Nina Pitchkites iba al mismo curso que la hermana pequeña de Kevin Krauter en el instituto. Él ya tenía dos discos de dream pop en solitario, “Toss Up” (2018) y “Full Hand” (2020), cuando ella volvió de Filadelfia y montaron Wishy. Después vinieron los EP “Paradise” (2023) y “Planet Popstar” (2025) y un primer largo, “Triple Seven” (2024), que se coló en varias listas de lo mejor del año. Para el segundo han trabajado más en grupo y han grabado la mitad de las canciones en directo, los cinco apretujados en un estudio diminuto de Los Ángeles con Ben Lumsdaine. Se nota.
“All The Rage” arranca con guitarras jangle y armonías de anuncio de refresco para contar un bajón de ruptura de esos que te quitan las ganas hasta de encender la tele. Tiene gracia, y la banda lo sabe. “Lovesick”, el primer adelanto, la canta Pitchkites y mira hacia los Cure más pop y también hacia The Sundays, uno de los grupos que unieron a la pareja al principio. “Sensational” nació de unos loops de batería de Krauter y en su estribillo está el título del disco; lleva bongós, un meneo a lo Madchester y riffs de estadio. Es la más arriesgada del lote. “Mona Lisa” se va a mitad de canción hacia un tramo psicodélico en el que Krauter cuela “Femme Fatale” de The Velvet Underground. Ahí Wishy suenan a banda con ganas de perderse un rato.
Lo demás es college rock de los ochenta, grunge azucarado y dream pop de los noventa e indie de principios de siglo. Muchas bandas de su quinta calcan el indie y el noise de aquella década con precisión milimétrica, y ahí se quedan. Wishy le ponen también la energía y la urgencia de la época, y ahí está la gracia. Grabar todos en la misma habitación se nota: las voces de Krauter y Pitchkites se enganchan como en un local de ensayo y las guitarras se van de madre cuando toca, que es justo lo que se pierde al montar un disco pista a pista. Si peinas canas, igual no te sorprenden, pero seguro que te dan calorcito. ∎