Es paradójico que una canción sobre un amor que nunca llegó a existir suene tan exultante. “En mi cabeza”, el nuevo single de La Casa Azul, en este caso junto con dani dicostas, habla de ese territorio mental donde las cosas que no ocurrieron pueden adquirir una consistencia casi física. No hubo historia, quizá ni siquiera hubo posibilidad real de que la hubiera, pero en la cabeza sigue sucediendo. Y Guille Milkyway, que lleva media vida convirtiendo la melancolía en música para bailar, vuelve a encontrar ahí uno de sus combustibles favoritos.
Lo interesante es que “En mi cabeza” no se conforma con ser otra pieza reconocible del mecanismo Casa Azul. Sí, están los vocoder, la melodía inmediatamente tarareable y ese impulso europop que exige pista de baile. Pero la canción se va complicando a medida que avanza. Arranca sobre una base electrónica nerviosa, se dispara hacia el eurodance y empieza a llenarse de cuerdas, arreglos de aire barroco y una suerte de solemnidad pop. Luego llega el puente y todo parece suspenderse durante unos segundos antes de volver a lanzarse cuesta abajo. Es probablemente el momento más felizmente desquiciado del tema.
dani dicostas no está aquí como simple adorno vocal. Su voz aporta una fragilidad que evita que la canción se convierta en puro ejercicio de ingeniería pop. Hay algo vulnerable en cómo se enfrenta a esa fantasía de una relación posible, mientras Milkyway sigue construyendo alrededor una arquitectura cada vez más grande. Ya habían cruzado caminos en 2020, cuando Guille remezcló “Si te vas”, y aquí la colaboración parece bastante más natural que oportunista.
“En mi cabeza” es el quinto adelanto de “Fauna y flora subacuática”, el primer álbum de La Casa Azul en casi ocho años. El disco llegará dividido en dos partes: “Fauna subacuática” el 27 de noviembre y “Flora subacuática” el 5 de febrero. El regreso, con todo, tendrá finalmente una escala algo más pequeña en Barcelona: el concierto previsto para el 13 de marzo en el Palau Sant Jordi se traslada al Sant Jordi Club y pasa al 19 de marzo por un cambio de agenda. Las entradas adquiridas siguen siendo válidas. Puede ser una pequeña decepción para quien esperaba el pabellón, pero también parece un recinto bastante más adecuado para una música que, incluso cuando apunta al delirio, siempre ha tenido algo íntimo y doméstico. ∎