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THE SMITHEREENS, Caras grises, pop brillante

Fogosidad y entusiasmo propios de bandas más juveniles, no reñido con una controlada precisión de años curtidos en difíciles tugurios.

 
 

ENTREVISTA (1988)

THE SMITHEREENS Caras grises, pop brillante

Documento Rockdelux en honor al recientemente fallecido Pat DiNizio (ver aquí): The Smithereens en el verano de 1988. Como el Boss, eran de New Jersey. Como Suzanne Vega, tenían dos elepés en el mercado. Como los Fab Four, eran un grupo de cuatro chicos. Como Los Lobos, fabricaban rock de tonalidad nostálgica. Su primer disco, “Especially For You” (1986), impresionó tantísimo a José Mª Rey que este se puso en contacto con Pat DiNizio, líder del cuarteto, para que le explicase pormenorizadamente detalles diversos acerca del segundo álbum del cuarteto, “Green Thoughts”, con el que ellos esperaban comerse el mundo conocido.

Si Springsteen puede ser tu vecino el de la gasolinera, ellos serían sus primos que curran en FASA o SEAT. Chaquetas, chupas baratas y pinta de lo más gris. Tienen un bonito nombre, The Smithereens (Los Añicos), pero son un rato feos. Aunque no lo bastante para montárselo de “quasimodos” del pop. Animoso panorama en un mundo en el que la música entra por los ojos. Para colmo, suenan más nostálgicos que novedosos, con síndrome de depresiva incertidumbre emocional. Recibidos por la crítica europea con generosa apatía, los radiantes arrebatos de pop posadolescente de su primer álbum, “Especially For You” (1986), y la infalible promoción del boca en boca les convirtieron en revelación paulatina de 1986. 500.000 copias vendidas en USA no están mal para un disco grabado en diez días. Ahora, The Smithereens repiten jugada. “Green Thoughts” (1988) es su respuesta a la siempre ardua papeleta del segundo elepé.

 


“Lo de ‘Green Thoughts’ surgió de la letra de esa canción. Habla de las relaciones de pareja. Era un poco el hilo básico del disco, que viene a ser once pensamientos verdes. Sí, incido en las relaciones. Me gusta explorar líricamente el lado oscuro, la clase de reflexiones que se dan en muchas relaciones. Ese tipo de observaciones perdedoras de temas como ‘Baby’s In Black’ o ‘I’m A Loser’ de los Beatles”
(Pat DiNizio)


SANGRE Y ROSAS

Hace tres años mendigaban un contrato discográfico. Hoy, “Green Thoughts” es objetivo prioritario de su compañía, Enigma, en todo el mundo. Y el pasado otoño finalizaban una extensa gira mundial. Sus rotundas actuaciones españolas rindieron a los más escépticos, mientras la crítica inglesa, más reacia a guitarreos americanos, dictaminó finalmente a su favor. Hablan para chicos, pero enternecen a las chicas con títulos que llevan dignamente soledad y medianoche. No son unos pimpollos, pero en directo transmiten esa fogosidad y entusiasmo propio de bandas más juveniles, no reñido con una controlada precisión de años curtidos en difíciles tugurios. Un pulso que mantienen en “Green Thoughts” aunque este se ladee ligeramente hacia la zona templada. No es que el disco flaquee. La viveza persiste. Realizado igualmente junto con Don Dixon, con su mujer Marti Jones en vez de Suzanne Vega y con algunos invitados repetidos (Kenny Margolis), el disco es, para bien o para mal, la continuación, el segundo capítulo de “Especially For You”: diáfanas instantáneas de desencanto y terciopelo eléctrico donde “House We Used To Live In” da réplica a “Strangers When We Meet”; “Only A Memory” sería su “Blood And Roses”, y el romanticismo noctámbulo de “Cigarette” deja penetrar el carnal saxo de Steve Berlin en “Especially For You”.

Quizá los mejores temas de este segundo álbum adolezcan de esa pizca de magia que convertía en definitivos sus homólogos en el anterior. Quizá falte riesgo… Es un disco previsible… Pero ¡nah! Verdaderas minucias al lado de sus triunfos reales; sus canciones: encantadoras piezas simples de sólida trama y espíritu volátil inundadas de arrebatadores estribillos y un poso agridulce. Canciones que redimen las más puntillosas objeciones.

Son tipos modestos. Aun así, también tienen sus caprichos. A veces, la libertad “artística” estipulada en un contrato tiene sus inconvenientes. Lo peor de “Green Thoughts” es su portada. Conscientes de sus “limitaciones” de imagen, procuran huir de las clásicas fotografías, sustituyéndolas por dibujos en los que Pat DiNizio, compositor y principal cantante, desarrolla su inquietud diseñadora, arruinando, como en este caso, con un infame pegote, la excelente panorámica del New York nocturno.


UNA HISTORIA EJEMPLAR

Sin embargo, saben donde pisan y cuánto les ha costado desde que se dieron a conocer con la década en su New Jersey. La agitación nuevaolera desembarca en América. Era la efervescencia de los sellos indies y, uno de ellos, D-Tone se aventuró con su primer EP en 1980: “Girls About Town” y otras tres obsesiones por las chicas. Un trienio de silencio y el sello Little Ricky emite su segunda declaración de principios, “Beauty And Sadness” (1983). Buenas críticas y ventas ridículas. Son tiempos duros, de reajuste del mercado americano. Las multinacionales asimilan al enemigo y nuestros chicos no entran en la ofensiva acrílica que intenta responder a la invasión británica. Un sello sueco (Wire) publica el maxi y 1984 ve la primera salida al exterior del grupo, reducida a Escandinavia. Pasan otros tres años. Eco mudo y trabajos de alquiler (junto a Otis Blackwell, venerable autor de clásicos como “Great Balls Of Fire”) hasta el rescate súbito: “Especially For You”, ya en Enigma. Seis años de música amordazada pujando por salir. Les ayuda un productor en alza, Don Dixon, otro fichaje casero. Y Suzanne Vega, la amiga de la novia de DiNizo y estrella aspirante a punto de sacar su propio disco, comparte frío y emociones rotas en las imágenes vocales y videográficas de “In A Lonely Place”. Steve Forbert, otro cantautor suburbano, escribe un tema (“Groovy Tuesday”) con DiNizio, quien recoge por primera vez un galardón, el de mejor nuevo vocalista, en los Awards neoyorquinos del 86.

 
THE SMITHEREENS, Caras grises, pop brillante

Pat DiNizio (voz y guitarra), Jim Babjak (guitarra), Mike Mesaros (bajo) y Dennis Diken (batería).

 

11 PENSAMIENTOS VERDES

Y es con Pat, justamente, con quien hablamos de los peligros de reincidir en la misma fórmula para ambos álbumes de los Smithereens: “No creo que ‘Green Thoughts’ sea necesariamente parecido al primero. Musicalmente ha crecido. Es una evolución. Si lo escuchas bien verás la diferencia… ¿Más blando…? Bueno, tal vez haya más baladas. Me interesan mucho los tiempos medios. Pero te aseguro que no hubo ningún plan de antemano. Creemos que es mejor que las cosas salgan solas. Lo de ‘Green Thoughts’ surgió de la letra de esa canción. Habla de las relaciones de pareja. Era un poco el hilo básico del disco, que viene a ser once pensamientos verdes. Sí, incido en las relaciones. Me gusta explorar líricamente el lado oscuro, la clase de reflexiones que se dan en muchas relaciones. Ese tipo de observaciones perdedoras de temas como ‘Baby’s In Black’ o ‘I’m A Loser’ de los Beatles”.

¿… Y ese tufillo melancólico que siempre dejas, es biográfico o literario? Hombre, trato de extremar situaciones vividas a diario. No necesariamente por mí. De gente que me rodea o simplemente historias inventadas. Si hablara solo de mis experiencias sería preocupante, ¿no?

“El rock aquí va más de raíces (Springsteen, Cougar…). En Europa es más tecno y a la vez más receptivo. Pueden triunfar bandas negras americanas desapercibidas aquí. Y no creo que el pop sea más artificial en Europa. Este es un problema de los medios, que prefieren los ‘sintes’, los ‘middies’, condicionando a la audiencia y los compradores. Para una banda de calle como nosotros es difícil salir adelante” 
(Pat DiNizio)

¿Nunca has sentido interés por hacer comentarios sociales? No. Con los Clash tuvimos bastante… La única política que conozco es la de las relaciones. No es que no tenga ideales políticos. Por supuesto que sí. Sencillamente, hay gente a la que se le da mejor eso, que sabe expresar mejor sus convicciones. Yo prefiero hacer bien lo que sé.

“Especially For You” fue el título del disco anterior, pero la canción aparece en este. ¿La tenías en reserva desde entonces? No, fue escrita, como las diez restantes, específicamente para “Green Thoughts”. Era un bonito título que merecía una canción. Y, además, acaba de confundir a la gente. Llevaba quince meses sin componer un solo tema. Era la primera vez que me pasaba, tal vez por eso tenía cientos de ideas, de esbozos. Había sido el primer tour mundial de mi vida. Año y medio sin tiempo de parar, ni escribir, ni nada. Así que, en noviembre, desconecté el teléfono y me concentré en poner todo en orden. Escribí los once cortes en un mes y grabamos el disco en dieciséis días en los estudios de Capitol, en Hollywood, donde estuvieron los Beach Boys. Creo que refleja nuestro estado de asimilación de nuevos estímulos. Mi primera idea para “Especially For You”, la canción, era muy de los sesenta, en plan Dionne Warwick. Pero llegó Steve Berlin y con el saxo puso un toque como más Lobos, más 87. Nos gustó tanto que nos hicimos fans suyos.

Siendo fanáticos de la Onda Media de los sesenta, ¿pretendéis continuar aquel pop para todos los públicos? Sí, seguíamos en especial la WARC de New York. Con la Onda Media el pop era realmente algo popular. Sería maravilloso recuperar ese espíritu de entonces. No recrear, sino capturar aquel espíritu. El pop de ahora no tiene las mismas emociones reales.

¿Percibes diferencias básicas en la forma de entender la música entre USA y Europa? No oigo mucha radio en Europa, pero la sensibilidad es diferente. Aquí también. Incluso entre New York y el resto del país. Lo que nosotros hacemos, por ejemplo, es bien distinto a lo que se hace en América. Trabajamos en tierra de nadie. El rock aquí va más de raíces (Springsteen, Cougar…). En Europa es más tecno y a la vez más receptivo. Pueden triunfar bandas negras americanas desapercibidas aquí. Y no creo que el pop sea más artificial en Europa. Este es un problema de los medios, que prefieren los “sintes”, los “middies”, condicionando a la audiencia y los compradores. Para una banda de calle como nosotros es difícil salir adelante.

 
THE SMITHEREENS, Caras grises, pop brillante

“Nunca hemos pensado en términos de marketing ni de lo que se lleva o no. No podríamos. No obstante, hoy estamos con cierto éxito y un montón de discos vendidos sin necesidad de eso”, dijo Pat DiNizio.

 

La imagen hoy es algo crucial. Pero vosotros no es que la tengáis muy brillante. ¿Eso os ha repercutido? Está claro que no somos un grupo de imagen. Al menos, académica. Somos como somos. Y esa antiimagen es lo que nos diferencia. A la larga, lo que cuenta es la música y eso se demuestra con canciones y en directo. Lo que pretendemos es conectar con nuestro público, gente normal que viste y siente como nosotros. Nunca hemos pensado en términos de marketing ni de lo que se lleva o no. No podríamos. No obstante, hoy estamos con cierto éxito y un montón de discos vendidos sin necesidad de eso.

“Por suerte, últimamente estamos muy ocupados y no hacemos mucha vida social, aunque seguimos viendo a Suzanne Vega, Lou Reed o Marshall Crenshaw. Es una relación superficial, porque vives allí, trabajas con ellos y comentas cosas, pero no llegas a intimar porque todo el mundo está liado, componiendo, tocando, etc. Es una comunidad musical importante, pero nadie tiene tiempo de fomentarla. Y no me preguntes por Suzanne Vega”
(Pat DiNizio)

¿Qué hacíais antes de Smithereens? De todo: conductor de camión de basura, portero en un club de estriptis, vender moda, publicidad. Estuve en un par de bandas, con una hacíamos versiones de Temptations. La otra era heavy. Teníamos a Tony Williams, que luego estuvo con Miles Davis. Jim (Babjak), Dennis (Diken) y Mike (Mesaros) habían estudiado y aprendido a tocar juntos, se llamaban What Else.

¿Y esos paréntesis intermitentes, del 80 al 83 y del 83 al 86? Al poco de editar el primer EP volvimos al estudio en el 81 para grabar un nuevo EP. Nunca llegó a salir: la producción era horrenda. Entonces decidimos conseguir nuevos fondos a base de actuar. Después del “Beauty And Sadness” nos encontramos con el mismo agobio financiero. Así que nos desdoblamos tocando como Smithereens o como banda de acompañamiento de Otis Blackwell. Grabamos juntos dos álbumes, “Let's Talk About That” e “In The Beginning”, en Rocco Records. Como no tenían distribución, los vendíamos en los conciertos.

¿Con qué gente del mundillo neoyorquino os lleváis mejor? Por suerte, últimamente estamos muy ocupados y no hacemos mucha vida social, aunque seguimos viendo a Suzanne Vega, Lou Reed o Marshall Crenshaw. Es una relación superficial, porque vives allí, trabajas con ellos y comentas cosas, pero no llegas a intimar porque todo el mundo está liado, componiendo, tocando, etc. Es una comunidad musical importante, pero nadie tiene tiempo de fomentarla. Y no me preguntes por Suzanne Vega. Cuando haces una colaboración no creo que se trate de que nadie ayude a nadie.

¿Seguís haciendo versiones en directo? Solo en los bises. Hemos añadido el “Lust For Life” de Iggy Pop (cara B del nuevo single: “Only A Memory”), “Psycho Daisies” (Yardbirds), “Something Stupid” (Nancy Sinatra) y otras sorpresas… Ya lo verás cuando vayamos a España en septiembre. Estamos ansiosos de ver cómo queda en directo “Green Thoughts”. La visita a España fue lo mejor de la gira europea. De verdad. Es donde más contentos quedamos. Nos trataron muy bien. Tenemos verdaderas ganas de volver.

¿… Y tu canción favorita? Humm… Te iba a decir el “Something Stupid” de Frank y Nancy Sinatra, pero, pensándolo bien, “I Want To Hold Your Hands” de los Beatles.

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