Álbum

Miley

Bass Persuades › Atlantic-Warner, 2026
Miley Cyrus llega a su décimo disco después de haber hecho casi todo lo que una estrella pop puede hacer para demostrar que no necesita demostrar nada: Hannah Montana, provocación sexualizada, hip hop, country, rock, psicodelia, grandes canciones de estadio. “Something Beautiful” (2025) fue, en ese sentido, el último gran gesto: un disco excesivo, ambicioso, lleno de arreglos enormes y cambios de dirección. “Bass Persuades” parece querer escapar justamente de todo eso. El problema es que huir de la ambición no siempre equivale a encontrar una dirección.

El disco funciona mejor cuando Cyrus se deja llevar por sus impulsos más físicos. “Different Religion”, con Model/Actriz, es el ejemplo perfecto: industrial, oscuro, sexual, casi incómodo, con esa guitarra que parece haber entrado por accidente desde un club mucho más turbio. Y entonces aparece Miley, con esa voz rota que siempre ha sido una de sus mejores armas, convirtiendo el ruido en pop. “REDLIGHTS” consigue algo parecido desde otro lugar: disco, cuerdas, una melodía de apariencia enorme y una vulnerabilidad discreta. Son momentos en los que el disco parece saber exactamente qué quiere ser.

Pero no todo son fogonazos creativos. “Let’s Get Married” es bonita, incluso encantadora, pero también demasiado segura. “Orbit” quiere ser la gran balada del disco y encuentra a Cyrus cantando con convicción sobre un piano de dimensiones casi cinematográficas, aunque la canción parece estar buscando una emoción que la producción ya ha decidido por ella. La cuestión se vuelve todavía más evidente en “Innocent Ways”, acaso la canción más reveladora del LP. Cyrus parece hablar de su hermana y de los problemas que atraviesa, además de volver sobre las consecuencias de la fama en su familia. Es un tema personal, pero también demasiado largo y discursivo. Hay mucho texto hablado y muchas ideas, pero poco desarrollo musical que las justifique.

En “Bass Persuades”, en fin, hay demasiadas ideas interesantes compitiendo por el mismo espacio. El título promete una especie de manifiesto físico, un disco que debería empujarte hacia la pista de baile, pero Cyrus parece más interesada en hablar de amor, intimidad, miedo y pasado. No es una contradicción necesariamente mala. De hecho, podría haber sido el centro conceptual del álbum. Lo que falta es una arquitectura capaz de unirlo todo. Después de “Something Beautiful”, este disco puede sentirse pequeño, con demasiados espacios muertos. ∎

Etiquetas
Compartir

Contenidos relacionados

Rockdelux
Ministerio de Cultura
Ministerio de Cultura

Esta revista ha recibido una ayuda a la edición, del Ministerio de Cultura, a través de la Dirección General del Libro, del Cómic y de la Lectura.