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THE WAVE PICTURES, Pop de letras

“I Thought Of You Again: Outtakes And Alternative Versions” (septiembre 2011).

 
 

CD ROCKDELUX (RDL 298)

THE WAVE PICTURES Pop de letras

Por Kiko Amat

Con el Rockdelux 298 (septiembre 2011) se regaló “I Thought Of You Again: Outtakes And Alternative Versions”, un CD exclusivo para la revista del trío británico The Wave Pictures: 13 temas que son caras B, tomas alternativas y cortes inéditos (debajo puedes escuchar tres muestras). Como este disco coincidió en el tiempo con “Beer In The Breakers” (2011), álbum con material nuevo, Kiko Amat sometió a David Tattersall, compositor, cantante y guitarrista de los Pictures, a una charla heterogénea sobre esto, aquello y lo de más allá. Así que prepárense para leer sobre antidylanología, Jarvis Cocker, John Lee Hooker, W. H. Auden, fans desesperantes, esfuerzo vs. inspiración y el truco para escribir borracho.

“Watching Charlie’s Angels” (originalmente editada en 7” con el tema “Swimming”, 2009).

Los últimos diez años están siendo harto crueles para el oficio de compositor de canciones, y resulta imposible no deducir que algunas letras modernas fueron garabateadas por el autor en el dorso de una caja de condones justo antes de zambullir su cetro del amor en alguna groupie enajenada.

David Tattersall es alguien que se toma muy en serio lo de juntar palabras y ponerles acordes. Su grupo, The Wave Pictures –completado con Jonny Helm y Franic Rozycki–, lleva trece años tejiendo pop inglés de rimado inusual, profundidad oceánica y, asimismo, apabullante frescura, como demuestra su último disco, “Beer In The Breakers” (Moshi Moshi-Music As Usual, 2011; Acuarela, en vinilo). Tattersall, con su cara aniñada, su don para contar historias y su habilidad para la abstracción contenida, la metáfora a traición y el uso responsable de los verbos, acarrea en sus hombros el peso de la gran tradición del songbook anglosajón. Quizás no sea aún Smokey, Webb o Mercer, pero créanme si les digo que aquí tenemos un firme aspirante al trono vacante de gran letrista del pop. Y, encima, es simpático.

“La mayoría de canciones y letras que escuchamos hoy son una completa pérdida de tiempo. Pero en el pasado han existido grandes letristas. La lírica increíblemente hermosa de la música country, con Townes van Zandt y Hank Williams. O John Lee Hooker: sus letras suenan espontáneas, como si hubiesen sido improvisadas en el estudio, pero están llenas de detalles que delatan su realismo. También Dylan y Lou Reed, claro. Reed dejó bien claro que las posibilidades de una letra son ilimitadas”
(David Tattersall)

 

Tus letras son, en mi opinión, donde reside la chicha del grupo. Muchos músicos no exploran lo suficiente el vasto potencial de una letra. La mayoría de canciones y letras que escuchamos hoy son una completa pérdida de tiempo. Pero en el pasado han existido grandes letristas. Podría nombrar a miles de ellos: la lírica increíblemente hermosa de la música country, con Townes van Zandt y Hank Williams. O John Lee Hooker: sus letras suenan espontáneas, como si hubiesen sido improvisadas en el estudio, pero están llenas de detalles que delatan su realismo. También Dylan y Lou Reed, claro. Reed dejó bien claro que las posibilidades de una letra son ilimitadas. Lo que hago a la hora de escribir es tratar de evitar el cliché. También me comparan mucho a Morrissey, supongo que es inevitable cuando el autor es inglés y leído.

“I Thought Of You Again” (de las sesiones del LP “Susan Rode The Cyclone”, 2010; inédita).

Yo a Dylan le tengo un poco de tirria, por culpa de los dylanólogos y los escritores ladrillo que le besan el culo. Muchos de sus fans tenemos el mismo problema. La forma en que los críticos musicales le tratan es muy irritante. Me disgusta cómo se le eleva. Han hecho lo mismo con los Beatles. Creo que es pernicioso cuando se intenta canonizar el arte popular, sea folk o hip hop. La gracia de esta música popular es que venía de una larga tradición, y extraía su inspiración de un rico pozo de influencias y de una comunidad. Dylan sabe que él solo es un eslabón más de esa cadena de música popular.

¿Hay influencias literarias en tus letras? Lo digo porque algunas de tus canciones me recuerdan a los poetas sixties de The Mersey Sound, de Liverpool. No conozco su poesía. En realidad sí me influencian muchos escritores: Elmore Leonard, Raymond Chandler, John Updike, Raymond Carver, Dylan Thomas, los poetas beat, más su espíritu que su prosa, la verdad... Y Charles Bukowski, cuya poesía, especialmente, es una gran influencia en “Beer In The Breakers”. Pero nunca he querido ser escritor; la literatura es una disciplina ajena a mí. Me considero esencialmente guitarrista, aunque luego me resulta imposible no intentar elevar un pedazo de letra cuando trabajo en ella. Sigue resultándome chocante cuando la gente me pregunta sobre las letras, quizá porque niego conscientemente la posibilidad de estar creando “gran arte”. Sería arrogante compararlas a grandes obras de la literatura.

Me sorprende tu afirmación de ser un guitarrista. Yo imaginaba el proceso de composición de The Wave Pictures como lo opuesto: primero aparecía una letra y, después, le pegabais un ritmo y una melodía. Intento que las letras conserven la máxima sencillez posible, pero incluso eso es una decisión musical, efectuada en un contexto musical. Soy músico, no escritor. Me gusta la simplicidad con letras de gran contenido, como la Velvet Underground. John Lee Hooker es un gran maestro, pero existen muchas formas de demostrar esa maestría; no la manifiesta al estilo de Coltrane o de la música clásica, sino haciendo uso de la contención. Me desagradan los arreglos complicados, las grandes producciones y la falsa aureola de “música interesante” y compleja. Me gusta crear una canción simple y cantarla con una voz que sea sincera.

 
THE WAVE PICTURES, Pop de letras

David, Franic y Jonny, con naturalidad. Foto: Mónica Navarro

 

Jimmy Webb decía: “Los autores de canciones suelen ser seres solitarios. Es un negocio narcisista y a jornada completa, esta constante evaluación del estado emocional de uno, la sensación de estar observando tu propia alegría y pena desde la distancia”. Tiene razón, y encima lo describe muy bien. Dicho esto, creo que siempre he sido así. Ya era un chico solitario antes de empezar a componer canciones. Siempre preferí tener unos pocos amigos de veras y que el resto de la gente me dejara en paz. Asimismo, tengo amigos en todo el mundo y vivo con mi novia: no puedes definirte como “solitario” si vives con una mujer. Pero, a la vez, me gusta estar solo con mis pensamientos. Lo de hacer canciones es una faena, y la verdad es que lo óptimo es hacerlo en soledad, pero puedo hacerlo también con gente a mi alrededor.

Algunos creen que esto es siempre como el “That’s Entertainment” de los Jam, escrita por Paul Weller en diez minutos cuando volvía medio beodo del pub. (Risas) No creo en la inspiración. Nunca la he sentido, nunca se me ha aparecido de ese modo. Lo que hago es estar registrando continuamente, pensando en canciones todo el tiempo, tomando notas, y ese proceso, ocasionalmente, puede desembocar en que un día escribas una canción en diez minutos al volver borracho del pub (ríe otra vez). Pero no es magia; hay una disciplina y un trabajo detrás. Siempre estoy pensando en componer canciones, y escribo mucho más de lo que publico. De diez canciones, tres van a ser muy buenas, y las otras no; sobre eso sí que no tengo ningún control.

Siempre he pensado que aprender a escribir es aprender a desechar la porquería que produces. Y trabajar. Cierto. La composición de canciones es un trabajo. Los críticos siempre tratan de presentar el proceso de creación como algo mucho más mágico de lo que realmente es. Pero lo mágico es la música, no el proceso. El proceso es puro oficio. La frase “no escribí la canción, me vino” es una necedad. La magia está en la cosa terminada, no baja del cielo.

“Ya era un chico solitario antes de empezar a componer canciones. Siempre preferí tener unos pocos amigos de veras y que el resto de la gente me dejara en paz. Asimismo, tengo amigos en todo el mundo y vivo con mi novia: no puedes definirte como ‘solitario’ si vives con una mujer. Pero, a la vez, me gusta estar solo con mis pensamientos. Lo de hacer canciones es una faena, y la verdad es que lo óptimo es hacerlo en soledad, pero puedo hacerlo también con gente a mi alrededor”
(David Tattersall)

Un músico amigo mío afirma que todo compositor tiene solo cinco canciones decentes que va reescribiendo. “Little Surprise”, de tu último disco, se parece mucho a “I Love You Like A Madman”. Es posible. Hay algunas combinaciones de acordes que me gustan, y que utilizo una y otra vez. Pero no creo que sean solo cinco canciones. Podría escribir diez mil canciones con la misma melodía que “Little Surprise”. Y créeme, lo haré.

“God Bless The Reverend Gary Davis” (de las sesiones del single “Jonny Helm Sings”, 2010; inédita).

Ese es el acercamiento tradicional del folk y el blues. El rechazo a la originalidad por la cara, y la defensa de la intertextualidad, y las canciones que evocan canciones pretéritas. Me gustan las canciones que puedes cambiar y reescribir. Mis canciones son cartas a un amigo, no son sinfonías perfectas ni creaciones inmutables. Me gusta la idea de que una canción es una pequeña nota de un momento, arrancada de un pedazo de vida. Esa es la forma en que me gusta ser creativo. Ni grandes declaraciones ni conceptos trabajados durante años.

Siendo como sois un grupo que basa gran parte de su encanto en las letras, ¿os asusta no ser comprendidos en países no angloparlantes? En absoluto. Jamás hubiese pensado en ello; no es algo que consideraría a priori. No necesito comprender toda la música que me gusta. Escucho mucha música africana, cantada en lenguas que jamás entenderé. También gente como Antony Santos –músico de bachata de la República Dominicana–. La gente en nuestros shows aprecia los acordes o el ritmo, y es suficiente. Si algo me preocupa de veras es el poco caso que se nos hace en Inglaterra.

Y sin embargo, no entender la letra suele utilizarse en países anglosajones como excusa para no prestar atención a formas o disciplinas de raigambre no inglesa. No comprendo esa obsesión con el significado. W. H. Auden dijo que el lector nunca entiende un poema en el sentido en que fue concebido por el autor. Jonny y yo estábamos hablando un día de Coltrane, de cómo cierto disco suyo emanaba gozo y espontaneidad, y entonces leímos las letras y las notas de portada y vimos que era un disco sombrío y muy retorcido.

Qué irritante. Como cuando la gente te pide siempre el hit que odias, o cuando el público alaba la parte de tu trabajo a la que dedicaste menos esfuerzo. Sí. Una noche actuamos en Londres y al terminar nos tocaba pinchar discos. Pusimos cosas que nos encantan: Little Richard, Hendrix... El dueño del club nos echó de la cabina porque dijo que había recibido un auténtico aluvión de quejas por la música, porque “no se podía bailar”. Me sentó muy mal.

Pues permíteme que te diga algo que va a sentarte mal. Cito textualmente de ‘The Guardian’: “The Wave Pictures son como si Jarvis Cocker cantara con los Modern Lovers”. (Ríe) Menuda gilipollez. No me parezco en nada a Jarvis Cocker. Y respecto a los “hits”, ahora que me lo recuerdas, son lo peor de tocar en directo. Siempre hay alguien que, después de un show excelente, viene a quejarse de que no has tocado aquella canción. Eso me desespera. ¿Qué esperan, que toquemos todas las canciones de nuestro repertorio?

 
THE WAVE PICTURES, Pop de letras

Intrépidos exploradores del pop inglés de rimado inusual, profundidad oceánica y apabullante frescura.

 

La basura más hermosa

Los desechos de David Tattersall podrían ser los hits de muchos mindundis. Tattersall es un hábil manipulador de vocablos, y sus letras realizan una intrigante y afilada reflexión sobre la condición humana. Lo que él hace no es particularmente sencillo ni copiable, y poca gente posee su instinto para la metáfora imperecedera (“Soy un jugador de tenis que juega a ambos lados de la red”) o esa abstracción lúdica, no-pomposa, que suena a juego de niños, como si Tattersall fuese un Syd Barrett de parvulario: “Una escultura es una escultura / La mermelada es mermelada / Una escultura de mermelada es una escultura / pero no es mermelada”. En mi opinión, su estilo recuerda en ocasiones al Wreckless Eric más peatonal y cotidiano, y los juegos de palabras remiten a Marty Donald, de The Lucksmiths; con una voz similar a la de Vic Godard cuando le daba el vahído tirolés.

Como los mejores grupos (Beatles, Jam, Kinks), The Wave Pictures no se contentan con incrustar cualquier mojón en sus caras B. “I Thought Of You Again: Outtakes And Alternative Versions”, el CD que Rockdelux regala este mes, demuestra que incluso las segundonas son composiciones de gran calidad, y que harían el papel de éxitos en álbumes ajenos. Vean nomás esa “Watching Charlie’s Angels”, un single de 2009 que había sido grabado en las sesiones del “Susan Rode The Cyclone” (Acuarela, 2010). Si no entró en el LP fue porque el grupo –suponemos– gusta de conservar temazos para sus sencillos. Solo así se entiende que este tenso rompepistas, repleto de coros beodos, palmas y un piano Madness no oficiara de cénit de álbum. O el tropicalismo feliz, vagamente Weekend, de la inédita “Hear The Ferries Mooring”, grabada en las sesiones de “Beer In The Breakers”. O la incomprensiblemente inédita “God Bless The Reverend Gary Davis”, una de las mejores canciones de toda su carrera, llena de parones con sentimiento y angustia dichosa a lo Jonathan Richman. Y así, hasta las trece canciones. Ya les gustaría a muchos grupos que sus desperdicios lucieran así.

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