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THE MOUNTAIN GOATS, El rock que se hizo novela

John Darnielle: montaña de canciones y palabras.
Foto: Òscar Giralt

 
 

ENTREVISTA (2016)

THE MOUNTAIN GOATS El rock que se hizo novela

No contento con haber convertido a The Mountain Goats en una de las grandes joyas del folk-pop estadounidense, el cantante y compositor John Darnielle llevó un poco más allá su universo creativo para estrenarse en la novela con “Lobo en la camioneta blanca” (Contra, 2015), un libro claustrofóbico, una guía para viajar entre las historias escritas y las cantadas (se puede leer un fragmento aquí). David Morán entrevistó a Darnielle en Barcelona en noviembre de 2015 tras una actuación en el Heliogàbal la noche anterior y habló con él de música y literatura.

”Si alguien entrase aquí ahora mismo y me dijese: ‘O escribes una canción o le prendo fuego al edificio’... Bien, eso es algo que puedo hacer. Llevo muchos años escribiendo canciones. Con una novela, en cambio... Es todo mucho más complejo, un proyecto enorme”, apunta John Darnielle (Bloomington, Indiana, 1967) señalando a un grupo de turistas japoneses que, pobres, no saben que deberían estar rezando para que no entrase alguien reclamando al cabecilla de The Mountain Goats que escriba una novela. Estamos en la recepción de un hotel del centro de Barcelona, y ahí, entre maletas y pitidos de la máquina de café, el músico y el novelista, el escritor de canciones y el creador de mundos e historias se van dando la alternativa para dejarse hablar sin pisarse. He aquí, pues, dos Darnielles por el precio de uno. Dos almas que coexisten bajo una misma chaqueta y que el de Indiana alterna con la facilidad de quien lleva ya muchas entrevistas a la espalda.

“Las canciones las cantas delante de la gente, justo en su cara, y el proceso es muy distinto. Cuando escuchas una canción, es el cantante quien te dice cómo has de sentirte, mientras que una novela la lees con tu propia voz y vas modelando las emociones”
(John Darnielle)

Eso, sin embargo, es ahora: hace solo unos minutos todo ha estado a punto de irse al garete cuando el estadounidense ha torcido el gesto tras descubrir que la charla venía acompañada de sesión fotográfica y que con el madrugón aún no le había dado tiempo a ducharse. Con todo, las caras largas y las respuestas cortantes, de esas de estar espantando las preguntas a manotazos, duran poco: se nota que le gusta hablar de “Lobo en la camioneta blanca” (“Wolf In White Van”, 2014; Contra, 2015), su debut como novelista y sorprendente finalista a los National Book Awards, y de las conexiones que existen entre su música y la creación literaria. En un momento, incluso se aventura a relatar cómo de diferente es la reacción del público ante una u otra cosa. “Las canciones las cantas delante de la gente, justo en su cara, y el proceso es muy distinto. Cuando escuchas una canción, es el cantante quien te dice cómo has de sentirte, mientras que una novela la lees con tu propia voz y vas modelando las emociones. Quizá por eso la gente interpreta este libro de maneras muy diferentes. Es curioso, por ejemplo, cómo cambia la percepción del libro entre quienes tienen hijos y quienes no”, explica Darnielle.

No hace ni diez horas que estaba en el Heliogàbal de Barcelona presentando en versión espartana las canciones de “Beat The Champ” (Merge, 2015), el último álbum de The Mountain Goats, y ahora está aquí tirando del hilo de esa extraña y claustrofóbica novela en la que un personaje terriblemente desfigurado se inventa un juego de rol por correspondencia, así que sabe bien de lo que habla. En su cabeza, canciones y libros surgen del mismo sitio, pero acaban desembocando en lugares completamente diferentes. “Las obsesiones viajan de un lugar a otro, pero son dos procesos muy diferentes. Para mí, las canciones son algo muy rápido, muy instantáneo, mientras que una novela tiene algo de desafío y de proyecto a largo plazo. Además, un libro puede explorar múltiples temas, mientras que una canción abre una puerta y la cierra de un portazo. Acaba de repente, con un golpe seco, exceptuando las canciones de la radio, claro, que acaban con un ‘fade’. Pero yo no he hecho nunca un ‘fade’. El caso es que la comparación sería mejor con un cuento. Las novelas son universos gigantes”, apunta este admirador de Joan Didion, Roberto Bolaño, Mercè Rodoreda y Javier Marías.

 
THE MOUNTAIN GOATS, El rock que se hizo novela

Autor de discos bellos y expansivos que hablan de los conflictos que acorralan a los seres humanos. Foto: Òscar Giralt

 

De hecho, en la novela se repiten muchos de los temas que has venido explorando durante todos estos años con tus canciones: perdedores, sufrimiento, dolor... ¿Qué es lo primero que has dicho?

¿Perdedores? Oh, ¿por qué decís eso siempre? Entiendo que al protagonista se le pueda ver como un freak, pero hablamos de alguien que ha sido capaz de construirse un refugio más o menos seguro y de crear algo con sus propias manos. Aquí siempre me dicen que escribo sobre perdedores, pero yo creo que escribo sobre la diversidad, que es un tema bastante común. Muchos de mis personajes son gente normal bajo presión. Este, claro, no es muy normal, pero intenta tener una vida normal.

 

 

 

“Los músicos jóvenes quieren mostrar lo que son capaces de hacer, pero cuando creces como banda te das cuenta de que la música tiene que ver con escuchar, así que no quieres enseñar, quieres escuchar. Es entonces cuando dejas de intentar hablar a los demás y empiezas a hablarte a ti mismo. Y es una paradoja, ya que cuando haces eso resultas más claro para los otros”
(John Darnielle)

Darnielle se refiere a Sean Phillips, un protagonista de edad indeterminada que intenta reconstruirse tras haberse destruido meticulosamente primero y al que, asegura, no le unen tantas cosas como pudiera parecer. “Evidentemente es algo que ha surgido de mi cabeza, así que hay una conexión innegable y a él le gustan muchas de las cosas que me gustan a mí. Pero también es verdad que para mí muchas de sus decisiones son una auténtica cagada”, relativiza este autor que ya se había estrenado en la literatura en 2008 con un libro de la colección 33 1/3 dedicado al “Master Of Reality” (1971) de Black Sabbath. Acaso el mayor vínculo que une a creador y personaje es el musical: Darnielle empezó a escribir canciones como una suerte de terapia mientras trabajaba como enfermero en un hospital psiquiátrico de Norfolk, y Sean escucha cintas de desconocidas bandas de metal para intentar acallar el zumbido permanente que le martillea los oídos. “Una vez das con un personaje como él, tienes que resolver todas las preguntas sobre su vida, y una de ellas tenía que ver con la música. Se da el caso de que es mucha de la música que me gustaba a mí, sí, pero también hay que tener en cuenta que me permitía jugar con sus problemas de oído: cuando has sufrido un daño como el de Sean, lo más normal es que te quede un zumbido de por vida, que es lo mismo que le ocurre a muchos músicos. Pero si encuentras la frecuencia y consigues que la música encaje, entonces puedes calmarlo”, relata.

Esa idea de la música como refugio y terapia es algo que se ha venido repitiendo desde que Darnielle puso en marcha The Mountain Goats a mediados de los noventa y, ya fuese solo o acompañado por Peter Hughes y Jon Wurster, fue modulando su frustración para pasar del lo-fi radical de sus primeras grabaciones a unos últimos discos generosos en arreglos. De ahí que, pese a la distancia abismal entre “Nothing For Juice” (Ajax, 1996) y “Transcendental Youth” (Merge, 2012), el compositor siga considerando las letras el eslabón que mantiene unida toda su discografía. “Aún hoy es de lo que más me interesa, pero ahora somos una banda y tocamos juntos, así que tiene que haber más cosas y la música gana más protagonismo”, explica. También influye, añade, la perspectiva del tiempo y que The Mountain Goats sea una banda “siempre en construcción”. “Los músicos jóvenes quieren mostrar lo que son capaces de hacer, pero cuando creces como banda te das cuenta de que la música tiene que ver con escuchar, así que no quieres enseñar, quieres escuchar. Es entonces cuando dejas de intentar hablar a los demás y empiezas a hablarte a ti mismo. Y es una paradoja, ya que cuando haces eso resultas más claro para los otros”, añade.

Quizá por eso Darnielle, a las puertas de los 50 y con más de una docena de discos publicados, pone en valor la importancia de la madurez y de crecer como creador para ganar peso y profundidad. “Es curioso que en el rock siempre se diga que el primer disco es el mejor, cuando es algo que no ocurre con los libros. O con la música clásica. ¿Cuál es la mejor sinfonía de un compositor? ¿La primera? Nada de eso: la novena”, sopesa un músico que, de poder vivir de la literatura, se entregaría a ella sin contemplaciones. “Tampoco vi venir el momento en que el músico reemplazó al enfermero, pero si pudiese mantener a mi familia y girar menos, sí que me centraría más en escribir. Pero, aun así, escribiría canciones. Siempre querré escribir canciones”, asegura.

 

DE LO-FI AL POP CON PEDIGRÍ

THE MOUNTAIN GOATS, El rock que se hizo novela

“Nothing For Juice”
(Ajax, 1996)

Es una pieza casi de museo, una reliquia que da cuenta de la primera etapa de The Mountain Goats, cuando Darnielle y sus entonces socios (Hughes, Wurster y una Rachel Ware que causaría baja tras ese disco) despachaban folk casero y artesanal con espíritu punk. Entre versiones de Chet Baker y Robert Johnson, Darnielle empieza a despuntar como compositor con “It Froze Me” y “Then The Letting Go”.

THE MOUNTAIN GOATS, El rock que se hizo novela

“The Sunset Tree”
(4AD, 2005)

O cómo transformar la mugre y la desgracia en belleza deslumbrante. Darnielle agarra la figura de su padrastro, un tipo iracundo y con problemas con el alcohol, y la convierte en una maravilla de pop-folk cálido que lo mismo mira a R.E.M. que a Tom Hardy. “Sobreviviré a este año, aunque muera en el intento”, canta en “This Year”, mientras las canciones empiezan a ganar matices y profundidad.

 
THE MOUNTAIN GOATS, El rock que se hizo novela

“Transcendental Youth”
(Merge, 2012)

Los arreglos empiezan a estar a la misma altura que las canciones y, después de unos cuantos trabajos tratando de esbozar una (media) sonrisa, Darnielle recupera los personajes oscuros y la desazón lírica para sublimar la canción sobrecogedora –“In Memory Of Satan”– y volver a firmar un puñado de melodías vibrantes y joyas del calibre de “Harlem Roulette” y “Spent Gladiator 2”.

THE MOUNTAIN GOATS, El rock que se hizo novela

“Beat The Champ”
(Merge, 2015)

Hasta la fecha, la última encarnación del sonido de The Mountain Goats y también su trabajo más limpio y directo. La sombra del padrastro de Darnielle reaparece en “The Legend Of Chavo Guerrero”, pero el tono es más amable y visceral. Crecen los teclados y los vientos y el estadounidense ya firma sin complejos himnos en potencia como “The Ballad Of Bull Ramos” y “Foreign Object”.

 
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