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THE CARS, Equilibrismo pop

Ric Ocasek (centro): el arte pop de plástico.

 
 

REVISIÓN (2016)

THE CARS Equilibrismo pop

Ric Ocasek, líder de The Cars, falleció el 15 de septiembre (ver aquí) por causas (de momento) desconocidas. Tenía 70 años. Esta revisión firmada por Eduardo Guillot recupera la esencia de una banda que a finales de los años setenta y durante los ochenta definió de forma muy personal el arte de hacer canciones pop.

Nadie lo ha explicado mejor que el crítico Brett Milano, autor de “The Sound Of Our Town. A History Of Boston Rock & Roll” (2007), cuando aseguró: “A finales de los setenta y principios de los ochenta, la mayoría de aficionados al rock estaban divididos en dos sectores, sin terreno en común aparente. O escuchabas grupos punk como The Clash, Talking Heads y The Cars o estabas metido en bandas ‘mainstream’ como Aerosmith, Queen y The Cars”.

Más allá de que hoy en día pueda resultar chocante que alguna vez se calificara a The Cars como una formación punk (eran tiempos convulsos, y todo lo que se alejara a nivel estético o sonoro del anquilosado rock de franquicia podía encajar en la definición), lo cierto es que siempre estuvieron en terreno resbaladizo. Poseían una sofisticación que los alejaba de otros coetáneos como Cheap Trick, pero al mismo tiempo manejaban una propuesta musical que, si bien destacaba por su frescura nuevaolera, también bordeaba con frecuencia una concepción hortera del pop que fue su pasaporte directo hacia las emisoras de radio convencionales, tan encantadas con sus reconocibles riffs de teclado y sus guitarras de ascendencia hard rock que empezaron a programar sus canciones en embrionario estado maquetero, antes incluso de que lograran un contrato discográfico. Y es que la línea que separa la excelencia melódica del empalago en temas como “I’m Not The One” o el exitoso “Drive” es tan fina que a veces termina por diluirse y pone al grupo al borde de un acomodado sonido adulto y para todos los públicos que no está reñido con el talento, pero sí suele ponerlo bajo sospecha.

Las canciones de Ric Ocasek, máximo responsable del repertorio de la banda, encajan en la atmósfera new wave del momento, y el tono irónico y descreído de sus letras disipa sospechas y descarta la posibilidad de considerarlos un producto manufacturado. Pero mientras las bandas británicas buscaban la complicidad de productores como Nick Lowe, The Cars se pusieron desde el principio en manos de un profesional de la vieja escuela como Roy Thomas Baker, poseedor de un currículo en el que destacaban sus trabajos para Queen, Nazareth, Hawkwind o Journey. Y cuando decidieron cambiar, escogieron a John “Mutt” Lange, otro peso pesado de la industria habituado a tratar con las majors en busca del sonido robusto, pero asequible, que le proporcionó excelentes resultados con AC/DC, Foreigner o Def Leppard.

Tenían clara su misión y supieron cómo conseguirla. Ignacio Julià definió con acierto a The Cars como “un grupo que busca planteamientos comerciales desde cierta inteligencia conceptual”, y es muy probable que fueran conscientes en todo momento de que se movían en un contexto donde el arte y el marketing van de la mano. De ahí que no sorprenda, por ejemplo, que terminaran trabajando con Andy Warhol, o que el mayor empujón de su carrera coincidiera con el máximo apogeo de la MTV, donde los imaginativos vídeos que realizaron para “Heartbeat City” triunfaron por todo lo alto.

Mientras la mayoría de bandas de la nueva ola estaban integradas por posadolescentes recién ingresados en la veintena, Ocasek contaba ya 28 años cuando The Cars echaron a rodar. Y no porque su vocación musical despertara de manera tardía, sino porque tenía una experiencia que fue decisiva a la hora de afrontar su proyecto definitivo. En 1973 lucía un abundante bigote, firmaba como Richard Otcasek y se subía a los escenarios con Milkwood, un trío donde ya estaba también el bajista y cantante Benjamin Orr (por entonces, Benjamin Orzechowski). Practicaban un folk-rock con influencias de Crosby, Stills & Nash y grabaron un álbum titulado “How’s The Weather” (1973) con Paramount Records, del que renegarían años después y en el que tocó el saxo Greg Hawkes. Los tres coincidirían más tarde en The Cars, pero antes todavía libraron otras escaramuzas en Richard And The Rabbits y Cap’n Swing (donde se incorporó el guitarrista Elliot Easton), grupos que no grabaron ningún disco, pero que les permitieron estrechar lazos e ir definiendo sus futuros intereses musicales. La última pieza del puzle fue el batería David Robinson, que dejó a los Modern Lovers de Jonathan Richman para unirse a la formación y le proporcionó el nombre: The Cars estaban engrasados y listos para aportar un toque de distinción a las listas.

Vídeo oficial de “Drive”, tercer single del álbum “Heartbeat City” (1984).

1976. Tras pasar por Milkwood, Richard And The Rabbits o Cap’n Swing, Ric Ocasek (voz, guitarra) y Benjamin Orr (bajo) forman The Cars con Elliot Easton (guitarra), Greg Hawkes (teclados) y David Robinson (batería).

1978. Elektra publica su LP de debut, “The Cars”, que alcanza el número 3 en la lista pop del ‘Billboard’.

1979. Se edita “Candy-O”, al que seguirá “Panorama” (1980).

1981. “Shake It Up”, el tema que da título a su cuarto disco, se convierte en su single de mayor éxito hasta el momento, pero se toman un descanso que Ocasek y Hawkes aprovechan para grabar en solitario.

1984. Regresan con “Heartbeat City”, que triunfa en pleno auge de la MTV gracias a los clips de “You Might Think” (dirigido por Jeff Stein y Alex Weil), “Drive” (Timothy Hutton) y “Hello Again” (Andy Warhol).

 

1985. Easton y Orr graban discos en solitario.

1987. Se publica “Door To Door”, acogido con frialdad, y el grupo anuncia su separación en febrero del año siguiente.

2000. Benjamin Orr fallece a causa de un cáncer de páncreas.

2005. Easton y Hawkes se unen a Todd Rundgren, Kasim Sulton y Prairie Prince y fundan The New Cars, que solo editan “It’s Alive!” (2006).

2011. Los cuatro miembros originales se reúnen para grabar “Move Like This”.

2016. La caja “The Elektra Years 1978-1987” rescata los seis primeros discos del grupo.

 

TRES DISCOS RECOMENDADOS...

THE CARS, Equilibrismo pop

“The Cars”
(Elektra, 1978)

El guitarrista Elliot Easton reveló que en el seno de la banda comentaban que deberían haberlo titulado, directamente, “Grandes éxitos”, y no exagera. Aunque hacía menos de un año que habían ofrecido su primer concierto, se notaba que los integrantes de The Cars llevaban mucha mili a la espalda. Nueve canciones en estado de gracia, entre ellas “Just What I Needed”, “My Best Friend’s Girl” (con guiño al “Wild Weekend” de The Rebels) y “Good Times Roll”. Espíritu nuevaolero, accesibilidad melódica, ironía (“You’re All I’ve Got Tonight”), influencias filtradas con inteligencia (“Moving In Stereo”, en deuda con Roxy Music) y un estilo inconfundible que hacen del disco un clásico pop instantáneo.

THE CARS, Equilibrismo pop

“Candy-O”
(Elektra, 1979)

Aunque “Shake It Up” (1981) contiene temas redondos (el que titula el disco o “Since You’re Gone”), “Candy-O” es el perfecto ejemplo de cómo superar el “síndrome del segundo álbum”. Ric Ocasek se pone el mono de trabajo y concibe otro infalible himno radiofónico (“Let’s Go”), al tiempo que rinde homenaje al sonido garage (el Farfisa de “Got A Lot On My Head”), a Marc Bolan (“Dangerous Type”) o a sus amigos de Suicide (“Shoo Be Doo”), que habían sido teloneros de The Cars y a quienes estaba a punto de producir su segundo LP. Tampoco falta el romanticismo pop (“It’s All I Can Do”), mientras que “Double Life” y “Lust For Kicks” ofrecen pistas sobre la dirección que la banda tomará en “Panorama” (1980).

 
THE CARS, Equilibrismo pop

“Heartbeat City”
(Elektra, 1984)

Que fuera el álbum de mayor éxito en la trayectoria del grupo no estuvo reñido con el nivel cualitativo de su contenido, ya que The Cars siempre supieron coquetear con la comercialidad sin pervertir la idiosincrasia de un sonido que esta vez gana en empaque gracias al trabajo del productor John “Mutt” Lange (AC/DC, Def Leppard). Grabado a lo largo de ocho meses, el quinto disco de la banda vuelve a poner de manifiesto la capacidad de Ocasek para componer hits imbatibles como “Magic” o “You Might Think”, siempre marcados por el protagonismo compartido entre teclados y guitarras, e incluye también “Drive”, una canción de construcción cien por cien sintética que alcanzó el número 3 de las listas.

... Y SU MEJOR CANCIÓN:
“Just What I Needed” (1978)

Llegaron, vieron y vencieron. Su primer single ya contenía la formula: Una combinación entre un infeccioso riff de sintetizador (Greg Hawkes) y una guitarra de sonido rock (Elliot Easton) que, unidos, derivan en una canción de incuestionable vocación pop, hasta el punto de que el inicio está inspirado en “Yummy Yummy Yummy”, de la banda de bubblegum Ohio Express. Curiosamente, y aunque la compuso, no es Ric Ocasek quien la canta, sino el bajista Benjamin Orr, pero define a la perfección el libro de estilo del quinteto incluso en lo que respecta a la letra, que juega con ambivalencia con algunos de los tópicos del romance amoroso: “I guess you’re just what I needed / I needed someone to bleed”.

 

  

ECOS

“Cuando empezamos, la gente decía que éramos punks, aunque íbamos demasiado bien vestidos para serlo”
(Ric Ocasek)

“Firmamos con Elektra por su pasado. Siempre había sido mi sello favorito, sobre todo a finales de los sesenta y principios de los setenta, con bandas como Love, The Doors, Incredible String Band... Nos gustaba estar en ese catálogo”
(Ric Ocasek)

“No sé de dónde salió la etiqueta new wave. Supongo que se usó para ciertas bandas de los ochenta que hacían pop con sintetizadores, y nosotros encajábamos”
(Ric Ocasek)

“No afrontamos ‘Door To Door’ con la mejor actitud. Es el típico disco de ruptura. Algunas canciones todavía me gustan, pero la banda no se llevaba bien en aquel momento, y que yo lo produjera añadió más tensión”
(Ric Ocasek)

 

 

LA OTRA VIDA DE RIC OCASEK

 
THE CARS, Equilibrismo pop
 

Ocasek: vida más allá de The Cars.

 

En 2006, coincidiendo con la publicación de “The Cars Unlocked”, un CD y DVD recopilatorio de grabaciones en directo, Ric Ocasek declaraba que era improbable una reunión de la banda. No solo porque Benjamin Orr había fallecido en el año 2000, sino porque él mismo estaba centrado en su carrera solista y su trabajo como productor y no tenía interés en el tema. Contra todo pronóstico, en 2011 volvieron al estudio para grabar el digno “Move Like This” y regresaron a los escenarios, participando en la gira Lollapalooza de aquel año.

Fue un retorno fugaz y sin consecuencias, que sirvió para reubicar a la banda en el nuevo siglo, dado que ninguna de las aventuras en solitario de sus miembros obtuvo repercusión alguna. Y eso incluye la de Ocasek, con siete álbumes (el último, “Nexterday”, data de 2005) y un disco de spoken word en colaboración con Alan Vega: “Getchertiktz” (1996). También tiene un libro de poemas (“Negative Theater”, 1993), ha expuesto su trabajo plástico (dibujos, collages) y se asomó por las películas “Hecho en el cielo” (Alan Rudolph, 1987) y “Hairspray” (John Waters, 1988).

Pero, si por algo ha destacado al margen de su condición de líder en The Cars, ha sido por su participación como productor en un puñado de discos que, en algunos casos, han sido rotundos éxitos de ventas, como el debut de Weezer (1994). “Los conocí porque me mandaron una maqueta”, recordaba. “La primera vez que fui a uno de sus ensayos, me tocaron un par de canciones de The Cars. ¡Hacían ‘Just What I Needed’ mejor que nosotros!”. No es extraño que los californianos lo escogieran, teniendo en cuenta cómo usan los teclados. De hecho, repitieron en 2001, con el “Green Album”.

Lo raro es que Ocasek no grabara también los discos de The Rentals, aunque se ha metido en el estudio con bandas tan dispares como Bad Brains, Romeo Void, Hole, Le Tigre, The Cribs, Suicide, Bad Religion, Guided By Voices, The Wannadies y Nada Surf. “Es importante que haya estado previamente en un grupo; por eso conozco bien el proceso que conlleva grabar. No soy un ingeniero de sonido que se ha convertido en productor, sino que yo mismo me he puesto ante el micro. Entiendo lo que siente un músico cuando deja su material en manos de otro. Eso me da ventaja y me permite conocer las dinámicas internas entre los componentes. Intento que suenen como quieren, no hacer algo que no responda a sus ambiciones”.

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