“Nuestra música, y me atrevería a decir que toda la música tuareg, nació para defender nuestra forma de vida y nuestra cultura tradicional. Es música política, sí, porque son canciones que han nacido para defender los derechos tuaregs, el respeto a nuestras costumbres tradicionales y nuestro lenguaje” (Eyadou Ag Leche)
“Nuestra música, y me atrevería a decir que toda la música tuareg, nació para defender nuestra forma de vida y nuestra cultura tradicional. Es música política, sí, porque son canciones que han nacido para defender los derechos tuaregs, el respeto a nuestras costumbres tradicionales y nuestro lenguaje”, explica sin ambages Eyadou Ag Leche, director musical y bajista del conjunto del desierto. Porque Tinariwen está de vuelta a Europa, ahora para presentar “Tassili” (Anti-V2-Music As Usual, 2011), quinto disco desde la aparición de “The Radio Tisdas Sessions” (Wayward, 2001) hace ahora una década. Más relajado y menos intenso que sus hermanos mayores, los más que notables “Amassakoul” (World Village, 2004) y “Aman Iman” (World Village, 2007), Eyadou Ag Leche razona sobre este giro hacia lo acústico: “Es un regreso consciente a las raíces de Tinariwen, a nuestra forma original de componer con instrumentos tradicionales, sin añadidos”, explica el músico. “Es una conexión con el espíritu del tuareg. Quizás aquí se esperaban un disco más ágil, rápido, pero estas son nuestras esencias. Son los orígenes de Tinariwen”.
¿Y qué fue de la música surgida de los días de guitarra y Kalashnikov? “Nuestras canciones siguen hablando de libertad porque no hay ningún lugar en el mundo al que no le afecte la ausencia de libertades”, asegura Eyadou Ag Leche con la memoria puesta en los años de lucha armada contra el poder central de Malí, la guerra perdida y el tiempo de exilio al amparo de Gadafi en campos de refugiados de Libia. “No conozco ningún pueblo que no desee vivir con democracia y con derechos justos para todos. Los tuaregs sabemos mucho de eso porque nuestro estilo de vida está basado en la democracia y en la solidaridad. Democracia es libertad y el pueblo tuareg luchó cinco años –entre 1990 y 1995– por la democracia, mucho antes de que los árabes se dieran cuenta. Para el tuareg, la democracia es más antigua que Jesucristo; nuestro pueblo vivía en democracia tres mil años antes de Cristo”. Democracia de raíces móviles, en busca de la lluvia y del pasto para animales, con la música en las alforjas de los camellos. “La vida nómada es sencilla, en el desierto la vida se afronta día a día. E influye sobremanera cuando trabajamos en nuestra música. La profundidad de las canciones tuaregs refleja ese valor relativo del tiempo. Medir el tiempo es secundario, y el tuareg prefiere vivir sin las prisas”, indica el bajista de Tinariwen.