La primera canción que recuerdo haber descubierto de beabadoobee fue “I Wish I Was Stephen Malkmus”, de su segundo EP, “Space Cadet” (2019). Aquel EP solo era el principio de la carrera de Bea Laus, quien comenzó a escribir y grabar canciones por su cuenta desde la inocencia que incluía también elegir ese cándido nombre artístico de adolescente que le seguiría durante el resto de su carrera.
Laus recibiría una enorme atención cuando, en 2020, el rapero Powfu sampleó “Coffee”, el primer sencillo de la cantante (2017), para “death bed (coffee for your head)”, una canción que se hizo viral en TikTok durante la pandemia y que pronto se convirtió en una fácil opción para cualquier story sentimental de Instagram. La canción, de hecho, sigue siendo la más escuchada de su repertorio por un margen enorme.
Sin embargo, Laus aprovechó el empujón del tema y en 2022 sacó su primer álbum, “Beatopia”, que retrataba las preocupaciones de una joven veinteañera desde una perspectiva algo infantil e ingenua, en continuidad con su forma de cantar y con el recorrido que iba construyendo. En 2024 llegó “This Is How Tomorrow Moves”, que parte de crítica calificó como su primer álbum realmente adulto.
Laus siempre ha mostrado un deseo de acercarse al rock más o menos grunge, con referencias que ha mencionado en numerosas entrevistas. Entre ellas, evidentemente, Pavement, además de Pinegrove o Deftones. En “Pylon”, Laus da el paso más evidente en su evolución, introduciendo estas influencias de forma más explícita en su música, y dejando atrás la etiqueta de dulce e ingenua con la que comenzó su carrera. Es cierto que el sonido del LP la lleva a territorios nuevos, tanto en lo instrumental como en la potencia de su voz, como ocurre en “Sun Has Set”, tema que aparece como un golpe sobre la mesa de la artista, aunque quizá la dulzura de su voz hace que sus intenciones queden a medio gas.
En el disco, Laus se apoya en los artistas a los que admira para conseguir ese sonido grunge que busca: “Satellite” incluye coros de Chino Moreno de Deftones, “Nothing To Prove” cuenta con Hayley Williams de Paramore, “Spark” fue coescrita con Evan Stephens Hall de Pinegrove (cuyo disco “Cardinal” de 2016 Laus eligió como su “Perfect 10” en la sección de ‘Pitchfork’), además de la aparición de Brendan Yates de Turnstile en “Powerlines”.
La lista de invitados es impresionante, pero nada en el álbum suena especialmente a Pinegrove ni a Deftones. Más bien los convocados parecen estar ahí para ensuciar el sonido habitual de Laus mientras esta mantiene las letras fáciles de digerir y melodías pegadizas de sus canciones anteriores. Dicho esto, el disco resulta entretenido de escuchar, con un cierto señalamiento hacia los modos de relacionarse románticamente en la era de la adicción tecnológica actual –y el consecuente brain rot que conlleva– con letras representativas como “hold me like a screen”, en el tema que da nombre al disco.
La palabra pylon alude a las torres eléctricas que a su vez parecen referenciar la energía que Laus transmite a su ser querido desde la distancia. Al fin y al cabo, una torre eléctrica es de las pocas cosas que se pueden encontrar en cualquier parte del mundo: estructuras que aparecen en toda carretera, campo o montaña, y que si bien pueden resultar llamativas en un primer momento por su tamaño y la contundencia del material, al final acaban desapareciendo de nuestra vista al mirar por la ventana del coche por su constante presencia y repetición. ∎