DECLARACIONES
No hay entrevistas. Ni las hubo durante la promoción del álbum ni las ha habido a lo largo de la gira. U2 solo ha roto su silencio en dos ocasiones durante los últimos tiempos. La primera, en unas declaraciones en la radio nacional irlandesa coincidiendo con la aparición de “Achtung Baby”: el propio Bono llamó a la emisora para dejar clara la postura de la banda con referencia a los disturbios habidos frente a los almacenes HMV de Dublín la noche en que se ponía a la venta el nuevo álbum cuando unas dos mil personas se concentraron allí a la espera de la aparición del grupo para firmar autógrafos, tal como habían hecho tres años antes con “Rattle And Hum”. “Creo que no hubiera sido seguro ir hasta allí a medianoche”, comentó Bono. “La otra razón es que estamos intentando no involucrarnos en promocionar el disco y queremos que la música hable por sí sola”. Tan solo el magazine independiente británico ‘The Face’ ha tenido acceso a U2 de una manera formal, en una rigurosa exclusiva concedida precisamente cuando esta publicación pasa por su peor momento, con el peligro incluso de desaparecer al no poder hacer frente a una millonaria demanda presentada por Jason Donovan por cuestiones que ahora no vienen al caso. Aparte de algún comentario cazado en el backstage y en el Boeing particular en el que viaja el grupo y su troupe, a los que tuvieron acceso gentes de la televisión irlandesa y del ‘NME’ durante la gira americana, no ha habido más palabras para la prensa.
Por su parte, Brian Eno –otro que pasa de las entrevistas, y así lo demostró no hace mucho en Barcelona en algún encontronazo con periodistas que “casualmente” daban con él– ha sido convencido por la revista norteamericana ‘Rolling Stone’ para comentar algunas de sus impresiones en Berlín durante la grabación de “Achtung Baby”. En un artículo escrito por él mismo, Eno habla sobre los nuevos U2, sobre el álbum y algunas de las circunstancias externas y conflictos propios que rodearon la grabación.
Hemos reunido aquí algunas declaraciones pertenecientes a estos escasos “documentos”. Escasas revelaciones, salvo la constatación somera de lo que el álbum y el concierto expresan por sí solos: estamos ante un grupo que intenta avanzar luchando por mantenerse sereno y coherente consigo y con su tiempo, que pretende pasárselo bien sin olvidar, no obstante, la responsabilidad que conlleva ser una de las empresas más poderosas de la música pop de nuestros días.
“La mayor ventaja de tener toneladas de dinero es la posibilidad de hacer lo que quieras… Cuando eres tan grande, puedes disfrutar de una independencia que muchas de las llamadas bandas independientes no pueden tener”.
“Creo honestamente que no somos una banda de rock’n’roll. En serio. Quiero decir que no estamos dentro del festival juvenil del rock’n’roll; nunca lo estuvimos”.
“En el pasado, estuvimos buscando un lugar al que pertenecer, queriendo ajustarnos a una gran tradición rockera, pero es algo que no va a preocuparnos nunca más”.
Bono (‘The Face’, marzo 1992)
“Durante los últimos cinco años, hemos perdido demasiadas veces la ansiedad por hacer algo fresco y algunas veces no sé realmente cómo hemos salido adelante”.
“Después de ‘The Joshua Tree’, pasar demasiado tiempo en Dublín fue un error artístico. Es una tendencia que hizo perder a la banda el sentido de la competición y el descubrimiento. Fuimos a Los Ángeles para hacer ‘Rattle And Hum’, y eso fue otro error. En cambio, cuando apareció la posibilidad de ir a Berlín me sentí realmente excitado”.
“Nos hemos visto envueltos en muchas energías negativas generadas por intereses políticos que intentaban convertirnos en símbolo de un Dublín libre. Nunca hemos pedido ese reconocimiento, pero muchos políticos han estado marcándose puntos a costa del nombre del grupo de una manera ridículamente desordenada y sucia”.
Larry Mullen (‘NME’, marzo 1992)
“Los discos de U2 tardan tanto en hacerse no porque los miembros de la banda estén escasos de ideas, sino porque nunca dejan de hablar de ellas”.
“Durante la grabación, las palabras de moda fueron ‘trashy’, oscuro, sexy e industrial (todas buenas), y serio, educado, dulce, recto, rockista y lineal (todas malas). Era buena si una canción te transportaba en un viaje o te hacía creer que el equipo hi-fi se había roto, malo si te recordaba a estudios de grabación o a U2”.
“El alcance emocional de la grabación fue prefigurado en el ámbito de sus inspiraciones: psicodelia, glam, R&B y soul. Estas primitivas eras del pop, no obstante, estuvieron representadas no por una búsqueda de la perfección, sino por lo que tradicionalmente se asocia a aquellas épocas: rocambolescos entusiasmos, pequeños presupuestos, la errática tecnología, un equipo de mala muerte y el abandono salvaje. La dicotomía entre eso y la forma en que estábamos trabajando daba lugar a un montón de preguntas. Teniendo la oportunidad, ¿cuánto debía exhibir el disco de espontaneidad y cuánto no? ¿Estábamos realmente haciendo un disco grabado en un garaje o uno que recordara el ‘feeling’ de los discos hechos en garajes?”.
Brian Eno (‘Rolling Stone’, noviembre 1991) 