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THE CRAMPS, Éxitos de ultratumba

Posion Ivy y Lux Interior: la vida se confunde con la ficción.

Foto: Rocky Schenck

 
 

REVISIÓN (2009)

THE CRAMPS Éxitos de ultratumba

The Cramps surgieron a mediados de los setenta, en plena vorágine del punk. Capaces de modelar un estilo personal a partir de decenas de referencias, decidieron echar la vista atrás y atacar con estilos añejos como el surf, el garage, la psicodelia, el psychobilly, el rockabilly y el rock instrumental de los cincuenta, a los que añadieron alusiones explícitas a filmes de horror, cómics de terror y al gótico americano. Crearon un gran pastiche retro y se convirtieron, sin quererlo, en unos auténticos posmodernos de la cultura trash. Fueron únicos. Quim Casas revisó su legado en este artículo publicado en Rockdelux en 2009.

Por los títulos de sus propias canciones, o el de las versiones que acometieron, pueden ser reconocidos al instante: “Human Fly”, “Uranium Rock”, “I Was A Teenage Werewolf”, “Zombie Dance”, “Garbageman”, “Voodoo Idol”, “Caveman”, “Surfin’ Dead”, “Surfin’ Bird”, “Jungle Hop”, “Faster Pussycat”, “The Creature From The Black Leather Lagoon”, “Bikini Girls With Machine Guns”... ¿Una colección de músicas para producciones de serie B de las que se degustaban, hace ya medio siglo, magreándose dentro del coche en un cine al aire libre? ¿Un homenaje a las películas baratas de Ed Wood y Edward L. Cahn? ¿Un guiño al cine de Roger Corman? ¿La banda sonora de uno de aquellos filmes de surf y monstruos que producía American International Pictures? ¿Un tributo a Bettie Page, Russ Meyer, la familia Munster, los filmes de moteros y las pin-ups? 

Mucho de todo ello hay. Son los títulos de algunas piezas de The Cramps, un cuarteto surgido a mediados de los setenta que, en plena vorágine del punk, decidió echar la vista atrás y recrearse en la música de garage, surf, psicodelia, psychobilly, rockabilly y rock instrumental de los cincuenta, es decir, el arco que puede ir desde The Trashmen hasta Dick Dale pasando por Link Wray, Charlie Feathers, Elvis Presley, Screamin’ Jay Hawkins, Sun Records, Ricky Nelson, The Stooges y Roky Erickson, pero también los filmes de horror, los cómics de terror de E.C. y el gótico americano. De ahí proceden The Cramps, un sello innegable, una América concreta. Así que el dibujante Jack Davis o cualquier director de filmes baratos sobre zombis, licántropos y vampiros estarían también detrás del trazo sonoro, simple y directo, de The Cramps.


 

No fueron unos héroes del pastiche retro, sino unos auténticos posmodernos trash, como Quentin Tarantino en el cine contemporáneo, capaces de crear un estilo personal –en el juego sucio de guitarras, en la ausencia de bajo, en la forma de cantar, en la actitud en escena– a partir de decenas de referencias. Si bien no crearon escuela en el sentido estricto de la palabra, muchas bandas posteriores o de su misma época les deben bastante: The Gun Club –Kid Congo Powers tocó en los dos grupos–, The Jon Spencer Blues Explosion, Spacemen 3, The Jesus And Mary Chain, The Birthday Party, The Fuzztones, The White Stripes y Pascal Comelade.

El inexistente Dr. J. H. Sasfy, profesor de rockología del también imaginario American Rock’n’Roll Institute de Washington, definía a los cuatro integrantes del grupo en la contraportada de “Gravest Hits” (1979), un primer EP con cinco temas que contiene, en esencia, todo lo que han sido The Cramps. De Nick Knox se asegura que es un batería estoico con la historia del “big beat” escrita en su mano izquierda. De Bryan Gregory, que su guitarra está fracturada y maldita. De Poison Ivy, que es una guitarrista del vudú. Y de Lux Interior, que es el cruce perfecto entre Elvis Presley y Vincent Price.

 
THE CRAMPS, Éxitos de ultratumba

Tiempos de “Songs The Lord Taught Us” (1980). Brian Gregory, Lux Interior, Nick Knox y Posion Ivy: basura. Foto: David Arnoff

 

“Gravest Hits”, los éxitos de ultratumba, fue mucho más que una mera presentación: en el título, en la foto en blanco y negro de la contraportada que captura al grupo en directo –con Gregory tirado sobre el escenario y Lux entre el público– y en sus canciones –el melodrama norteamericano de “Lonesone Town”, la versión de “Domino”, de Sam Phillips, la forma de imitar el sonido de una mosca por parte de Lux en “Human Fly”– estaba plantada la semilla de una banda nacida para incordiar desde la reconstrucción anímica del tiempo pasado. Que el EP fuera producido por Alex Chilton, quien también produciría el primer álbum, “Songs The Lord Taught Us” (1980), suponía otra declaración de principios: el experimento estaba bendecido por un verdadero mito del mejor rock de serie B.

Lux Interior se llamaba realmente Erick Lee Purkhiser, aunque antes de formar The Cramps fue conocido como Raven Beauty y Vip Vop. Su compañera sentimental, Kristy Wallace, asumió el nombre artístico de Poison Ivy Rorschach, mezclando la canción del mismo título de Leiber y Stoller, la Hiedra Venenosa de los cómics de Batman y el famoso test de Rorschach. Bryan Gregory también era un seudónimo: el guitarrista nació como Gregory Beckerleg. Lo mismo con Nick Knox: su nombre real es Nicholas George Stephanoff. El sustituto de Gregory, Congo Powers, también llegó con su apodo: se llama Brian Tristan. Todos, en el fondo, interpretaron o siguen interpretando un personaje, aunque a veces la vida se confundiera con la ficción.

Con la definitiva incorporación de un bajo a finales de los ochenta, el sonido de la banda se modificó. Candy del Mar, Slim Chance y Chopper Franklin han desempeñado sucesivamente esta función (también, a partir de 1991, fueron entrando y saliendo otros baterías: Jim Sclavunos, Harry Drumdini...). 

Los resultados en los discos de esta época –“Stay Sick!” (1990), “Look Mom No Head!” (1991), “Flame Job” (1994)– son más blandos. Curioso, pero la fuerza de The Cramps menguó cuando apareció un instrumento tan propio del rock. “Fiends Of Dope Island” (2003) es su último disco, al que han seguido diversos recopilatorios. En 2006 aún tocaban en directo.

Directo loco en el Napa State Mental Hospital (13/6/1978): “The Way I Walk”, cara B de su primer single: feroz demostración de su poder para establecer un nuevo canon de posmodernidad trash.

CRONOLOGÍA

1976. Se forman en Nueva York con Lux Interior, Poison Ivy, Bryan Gregory y su hermana Pam Ballam a la batería. Miriam Linna sustituye a esta última.

 

1977. Entra Nick Knox. Aparecen en el filme de Amos Poe “The Foreigner”.

 

1978. En abril editan con su sello, Vengeance, un primer single: “Surfin’ Bird”/“The Way I Walk”.

 

1979. Aparece el mítico primer EP, “Gravest Hits”.

 

1980. Tras la grabación del primer LP, “Songs The Lord Taught Us”, Gregory abandona el grupo.

 

1981. Se instalan en LA. Entra Kid Congo Powers y registran el emblemático “Psychedelic Jungle”.

 

1983. Primer disco en directo, “Smell Of Female”, y primer recopilatorio de singles y rarezas, “Off The Bone”. Congo Powers regresa a The Gun Club.

 

1984. Se edita “Bad Music For Bad People”.

 

1986. Reducidos a trío,  vuelven con “A Date With Elvis”.

 

1990. Publican “Stay Sick!”.

 

1991. Nick Knox abandona el grupo. Publican “Look Mom No Head!”.

 

1994. Creation edita “Flamejob”.

 

1995. Aparecen en un episodio ambientado en Halloween de “Sensación de vivir”.

 

1997. “Big Beat From Badsville” se edita en Epitaph.

 

2001. Fallece Bryan Gregory: 10 de enero.

 

2003. “Friends Of Dope Island”, último disco en estudio.

 

2009. Lux Interior muere: 4 de febrero.

 

 

 

TRES DISCOS RECOMENDADOS...

THE CRAMPS, Éxitos de ultratumba

“Songs The Lord Taught Us”
(Illegal, 1980)

No podían pedir más para su debut en formato largo: producción del Big Star Alex Chilton (que toca el órgano, con el seudónimo de Booker C., en la versión de “Fever”) y grabación en los estudios del mítico Sam Phillips en Memphis. En estado de gracia y en el lugar preciso. Así surgieron estas canciones que el señor nos enseñó (¿referencia a lo que les enseñó Chilton?), una colección de hits“TV Set”, “I’m Cramped”, “Garbageman”– que contiene también enseñanzas para sus contemporáneos: Jeffrey Lee Pierce escuchó muchas veces “Sunglasses After Dark” para forjar el poderoso sonido de The Gun Club (era la época en que Kid Congo Powers firmaba para el club de la pistola “For The Love Of Ivy”). Incluye también “The Mad Daddy”, homenaje a un DJ de los cincuenta, Peter ‘Mad Daddy’ Myers, que mezcló rockabilly con cine fantástico.

THE CRAMPS, Éxitos de ultratumba

“Psychedelic Jungle”
(IRS, 1981)

Sin ser un fino estilista, Kid Congo Powers es un guitarrista con más posibilidades que el bárbaro Bryan Gregory. En el cambio (de la distorsión guarra al arte del feedback) reside buena parte de la mayor versatilidad sonora que encierra esta jungla psicodélica: la fotografía en ojo de pez de la portada y el mismo título del disco mezclan las mayores influencias del combo, la psicodelia, los sonidos de la jungla del género exótica, las fotos de la pin-up Bettie Page ataviada de heroína tarzanesca...  Vuelven a incluir muchas versiones de temas ajenos, aunque son precisamente estas relecturas las canciones que mejor definen su estilo: “Green Fuz”, espléndida; “Green Door”, todo un clásico, y el anfetamínico rockabilly “Goo Goo Muck”, una pieza monster de Ronnie Cook & The Gaylads que utilizaría Tobe Hooper en “La matanza de Texas 2”.

 
THE CRAMPS, Éxitos de ultratumba

“A Date With Elvis”
(Big Beat, 1986)

Rota de mala manera la asociación con el sello IRS de Miles Copeland (hermano del batería de Police y primer protector de la banda, lo que les llevó a telonear al grupo de Sting en otro gesto deliciosamente extremo), The Cramps tuvieron que producir y distribuir sus discos, pagándoselos ellos mismos y vendiendo las licencias después a distintas compañías. Con “A Date With Elvis” demostraron que, pese a bajar un poco la intensidad (ya solo quedaba la guitarra de Poison Ivy, y eso se nota), aún tenían cuerda para bastante rato. Entre lo clásico, las referencias a Elvis Presley y la dedicatoria a Ricky Nelson (fallecido en diciembre de 1985). Entre lo nuevo, Poison Ivy toca el bajo en algún corte y canta en “Kizmiaz”, un artilugio kitsch de apariencia (falsamente) cándida, y hasta recurren a un coro infantil para el final de “People Ain’t No Good”.

... Y SU MEJOR CANCIÓN: 
“Green Fuz” (1981)

No es una canción compuesta por ellos, pero como muchos temas ajenos que versionaron, lleva su sello  a fuego y les define tanto o más que las piezas propias. Abre el álbum “Psychedelic Jungle” y sintetiza las líneas maestras de la banda: los golpes secos y primitivos de Nick Knox, el rasgueo dominador de Kid Congo Powers, la guitarra de Poison Ivy marcando la melodía de fondo como si fuera un bajo y la voz, cada vez mejor modulada en lo dramático, de Lux Interior. Un tema a medio tiempo, tan áspero como embriagador y recorrido también por una extraña y bella serenidad. “Green Fuz” (1969), recuperada en 1979 en el segundo volumen de la serie “Pebbles”, es la única canción conocida de Randy Alvey & The Green Fuz, una banda de garage de finales de los sesenta. También ha sido incluida en “Varshons”, el disco de versiones de Lemonheads.

 
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