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WILCO, Retrasando el reloj

Jeff Tweedy: “No me gusta cómo estás enfocando esto”.

Foto: Óscar García

 
 

PORTADA ROCKDELUX (RDL 251)

WILCO Retrasando el reloj

Documento Rockdelux que fue motivo de portada en el Rockdelux 251 (mayo 2007). Jeff Tweedy, hombre difícil de entrevistar, se enfrentó, enfadado, a las preguntas incisivas de Miguel Martínez en la época de “Sky Blue Sky” (2007), disco que instaló a Wilco en una zona confortable. Rock sentado en la sala de espera, sin presencia abrasiva, recuperándose del ascenso vertiginoso a la cima del anterior quinquenio y apartándose a un lado. Así que, por navegar contra esa marea de los de Chicago, en esta entrevista con Jeff Tweedy, ya alejado de miedos y adicciones, hubo algún desacuerdo.

Mañana y tarde de preguntas para Jeff Tweedy en un céntrico hotel barcelonés. De dos en dos o de tres en tres, los entrevistadores suben a su habitación. Veinte minutos y turno para los siguientes (a esta revista se le concedió un tête à tête que duró el doble). Cadena de montaje promocional para tiempos discográficos revueltos. En el vestíbulo se comenta la jugada. Está claro: el líder de Wilco tiene muchos abogados defensores. Cuesta que le cuestionen. “No me gusta cómo estás enfocando esto”, me dice Tweedy cuando llevamos un buen rato de conversación, harto. ¿Es que nadie le ha dejado caer todavía que “Sky Blue Sky” (Nonesuch-DRO Atlantic, 2007) suena a disco menor en su trayectoria? Es lo que parece.

“Yo lo veo un disco sencillo y complejo al mismo tiempo. Queríamos comunicar de forma más directa. Se ha grabado con seis personas sentadas en una habitación, tocando cada canción varias horas seguidas, buscando un consenso general. Al estilo de The Band, natural y directo”
(Jeff Tweedy)

“Summerteeth” (Reprise, 1999) significó el inicio de un nuevo rumbo para Wilco. Partíais hacia una “nueva complejidad” que expandía vuestro sonido. En ese sentido, el nuevo álbum supone un parón en ese viaje. En otras palabras, ¿es como si ahora estuvieseis partiendo hacia una “nueva sencillez”? Yo lo veo un disco sencillo y complejo al mismo tiempo. Lo que apuntas no es algo que hayamos buscado premeditadamente, aunque sí queríamos comunicar de forma más directa. Se ha grabado con seis personas sentadas en una habitación, tocando cada canción varias horas seguidas, buscando un consenso general. Al estilo de The Band, natural y directo.

Si “Yankee Hotel Foxtrot” (Nonesuch, 2002) y “A Ghost Is Born” (Nonesuch, 2004) pueden ser vistos como vuestros “Highway 61 Revisited” (1965) y “Blonde On Blonde” (1966), ¿podríamos decir que con “Sky Blue Sky” habéis buscado un equivalente a “John Wesley Harding” (1967)? Ojalá lo fuera, porque se trata de uno de mis favoritos de Bob Dylan. Pero tampoco lo veo así. Básicamente, la única premisa que teníamos al entrar en el estudio era intentar no repetirnos. Que lo nuevo que empezásemos a preparar no sonara como ninguno de nuestros trabajos anteriores. Aunque si eso hubiera ocurrido, igual habríamos seguido hacia adelante.

Una parte de vuestros fans llega del mundo esnob. Esos modernos indulgentes que ahora os aplauden como aplauden todo lo trendy, que os conocen porque estáis de moda y salís en portadas. Con un disco como el nuevo, más doméstico y retro que visionario y esnobista, les estáis ofreciendo un caramelo amargo. Que curiosamente es, al mismo tiempo, un caramelo dulce para la otra facción de vuestros fans, la más tradicionalista, esa para la que vuestros discos con Jim O'Rourke han podido ser amargos. ¿Habéis pensado en todo eso en algún momento? La verdad es que no, nada. Como te he dicho antes, solo nos hemos centrado en lograr una música que a nivel de comunicación fuera muy directa.

El adjetivo retro no le ha gustado a Tweedy. No me lo dice con palabras, pero sí con la cara. Tampoco esa mención a Jim O´Rourke y a los esnobs. Primera nube en el cielo azul.

 
WILCO, Retrasando el reloj

Nels Cline, John Stirratt, Glenn Kotche, Jeff Tweedy, Mikael Jorgensen y Pat Sansone: Wilco 2007. Foto: Michael Segal

 

Si le quitáramos a “Born Again In America” (2003), de tu grupo paralelo Loose Fur, la parte sardónica y sacásemos de “A Ghost Is Born” la abstracta, ¿al mezclar lo que nos quedase de ambos el resultado que obtendríamos sería “Sky Blue Sky”? No llevaría tan lejos esa afirmación, sobre todo con lo que dices al final, porque me parece que aquí hemos integrado bien elementos muy naturales con otros que son más abstractos. Incluso alguno de esos elementos naturales no tendría sitio en canciones tradicionales. Respecto a lo sardónico, también lo matizaría. En las letras he usado algo de humor, no sé si demasiado sutil, pero seguro que si el oyente se fija un poco lo capta.

Está documentado que has pasado épocas “miserables”, según tus propias palabras, con adicción dura a medicamentos y ataques de pánico. Aseguras que quedaron atrás, y tus letras te dan la razón. Son menos mates. Vienes a decirnos que el amor es muy sencillo y que tú eso lo estás entendiendo ahora. Nunca me he sentido mejor. Además, amo a mi esposa. Quería que, sin caer en lo cursi y en una autobiografía bobalicona, esos aspectos quedaran reflejados. En el pasado he escrito algunas letras que, involuntariamente, pueden haberla herido. No quería repetirlo ahora.

“Nunca me he sentido mejor. Además, amo a mi esposa. Quería que, sin caer en lo cursi y en una autobiografía bobalicona, esos aspectos quedaran reflejados. En el pasado he escrito algunas letras que, involuntariamente, pueden haberla herido. No quería repetirlo ahora”
(Jeff Tweedy)

¿Has leído alguno de los comentarios que en algunos blogs de internet se han escrito ya sobre vuestro trabajo? No, no he leído ninguno.

Ayer estuve echándoles un vistazo. Los hay positivos, pero también negativos, y más de los que esperaba. Algunos hablan de una colección de canciones de segunda clase, otros dicen que esperaban más de un grupo que es uno de los portavoces de la última generación del rock. Un fan irritado apostaba que en un par de años escuchará estos temas en la consulta de su dentista. Decía que por primera vez sonabais a AOR. Respeto esas opiniones, pero hay gente que se toma esto demasiado en serio. Esa sería la primera conclusión. La segunda, que me encanta este nuevo disco; no lo habría publicado si no estuviera convencido al cien por cien de que es bueno.

Jeff Tweedy empieza a mostrarse incómodo. Lo del dentista le ha molestado. Durante los siguientes minutos, se le pregunta sobre cómo piensan trasladar al directo sus flamantes canciones, varias de marcado tono suave; que si se han planteado que encajarían mejor en auditorios de pequeño aforo, aunque eso se contradiga con su presente, la lógica del mercado y el aumento de sus seguidores en los últimos cinco años. Se quita las preguntas de encima hilvanando tópicos: que sonarán bien toquen donde toquen, que la banda está capacitada para encontrar los arreglos que pida cada tema en directo, que cuanta más gente los escuche, mejor. Saco lo de las influencias. Que si “Hate It Here” es muy John Lennon. Que si su nuevo movimiento recuerda a Grateful Dead en 1970, cuando la fase post-ácida de “Workingman’s Dead”. Dice que sí por no decir que no.

Hablando de Grateful Dead, le comento si conoce a Earth Opera, la respuesta bostoniana a la banda de Jerry Garcia. Su segundo álbum, “The Great American Eagle Tragedy”, de 1969, podría aspirar a ser una influencia en “Sky Blue Sky”. Pero no los conoce. En cambio, sí cita a Relatively Clean Rivers, grupo californiano de los primeros setenta, para explicar en qué se inspira parcialmente el groove del tema “You Are My Face”.

 
WILCO, Retrasando el reloj

Rockdelux 251 (Mayo 2007)

Foto: Óscar García

Diseño: Nacho Antolín

 

Con la excepción de Tweedy y de John Stirratt, el bajista, de quien dice que “ha sido el arquitecto de ‘Sky Blue Sky’”, no queda en la actual formación del grupo ninguno de sus miembros fundadores. El general Tweedy se ha ido desprendiendo progresivamente de sus lugartenientes como método para cambiar de piel. De Max Johnston para despedir al country alternativo, de Jay Bennett para alejarse del neoclasicismo. Y a través de los sustitutos que después ha fichado, ha ido definiendo cada nueva epidermis. Con Jim O'Rourke, la del rock de texturas distorsionadas; con el guitarrista Nels Cline, esta placidez setentera que nos ocupa. Si no convincente, sí suena convencido al asegurar que “la actual alineación –Tweedy, Stirratt, Cline, el batería Glenn Kotche, el teclista Mikael Jorgensen y el multinstrumentista Pat Sansonees la mejor que hemos tenido desde nuestra fundación, o al menos la más equilibrada. Todos estamos muy implicados en el proyecto. Es el conjunto de gente más favorable a la idea de colectivo con el que he trabajado, que es lo que yo buscaba. Encima, ahora somos más maduros y estamos más sanos. De hecho, creo que Wilco siempre ha sido más un equipo de lo que parecía. En el pasado, cuando ha habido cambios, no ha sido algo que estuviera premeditado; las cosas simplemente acabaron ocurriendo así”.

“Los críticos estáis siempre con lo mismo. Si no haces un disco ruidoso, ya no estás experimentando. Si haces algo tranquilo, o que no suena raro, ya no es excitante. Toca cargárselo, decir que uno ha envejecido, que está acabado, nostálgico, sin ideas. Tú debes de ser otro de esos que esperaba la segunda parte de ‘A Ghost Is Born’. Si quieres que sepa que no eres un fan de nuestras nuevas canciones, premio, lo has conseguido”
(Jeff Tweedy)

En mi opinión, el álbum donde habéis sonado más efectivos como conjunto sigue siendo “Being There” (Reprise, 1996), a pesar de que allí el caos se esparcía por los surcos y todo el mundo parecía buscar su lugar. O igual es por esa búsqueda compartida por lo que sonabais tan resolutivos. Después, el caos lo concentrasteis en “Summerteeth”. No necesito caos, pero sí la sensación de estar haciendo música sin saber qué va a pasar a continuación. Quiero ser receptivo a eso y aceptar lo que salga de ahí, sea lo que sea.

¿Has pensado alguna vez que Wilco, la banda, es más abierta que sus seguidores, que tiene menos prejuicios? No, no he pensado eso ni tampoco lo contrario.

Una vez dijiste: “Es mejor experimentar, incluso si acabas haciendo algo ridículo, que intentar revivir recuerdos de un pasado falsamente idealizado”. ¿Sigues pensándolo, ahora que tienes un disco que mira hacia atrás sin disimulos? ¿Qué es lo que pretendes al decir eso? Mira, no me gusta cómo estás enfocando la entrevista.

Jeff Tweedy y sus reproches: “Los críticos estáis siempre con lo mismo. Si no haces un disco ruidoso, ya no estás experimentando. Si haces algo tranquilo, o que no suena raro, ya no es excitante. Toca cargárselo, decir que uno ha envejecido, que está acabado, nostálgico, sin ideas. Tú debes de ser otro de esos que esperaba la segunda parte de ‘A Ghost Is Born’. Si quieres que sepa que no eres un fan de nuestras nuevas canciones, premio, lo has conseguido, llevas todo el rato insinuándolo, de una forma u otra”.

Replico que “Yankee Hotel Foxtrot” y “A Ghost Is Born” no son mis preferidos. Que con el tiempo pueden haber ganado interés en el estudio, pero no emoción, la que tienen “Being There” y “Summerteeh”, la de aquel nudo en la garganta de canciones como “Far, Far Away” “Misunderstood”, “The Lonely 1”, “Via Chicago”, “She’s A Jar”, “California Stars” y “Another Man’s Done Gone”. Todas ellas con Jay Bennett de escudero. Esa emoción que sigue emergiendo aquí y allá, como en las nuevas “What Light” y “On And On And On”, o en 2002 en “War On War” y “Jesus, Etc.”, o en los solo acoustic shows que realizó Jeff Tweedy el año pasado, como el del Primavera Club (ver Rockdelux 247). Que viene y va, pero… Resumiendo: Wilco se han saltado “John Wesley Harding” –explorador, espeluznante, visionario– y se han plantado en “Nashville Skyline” (1969), el disco que significó para Bob Dylan un cambio de voz y de lenguaje, el abrazo (optimista, cálido, soleado) a los clichés ligeros, su divorcio de la contracultura. Su primera no obra maestra tras cinco en fila india.

Escucho “Impossible Germany” –sus guitarras, epicentro instrumental de “Sky Blue Sky”–, leo su letra, pienso en los aeropuertos clónicos de la película “Playtime” de Jacques Tati, de 1967, metáfora sobre nuestros males sociales muy avanzada a su tiempo. “Jesus, Etc.” suena en un anuncio televisivo sobre telefonía móvil. Ironic mode.

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