado por EMI, es un ejemplo de la mala digestión de las nuevas tecnologías por parte de muchos grupos durante esa década. Poco hay en las nueve canciones de “The Party’s Over” (1982) que permita atisbar el futuro. Quizá lo único sea la voz nasal y susurrante de Hollis, de una profundidad abisal y capaz de transmitir calma y tensión.

Ya en las primeras entrevistas que ofrece Hollis se puede palpar la incomodidad y el desencuentro que caracterizarán sus relaciones con los medios musicales británicos. Estos, empeñados en convertir a Talk Talk en otro grupo que pasara a alimentar el movimiento synthpop, esperan encontrarse a un joven interesado en las últimas tendencias de la moda, a alguien a quien categorizar fácilmente. Por el contrario, chocan con un cantante que no tiene problemas en reconocer como influencias a Miles Davis, Gil Evans, John Coltrane, Otis Redding, Robert Johnson, Can y Debussy. Demasiado para los forjadores de hypes. Pronto se comenzarán a alzar voces calificándolo de pedante, relamido o esnob. Para empeorar las cosas, los resultados musicales aún están muy lejos de su ambición.

La segunda producción del grupo, “It’s My Life” (1984), muestra a unos Talk Talk reformados con una incorporación que se revelará de gran calado. El teclista Simon Brenner ha abandonado el grupo. Su sustituto es el productor y multinstrumentista Tim Friese-Greene, quien oficialmente no será considerado miembro de la banda pero que álbum tras álbum forjará el sonido, ejercerá de coautor y, junto a Hollis, se responsabilizará de su evolución. “It’s My Life” contiene canciones con un raro poder hipnótico, difíciles de aprehender a la primera pero que van desvelando sus secretos tras cada audición, como la que le da título y “Such A Shame”.

De grupo segundón a aventajados de la escena. Aunque, a pesar del evidente crecimiento, no acaban de desprenderse de la etiqueta synthpop. Dos años más tarde editan nuevo disco, “The Colour Of Spring” (1986). A pesar del planteamiento teórico sobre el que se construyen las canciones, estas funcionan a nivel emotivo. Y venden más que nunca. EMI se frota las manos y Talk Talk giran como las grandes estrellas. Será la última vez que se les vea en directo. A partir de ahí empieza el despegue hacia otra dimensión. EMI les había concedido total libertad para que preparasen lo que la discográfica pensaba que sería su consolidación comercial.

Encerrados durante más de un año en el estudio Wessex Sound, incorporan numerosos instrumentos de cuerda, estrujan las posibilidades de la tecnología digital en incontables horas de grabación e impiden que nadie escuche las sesiones. Hollis y Tim Friese-Greene paren un álbum, “Spirit Of Eden” (1988), que no se compone de canciones, sino de movimientos. Y no quieren editar ningún single. Conceptual, oscuro, impresionista, utilizando el silencio como elemento de acentuación. No es un álbum de pop. Va mucho más allá. Y no tiene salida comercial. Empezará un calvario de litigios entre el grupo y la discográfica, con episodios tan rocambolescos como la edición por parte de EMI de un álbum de remezclas sin la autorización de Hollis.

Faltaba un último capítulo, que fue “Laughing Stock” (1991), más oscuro, y que alcanzó, como mínimo, el mismo nivel del anterior. Un ejemplo paradigmático de hasta dónde llegó el proceso de destilación del grupo es el tema “After The Flood”, con un solo de guitarra de una sola nota que dura un minuto, entre oleadas de distorsión y rabia. No se puede expresar más con menos. No se puede avanzar más. La sociedad formada por Hollis y Friese-Greene ha llegado al final y Talk Talk se disuelven. Siete años después aparecerá la coda: un disco en solitario de Mark Hollis en el que los instrumentos de viento sustituyen a los de cuerda. Y el silencio se hace todavía más presente. Un silencio que, salvo una esporádica aparición en el álbum de Anja Garbarek “Smiling And Waving”, es cada vez más ominoso.

Un “It's My Life” como final del concierto en el festival de Montreux en 1986. Con Mark Hollis (voz), Paul Webb (bajo) y Lee Harris (batería), Talk Talk aumentaron la formación con un guitarrista, dos percusionistas y dos teclistas. Como era costumbre, Tim Friese-Greene (el cuarto miembro en la sombra) no tocó en directo.

CRONOLOGÍA

1977. Tras hacer de roadie para Eddie And The Hots Rods, Mark Hollis forma el grupo punk The Reaction.

1979. “Talk Talk” es una canción que The Reaction graban para Beggars Banquet. Dos años después, como demo, se la presentan a Island. Tras disolverse, Hollis la incorpora a su nueva banda, a la que bautiza así. Él compone y canta, junto a Paul Webb (bajo), Lee Harris (batería) y Simon Brenner (teclados).

1981. EMI ficha a Talk Talk y para convertirlos en los nuevos Duran Duran recluta a su productor, Colin Thurston.

1982. Talk Talk telonean a Duran Duran en su gira inglesa. En julio se publica su primer álbum, “The Party’s Over”.

1983. Con el single “My Foolish Friend” se alejan del synthpop. Brenner abandona y en su lugar entra el productor y multinstrumentista Tim Friese-Greene.


1984. Siguen evolucionando con la salida de  “It’s My Life”.

1986. Publican “The Colour Of Spring”. La new wave está enterrada. Ahora su sonido es orgánico y tienen estilo propio.

1988. Tras catorce meses en el estudio, aparece en septiembre “Spirit Of Eden”. Buenas críticas, pero fracaso comercial. Comienzan los pleitos con EMI.

1991. “Laughing Stock”, su canto del cisne, se publica en en el sello Verve de Polydor.

1998. Primer y único álbum de Hollis. También aparece en el disco de Allinson & Brown “AV1”, con el seudónimo de John Cope, tocando una pieza al piano.

2001. Hollis colabora como músico y productor en el disco de Anja Garbarek “Smiling And Waving”. Después desaparece de la escena musical.

 

 

TRES DISCOS RECOMENDADOS...

TALK TALK, En busca de la esencia

“The Colour Of Spring”
(EMI, 1986)

Crecimiento y éxito comercial. En este álbum apenas son reconocibles los tics new wave que los atenazaban en sus inicios. Instrumentos orgánicos (baterías acústicas, percusiones tribales, pianos, armónicas, órganos Hammond), una pléyade de ilustres invitados (David Rhodes, Steve Winwood, Morris Pert) y grandes canciones. “Living In Another World” es un éxito que incluye rabiosas armónicas e inesperadas disonancias de piano; “Life’s What You Make It” se basa en un riff de piano de cinco notas que se repite durante toda la canción. A pesar de las reiteraciones, o quizás sea mejor decir gracias a ellas, se convierte en uno de los mayores éxitos de la banda. Hollis reconocerá que su reto era construir un tema con el menor número de elementos posible, a la manera de Can y sus mantras rítmicos. Cerebral y emotivo al mismo tiempo.

TALK TALK, En busca de la esencia

“Spirit Of Eden”
(Parlophone-EMI, 1988)

Después de invertir catorce meses en el estudio y de incontables horas de grabación, las posibilidades de las nuevas consolas digitales permitieron la elaboración de este disco impresionista, abstracto pero intenso, de un amplio rango dinámico y en las antípodas del muzak y la new age. Hollis y Friese-Greene grababan improvisaciones de los numerosos músicos participantes (entre los instrumentos, pianos, armónicas, contrabajos, trompetas, violines, oboes y clarinetes), elegían fragmentos de sus interpretaciones y los montaban, como fotogramas en el cine o a la manera de un collage sonoro, en el tema e instante que consideraban oportuno. Ese trabajo de engarce, preciosista, no era un fin, sino el medio para transmitir sentimientos. Pieza fundacional del post-rock, es plenamente actual; inmenso. Una desconocida obra maestra.

 
TALK TALK, En busca de la esencia

MARK HOLLIS
“Mark Hollis”

(Polydor, 1998)

Siete años después del último disco de Talk Talk, “Laughing Stock”, Mark Hollis reaparece con un álbum homónimo en el que se aplican técnicas diametralmente opuestas a las antes utilizadas. Cada instrumento está grabado con dos micros fijos, que facilitan el movimiento de los intérpretes y permiten controlar así la intensidad y dirección del sonido. Se pueden escuchar los golpeteos de los dedos en las llaves de los instrumentos, el correr de las yemas sobre los mástiles, el desplazamiento hacia el micro en temas que fluctúan entre ritmos jazzísticos y desarrollos impresionistas para vientos. La belleza de los temas, el poder del silencio y la tridimensionalidad del sonido abruman. En “Inside Looking Out” canta: “Left no life no more for me to shine” “No me queda más vida para brillar”). Desde entonces anda desaparecido.

... Y SU MEJOR CANCIÓN:
“Chameleon Day” (1986)

Un acorde de piano abre el camino a capas de Variophon –sintetizador que imita órganos–, trompetas con sordina y saxos. Silencios. Silencios entre acordes y antes de que aparezca la susurrante voz de Hollis, que musita sílabas incomprensibles. Un grito rompe la aparente calma. Hollis repite el ataque y parece que vaya a engullir el micrófono. El Variophon teje un fondo inquietante. Silencio. Se incorporan de nuevo pistas de sonido que rellenan los vacíos con notas impresionistas, apenas esbozadas, casi atonales. Podría parecer una excentricidad en un álbum pop perfecto como es “The Colour Of Spring”, pero indica el camino sin retorno de Mark Hollis y Tim Friese-Greene al frente de Talk Talk. No aparecerá en un recopilatorio del grupo, pero es el Rubicón que pasaron para arribar a sus obras maestras posteriores.

 

   

ECOS

“Cada disco es diferente del anterior y todos se basan en la fuerza de sus composiciones. No me digas más tonterías sobre Spandau Ballet, el éxito o la imagen. Nuestra imagen es nuestra música”
(Mark Hollis, 1986)

“Grabamos a más de cuarenta músicos y mantuvimos únicamente las pistas de veinte en ‘Spirit Of Eden’ y ‘Laughing Stock’. De esa veintena nos quedamos nada más que con secciones o incluso notas individuales, porque el resto no era adecuado para el efecto que buscábamos. Por cada minuto que aparece en el disco, probablemente haya una hora de material desechado”
(Mark Hollis, 1991)


“Lo más importante era que el álbum tuviera el sentimiento adecuado, una absoluta calma pero también una absoluta intensidad en su interior” (Mark Hollis, 1998)

“Debes tener cuidado para no pasar de ser relajado a tedioso, y creo que nosotros nos hemos mantenido en el lado correcto”
(Tim Friese-Greene, 1988)

“Es como en una relación. Cuanto más te concentres en la música, más oirás. Cuanto más te entregues en la escucha de lo que está pasando, más aspectos del disco se te revelarán”
(Mark Hollis, 1998)

 

 

LA SOMBRA ALARGADA

 
TALK TALK, En busca de la esencia
 

Ante el reto de escapar de ellos mismos, se exprimieron hasta que ya no pudieron expresar más.

 

La diáspora de los integrantes de Talk Talk ha generado numerosos proyectos, algunos de ellos dignos de destacar. El bajista Paul Webb y el batería Lee Harris crearon el grupo O. RANG, una denominación de origen con la que han editado el EP “Spoor” (1994) y un par de álbumes, “Herd Of instinct” (1994) y “Fields And Waves” (1996). Se trata de discos, principalmente, que se basan en los desarrollos instrumentales y que no son más que los esfuerzos de dos músicos notables.
De un calibre bastante mayor es la colaboración de Webb con Beth Gibbons. El disco resultante, “Out Of Season” (2002), firmado bajo el seudónimo de RUSTIN MAN, fue un clásico instantáneo. Tanto en el álbum como en la gira de presentación contaron con la batería de Harris, quien ha calcado ritmos de Talk Talk en el disco de BARK PSYCHOSIS “Codename: Dustsucker” (2004). Precisamente, Webb y Harris están finalizando una nueva grabación conjunta.
El máximo responsable, junto a Mark Hollis, de la deriva vanguardista emprendida por Talk Talk, el productor y multinstrumentista Tim Friese-Greene, tiene un proyecto propio, conocido como HELIGOLAND, designación bajo la que ha editado el EP “Creosote & Tar” (1998), con sonoridades cercanas a las de “Spirit Of Eden”, y varios discos –“Heligoland” (2000), “Shift These Thoughts” (2005), “Street Between Us” (2006) y “Pitcher, Flask & Foxy Moxie” (2006)– que se alejan del legado de su obra para ofrecer una suerte de rock alternativo lo-fi.
La influencia de los discos más avanzados de Talk Talk (“The Colour Of Spring”, “Spirit Of Eden” y “Laughing Stock”) no deja de crecer con los años y ya son considerados el antecedente más claro de un movimiento como el post-rock. Grupos como Radiohead, Sigur Rós y Mogwai beben directamente de las sonoridades creadas por Hollis y Friese-Greene y su sombra llega hasta nuestros días.
Sin ir más lejos, el tema del grupo de Thom Yorke “15 Step”, que abre su álbum “In Rainbows”, utiliza los mismos patrones rítmicos que han hecho reconocible a Harris y también los mismos recursos de sonido, voces de niños incluidas. Si se compara la parte final con momentos de “The Rainbow” (de “Spirit Of Eden”) y de “Happiness Is Easy” (de “The Colour Of Spring”), los parecidos son bastante más que razonables.

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