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VASHTI BUNYAN, Lo que queda del día

Dos trabajos análogos aparecidos en un intervalo de tiempo de treinta y cinco años, una cifra que convierte a Bunyan en la Bartleby más peculiar, junto a Linda Perhacs, de la historia de la música británica y del folk en general.

 
 

ENTREVISTA (2006)

VASHTI BUNYAN Lo que queda del día

Una heroína del folk que se hizo de rogar. Treinta y cinco años después de su debut, “Just Another Diamond Day” (1970), salió de las sombras para entregarnos un inesperado segundo disco: “Lookaftering” (2005). En los últimos tiempos, músicos fans como Devendra Banhart, Simon Raymonde de Cocteau Twins, Stephen Malkmus, los Piano Magic o los Animal Collective habían arropado a Bunyan, leyenda casi oculta que, sin duda, merecía una segunda oportunidad. Jaime Casas la entrevistó justo antes de su actuación en el Primavera Sound 2006, su debut en España, y aprovechó para repasar con ella parte de una singladura rebosante de grandes acontecimientos.

Entre esas anécdotas que jalonan la historia del rock y que sirven, sobre todo, para publicar libros para fanáticos del noble arte de la pérdida de tiempo, tendría que figurar en lugar destacado la vida misma de la londinense Vashti Bunyan. Y no porque sea anecdótica su exigua discografía, sino más bien por las circunstancias que han rodeado la composición y publicación de sus dos únicos álbumes, “Just Another Diamond Day” (Philips, 1970), reeditado por Spinney en 2000, y “Lookaftering” (FatCat-[PIAS] Spain, 2005): dos trabajos análogos aparecidos en un intervalo de tiempo de treinta y cinco años, una cifra que convierte a Bunyan en la Bartleby más peculiar, junto a Linda Perhacs, de la historia de la música británica y del folk en general. “Quería formar una familia –dice ella–, y la música pasó a un segundo plano. Me fui a vivir a una granja en Irlanda y no volví a componer ni una sola canción durante todos esos años, hasta que me puse con el nuevo disco”.

“Nunca me interesó el folk, pero me di cuenta de que me atraía mucho la simplicidad y la belleza de muchos temas folk. Nunca me identifiqué con todo lo folk, aunque llegué a la conclusión de que mi música tenía muchos elementos del folk; o mejor dicho, era algo así como hippy folk”

Pero la leyenda de la inglesa va más allá de un premeditado retiro. A finales de los sesenta, cuando Donovan era todo un icono del folk, en la época de los ya tópicos convulsos cambios políticos y de la reformulación de antiguos clichés, Vashti Bunyan optó por una solución de largo alcance: un viaje en carro desde Londres hasta el norte de Escocia que marcaría su vida para siempre y que dio como resultado un primer álbum convertido luego en objeto de culto del folk británico. “Ese viaje cambió mi vida y la forma de ver las cosas; mi punto de vista de la realidad creció a medida que avanzaba. Fue una experiencia increíble que me hizo madurar mucho”. Con apenas 20 años, Bunyan tomó la firme decisión de, acompañada por un burro y un par de perros, avanzar en un carromato hasta las Islas Hébridas, donde Donovan poseía una isla, Berneray. Dos años estuvo en el camino, dos años tan proteicos y anómalos que provocaron que la burguesa rebelde Bunyan (pocos años antes fue expulsada de la escuela de arte donde estudiaba) experimentara algunos cambios tan significativos como la identificación con la cultura del folk. “Nunca me interesó el folk, pero me di cuenta de que me atraía mucho la simplicidad y la belleza de muchos temas folk. Nunca me identifiqué con todo lo folk, aunque durante el viaje llegué a la conclusión de que mi música tenía muchos elementos del folk; o mejor dicho, era algo así como hippy folk”. Con todo, “Just Another Diamond Day” y el viaje de marras se convirtieron en una reliquia perdida y en una leyenda del revival folk inglés. Lo gracioso del asunto es que “la supuesta leyenda no acabó como la gente piensa. Al llegar al norte de Escocia, Donovan ya se había ido de allí...”.

Algo realmente exótico y misterioso rodeó la música de Vasthi Bunyan en el tránsito entre los sesenta y los setenta. El folk estaba en pleno proceso de cambio hacia la acidez, la psicodelia, la experimentación, etc. Al fin y al cabo, se movía en direcciones muy distintas que mostraban una nueva visión de lo que se entendía por música tradicional. Bunyan, como Comus, Erica Pomerance, Linda Perhacs o Nick Drake, además, claro está, de Fairport Convention, Pentangle o The Incredible String Band, estaba llevando el folk a otros niveles. “Muchos de los grupos que nombras estaban producidos por Joe Boyd –dice Bunyan–. Él mismo afirmó que mi música y la de otros muchos debía ser escuchada con la mente y el corazón abiertos”.

 
VASHTI BUNYAN, Lo que queda del día

Con apenas 20 años, Bunyan tomó la firme decisión de, acompañada por un burro y un par de perros, avanzar en un carromato hasta las Islas Hébridas, donde Donovan poseía una isla, Berneray. Dos años estuvo en el camino.

 

Joe Boyd también creía que el oyente urbano no estaba preparado para una música como la de Vashti Bunyan; y es que pocas veces en el folk se ha dado el caso de que la música refleje de una forma tan perfecta el espíritu y el estilo de vida de una mujer que supo saltar los convencionalismos. “En el momento no fui consciente, pero en los últimos años me he dado cuenta de que ‘Just Another Diamond Day’ refleja el idealismo de los sesenta. Cuando componía muchos de los temas, no me daba cuenta de qué tipo de canciones estaba escribiendo; eran temas que contaban cosas demasiado personales, y a veces me pregunto por qué fui capaz de publicarlos. Eran composiciones donde mostraba mi visión aniñada del mundo, o la dureza del viaje; en cierto modo, estaban influenciadas por Jack Kerouac, pero yo viví en una casa con ruedas, sin las necesidades de una casa y sin considerarme una sin techo”.

“El significado de mi música ahora y antes es el mismo; vivimos momentos en que cantar contra la guerra y hablar del amor es tan sencillo como hace cuarenta años”

Más de treinta y cinco años después, pero con la misma idea que cuando se topó con Andrew Loog Oldham (en 1966 el mánager y productor de The Rolling Stones le ofreció grabar un single por primera vez con el tema “Some Things Just Stick In Your Mind”, compuesto por Mick Jagger y Keith Richards), Bunyan ha vuelto a grabar. “Era algo que no se me había pasado por la cabeza hasta que me empezó a llamar gente para colaboraciones”. En efecto, con el auge del acid folk, a la inglesa le salió una serie de revindicadores de alta alcurnia mediática: “El primero fue Devendra Banhart; me llamó cuando nadie me hacía caso. Y es extraño, porque me siento más cercano a él que a cualquier músico de mi generación”. Pero antes, aunque no los mencione, Piano Magic, Simon Raymonde de Cocteau Twins o Stephen Malkmus ya habían requerido sus servicios. Lo más curioso es que en esas colaboraciones esporádicas, incluida su alianza con Animal Collective en el EP “Prospect Hummer” (2005), enseguida viene a la mente la música que compuso en los sesenta; no se notaban cambios perceptibles y no se le dio importancia a una verdad como un templo: en todos estos años su voz no había cambiado un ápice; el tiempo se detuvo en el misticismo de finales de los sesenta para la forma de cantar de la gran Vashti Bunyan. “Me sorprendió mucho, muchísimo, a decir verdad. No he tocado una sola nota en más de treinta años, y mi voz suena casi igual. Es algo que no comprendo”.

“Lookaftering”, que hace referencia a lo que ha sido y es su vida actual (vivir al cuidado de su familia y su granja, aunque ahora ha vuelto a la urbe), es una meritoria segunda parte de “Just Another Diamond Day”. “Empieza allí donde se quedó mi primer disco. Es más, las canciones de ahora parece que miran atrás con poca nostalgia”, dice ella. El único cambio respecto al pasado es que “esta vez he podido hacer lo que yo quería. En los sesenta a una chica no se le permitía producir; el productor lo hacía todo y yo solo tocaba. Ahora, con todos los avances, he podido producir mi disco, aprender y disfrutar porque la obra es completamente mía”. Y añade: “Eso sí, me encantó hacerlo antes y me ha encantado tener la oportunidad de volver a hacerlo. Además, el significado de mi música ahora y antes es el mismo; vivimos momentos en que cantar contra la guerra y hablar del amor es tan sencillo como hace cuarenta años”.

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