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TELEVISION PERSONALITIES, No llores… solo es un disco

“No soy un poeta, pero soy músico. Y con pocos recursos lingüísticos creo que he sido capaz tanto de transmitir mis emociones como de utilizar esa música para ir superando esos baches personales”.

 
 

ENTREVISTA (2006)

TELEVISION PERSONALITIES No llores… solo es un disco

Documento Rockdelux con Dan Treacy. Personaje entrañable, superviviente de todas las causas tristes con leyenda, tuvo su momento de pequeña gloria, a principios de los ochenta, pero se hundió en la noche oscura. Se hablaba de su adicción a la heroína, de su vida de indigente, de sus condenas en la cárcel. Incluso se llegó a sospechar que había muerto. Pero un día, en mayo de 2004, dio señales de vida a través de un foro de internet. Television Personalities empezaban a resucitar. Volvió en 2006 con un disco inesperado, realmente estupendo, “My Dark Places”, tras ocho años sin saber nada de él desde “Don’t Cry Baby… It’s Only A Movie” (1998), colección de restos. César Estabiel le hizo esta entrevista cuando estaba anunciado que tocaría en el Primavera Sound… Suspendió el concierto unas horas antes.

Casi treinta años de carrera, nueve álbumes en estudio y media docena en directo, dos recopilatorios de “grandes éxitos” y otros tantos de rarezas es un currículo más que suficiente para que te recuerden por más de un single. Pero Television Personalities nunca supieron repetir los números de “Part Time Punks”, todo un himno generacional y un homenaje a la filosofía amateur y a la baja fidelidad cuando el punk había conquistado las calles de Londres. Pero Dan Treacy no era punk. No llevaba cresta, no vestía cuero negro y nunca compró un imperdible en la tienda abierta por Malcolm McLaren muy cerca de su casa londinense, en King’s Road. Pero gracias al destrozo que provocó el punk en la conciencia social y musical, su extraordinaria sensibilidad pudo tener su sitio en la música. Sus canciones mezclaban a The Kinks con Sex Pistols; es decir, la brillantez del pop (solo al alcance de muy pocos) con la revolución del punk (si ya no lo haces es porque no quieres). “… And Don’t The Kids Just Love It” (Rough Trade, 1981) fue una magnífica panorámica de las inquietudes de un joven de clase obrera escéptico ante el mundo real y obsesionado con los personajes que le llegaban desde el cine, la televisión y la literatura.

“Fueron diez años muy difíciles que forman parte de mi vida personal. Este disco no está escrito mientras estuve en prisión. No quiero escribir sobre eso. Ahora prefiero observar estos años que he estado en prisión como unas largas vacaciones”

Pero el after-punk y la onda siniestra llegaron demasiado pronto a Londres para ocultar una carrera tan individualista como la de Treacy. Mientras la mayoría de los grupos que grabaron sus mejores canciones entre 1977 y 1980 se reciclaban en la new wave, Television Personalities se fueron construyendo su propio camino. A medida que avanzaban por él, iban desapareciendo de los medios de comunicación. A finales de los ochenta habían grabado cinco magníficos discos pero pocos de los 24.000 fans que desde 1978 habían comprado su segundo single (con “Part Time Punks” y “Where’s Bill Grundy Now?”) seguían al lado de ellos.

Debo confesar mi devoción incondicional por todo ese mundo grabado a la sombra de la realidad. Reconozco hasta cierto encanto en sus canciones más mediocres y en sus grabaciones más deficientes, aquellas que Dan Treacy fue capaz de sacar adelante poco antes de desaparecer, hace ya diez años. Había admirado tanto a Syd Barrett que terminaría probando como él los sinsabores del ostracismo. Con “Mummy Your Not Watching Me” (Whaam!, 1982) y “They Could Have Been Bigger Than The Beatles” (Whaam!, 1982) empecé a darme cuenta de que, además de un gran observador y un fetichista con clase, Dan Treacy era también una persona de una sensibilidad extraordinaria. Una sensibilidad que se agudizó en “The Painted Word” (Illuminated, 1984). En él aparecen los primeros síntomas de un cuadro depresivo alarmante. El cuarto álbum de Television Personalities es un disco desamparado que examinaba a los fans de siempre del grupo. Era su “Berlin” (Lou Reed), su “Sister Lovers” (Big Star) particular. Un disco desmitificador, con las defensas a cero. Dan Treacy parecía resignado a no saber lo que es rozar la felicidad.

Luego llegarían cuatro discos más en los noventa (ver revisión del grupo en Rockdelux 201). Cuatro fracasos comerciales. Hasta que un día, en 1996, de Dan Treacy no se reciben ni las malas noticias, aquellas que hablaban de su adicción a la heroína, su profunda depresión y su total abandono. El culto creado por la oscuridad, magnética y muy humana, de “The Painted Word” había devorado a su autor. Treacy había hecho de su obra su propia vida. Consciente del dolor que provocaba a sus amigos más cercanos, y después de haber escrito canciones como “All My Dreams Are Dead” o “I Can See My Whole World Crashing Down”, prefirió desaparecer. Como algunos de sus discos, Dan Treacy parecía no existir. Ni haber existido. Pero Television Personalities no eran Manic Street Preachers, así que las lágrimas por la desaparición de Treacy no fueron portada de ningún semanario musical. Fue en esa época cuando discos como “The Painted Word” (grabado más de diez años atrás) cobraron un sentido completo.

En terribles canciones como “Someone To Share My Life With” ya se habían encendido las alarmas. Dan Treacy había abandonado sus ilusiones más románticas. En aquella canción confesaba no necesitar una chica que apreciara su talento, ni tan siquiera que se riera de todas sus ocurrencias. Simplemente, quería alguien con quien compartir su vida. Pero pocos apreciaron el tamaño del drama. Porque a mediados de los ochenta Television Personalities era un grupo demasiado raro para los fans de The Smiths, mientras que los adictos a las debilidades ajenas pasaron por alto su debacle, quizá por su falta de glamour marginal. Dan Treacy era demasiado perdedor para ser considerado un “verdadero” loser.

 
TELEVISION PERSONALITIES, No llores… solo es un disco

Dan Treacy, demasiado perdedor para ser considerado un “loser”.

 

Desde finales de los noventa, los rumores alrededor de Treacy no dejaron de circular. No se equivocaban quienes decían haberle visto en albergues o durmiendo en la calle. Tampoco quienes aseguraban que había pasado temporadas en la cárcel. Hasta que un día Dan Treacy volvió a dar señales de vida. Estaba cumpliendo una condena en un barco al sur de Inglaterra. Un carcelero le había conseguido una guitarra y, a través de un foro de pop en internet, “resucitó”. Los amigos, los fans, las ganas del sello Domino y la firme voluntad de Treacy de volver a sentirse vivo hicieron después posible el regreso de Television Personalities, con el respaldo del bajista Ed Ball, el batería Matthew Sawyer y la cantante Victoria Yeulet. Así nace “My Dark Places” (Domino-Pias Spain, 2006), un disco que no debería considerarse simplemente una feliz vuelta a casa. El nuevo álbum de Television Personalities es un caso extraordinario en el entorno de la música británica actual, en el paraíso del hype.

Y ahora Dan Treacy está al otro lado del teléfono. Durante años sus letras fueron el único instrumento que tuve a mano para hacerme un retrato mental suyo, un ejercicio que en absoluto suelo practicar. No me sentía con el derecho de hincar el diente en estos últimos diez años. Realmente, me hubiera afectado sentirle incómodo. Después de las presentaciones, la conversación, centrada sobre el nuevo Dan Treacy y su “My Dark Places”, se resume como sigue.

Tengo una curiosidad, ¿qué es lo primero que hiciste cuando saliste de la cárcel? Fui a ver a mis hermanas. Fue una de las cosas más difíciles que he tenido que afrontar en mi vida. Después de tanto tiempo, empezaba una nueva vida para mí y necesitaba su apoyo, su cariño y su hospitalidad, porque no tenía apenas nada. Gracias a ellas y al apoyo de mucha gente, ahora puedo estar aquí.

“Creo que el optimismo es un concepto que no existiría si antes no se hubieran sufrido desgracias. Solo por existir, creo que ‘My Dark Places’ es un disco optimista, aunque el tono de algunas canciones es triste y no lo voy a ocultar”

¿Y cómo reestructuras el grupo? ¿Desde la cárcel? Estando en prisión, mi amigo Ed (su amigo de toda la vida, presente en los dos primeros álbumes del grupo) contactó conmigo a través de internet y me dijo: “Dan, tengo planes para ti”. Quería volver a verme y hablar de la posibilidad de resucitar el grupo. A Victoria la conocía de una tienda de discos donde ella trabajaba. Cuando se enteró de que volvía a componer, me pidió cantar en alguna canción. Al principio no estaba convencido, pero ahora sé que fue una decisión acertada.

No quería indagar mucho en los últimos diez años de tu vida porque sé que para ti han sido muy difíciles, pero supongo que esos “lugares oscuros” con los que titulas el disco llegan de aquella época. Para mí es complicado hablar de esa etapa de mi vida. He intentado no sacar esto en mis últimas canciones y tampoco quiero hablar de ello en las entrevistas. Fueron diez años muy difíciles que forman parte de mi vida personal. Este disco no está escrito mientras estuve en prisión. No quiero escribir sobre eso. Ahora prefiero observar estos años que he estado en prisión como unas largas vacaciones.

Tus discos suelen estar plagados de canciones con una gran intensidad confesional y otras que parecen casi bromas. ¿Utilizas el sentido del humor como escape? Ante todo me gustaría decir que me considero muy afortunado de ser capaz de hacer música porque creo que me ha ayudado mucho para ir superando mis problemas. Hace años escribí una canción titulada “If I Could Write Poetry” donde confieso mi incapacidad para decir “te quiero” como hacen los poetas. No soy un poeta, pero soy músico. Y con pocos recursos lingüísticos creo que he sido capaz tanto de transmitir mis emociones como de utilizar esa música para ir superando esos baches personales. También me ha ayudado el sentido del humor. Muchas de mis canciones tienen un tono confesional a veces muy extremo. Pero no soy Nick Drake ni nunca lo quise ser. Tampoco me quiero presentar como una víctima porque tampoco lo he sido. Te repito: soy muy afortunado. El sentido del humor te ayuda a desmarcarte del victimismo, pero corres el peligro de ser tomado como un chiste.

Tengo dudas sobre “My Dark Places”. No sé si es un disco optimista o depresivo. Mitad y mitad. Creo que el optimismo es un concepto que no existiría si antes no se hubieran sufrido desgracias. Solo por existir, creo que “My Dark Places” es un disco optimista, aunque el tono de algunas canciones es triste y no lo voy a ocultar. Incluso en canciones como “She Can Stop Traffic”, que parece muy ligera y feliz, subyace algo triste: que nuestra felicidad a menudo se tiene que sustentar en cosas absurdas que nada tienen que ver con los sueños que nos hacían felices cuando éramos jóvenes.

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