Juan Atkins, el “iniciador” del techno. Foto: Stefan de Batselier
Juan Atkins, el “iniciador” del techno. Foto: Stefan de Batselier

Fuera de Juego

Juan Atkins: atardecer sónico

No, no se ha ido uno cualquiera. Con la muerte de Juan Atkins se nos va la figura fundamental del techno, quien le dio nombre a este estilo y quien puso los cimientos de la arquitectura electrónica tal como se conoce hoy. The real originator. Uno de sus maxis para el sello R&S llevaba el título “Sonic Sunset”. Y con su desaparición, justamente, la cultura techno asiste a un verdadero atardecer sónico. Atkins falleció el pasado 31 de octubre.

El pasado 31 de octubre Juan Atkins (1962-2026) fue encontrado inconsciente en la habitación de su hotel de Ciudad de México, donde debía realizar una sesión esa misma noche. Trasladado su cuerpo al hospital, falleció allí, a los 64 años, víctima de un infarto fulminante. Así terminó la vida de una de las figuras más relevantes de la historia de la música electrónica. Atkins había nacido en Detroit en 1962. Para entonces, la radiante Ciudad del Motor ya había iniciado su declive a causa de la descentralización de las fábricas de Ford, General Motors y Chrysler allí instaladas, lo que conduciría, ya en los años setenta y ochenta, a configurar una ciudad arruinada, destartalada y convertida en una ciudad fantasma, en una distopía posindustrial.

En cualquier caso, Atkins siempre dijo que no fue esa estampa la que dio origen a su música, sino más bien “una actitud escapista, conectada a la exploración espacial y la ciencia ficción”. Tras la separación de sus padres, se tuvo que mudar a Belleville, barrio rural de Detroit a 46 kilómetros del centro. Allí, en el instituto, sería cuando conocería a Derrick May y Kevin Saunderson, con los que formaría el mítico triunvirato que daría origen al fenómeno del techno, conocido después como “Los tres de Belleville”, a los que se definió como el iniciador (Atkins), el innovador (May) y el (músculo) elevador (Saunderson). Escuchaban el programa de The Electrifying Mojo en la emisora negra WGPR, y los unía su amor por la Yellow Magic Orchestra, George Clinton, Gary Numan y, sobre todo, Kraftwerk, que influirían de forma determinante en sus respectivas trayectorias, que no tardarían en separarse para continuar sus respectivos caminos, aunque en 2017 se reunieron para actuar juntos en el festival Coachella.

The Belleville Three: Juan Atkins, Kevin Saunderson y Derrick May, en 1989. Foto: Patricia Beck
The Belleville Three: Juan Atkins, Kevin Saunderson y Derrick May, en 1989. Foto: Patricia Beck
Tras escuchar a Parliament, un adolescente Atkins decidió comprar su primer sintetizador –un Korg MS-10– con el dinero que le dio su abuela. Fue también el primero de “Los tres de Belleville” en trastear con giradiscos. En un cursillo de grabación coincidió con Rick Davis, veterano de Vietnam y fan de Jimi Hendrix, con quien creó Cybotron, dúo de sonido electro cuya música ha sido considerada posteriormente como prototechno. Es el caso de su primer single, “Alleys Of Your Mind”, que fue lanzado en 1981, al que seguiría el legendario álbum “Enter” (Fantasy, 1983). Fue Rick Davis quien le inició en la lectura de los libros del visionario Alvin Toffler, como “El shock del futuro” (1970) y “La tercera ola” (1979), que hablaban de una cierta utopía posindustrial y que marcarían de forma clara la forma de entender el futuro de la música por parte del joven Atkins.

En 1987 Chez Damier, Alton Miller y George Baker abren el Music Institute, un club que apenas duraría tres años pero que permitió a los jóvenes amantes de la música electrónica reunirse en un espacio que tendría para el techno de Detroit la misma importancia que el Warehouse para el house de Chicago o el Paradise Garage para el garage de Nueva York. Fue por esa época cuando apareció por Detroit el periodista, DJ y promotor Neil Rushton atraído por el nuevo sonido que se estaba generando en la Ciudad del Motor. Es así como reunió a una serie de artistas para dar forma a la recopilación “Techno! The New Dance Sound Of Detroit” (Virgin, 1988), dando origen al término techno aplicado a esta música, muy probablemente tomado del título de uno de los temas de Cybotron, “Techno City”. Como señalaba el propio Atkins –a quien se atribuye dicho término– en una entrevista concedida a ‘The Guardian’ en 2024, “no puedo reclamar ser el inventor o el originador de la música electrónica, pero definitivamente sí fui el primero en aplicar la palabra techno a esta música. Rushton quería titular el disco ‘The House Sound Of Detroit’, pero está claro que eran músicas diferentes. El house estaba más conectado al Philly Sound y a la música disco. Lo nuestro era más futurista, más ciencia ficción. Estábamos haciendo algo que no se había hecho antes”.

En 1990, pionero absoluto. Foto: Peter J Walsh (Getty Images)
En 1990, pionero absoluto. Foto: Peter J Walsh (Getty Images)
A partir de entonces, el magisterio de Juan Atkins se ha esparcido en discos fantásticos, en los que nunca ha dejado de mostrar su versatilidad y su gran inspiración. Así como sus compañeros de Belleville han seguido trayectorias bastante erráticas, la carrera de Atkins ha sido fecunda y floreciente. A través de su propio sello, Metroplex, o de otros como el belga R&S y el alemán Tresor, ha ido publicando discos con sus distintos proyectos, como Infiniti –magnífico su álbum “The Infiniti Collection” (Tresor, 1996; reeditado este año)– o Model 600 y Channel One.

Pero es Model 500 el nombre con el que más se prodigó y con el que mantuvo una mayor regularidad. Además de la recopilación de singles “Classics” (R&S, 1993), con este mismo nombre ha editado álbumes realmente notables como “Deep Space” (R&S, 1995), “Mind And Body” (R&S, 1999) –su incursión en el trip hop y el drum’n’bass– y un disco a la altura de sus grandes clásicos como “Digital Solutions” (Metroplex, 2015). Cinco años antes, en 2010, había publicado con R&S un maxi que incluía dos magníficos temas, “OFI” y “Huesca”, consecuencia de su doble actuación –como DJ y con su grupo de directo Model 500, los Kraftwerk de la música negra– en el festival Periferias de mi ciudad, Huesca. Un auténtico orgullo.

Juan Atkins, en 1994, en Detroit: techno, denominación de origen. Foto: Mark McNulty
Juan Atkins, en 1994, en Detroit: techno, denominación de origen. Foto: Mark McNulty
También había editado en 2005 a su nombre un mix-CD de acid house y puro Detroit techno, “The Berlin Sessions”, a través del sello Tresor de Berlín, ciudad que consideraba su segunda casa. Y cuando iba por allí se quedaba, como otras figuras de Detroit, en casa de Mark Ernestus, creador de sellos tan relevantes como Basic Channel y Chain Reaction junto con Moritz von Oswald. Precisamente con este y con Thomas Fehlmann (de Palais Schaumburg) grabó el segundo disco del proyecto 3MB (el primero lo habían editado con Eddie Flashin’ Fowlkes), “3MB Featuring Magic Juan Atkins” (Tresor, 1992) en una onda muy electro-jazz. Su conexión con Berlín continuaría a través de su colaboración con Moritz von Oswald, sustanciada en dos brillantísimos álbumes, “Borderland” (2013) y “Transport” (2016), ambos publicados por el club Tresor en su sello. Aunque con menor asiduidad, en la presente década ha continuado ejerciendo su labor, más como DJ y menos como productor. En la actualidad se encontraba grabando nuevos temas que quería publicar bajo su antiguo alias de Cybotron y ahora mismo no se sabe cuál será el destino final de los mismos. Era conocido como Magic Juan Atkins y lo que está claro es que su magia no desaparecerá nunca. ∎

Fantasía techno en tres pases

CYBOTRON
“Enter”
(Fantasy, 1983)

El primer álbum de Juan Atkins fue este, compartido con Rick Davis bajo el nombre de Cybotron. Un disco ecléctico y variopinto, en el que tenían cabida desde guiños evidentes a Kraftwerk como “Cosmic Cars” o “El Salvador” hasta sorprendentes temas de techno-rock como “Industrial Lies” o piezas de synthpop como “Enter” y “The Line”, claramente deudoras de grupos como Soft Cell o Depeche Mode. Pero sin duda las gemas de este disco son los temas de electro como “Alleys Of Your Mind”, “Cosmic Raindance” y, sobre todo, “Clear”, que fue sampleado años más tarde por Missy Elliott en su “Lose Control”. Temas que, al mismo tiempo, preludian el techno. En una reedición posterior se incluyeron también otros como “Techno City”, “Eden” y “R-9”, además de algunas remezclas.

MODEL 500
“Classics”
(Metroplex, 1993)

El llamado “Padrino del techno” lo es, sin duda, con todo merecimiento. Se ha dicho de Juan Atkins que su música es fruto de la unión entre Funkadelic y Kraftwerk. Y temas incluidos en este álbum –que recopila los primeros “clásicos” de Model 500– como “No Ufo’s” y “Night Drive” lo demuestran de forma más que evidente. Y si a esos ingredientes se le unen las teorías de Alvin Toffler, surgen relucientes perlas futuristas del calibre de “The Chase” con sus guiños jazzies, “Off To Battle”, “Electronic”, “Ocean To Ocean” o el magistral “Techno Music”. En mayo de 2026 Metroplex publicó la segunda parte, “Classics vol. 2”, con otros temas icónicos de Model 500 como el magnético “The Flow” o “Jazz Is The Teacher”, que se editó en el disco con 3MB.

JUAN ATKINS & MORITZ VON OSWALD
“Borderland”
(Tresor, 2013)

Una de las últimas grandes obras de Juan Atkins es este disco que grabó con su amigo Moritz von Oswald y que conecta claramente con la línea techno-dub que constituyó el eje principal sobre el que giró la política editorial de los sellos creados por Oswald: Basic Channel y Chain Reaction. Baste escuchar para comprobarlo el tema central del álbum, “Electric Garden”, absolutamente hipnótico, que viene además en sendas remezclas dub y jazz, acercando la intersección de dub y techno a sus cotas más altas. Pero es algo que también se palpa en temas como el narcótico “Footprints”, el exploratorio “Mars Garden” o en el dub futurista de “Digital Forest”. Dos años más tarde, ya con el nombre Borderland, ambos editaron el álbum “Transport” (Tresor, 2016). ∎

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