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THUNDERCAT, Funk honesto para tiempos deshonestos

En el centro del groove.

 
 

ENTREVISTA (2017)

THUNDERCAT Funk honesto para tiempos deshonestos

Mientras el mundo se desmorona, el virtuoso galáctico del bajo Stephen Bruner sigue riendo. En su tercer disco, “Drunk”, la élite angelina de la black music –Kendrick Lamar, Flying Lotus, Kamasi Washington– se unió a leyendas yacht rock como Michael McDonald y Kenny Loggins. Con coherencia y sin ironías. Álvaro García Montoliu lo entrevistó.





“El jazz se tiene que traspasar de generación en generación, como los modales. Es algo que se ha construido dentro de ti y que a veces te tienen que enseñar, aunque en ocasiones no quieras ser enseñado. Es difícil que este género sea popular en los tiempos que corren, con esta mentalidad de que si algo no se puede hacer en cinco minutos no vale la pena”
(Stephen Bruner)

La idiosincrasia de los phoners internacionales, sobre todo cuando se llama a la Costa Oeste norteamericana, es que son altas las probabilidades de encontrarte con el entrevistado recién levantado y, por tanto, espeso o con pocas ganas de hablar. Con Stephen Bruner, aka Thundercat, ocurrió eso. No pareció meterse en la conversación hasta que le pregunté por el jazz, un género que siempre ha reivindicado y actualizado. “Nunca ha muerto. Es algo que siempre necesitaremos. He intentado evitar etiquetarlo de esa manera porque entonces propicia que la gente se olvide de él. Es una relación de amor para toda la vida con la música”, sostiene con vehemencia. “El jazz se tiene que traspasar de generación en generación, como los modales. Es algo que se ha construido dentro de ti y que a veces te tienen que enseñar, aunque en ocasiones no quieras ser enseñado. Es difícil que este género sea popular en los tiempos que corren, con esta mentalidad de que si algo no se puede hacer en cinco minutos no vale la pena. El jazz exige pensar más de la cuenta, pero, por otro lado, es algo muy pesado y ligero a la vez”.

Claro que si alguien está alejado de la noción clásica de género ese es Bruner, cuyo tercer disco, “Drunk” (Brainfeeder-[PIAS] Iberia & Latin America, 2017), vuelve a proponer una coherente amalgama estilística que va del funk al hip hop y del soul al yacht rock aderezada con pinceladas kosmische. Que es un artista alérgico al encasillamiento lo demuestran frases como esta: “No me gusta poner la música en cajas. El mundo es demasiado grande para hacerlo”.

“Drunk” es un álbum que destaca en la cosecha de 2017, y su brillante portada hace justicia a su contenido. Con un equilibrio entre perturbador y humorístico, Bruner emerge de la piscina de su amigo Steven Ellison (Flying Lotus), en una imagen captada por el director y fotógrafo Eddie Alcazar que resume a la perfección todo lo que representa el disco y su idea de juego de contrastes. “Fue una locura, una sesión muy larga. Eddie hizo un trabajo genial al encontrar un sitio tan extraño”, comenta sobre la génesis del arte de “Drunk”, un título, por cierto, en alusión a la desmoralizante victoria de Donald Trump del pasado noviembre. “Pensé en que acabábamos de escoger a Trump como presidente y todo lo que eso representaba. Hay una gran variedad de emociones que surgen cuando estás borracho: no saber lo que está ocurriendo, el mareo, el malestar, la debilidad, la diversión... y eso se puede ver en varios bloques del álbum”, explica Bruner, abstemio declarado.

 
THUNDERCAT, Funk honesto para tiempos deshonestos

“Drunk”, un título en alusión a la desmoralizante victoria de Donald Trump. Foto: Eddie Alcazar

 




“La gente de mi entorno me animaba a cantar, así que al final decidí no asustarme por lo que pensasen los demás. Al final encontré la inspiración para seguir adelante escuchando a artistas como Tony Williams, Stanley Clarke, George Duke y Frank Zappa. Sabía que era posible”
(Stephen Bruner)

Pese al pasotismo de algunos tramos de la conversación, Bruner también manifiesta un lado afable y, sobre todo, cómico que hace inevitable que le pregunte sobre la agudeza y el humor que siempre ha desperdigado en su música. Y, aunque cree que no son atributos esenciales necesariamente, sí ve una relación constante entre la música y la comedia. “Siempre he pensado que todos los músicos aspiramos a ser comediantes”. Un humor que no pasa, precisamente, por llamar a ídolos del yacht rock como Michael McDonald y Kenny Loggins (“Kenny es un compositor alucinante; el contenido de su música es tan importante como el hecho de que cante tan bien”) como si de un gesto irónico se tratase. “Siento que Michael es una parte especial de la música y uno de los artistas más alucinantes que he conocido. Hay algo que me encanta de él y es que canta frenéticamente; por eso la gente no le suele entender. Su mente siempre está en un estado abierto para la creación y eso es algo muy bello de ver. Es una característica muy propia de él; algunos han intentado copiarlo y se han reído de ello, pero solo hay un Michael McDonald”. Su participación surgió gracias al impulso del hijo de Loggins, y a partir de ahí todo fluyó de una manera natural. “Después de un tiempo trabajando en el estudio con Kenny, y cuando ya se sentía cómodo conmigo, pensó que sería bueno que Michael se apuntase. Estaba muy emocionado por ello”, suelta, antes de reivindicar una retahíla de nombres de la época (los setenta y ochenta) que incluye a Gino Vannelli, Barry Manilow, Christopher Cross y Billy Joel.

Del mismo modo que esta es la primera vez que invita a colaboradores al estudio para aparecer en un álbum suyo (otras estrellas aquí son Kendrick Lamar, Kamasi Washington, Pharrell y Wiz Khalifa), también supone este “Drunk” la primera oportunidad de poder oír más alto y claro que nunca el cálido falsete del ex Suicidal Tendencies. “La gente de mi entorno me animaba a cantar, así que al final decidí no asustarme por lo que pensasen los demás. Si mis amigos se habían dado cuenta de que ahí había algo, valía la pena probarlo. Al final encontré la inspiración para seguir adelante escuchando a artistas como Tony Williams, Stanley Clarke, George Duke y Frank Zappa, entre otros. Sabía que era posible”.

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