Álbum

Neil Young & The Chrome Hearts

Second Song › Reprise-Warner, 2026

Neil Young trata en su último disco, “Second Song”, del paso del tiempo y del amor. Lo hace de manera sosegada e íntima, más acústica que eléctrica, con esa pausa sabia que también da el tiempo. Más cerca de “Harvest” (1972), “Comes A Time” (1978) o “Harvest Moon” (1992), sin igualarlos en absoluto, que de las canciones con cabalgadas eléctricas. Un folk-rock con tranquilos melotrones, como en el tema de apertura. Un disco más logrado, pero sin sorpresas, en comparación a los últimos que había publicado.

“The Foggy Edge Of Time” es el título de ese primer tema. El confuso límite del tiempo, los baches en el camino, el alcohol, la sensación de mirar hacia atrás, cuando se es joven, cerrar la verja, tirar la llave y olvidar todo lo que se ama.

“Day After Day” resalta la vena más lírica del autor en su melodía tranquila, coros y suaves punteos de guitarra. Una canción tan bonita como triste. De nuevo cosas y sensaciones que se dejan atrás. “Esta canción no es rápida, así que sube el volumen”, anuncia en la primera estrofa. Día tras día tras día. Pensárselo bien antes que contar lo que es importante. Esquivar la ruptura cuando esta es algo más que una amenaza. Young dice que pase lo que pase, los sentimientos hacia la otra persona perdurarán, y el tema que cierra el álbum se titula precisamente “I’ll Love You Forever”.

Antes de llegar a esta última canción, las relaciones aparecen más firmes en “Earth Girl”, donde explica lo que le costó encontrar a quien ama, pero en “Second Song”, acurrucada en la característica guitarra acústica, su armónica y el contrapunto del dulcimer, regresa la reflexión sobre los años que ha pasado y la necesidad de hablar con “alguien de mi misma edad que aún recuerde algo de todo eso”. Y hay que alejarse en “Casting Me Away From You”, la pieza más country-rock. Antes del final sonriente y luminoso con “I’ll Love You Forever”, Young toma la guitarra eléctrica por primera y única vez en el disco –pero solo como apoyo, no para arrebatarse con solos frenéticos– y en la larga “Soon I Might Be Going” desgrana decenas de recuerdos canadienses de navidades en las Montañas Rocosas, poblaciones en declive, osos que no saben a dónde ir para hibernar y todo aquello que quiere decirse cuando se ha tomado la decisión de partir del lugar en el que tantos años se ha vivido. En la canción anterior hablaba de alejarse, de una certeza. En esta de que pronto podría marcharse. Así funciona “Second Song”. “Casting Me Away From You” y “I’ll Love You Forever” fueron compuestas en la década de los sesenta, cuando el músico vivía y pensaba de otro modo, pero, desempolvadas ahora, se incrustan bien en el temario del disco actual. ¿Será que no ha pasado tanto tiempo?

Es su segundo trabajo con The Chrome Hearts, la banda formada por Anthony LoGerfo (batería), Corey McCormick (bajo, voces), Micah Nelson (hijo de Willie Nelson, guitarra eléctrica, voces, dulcimer) y Spooner Oldham (órgano, piano, melotrón). Lo precede “Talking To The Trees” (2025) y para este mismo año está prevista la aparición del doble en directo “As Time Explodes”. Aunque la relación viene de lejos, ya que Micah Nelson, Lo Gerfo y McCormick participaron en Promise Of The Real, el grupo de Lukas Nelson, el otro hijo de Willie, que acompañó a Young en la segunda mitad de la década pasada en discos como “Earth” (2016), “The Visitor” (2017) y “Paradox” (2018). Young canta y toca guitarras, armónica, vibráfono, melotrón y piano. El habitual Niko Bolas sigue en la producción. El tiempo pasa, pero muchas cosas quedan. ∎

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