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THE SUICIDE OF WESTERN CULTURE, Para protegerte a ti, a tu familia y a tu comunidad

A lo grande: en la mítica Knitting Factory, en Nueva York.

 
 

EN LA CARRETERA (2012)

THE SUICIDE OF WESTERN CULTURE Para protegerte a ti, a tu familia y a tu comunidad

A finales de marzo de 2012 el dúo electrónico catalán dio el salto a Norteamérica para realizar una gira sin respiro que durante nueve días y siete conciertos los llevó a visitar Austin –como parte el cartel del South By Southwest Festival (SXSW)–, Nueva York y Toronto. Juanjo Fernández y Miquel Martínez detallaron para Rockdelux las experiencias vividas dentro de una vorágine de aeropuertos, hoteles, escasez de transformadores eléctricos y choque cultural respecto al consumo callejero y el precio de la cerveza.

A principios de enero, nuestro mánager (Jaume Pagès, jefe del sello Irregular) nos anuncia que Panache Booking ha decidido incluirnos en su roster de artistas para Estados Unidos y que a través de ellos actuaremos dentro del SXSW Festival, lo que significa ampliar nuestro radio de acción más allá de Europa (donde ya hemos actuado en algunos festivales). Se nos plantea como todo un reto saber si nuestra propuesta tendrá o no cabida entre el público norteamericano. Panache aprovecha y nos coloca un bolo en la mítica Knitting Factory (Nueva York), finalizando nuestros conciertos con la participación en el showcase Toronto Catalan Sounds (iniciativa institucional del Institut Ramon Llull de la Generalitat de Catalunya) dentro del Canadian Music Week, con lo que aprovecharemos para actuar en un par de bolos más en la ciudad canadiense.

“Lo más impresionante fue contemplar el parque automovilístico texano: ahora entendemos mejor la política exterior estadounidense y por qué cada dos años se ven en la necesidad de bombardear un país árabe...”

Iniciamos nuestro periplo americano el 14 de marzo saliendo de Barcelona para llegar a Austin vía Atlanta. Nos esperan unas cuantas horas de vuelo, pero se hace algo más llevadero al encontrarnos en el aeropuerto de El Prat con los Za! (que también actúan en el SXSW) y los Dorian (que se dirigían a México y a los cuales reencontraremos en Toronto al final de nuestra gira). En Atlanta invocamos el principio de camaradería indie para que los Za! nos vigilen nuestros aparatos mientras nos tomamos unas cervezas (mil gracias a los Za!). Al llegar a Austin nos espera Jaume (nuestro mánager) con un coche alquilado y rápidamente nos damos cuenta de que algo especial está sucediendo: grupos de rap, de heavy metal y modernos de todo tipo inundan el aeropuerto con sus instrumentos. Aunque lo más impresionante fue contemplar el parque automovilístico texano: ahora entendemos mejor la política exterior estadounidense y por qué cada dos años se ven en la necesidad de bombardear un país árabe...

Tras acomodarnos en un bloque de apartamentos en las afueras de la ciudad (compartido con yonquis y prostitutas: puro american way of life), nos dirigimos a la misión (casi) imposible de conseguir adaptadores y transformadores para nuestros teclados, samplers y demás instrumentos: finalmente encontramos un solo transformador para la regleta que traíamos con nosotros. Nos desplazamos hasta las oficinas del SXSW para acreditarnos y rápidamente nos damos cuenta de la verdadera y desbordante dimensión del evento (lo más grande que hemos conocido hasta el momento): ante la magnitud de la situación, nos olvidamos de cualquier atisbo de estrategia para dejarnos llevar por la dinámica del festival y ver lo que podamos (como, por ejemplo, a Gossip en un parking...). Finalizamos la jornada con una breve reflexión: los americanos son más fachas que el “Walker Texas Ranger” o Charles Bronson, pero en el fondo son buena gente; un lema pintado en la puerta de un coche patrulla así nos lo certifica (“manteniendo seguros a ti, a tu familia y a nuestra comunidad).

 
  • Austin y sus alrededores (3): en los estudios East Side para la grabación de un programa de radio.

  • Austin (1): el ritual de las acreditaciones en el SXSW.

  • Austin (2): siempre con la presencia de la policía protectora.

 

El día 16 nos dirigimos al primero de nuestros bolos a las afueras de Austin, en los estudios de grabación East Side. Al llegar, vemos que se trata de un viejo rancho que parece sacado de la película “La matanza de Texas” y dudamos de que algo bueno pueda salir de allí... Hasta que el técnico de sonido nos escucha en la prueba y nos dice que le recordamos a algunas bandas que han pasado por allí como Dan Deacon, Fuck Buttons, Holy Fuck o los Active Child (no está mal...). Armamos los teclados con pilas (a falta de transformadores...) y nos sale un muy buen directo con un gran sonido: ¡tan bueno que ha sido grabado para ser retransmitido próximamente en ‘Lucy The Pop’ (o algo así), uno de los principales programas radiofónicos indies de Estados Unidos!

“El público es muy receptivo a nuestra propuesta: nos resultan más parecidos a los nórdicos (viven y disfrutan más las conciertos) que al público español (más frío y distante); además, parecen más abiertos a todo aquello que sea electrónica europea que a propuestas de pop o rock procedentes del viejo continente”

Al día siguiente actuamos en un local llamado Mohawk, en el showcase oficial de Panache en el SXSW junto con otras bandas como Sun Araw, Idiot Glee y The Strange Boys. Tras algunos problemas para encontrar una mesa que nos permita armar nuestra panoplia de aparatos, tocamos contando en este ocasión con proyecciones. El set es un éxito. El público es muy receptivo a nuestra propuesta: nos resultan más parecidos a los nórdicos (viven y disfrutan más las conciertos) que al público español (más frío y distante); además, parecen más abiertos a todo aquello que sea electrónica europea que a propuestas de pop o rock procedentes del viejo continente. Tras el concierto se nos acercan diferentes agentes de booking internacional (a destacar al respecto el buen trabajo de Jaume Pagés y Tof, nuestro hombre de Chispa Management en Texas), también el corresponsal de ‘The New York Times’ encargado de cubrir el festival. Nos dice que le ha encantado nuestro concierto; cuál será nuestra sorpresa cuando, al llegar a Nueva York, veremos que nos referencia en su artículo. Casi sin descanso recogemos los trastos y nos vamos al hotel, ya que a las seis de la mañana hemos de tomar el avión que nos lleve a Nueva York.

Los dos primeros días en la Gran Manzana los utilizamos para hacer de turistas por Brooklyn (de la que apenas salimos), a la espera de participar en otro showcase de Panache en la mítica Knitting Factory, junto a Ital y Octo Octa. Durante ese par de días intentamos infructuosamente ir a actuar al mítico local indie Death By Audio en Williamsburg: nuestra idea es dejarnos caer por allí, proponerles improvisar una actuación y marcharnos, pero siempre que vamos nos lo encontramos cerrado. Llega el día 21 y nos dirigimos a la Knitting: el primer inconveniente será que no podremos utilizar proyecciones, aunque no será algo insalvable. Montamos, probamos sonido y nos vamos a cenar rápidamente un burrito (bastante asqueroso, por cierto). Tras el concierto hacemos buenos contactos con músicos de la escena local y repartimos algunos CDs de promo (que seguro acabarán como posavasos). Pero tenemos un problema: sin darnos cuenta, salimos del local con las cervezas en ristre y rápidamente dos personas nos las arrebatan de las manos y las tiran a la basura. Una patrulla de policía que pasaba por allí nos había visto y estuvieron buscando las cervezas: posteriormente nos enteramos de que, si nos llegan a pillar, la tontería nos hubiese costado un par de días en comisaría y una buena multa. Tan avanzados para algunas cosas y tan atrasados para tantas otras...

 
  • Toronto (1) y los factores externos: de turismo a la búsqueda de cerveza barata.

  • Toronto (2): el cartel de una de las veladas catalanas.

  • Toronto (y 3): la noche organizada por Jeremy Greenspan de Junior Boys.

 

Al día siguiente volamos hacia Toronto: nada más aterrizar nos dirigimos corriendo hacia la prueba de sonido (apenas tenemos veinte minutos para llegar al Pipers Lounge: algo así como el pub de un hotel). Rápidamente detectamos que esta ciudad y nosotros no nos vamos a llevar bien: una jarra de cerveza vale la friolera de ocho dólares (y así The Suicide Of Western Culture no pueden trabajar...). Esta noche será la última actuación en la que podremos disponer de visuales. Compartimos cartel dentro del Toronto Catalan Sounds con otras bandas como Dorian, Za!, Mujeres, Seward (especiales agradecimientos a su mánager, quien nos echará una mano en todas nuestras actuaciones en la ciudad) y Ninette & The Goldfish. Nuestras fuerzas ya se encuentran al límite. Es un bolo extraño, como tocar en casa (la mayoría de público es catalán). Sin ser un mal concierto, no será de los mejores de la gira.

“Otros invitados con los que compartiremos escenario serán Solvent, Orphx, Airbird o Nautiluss. Nos vamos hacia el hotel, ya que hemos descubierto en el barrio un bar con cervezas a cinco dólares, lo que nos permitirá para nuestro último concierto salir ya ‘cargados’ de casa sin tener que dejarnos la mitad de nuestro patrimonio en pubs de mala muerte”

El día 23 será quizá el más estresante de la gira, ya que tendremos dos actuaciones casi consecutivas con apenas una hora entre el final de una y el inicio de la otra. El primer local en el que actuamos es el Nocturne (el más underground de la ciudad) y compartimos cartel con grupos de la escena local como Bingeninja, The First Seed, The Hollywoods e Infinity Dose. Gran sonido y muy buen ambiente que nos hace sentir cómodos. En cuanto terminamos recogemos los aparatos (sin ni siquiera desconectar jacks y adaptadores) para dirigirnos como artistas invitados a un showcase organizado en The Garrison por Jeremy Greenspan (uno de los miembros de Junior Boys) dentro del Canadian Music Fest. Otros invitados con los que compartiremos escenario serán Solvent, Orphx, Airbird o Nautiluss. Nada más finalizar nos vamos hacia el hotel, ya que hemos descubierto en el barrio un bar con cervezas a cinco dólares, lo que nos permitirá para nuestro último concierto salir ya “cargados” de casa sin tener que dejarnos la mitad de nuestro patrimonio en pubs de mala muerte.

El día 24 finalizamos nuestra aventura americana con un último concierto en el local The Piston junto con el resto de compañeros catalanes con los que habíamos actuado en el showcase del Toronto Catalan Sounds (este bolo también está programado por ellos). Será el cuarto directo en tierras canadienses en apenas tres días y ambos ya tenemos ganas de volver a casa y estar con nuestras respectivas familias. Es la gira en el extranjero más larga que hemos llevado a cabo y nuestro cuerpo y nuestro ánimo lo notan. Por ser el último y en el que más nos dejamos llevar (además de por subir al escenario bien “cargados” de lúpulo) el concierto resulta uno de los mejores de la gira. Al final acabamos un poco hartos de Toronto y sus elevados precios sobre el alcohol, así que nos volvemos a Barcelona vía París.

La experiencia norteamericana nos ha resultado muy positiva y hemos extraído un par de conclusiones: la primera es que no somos un grupo de giras largas (preferimos salidas que nos comporten dos o tres días fuera de casa, a lo sumo) y la segunda es que hemos cogido soltura a la hora de montar y desmontar nuestros instrumentos, algo muy importante para el resto de festivales que hemos de afrontar este año (The Great Scape en Brighton, Sónar, C/O Pop en Colonia, Lefest en Túnez, Vienna Electronic Beats, Pitchfork Music Festival en París...), donde la mayoría de veces montas sin apenas tiempo para probar sonido.

Publicado en la web de Rockdelux el 8/5/2012
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