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Venezuela, En el 55º aniversario del rock nacional

Viniloversus, uno de los grupos con mayor repercusión internacional (SXSW, LAMC).

Foto: Kathy Boos

 
 

INFORME (2014)

Venezuela En el 55º aniversario del rock nacional

En uno de los períodos política y socialmente más convulsos de Venezuela, el país caribeño también vive uno de los momentos más productivos en la historia del rock local. El post-punk y las propuestas de corte alternativo fueron las primeras en impactar en Estados Unidos y México, con La Vida Bohème y Viniloversus como estandartes de la nueva camada. Pero en 2014, coincidiendo con el 55º aniversario del inicio del rock nacional, despuntaban la electrónica, la canción de autor renovada y el hip hop (estilo en el que destacaba el rapero Canserbero, fallecido el 20 de enero de 2015). Susana Funes dio cuenta del panorama general en este informe publicado en Rockdelux en diciembre de 2014.

Venezuela suena. Puede que internacionalmente resuene sobre todo por Hugo Chávez y su heredero Nicolás Maduro y, si se afina el oído, por el Sistema Nacional de Orquestas y su director superestrella, Gustavo Dudamel. No obstante, Venezuela también resuena en rock, tanto como para que en 2014 se celebraran los 55 años del rock nacional como para que en estos momentos –política, económica y socialmente tan convulsos– esté viviendo uno de los períodos más productivos y de mayor visibilidad internacional.

2013 fue, de hecho, el año de mayor producción discográfica, paradójicamente con una industria inexistente. Y aunque la delincuencia, la crisis económica y el recrudecimiento de la conflictividad social menguan los espacios, las bandas no dejan de proliferar, con reconocimientos y presencia regular en escenarios internacionales, en especial en Estados Unidos y México.

Agrupaciones que ayudaron a fraguar la escena de los noventa, como LOS AMIGOS INVISIBLES, CARAMELOS DE CIANURO y DESORDEN PÚBLICO, siguen activas. Pero, además, desde mediados de la década de 2000, el rock venezolano tomó connotaciones virales, tanto por el número de bandas como por el uso de los canales digitales. De allí surgieron LA VIDA BOHÈME –consentidos de National Records, ganadores de un Latin Grammy, curiosamente con un álbum conceptual–, LOS COLORES –calificados por ‘Billboard’ entre los diez artistas para no perderse–, VINILOVERSUS, LOS MENTAS, FAMASLOOP y TOMATES FRITOS, o los más recientes HOLY SEXY BASTARDS y MCKLOPEDIA.

“2013 fue de lo más fructífero, y no solo en cantidad sino en calidad”, afirma Henry D’Arthenay, vocalista de La Vida Bohème (LVB), banda insignia de esta nueva camada, heredera del do it yourself de la movida independiente de los noventa. Desde Caracas y a partir del rock alternativo, pero con fuerte sentido identitario, ha logrado la más fuerte y fresca conexión generacional en décadas.

 
  • La Vida Bohème

  • Famasloop

  • Los Mentas

  • Tomates Fritos

 

“Es uno los procesos musicales más interesantes de nuestra historia. Lo mejor de los últimos cuarenta años”, admite Julio Briceño, vocalista de Los Amigos Invisibles, la banda de latin funk que fichó David Byrne durante diez años. Félix Allueva, creador de la Fundación Nuevas Bandas (FNB), le da un nombre propio al movimiento. “El VRock ya es un género con peso específico. Cuenta con cincuenta y cinco años de vida, más de quinientas bandas activas –sin contar agrupaciones escolares y tribus al margen del FNB–, diversidad de estilos, líderes de opinión, presencia internacional, publicaciones, productores y toda la infraestructura inherente a la industria”.


55 años de maduración

Según las investigaciones de Allueva, autor del libro “Crónicas del rock fabricado acá” (1998), en 1959 nace el primer grupo venezolano: LOS IMPALA. La celebración de los cincuenta y cinco años de la aparición de este trío, que luego mutaría en la banda homónima, famosa en España en los sesenta, dejó claro que el boom actual no surgió de la nada. “Estos grupos están cosechando lo que se había sembrado en décadas previas, en las que se hizo bastante rock, pero con una infraestructura escasa”, explica Juan Carlos Ballesta, editor de la revista musical ‘Ladosis’.

Si los años sesenta fueron de exploración naíf, en los setenta cuajó la apropiación y búsqueda de un rock más venezolano, con GERRY WEIL, LA MISMA GENTE, SPITERI –reeditado en España por Vampisoul– y VYTAS BRENNER –que combinó ritmos, temas e instrumentos típicos del país y latinos en general con rock progresivo y sinfónico, jazz, space rock y folk–.

Pero lo que más ha marcado la estética y destino de las bandas actuales es el rock de los ochenta y los noventa. Primero, con SEGURIDAD NACIONAL, banda seminal del post-punk local, y los tres puntales que alcanzaron escenarios masivos: SENTIMIENTO MUERTO, mítica por sonido, estética y conexión generacional; Desorden Público, activos y explotando la vertiente ska fusión; y ZAPATO 3, en el lado más dark hard rock, quienes tras doce años de disolución acaban de editar “La última cruzada” (2014), fruto de su gira de reunión.

En los noventa comenzó la consolidación de un espacio propio para el rock, especialmente a través del Festival Nuevas Bandas, el más antiguo de Latinoamérica, con veinticuatro ediciones. Ahí se inició la proyección más sistemática de propuestas con CLAROSCURO, LA MUY BESTIA POP, LOS GUSANOS, LA PUTA ELÉCTRICA, LA CALLE y las aún activas Caramelos de Cianuro y Los Amigos Invisibles, quienes con más de veinte años de trayectoria giraron este 2014 por Europa con su octava placa, “Repeat After Me” (2013). La década dejó un álbum de culto, “La violó, la mató, la picó” (1995) de DERMIS TATÚ, banda derivada de Sentimiento Muerto.

 
  • Americania

  • Apache y Canserbero

  • Los Colores

  • Mcklopedia

 

Heterogénea actualidad

Con el FNB y otras plataformas –Intercolegial Nuevas Bandas, Unión Rock Show, Por el medio de la calle, Conciertos Ladosis–, a partir de 2005 la explosión rock se hizo clara. La profesionalización de los oficios artísticos y técnicos, la independencia creativa ganada con el fin de los grandes sellos, el avance y democratización de las nuevas tecnologías y redes sociales más la creación de sellos independientes –Discos Caracas, Entorno Doméstico– favorecieron una prolífica escena, que logró conectar con el público local y entrar en circuitos internacionales antes inalcanzables. “Asiste más gente a ver rock que música tradicional, jazz y a veces, incluso, que a conciertos de salsa”, sostiene Ballesta.

Es así como en Venezuela hoy se cultivan prácticamente todas las tendencias del pop-rock, entendido en términos amplios: “Electro pop, metal en todas sus variantes, sonidos de Jamaica, pop-rock, emo, acid jazz, cantautor ‘laptop’, rock progresivo, industrial, hijos del punk, rock mestizo, vanguardismo sin fronteras, venezuelan sound y jazz-rock”, enumera Allueva.

Ulises Hadjis, productor y cantautor, identifica tres vertientes: 1. El rock caraqueño de origen estudiantil –de la cantera del Intercolegial y el FNB–, donde ubica a LVB o Los Mesoneros, con “música generacional” que busca la identificación de un público amplio. 2. La movida vintage de Puerto La Cruz, al oriente del país, con artistas como Tomates Fritos y FORDELUCS, de poco contacto con la electrónica, grabaciones preciosistas y poderosos directos. 3. La escena alternativa glocal (global y local), hijos de la grabación casera e internet, propuestas más reposadas como el propio Ulises Hadjis, Famasloop, PRESIDENTE, CANCIONEIRA y ALGODÓN EGIPCIO –han actuado en España en varias ocasiones, a veces acompañando a Javiera Mena–.

De la capital resaltan las apuestas de corte alternativo y letras de cotidianidad urbana. “Lo que musicalmente se ha etiquetado como indie parece estar más expuesto”, afirma el periodista musical William Padrón. “Hay un aspecto muy callejero en el rock venezolano”, añade Rodrigo Gonsalves, voz y guitarra de Viniloversus, otro de los grupos surgidos del FNB, con mayor repercusión internacional (SXSW, LAMC). “Es casi imposible que la intensidad de una ciudad tan caótica como Caracas no termine afectando las canciones”.

 
  • Arca

  • Domingo En Llamas

  • Niño Nuclear

  • Ulises Hadjis

 

Para Iván Matta, periodista y locutor de La Mega, una de las emisoras que más ha apoyado la escena, aún es fuerte la ola dance-rock. Pero también destacan artistas folk no prototípicos, como LA PEQUEÑA REVANCHA, HOTEL, HOBOS Inc., o los participantes del II Festival de Cantautores Generación Siglo 21, como BOSTON REX, LAURA GUEVARA, OCTAVIO SUÑÉ o DOMINGO EN LLAMAS.

“El hip hop es el género que más ha crecido en los últimos años”, afirma Gonsalves. Con exponentes como APACHE, CANSERBERO y Mcklopedia, ha madurado en sonido y profundizado en reflexiones. “Creo que se está gestando una unión entre el hip hop y el rock bien interesante”, agrega Henry Ollarves, cantante y bajista del power trio de funk-rock BIOSHAFT. “Los raperos venezolanos en su mayoría son muy experimentales”. Otra de las líneas de intercambio más atractivas es ROCK & MAU, la unión de bandas pop-rock con la Movida Acústica Urbana, el colectivo de ensembles de música instrumental venezolana.

En la electrónica, junto al veterano MIGUEL ANGEL NOYA, MASSERATTI 2lts se ubica entre los más establecidos, en las aguas del downtempo y con un llamativo show en vivo. Más experimental, CLUB NUCLEAR y su “B612” (2013) es síntesis visual y sonora de paisajes desérticos, samples, dub, indie, IDM y trip-hop. En Barcelona se han consolidado CARDOPUSHER y GARNICA, reconocido por la elegancia de su “Fool Again” (2013), vivaz entrega que bebe del dub, el disco y el funk. Y el que mayor impacto mediático ha tenido es ARCA, productor de FKA twigs y Björk, con el recién lanzado “Xen” (2014).


El reto de la permanencia

La asignatura pendiente es asentar esta prolífica pero frágil escena, sobre todo cuando la conflictividad política, económica y social dejan poco margen para el desarrollo artístico. “En los primeros seis meses apenas se grabó, se posprodujo poco y se promocionó menos”, recapitula Matta, en referencia a la escalada de protestas y enfrentamientos que vivió el país a partir de febrero de 2014. “La crisis es buena para la escritura y composición, pero muy mala para la consolidación de proyectos”, añade D’Arthenay, radicado en México con LVB.

No obstante, la actividad continúa dentro y fuera del país, con conciertos y lanzamientos notables, como “Dios, el diablo y el dinero” (2014) de Los Mentas. Allueva confía en la renovación: “Si bien es cierto que una calificada parte del VRock está buscando nuevos mercados y mejores condiciones de vida, emergerá una nueva tropa de exponentes”. Padrón lo secunda: “Vienen más propuestas a relevar a los que han decidido o tenido que marcharse”. Niño Nuclear, Buenaparte, Tragavenao, Kunfu Club... comienzan a sonar.

 

Degustación

La Vida Bohème: “Flamingo”.

LA VIDA BOHÈME. Con sus shows participativos, despliegue en redes sociales y contundente dance-punk –Franz Ferdinand, Arctic Monkeys, krautrock y post-punk–, hicieron de “Nuestra” (2010) un clásico generacional y una carta de presentación al mundo –hasta en los videojuegos FIFA o Grand Theft Auto–. Ganan un Latin Grammy como mejor álbum de rock con un disco conceptual, complejo y experimental: “Será” (2013), una reflexión sonora e identitaria a tres tonos, entre el rock, la electrónica y el Caribe.

Ulises Hadjis: “Dónde va”.

ULISES HADJIS. Cantautor y productor de Maracaibo, se reveló como la joya del pop de autor con “Presente” (2008). Sus piezas de delicadas y juguetonas instrumentaciones abrieron una brecha intimista, pero con sonido actual, poco explorada localmente. En “Cosas perdidas” (2012) gana peso su voz y carga poética sobre una equilibrada trama de guitarra, bajo, batería, sintetizadores y teclados.

Viniloversus: “Soñaré hasta que llegue”.

VINILOVERSUS. Con su formación de dos bajos, guitarra y batería, han desarrollado uno de los sonidos más potentes e incisivos de la escena actual. Ganadores del FNB 2006, con “El día es hoy” (2008) y “Si no nos mata” (2010) lograron que una nueva generación se fijara en el rock local. En “Cambié de nombre” (2012) mutan a un sonido post-grunge, contundente pero con feeling y letras más reflexivas.

Domingo En Llamas: “Despropósitos”.

DOMINGO EN LLAMAS. Proyecto liderado por el cantautor José Ignacio Benítez, cristalizado en trío y luego en sexteto. Apuesta de autor, de ritmo reposado y ajeno a la visceralidad caraqueña, se desliza por un rock minimalista de alto peso poético, cuidada instrumentación y teatralidad, hasta un jazz de toques vanguardistas y folclóricos.

Los Mentas: “Bistec”.

LOS MENTAS. Autodefinida como la primera banda de rockabilly del país, encontró su voz en la paleta del psychobilly; a veces más surf, más rock, más swing o más punk, pero siempre con una conexión humorística con la cultura popular y juvenil caraqueña. En 2014 editó su álbum más ambicioso, “Dios, el diablo y el dinero”, una ópera rock que la Fundación Nuevas Bandas prevé llevar a concierto sinfónico.

Los Colores: “Clásico”.

LOS COLORES. Con una de las mejores voces locales –Alejandro Sojo– y un especial tino para echar mano de la sonoridad del bolero y del pop-rock de los sesenta, lograron conectar a padres e hijos con la misma música. Buscando recuperar sin prejuicios la impronta de los míticos cantantes populares latinoamericanos, “Clásico” (2013), su álbum de debut, se ubica entre los discos más radiables de la historia reciente.

Mcklopedia: “Adoro”.

MCKLOPEDIA. Propuesta liderada por Ramsés Meneses, compositor, cantante y MC –Red Bull Batalla de Los Gallos–, explota los múltiples reveses del hip hop: desde la crudeza del rap, pasando por el filo del pop con melodías dulces intercaladas con juguetones rapeos, hasta rabiosas descargas. Con calidad vocal e ingenio, en “Superlirical” (2011) potencia la conexión visceral del rap con la riqueza de arreglos e instrumentación del rock, el funk y el jazz.

Famasloop: “Más cerquita”.

FAMASLOOP. Activa desde 2006, la agrupación caraqueña expandió su vena electrónica a un ecléctico pop-rock, con riffs furibundos, visos de tonada y merengue, y múltiples colaboradores. La crítica social se acentúa en la “La quema” (2012), con temas como “The Choro Dance” y “La vaca indefinida”. Persiste la ternura juguetona, el cuidado estético y el gancho electrónico, como en el tributo a Nine Inch Nails “Más cerquita”, con un potente video cargado de erotismo.

Americana: “Estoy afuera, sal”.

AMERICANIA. Un hito en el rock local, “La fiesta del Rey Drama” (2013) fue el segundo y último disco de este grupo caraqueño, recientemente disuelto. El power trio evolucionó en un sentido “anti-rock”, jugando con más sonidos e instrumentaciones. El legado: pop-rock indie, melódico e intimista, de poderosas armonías vocales y elaborado mediante el uso inteligente de sintetizadores, distintas guitarras e instrumentos acústicos, como piano y ukelele.

Tomates Fritos: “Granola”.

TOMATES FRITOS. Como parte de la movida vintage de la ciudad de Puerto La Cruz, al oriente del país, Tomates Fritos ha sabido apropiarse de un rock de corte más clásico con influencias del southern country. Banda de culto, con gusto por las grabaciones preciosistas, excelente ejecución y buen desarrollo de la estructura rock clásica, ostenta con “Hotel Miramar” (2012) su mejor muestra.

Apache y Canserbero: “Stop”.

APACHE Y CANSERBERO. En “Apa y Can” (2013) los dos MCs más importantes del país, Apache y Canserbero, dan un vuelco muy rock a su personalidad como dúo, complementándose y apoyándose en el fraseo de su descarga lírica: desde calle y opresión policial –con el notable tema y vídeo “Stop”– hasta modas, amor y desamor. Los trece tracks calaron más allá de los fanáticos del género, llevándolos por España, Estados Unidos, México y Chile.

Arca: “Xen”.

ARCA. Alejandro Ghersi comenzó en Venezuela como Nuuro. En Brooklyn mutó en el revés más oscuro de Arca, cautivando también por sus producciones para Kanye West y FKA twigs. Desde Londres y mientras avanza la producción del próximo disco de Björk, acaba de lanzar “Xen” (2014), aclamado álbum de debut tras varios EPs: atmósferas de desconcierto y quiebre, con melodías intensas tras frecuencias desdobladas, voces fantasmales y estridencias en beats inestables.

Niño Nuclear: “New Land”.

NIÑO NUCLEAR. Su noise lo-fi, con elementos de psicodelia y poderoso directo, los hizo ganadores del FNB 2014. Nacida en 2011, en Barquisimeto, la banda define su álbum debut, “Los mutantes nunca mueren” (2013), como rock espacial. Su sonido, no obstante, sigue una línea común a la de los argentinos El Mató A Un Policía Motorizado, buscando traer a Pixies y Sonic Youth a la actualidad local.

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