Seis años después del supersónico “Bestieza”, el cuarteto madrileño publica un álbum reflexivo y sofisticado, fruto de la exigencia creativa y la actitud disconforme que los distingue desde siempre. Sus canciones siguen siendo, cuatro décadas después, unidad de medida básica para el rock en castellano.
i hay una cosa que transmiten Los Enemigos en este momento –Josele Santiago (voz y guitarra), Fino Oyonarte (bajo), Chema “Animal” Pérez (batería) y David Krahe (guitarra)– es camaradería. Se nota que están a gusto entre ellos, muy cómodos sabiendo que en su nuevo disco han condensado una ristra de canciones impresionantes. Y no hacen ascos a que la gente les muestre el cariño y el respeto que les tiene, ese respeto que se han ido labrando disco a disco y que sin duda se merecen, aunque ellos teman verbalizar esto último.
“Canciones chulas” (Mushroom Pillow, 2026) es su undécimo álbum en estudio y el tercero –tras “Vida inteligente” (Alkilo, 2014) y “Bestieza” (Alkilo, 2020)– desde que decidieran retomar su actividad allá por 2012. Está lleno de ese rock’n’roll tan suyo, hecho con el oficio y la lucidez que te da saber que lo separan cuatro décadas de tu primer largo –“Ferpectamente” (GASA, 1986)– y que no es que simplemente sigas ahí, sino que estás en uno de tus mejores momentos. Lo van a estar presentando en directo en una amplia gira que empieza el 30 de octubre en Burgos y que continuará durante los próximos seis meses. En noviembre actuarán en Valencia (12) y Santiago de Compostela (19 y 20). En enero pasarán por Barcelona (8), Bilbao (15), Zaragoza (16) y Madrid (23 y 24). En febrero, turno para Granada (11), Sevilla (12) y Córdoba (13). Durante el mes de marzo harán escala en Pamplona (5), Santander (6), Oviedo (19) y Ponferrada (20). Y en abril, conciertos en Mallorca (3) y Reus (24).
La última vez que había tenido enfrente a un enemigo fue el 3 de marzo de 2020, en la última entrevista que hicimos antes del confinamiento, para el programa de Radio Nacional de España en el que por entonces trabajaba. Estaba previsto que viniera Fino, pero al final no lo hizo por temas de salud. Algunos comentaron que quizá era un poco hipocondríaco. Unos días después, el estado de excepción por el COVID le daba la razón y “Bestieza” ocupaba el número uno en la lista oficial de ventas. No hubo posibilidad de moverlo como estaba previsto por culpa del confinamiento. Un coitus interruptus de manual. Esta entrevista se hizo pocos días antes de que “Canciones chulas” saliera a la venta el 2 de octubre, así que me permití poner a prueba sus dotes adivinatorias.
Sacad la bola de cristal y decidme: ¿la semana que viene tenemos otro número uno, como pasó en 2020?
David: Te iba a decir que sí, claro. Número uno habrá. Eso seguro. Pero ¿lo tendremos nosotros? (piensa un rato). ¡Esta vez nadie nos va a joder la fiesta!
Josele: Ya está, ya la jodimos…
Fino: Para nosotros es ya un número uno.
Chema: Tampoco sabemos contra quién jugamos…
Josele: Recuerdo que me dijeron “‘Bestieza’ es número uno” y dije: “Pero ¿de qué, de Madrid Rock?”. Y no, era de ventas en toda España. Y digo: “¡Hostia puta!”. Y cuando vino la pandemia, a la semana, todo el mundo decía: “No puedo creer lo que está pasando”. Y yo decía: “Pues yo sí, si me he creído el número uno nuestro hace una semana, no me voy a creer esto…”.
Chema: A ver, si nos vamos a tener que enclaustrar y vamos a tener algo chungo, que seamos el número dos, ¿vale? Que seamos el dos y que no pase nada malo.
El camino desde “Bestieza” hasta aquí ha estado plagado de obstáculos gordos como el COVID o la depresión de Josele. ¿Estáis viendo “Canciones chulas” como un reset, como un desquite para partir de cero y decir: “Esta vez sí va a salir como planeamos”?
Josele: Bueno, no sé, yo nunca lo he dudado. Pero ha costado mucho. Me he tirado dos años sin escribir canciones y hasta que no me puse a llenar un folio pasó mogollón de tiempo. Y, claro, uno piensa: “Igual se me ha acabado el grifo”. Pero tenía una sensación de que “esto no se puede acabar ya”. Y menos después de esta mierda que hemos pasado.
Fino: Lo que sí ha sido es una aventura apasionante. Muchas curvas. Porque también en este tiempo que Josele escribió un libro (se refiere a las memorias “Desde el jergón”, publicadas por Contra a principios de este año), yo saqué un disco en solitario (“Arrecife” salió en 2023)… Pero cuando ya nos decidimos a meternos en faena con canciones nuevas, más o menos hace unos tres años, no sabíamos muy bien adónde íbamos a llegar.
Josele: Yo sí.
Fino: Teníamos mucha ilusión y muchas ganas de tirar hacia delante con el material nuevo. A mí me hace mucha ilusión hablar de este disco porque creo que ha sido uno de los más difíciles que se nos ha puesto en nuestra carrera, por las circunstancias vitales que hemos pasado. Siempre que haces un disco, en ese momento, crees que es lo mejor que has hecho, pero este especialmente. Por el momento de nuestras vidas que nos ha tocado, por todas las curvas que ha habido en los últimos tiempos. Creo que es una pasada que hayamos llegado hasta aquí.
Josele: Objetivamente, en la medida que se puede ser objetivo con un disco tuyo, por la variedad que tiene y el mundo que desprende cada canción y todas juntas, es sin duda una de las mejores colecciones de canciones que hemos tenido entre manos nunca. Soy muy perfeccionista, tenía clarísimo todo, y sin embargo por la mañana lo miraba y lo cambiaba. Tenía a estos pobres…
¿Esto previo a la grabación?
Josele: Sí, en el momento de escribir. Desde el primer folio que mancho un poco, porque ya te digo que me tiré dos años delante de un folio en blanco…
Chema: Previo a la previa, de primera llegada al local.
Josele: Muy frustrante.
David: Es que, a diferencia de otros discos, en este ha habido un proceso de inmersión total en lo que es la fase de ensayos, en la parte más creativa, la de composición, la de juntarnos para ir montando las canciones.
Josele: Hemos sido muy minuciosos.
David: Otras veces, en otros discos, todo ese proceso lo puedes hacer de manera más individual. Luego hay un momento en el que empiezas a poner fechas en un calendario y dices: “Bueno, a partir de tal momento nos juntamos, estamos en el local un tiempo, montamos las canciones y entramos a grabar”. Pero en este hemos estado desde octubre de 2024.
Fino: Desde antes, desde mayo del 24...
David: Bueno, desde mayo, pero es que desde octubre de 2024 dejamos de tocar. Y entonces ahí ya el proceso de inmersión fue absoluto. Te metes a trabajar material nuevo, pero ya sin otro tipo de distracciones, de manera ya obsesiva.
Josele: Era enfermizo.
Fino: Era obsesivo, pero sabíamos que había un material muy bueno ahí. Y aunque haya pasado todo ese tiempo, tengo una sensación muy esperanzadora, muy luminosa del disco. Aunque se tratan temas bastante duros es un disco que a mí me provoca esperanza por todo lo que transmite.
¿Y ese trabajo previo lo habéis hecho con productor, con Carlos Hernández?
David: No.
Fino: Hemos estado los cuatro solos.
Chema: Es que en eso Carlos se fía mucho.
Fino: Sí. Y aparte creo que era un momento nuestro, de trabajo y también de encuentro, por muchas cosas que estaban sucediendo. Tal como iban evolucionando las cosas, al final lo bonito de todo esto es que hemos llegado al estudio y de pronto conectamos todo y salieron las canciones del tirón. Como en una primera o segunda toma. Creo que en las grabaciones de Enemigos nunca hemos grabado tan rápido.
David: De hecho, nos sobraron cuatro días.
Josele: “Bestieza” también lo hicimos muy rápido.
Fino: Lo que pasa es que “Bestieza” se preparó muy rápido y se grabó muy rápido. Pero a este llevábamos casi dos años dándole vueltas y las canciones se podrían haber convertido en una tortura. Y lo que yo digo de esperanzador y de refrescante es porque las transmitimos con mucha energía, con mucha impronta. Creo que eso lo percibimos a la hora de interpretarlo. No se hicieron cansinas.
Josele: Pues yo tenía en el horizonte algo, por eso te decía que yo sí.
David: ¿Tú tenías claro adónde iba?
Josele: Claro, no, pero tenía un manchurrón en el horizonte y me intentaba acercar a él. Y era más o menos esto. Pero hacer que parezca fácil es muy jodido.
¿Por qué trabajar ahora con una discográfica después de tantos años de autoedición?
Josele: Porque mostraban criterio cuando hicieron la propuesta, un criterio…
Chema: … Muy personal, muy cabal.
Ah, que no fue cosa vuestra moviendo el disco por ahí…
Fino: No, llevábamos autoeditándonos desde que volvimos, haciendo toda la gestión. Y bien. Pero que viniera alguien con ilusión, con ganas… fue como “¡venga, vamos allá!”. Nosotros vamos a seguir siendo libres en nuestras decisiones y el apoyo ha sido muy sincero.
¿Firmasteis con el disco ya grabado?
Fino: No, no habían oído nada, básicamente.
Josele: Nos tiraron los tejos…
Fino: … antes de oírlo.
David: Venían ya con una propuesta, con una confianza. Imagínate, eso ayuda, cuando alguien lo tiene ya muy claro.
Fino: Que no echamos de menos la autoedición, vamos. Yo me siento mucho más liberado ahora. Y trabajar con alguien que te va a ofrecer su trabajo, su cariño y su cercanía solo puede ser bueno.
En “Bestieza” decíais perseguir la canción pop perfecta. ¿En “Canciones chulas” buscabais algo concreto?
Josele: Sí. El manchurrón ese desdibujado. Pero yo sabía que teníamos que llegar ahí. Y por eso hicimos tantas versiones de todas las canciones. Porque veía que o iba para allá o no. Decía: “Esto se desvía, hay que volver a encauzar”. Sabía que iba a ser un disco mucho más variado.
David: Yo sí que me he dado cuenta de que en “Bestieza”, que además entré en el grupo poco antes de grabar ese disco, el proceso de preparación de las canciones fue muy distinto a este. En seis o siete ensayos montamos los temas y un descansito y a grabar, al grano. Había una urgencia, una inmediatez y una crudeza… No te digo ni que más ni que menos, pero sí distintas. Aquí lo que he visto ha sido, en todos los casos menos quizá en una canción, un trabajo casi de orfebrería. Josele llegaba y era eso exactamente. A él había que saber interpretarlo, pero tenía ahí su manchurrón. Y si de pronto las cosas se iban para un lado te decía que no y al día siguiente había cambios, modificaciones… De “¡Bum!” Fino, que es muy meticuloso con eso, te podrá decir el número de grabaciones que tenemos… Hablo del local, no del estudio. Pero grabaciones en el local y versiones distintas de la letra y estructuras… ni te imaginas. Detallitos a los que se les daba mucha importancia. Por eso digo lo del trabajo de orfebrería musical.
Josele: En los detalles está la chicha.
Ha pasado casi un año desde que salisteis del estudio. ¿Ha cambiado la sensación que teníais sobre el disco en este tiempo?
Josele: Por lo visto, hemos coincidido todos en lo mismo. Dejamos de escucharlo después de grabarlo, claro. Y al volver a escucharlo ahora, hemos flipado.
Fino: Yo llevaba cuatro meses, lo escuché antes de ayer y me dio un subidón de energía como diciendo “qué buen trabajo hemos hecho”.
Chema: Yo, ahora que lo he retomado, de vez en cuando me lo pongo por placer. Me he enganchado.
Entiendo lo que decís de la orfebrería porque es un trabajo en el que vas descubriendo cosas nuevas en cada escucha, no son solo los singles…
Josele: Los singles te abren la puerta, pero es que dentro de este disco no hay desecho, hay canciones muy bestias de contenido. No hay paja, vamos, hay canciones con bastantes sorpresas.
Fino: Quizá ha sido porque hemos estado muy dentro de las canciones durante mucho tiempo, de su contexto, y han ido evolucionando.
En ventas nunca habéis arrasado, pero se os tiene un respeto enorme y habéis marcado a varias generaciones como muy pocos grupos lo hacen. ¿Es una presión extra para manteneros ahí?
Josele: Es posible que ayude a la autoexigencia que va uno desarrollando con los años, porque no estás solo, ni somos los cuatro solos. Hay un montón de gente ahí que espera de nosotros lo mejor. ¿Qué pasa? Que si te obsesionas con eso, pues la has jodido. Es mejor dejar eso en el perchero, entrar al local y no pensarlo demasiado. Y en cuanto al hecho de no haber tenido nunca un hit ni haber estado en primera división, yo creo que ha sido lo fundamental para que estemos ahora mismo hablando. Porque si hubiéramos tenido un éxito del copón y una gira del carajo nos habríamos peleado y santas pascuas, como les pasa a todos.
Fino: Hemos sido un grupo muy trabajador desde el principio, intentando hacer lo que nos gustaba y aprender a la vez. Y abrir camino cuando no había casi medios. Y con ayuda de poca gente: los compañeros, Lalo (se refiere a Lalo Cortés, primer mánager del grupo, fallecido en 1992), los sellos que nos sacaban los discos… Pero fuimos muy cabezones porque nuestro sueño, nuestro objetivo, era intentar vivir de la música, tirar p’alante haciendo lo que nos gusta. Y hemos llegado hasta aquí. Cuarenta años. Y dices: “Hostia, ¿cómo lo hemos hecho?”. No tengo ni idea, es un milagro. Bueno, más que un milagro, ha sido curro.
Josele: Es apostar por ir un paso más allá de lo que es sobrevivir.
Fino: Pero ha sido complicado, porque también hay muchísima gente que hace buena música y no ha podido vivir de esto.
Josele: Ahí está el ejemplo clarísimo de Los Marañones, de Murcia, que siguen y siguen y no se comen un colín y les importa tres cojones. Y siguen haciendo discos cojonudos.
David: Otros que han ganado también la carrera del prestigio. Yo lo tengo clarísimo desde hace mucho tiempo, quizá porque no he conocido la otra realidad de la música, que es la de ver cómo te llueve el dinero desde que te levantas. Pero el prestigio al final es la moneda que más vale en la industria musical.
Josele: Esto lo decía mucho tu tío (se refiere al cantautor Javier Krahe, fallecido en 2015): “La mejor inversión que puede hacer un músico es el prestigio”.
Habéis mencionado a Lalo Cortés, cuyo recuerdo os mantiene ahí en los momentos bajos. Pero creo que hay otra persona de esa primera época enemiga, Kike Turmix –DJ, promotor de conciertos, impulsor de los sellos Roto y Safety Pin, cantante de The Pleasure Fuckers y divulgador musical fallecido en 2005–, que antes de que os hubierais ganado el respeto del público hizo mucho por el halo místico que teníais en Malasaña, ¿Lo recordáis así vosotros?
Josele: Yo sí.
David: Yo desde otro lado, pero lo recuerdo perfectamente. Yo además era uno de los cachorros de Kike. Y él era como un faro, era el que se encargaba de decirte: “Tienes que escuchar esto, tienes que escuchar esto otro”. Y Los Enemigos era uno de esos grupos.
Fino: A nosotros nos apoyó totalmente.
Josele: Sí, cuando éramos Artemio, Roberto y yo, que no nos conocía ni dios, nos sacó bolos. Tampoco es que fuéramos a Manhattan ni nada pero, coño, tocamos en el Florida Park, en el Retiro, con los Fallen Idols y no sé quién más. Me acuerdo que se cayó una lámpara de esas de cristal, enorme. Di un acorde así, de una canción de Link Wray, y se cayó.
Fino: Yo recuerdo que nos invitó al primer concierto de Yo La Tengo en Madrid, el primero que hacían en España, y a mí eso me cambió la vida. Ahora, si llevabas un disco que no le molaba, tampoco se cortaba: “¿Qué haces escuchando esa mierda?”.
Josele: Y luego nos siguió apoyando mucho. Pero cuando no nos conocía nadie, él y Ladis Montes fueron los que nos apoyaron. Los dos. Que Ladis Montes, el pobre, siempre se le olvida a la gente.
Josele, en tu libro hablas de que el ego es el principal enemigo de las bandas. El resto habéis tenido proyectos de distinto tipo y habéis tocado con más gente. ¿Pensáis lo mismo?
Fino: Sí, sí, sí.
Josele: Yo creo que es el mayor enemigo de las bandas y de cualquier trabajo en equipo que se haga.
Chema: El ego al final lo que hace es que te miras tu ombligo y el mundo se reduce a ti.
Josele: Lo malo es que no te das cuenta.
Chema: Entonces dejas de hacer lo que debes hacer para poder vivir. Eso, hablando en términos generales de la vida. Pero un músico más aún. La música es comunicación. Hablamos entre nosotros cuando tocamos juntos y nos comunicamos con el público. Si tú te haces tu propio monólogo, para ti mismo, pues vete a tu casa, te pones delante del espejo y a disfrutar.
Josele: Un poquito de ego no está mal. Hay que saber poner el límite.
David: La vida de cualquiera es como un carro, que lo tiran muchos caballos y hay uno…
Josele: ¡Qué metafórico estás hoy, tío, me tienes flipao!
David: … y hay uno que se llama Ego. El problema es cuando se desboca. Ahí es donde se puede desmadrar todo, el carro acaba estampado contra una piedra y acabas mal.
Josele: También se te suben una la chepa sin un poquito de ego.
David: El ego al final también es un motor de muchas cosas.
Fino: Un grupo es una convivencia y al final se convierte como una especie de hermandad. Y lógicamente tiene que haber un equilibrio en todo eso.
David: También ahí juega un poco la inteligencia emocional de las personas y saber el papel que juega uno en cada momento.
Josele: Mientras no haya un exceso de diplomacia entre nosotros, es que todo va bien. En vez de decir: “Oye ¿no te importa bajarte un poco?”, dices: “Oye, bájate, cabrón, que me estás friendo la oreja”. Y entonces es que todo está bien.
David: Sí, porque al final eso quiere decir que las cosas entre nosotros se siguen haciendo con naturalidad y llegan sin hipocresía.
Antes de entrar Fino en el grupo, Josele lo tenía delante. Necesitaba un bajista y no se daba cuenta de que era la persona idónea. Antes de entrar David, lo llamó pidiéndole recomendaciones para un guitarrista para el grupo en vez de proponérselo a él... ¿Tienes problemas para ver que tienes lo ideal delante de tus narices?
Josele: Siempre. Pero no solo con la gente, con las canciones también. No sabes de qué hablar, y resulta que lo tienes mucho más cerca de lo que piensas. Con Fino, todas las putas noches nos veíamos y, mira, ni se me ocurrió decirle que estábamos buscando un bajista…
¿Me podéis decir tres canciones chulas que suenen en la furgoneta enemiga?
Chema: La furgoneta ha cambiado, en los años noventa íbamos con el casete y escuchábamos música a tope. La misma todos. Ahora, con los cascos, cada uno escucha cosas distintas.
Josele: Pero nos acordamos de algunos discos que han sonado muchísimo en la furgoneta, hace mucho: “Mutations” de Beck.
Fino: También el de los Eels.
Josele: Sí, el “Daisies Of The Galaxy”.
Chema: El “Nevermind” de Nirvana también tuvo su momento, ¿eh? La época de las tiendas Tipo.
Fino: Y lógicamente Dr. Feelgood, rock’n’roll, los Stooges…
Josele: Y Los Panchos a saco. Han sonado en la furgoneta enemiga, pero mucho.
Chema: O Emilio el Moro. Hasta Gila, no todo era música. Y las Spice Girls.
Imposible lo de tres canciones chulas…
David: Yo te voy a decir una, además reciente. Lo que pasa es que es de un tío que ya es un veterano. Pero es brutal y no solo la canción, también la letra. Y tiene mucho que ver con todo lo que está pasando, no solo en España, en el mundo en general. Debe ser de los últimos discos de Bob Mould, una canción que se llama “American Crisis”.
Josele: Y, por ejemplo, de Hüsker Dü, “Sorry Somehow”. Que era de Grant Hart, no de Bob Mould.
David: Esa ha sonado mogollón.
Chema: Y “One Meat Ball” de Ry Cooder.
Pues hablando del estado del mundo, desde esa perspectiva que os da la experiencia. ¿Creéis que el movimiento social que ha surgido con el tema del desahucio de Maricarmen nos va a llevar a algún sitio mejor? (Maricarmen no había fallecido en el momento de hacer esta entrevista).
Josele: Más que creer, esperamos.
Fino: Estaba todo muy dormido.
Josele: Claro, había una abulia que…. porque los poderes fácticos, por llamarlos así, todos sabemos que son una panda de hijos de puta. Pero lo que no sabíamos es que éramos nosotros tan abúlicos, los ciudadanos. Nadie hacía nada. Y es una muy buena noticia, yo creo.
Fino: Yo creo que sí, que estamos un poco adormecidos, fíjate lo de Palestina.
Chema: Unas pequeñas sacudidas no vienen mal. Pero te digo una cosa, cuando empezó el COVID y nos encerraron a todos, yo tuve una revelación que luego se volvió a ir a la mierda. Pensé: “Bueno, toda la humanidad unida contra el mismo mal, seguro que esto nos une”. Y fue todo lo contrario. O sea, que yo mejor que no opine, ¿vale?
El “vamos a salir mejores” y hemos salido...
Josele: Mucho peor. Además, muchas de las ideas que había entonces que nos parecían de conspiranoicos van cogiendo sentido. Y digo: “¿Me estoy volviendo majara o qué?”. Pero es que realmente tiene más sentido el discurso conspiranoico que el oficial. ∎