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THE PAINS OF BEING PURE AT HEART, Sol, café instantáneo y la guitarra en la cama

“Alguna gente, obsesionada con lo de las influencias, puede perder de vista que estas canciones son muy disfrutables”.

 
 

ENTREVISTA (2009)

THE PAINS OF BEING PURE AT HEART Sol, café instantáneo y la guitarra en la cama

Las entusiastas deudas de The Pains con My Bloody Valentine y otros tótems del indie los han convertido en vitaminados reyes de la escena. Nando Cruz los entrevistó cuando empezaban, cuando el revival del shoegazing era un hecho y este cuarteto de Brooklyn lo realzaba, desde una óptica más pop, con un debut de melodías cristalinas, guitarras ruidosas y estupendas canciones. Aquí se explica la vertiginosa historia de unos chavales que solo querían componer cinco canciones llenas de energía y sentimiento como las de My Bloody Valentine para tocarlas en una fiesta de cumpleaños y que dos años después coincidieron con sus ídolos en el Primavera Sound 2009.

“Estoy en mi apartamento de Brooklyn. Lo comparto con Kurt. Me acabo de preparar un café instantáneo. El sol entra por la ventana. La habitación está algo desordenada. Hay una guitarra en mi cama”. Pocas veces una primera respuesta describe tan bien a un grupo; en este caso, The Pains Of Being Pure At Heart. Su cantante y guitarrista Kip Berman bebe café instantáneo, comparte piso en Nueva York con el batería Kurt Feldman y duerme con su guitarra. “La dejé ahí anoche, me dormí y ahí sigue. Supongo que se puede decir que he dormido con mi guitarra”, concede Berman.

Su grupo revitaliza con insólita destreza el sonido de la quinta C86 y mezcla el pop cristalino de las bandas inglesas de la década de los ochenta con las texturas noise. Su debut, “The Pains Of Being Pure At Heart” (Slumberland-Fortuna Pop!-Houston Party, 2009), ha causado tal revuelo que ya tiene etiqueta propia: twee-gazing.

Pero al margen de tan modélico y vibrante revival, The Pains Of Being Pure At Heart es el prototipo de grupo actual: con oficios de hoy (el bajista Alex Naidus trabaja en la tienda de venta por internet eMusic, la teclista Peggy Wang rastrea curiosidades y tendencias para la web BuzzFeed, el batería es profesor en un campamento musical y, bueno, Kip está en el paro) y aficiones de hoy (se pasan la vida intercambiando archivos mp3 y descubriendo grupos en blogs y suscripciones a listas de correo de adictos al indie). Más allá de deudas y canciones, son la enésima prueba de que este planeta nunca se quedará sin bandas nuevas. Un grupo genera un fan que monta otro grupo que inspira a otro fan a formar otro grupo y así sucesivamente...


INTRODUCCIÓN AL DESENLACE DE OTRA HISTORIA

"Mi compañero de habitación en la universidad tenía conexión y me pasaba horas buscando grupos similares a mis favoritos con la herramienta ‘bandas relacionadas’ de Allmusic. Así llegué de Belle And Sebastian a The Lucksmiths”
(Kip Berman)

A los seis años Kip vio “Purple Rain” (1984) y quiso ser Prince. Con 13 le regalaron una guitarra y aprendió a tocar clásicos de Tom Petty. Con 14 empezó a ir a conciertos de punk. Peggy también tocaba con 14 años: versiones de Bratmobile en un grupo de chicas enamoradas de Evan Dando. Él creció en Pennsylvania y ella en Nueva Orleans, pero se conocieron en un club indie, cuando ya vivían en Brooklyn. Alex es de Nueva Jersey y trabajaba con Kip en una empresa de marketing vinculada a la música. Compartían el iTunes de sus ordenadores.

Su obsesión por el indie más raro tenía que unirlos tarde o temprano. “Cuando conocí a Peggy estaba loca con Black Tambourine y Rocketship y yo flipaba con Dear Nora. Quedamos en su casa para escuchar discos”, recuerda. Sí, son bandas diminutas que descubrieron con su voraz curiosidad. “Peggy intercambiaba casetes con otros grupos. Yo también lo hice, aunque menos. Luego internet hizo el resto. Mi compañero de habitación en la universidad tenía conexión y me pasaba horas buscando grupos similares a mis favoritos con la herramienta ‘bandas relacionadas’ de Allmusic. Así llegué de Belle And Sebastian a The Lucksmiths”, pone como ejemplo.

La conexión con Alex aún sería más freak. “En el trabajo escuchábamos ‘Paint A Rainbow’, de My Bloody Valentine, una vez al día. Estábamos obsesionados con esa canción”, asegura Kip. Es la cara B del single “Sunny Sundae Smile” (1987) y no aparece en ningún elepé. “Cuando empezamos a tocar pensábamos mucho en esa canción. Era excitante, fresca, llena de energía y melodía: como una invitación a salirse de la carretera. Y queríamos que las nuestras fueran igual de sencillas y cortas; llenas de sentimiento, energía y melodía. Nuestro primer EP es un poco eso”.

 
THE PAINS OF BEING PURE AT HEART, Sol, café instantáneo y la guitarra en la cama

“Mientras uno dice que somos ‘Prefab Sprout + Ramones’, otro opina que somos ‘Aztec Camera + Smashing Pumpkins’”.

 


EL ETERNO JUEGO DE LOS ESPEJOS

Hace quince años habría seguido a The Pains Of Being Pure At Heart hasta el festival de Reading o el velódromo de Benicàssim. A pesar de ese nombre tan afectado (solo superado por I Love You But I’ve Chosen Darkness) y de su modo de insertar viñetas de peligro en el tópico pop feliz. “A menudo el indie pop se decanta por letras sobre ir en bicicleta todo el día. En la vida hay amor, pero también frustración, y queremos hablar de todas las sensaciones”, defiende. Serán las consecuencias de ser puros de corazón, pero sus canciones agitan sentimientos soleados y oscuros de forma demasiado mecánica (una de suicidio, una de adicciones, una de sexo prohibido...) y transparente. Que nadie espere a The Jesus And Mary Chain retorcidos. Los hermanos Reid sonaban peligrosos; estos suenan a buena gente. 

Pensaba que os molestaría que cada comentario sobre vosotros mencione a otros grupos, pero la biografía de vuestra web cita veintisiete bandas en doce líneas... No nos molesta que nos comparen. Sería inmaduro intentar hacer creer a alguien que hemos inventado esta música. Lo que hacemos es nuevo y muy especial para nosotros. Cualquier grupo ha crecido adorando a otros grupos y ha pasado por el proceso de imitación antes de desarrollar su sonido. Ante todo, somos fans y aspiramos a ser como las bandas que amamos, pero sabemos que también somos diferentes. 

La mayoría de críticas se pueden resumir en la frase: “copian pero hacen buenas canciones”. Yo coincido, pero no sé si ese veredicto os satisface. Para nosotros lo más importante es tener buenas canciones. Otra cosa es que cada cual escoge qué banda fusilamos más y mientras uno dice que somos “Prefab Sprout + Ramones”, otro opina que somos “Aztec Camera + Smashing Pumpkins”. Eso invalida un poco ese argumento puesto que la gente no acaba de coincidir en si copiamos a unos o a otros. 

¿Quieres decir que es mejor ser comparado a veinticinco bandas que a dos? No sé si es mejor. Solo digo que eso desmonta eso de que somos el resultado de copiar dos bandas y sumarlas. Hemos escuchado muchísimas bandas y sabemos hacer canciones que se sostienen y nos defienden. Solo digo que alguna gente, obsesionada con lo de las influencias, puede perder de vista que estas canciones son muy disfrutables.


CUANDO TODAS LAS PIEZAS ENCAJAN DE GOLPE

Cualquier grupo ha crecido adorando a otros grupos y ha pasado por el proceso de imitación antes de desarrollar su sonido. Ante todo, somos fans y aspiramos a ser como las bandas que amamos, pero sabemos que también somos diferentes
(Kip Berman)

Todo empezó el 24 de marzo de 2007 en la fiesta de cumpleaños de Peggy. Tocaron Kip, Alex y Peggy con una caja de ritmos: cinco canciones en diez minutos. “Fue un primer concierto mágico, como dar una vuelta en una atracción del parque y salir gritando: ‘¡Vamos a la cola, volvamos a subir!’. Y seguimos”. En esa fiesta también tocó Manhattan Love Suicides. Kurt Feldman aparecería después. Fue a uno de sus siguientes conciertos y se les ofreció como batería.

En unos meses, recogieron el fruto de todo lo que sembró su apasionada curiosidad. A través de esas listas de correo contactaron con otros fans que dirigían minúsculos sellos y se ofrecían a editar sus canciones. Cloudberry planchó cien CD-Rs de “This Love Is Fucking Right!” (2007), Painbow editó “The Pains Of Being Pure At Heart EP” (2007) y en 2008 Atomic Beat prensó trescientas copias de un split single compartido con Summer Cats y The Parallelograms que incluye su canción “Kurt Cobain’s Cardigan”. “Ese se vende ahora en eBay por doscientas libras”, se sorprende Kip.

Llega un punto de la historia en que casualidad y destino incluso se confunden. El primer día que tocaron como cuarteto los vio el dueño de Slumberland, sello que en los noventa editó los discos de Black Tambourine y Rocketship. “No sé si estaba borracho, pero al momento dijo que quería ficharnos”. Él lanzará el suyo en Estados Unidos. En febrero de 2008, Manhattan Love Suicides los invitan a tocar en Inglaterra y en Londres los ve el jefe del sello Fortuna Pop!, que asumirá la edición europea. La conexión con el sello australiano Lost And Lonesome cuadra el círculo: “Lo lleva uno de los chicos de esa banda que me gusta tanto: The Lucksmiths”.

Su segunda gira inglesa, el pasado diciembre, fue abriendo para The Wedding Present. Han pasado de tocar con sus amigos a hacerlo con sus ídolos. “En Glasgow visitamos la tienda de discos de Stephen Pastel. Compramos varios singles de Teenage Fanclub y me hice una foto con él”, suelta muerto de risa y vergüenza. “Ese día The Vaselines tocaban por primera vez en quince años en la ciudad, así que nos dijo: ‘Tíos, me encantaría veros, pero voy a pinchar después del concierto de The Vaselines’. Lo entendimos: yo mismo hubiese preferido ir a verlos en vez de tocar”. Eso es una infeliz coincidencia. 

Y si tocáis en el Primavera Sound a la misma hora que The Vaselines o My Bloody Valentine, ¿qué haréis? Supongo que tendremos que tocar, aunque espero poder ver al menos a uno de estos dos grupos.

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