Los miembros de la banda acabaron, de hecho, bastante dispersos, con Charlie Watts cerca de Aviñón y los recién casados Mick y Bianca Jagger en Saint-Tropez; lo que aparentemente agradaba a Bianca, que deseaba permanecer distanciada del proyecto. La compañera de Bill Wyman durante muchos años, Astrid Lundström, ha dicho que hasta la grabación de “Exile” los Stones y sus familias raramente socializaban fuera de la banda y de las actividades a esta asociadas. “Los Stones solo se reunían para trabajar”, declaró. “Pero aquí, de pronto, todos fuimos arrojados juntos a un país extranjero, teniendo que vernos más a menudo”. El propio Wyman apunta que cuando fueron allí, inicialmente, la banda socializó a menudo y por voluntad propia. “El sábado, Keith llegaba (a la residencia de Wyman) con Anita y los críos, y había algunos visitantes como Ahmet Ertegun que venían desde América. Luego llegaba Mick con su motocicleta, y todo era muy social, gente saltando a la piscina con la ropa puesta, cosas así”.
Keith, su esposa Anita Pallenger y su hijo Marlon acabaron en la gran mansión de la Belle Époque de 1899, villa Nellcôte, en Villefranche-sur-Mer, cerca de Niza y Cannes. Era una vieja y antigua mansión, con su encanto difuminado ya tiempo atrás, pero había una maravillosa vista del puerto de Villefranche desde su ajada terraza. Propiedad durante mucho tiempo de la familia naviera de los Bordes, durante la Segunda Guerra Mundial había sido ocupada por las fuerzas alemanas. Restos de esa época eran todavía evidentes: esvásticas sobre las rejas en los respiraderos y cápsulas de morfina para suicidarse en el sótano (que fueron destruidas antes de que Keith pudiera encontrarlas). La carretera conducía a la casa a través de una copiosa y prolífica “jungla” que era idónea para la necesaria privacidad. Había espacio de sobra para moverse; dieciséis habitaciones y una playa privada. “Era uno de esos sitios de los que puedes decir: ‘Sí, podría vivir aquí’”, dijo Keith. Pero lo importante para nuestra historia son los tres niveles del sótano que serían eventualmente reconvertidos en estudio de grabación.
Keith, el desde siempre “sexto Stone” Ian Stewart, Bill Wyman y otros realizaron varias excursiones para localizar posibles sitios en los que poder grabar, con el camión del estudio móvil de los Rolling Stones aparcado en el exterior. El camión, con su artesanal estudio y sala de control construidos en el interior, ya había sido usado por los Stones para algunas cosas de “Sticky Fingers” (Rolling Stones-Atlantic, 1971).
Dominique Tarlé era un joven fotógrafo francés que había hecho amistad con los Stones en previas ocasiones y se integró a jornada completa en el escenario de los Rolling Stones para las sesiones de “Exile”, resultando la obra maestra del libro “Exile” (2001), que captura no solo sus espectaculares fotos, sino también una impagable historia oral de varios de los componentes del entourage de Nellcôte durante aquel verano. “Keith me dijo que estaba buscando un sitio donde poder almacenar todo el equipo de sonido y posiblemente algún sitio donde también pudiera usarlo. De modo que empezaron a buscar algo parecido a un teatro”, rememoraba Tarlé. “Decidió que ya era hora de grabar un álbum y se dio cuenta de que seguramente estaba sentado sobre el estudio, pues bajo sus pies la casa contaba con tres niveles de sótanos. Así que la unidad móvil de los Rolling Stones fue emplazada en Nellcôte”.