Libro

Ángel Francisco López Morán (Professor Angel Dust)

En el estómago de la bestia. Aventuras y desventuras de un DJ › Contra, 2026

Professor Angel Dust es el alias de Ángel Francisco López Morán (Ciudad de México, 1963), DJ, productor y agitador cultural afincado en Barcelona desde 1988. Fue –junto con Angel Molina y Sideral; o Pastis y Buenri en el terreno del sonido máquina– uno de los DJs que renovaron la cultura de club barcelonesa durante los años noventa y principios de este siglo. Frente a la especialización dominante, sus sesiones mezclaban funk, ritmos rotos, electrónica, rock, cumbia y música latina, y llegó a actuar en festivales que nacían en aquellos momentos, como Sónar, FIB, Doctor Music y Primavera Sound, además de convertir Bongo Lounge, en La Paloma, junto con Diego Delippo, el menor de sus tres hermanos, también DD, en una fiesta emblemática.

Es ahora, en plena crisis estructural de la escena de clubes en España, con el cierre masivo de salas tradicionales, cuando ha querido publicar sus memorias, en un libro titulado “En el estómago de la bestia. Aventuras y desventuras de un DJ” que va a llamar la atención no solo de aquellos que fueron sus seguidores, sino de los que, pese a ser generacionalmente afines a Professor Angel Dust, no encontraron su camino en el terreno de la cultura de clubes.

Hay que recordar que nuestro héroe nació en la capital azteca –sus abuelos paternos eran de Asturias y Cantabria y, por parte de madre, uno era vasco– y que es de la misma quinta que Alaska, Nacho Cano, José Manuel Casañ o Fermin Muguruza. Eso significa que en su niñez y adolescencia se empapó de la música del momento: con 12 años se compró su primer disco, el “Made In Japan” (1972) de Deep Purple; el segundo fue el debut homónimo de Black Sabbath; después vinieron álbumes de Kiss, Alice Cooper y el “Led Zeppelin IV” (1971).

Sus primeras incursiones musicales fueron, obviamente, para crear bandas de rock. La primera, en 1983, fue Jesus & The Mutants, una mezcla de rock experimental y música electrónica de estética gótica, sin guitarras pero con bajo, con los que llegó a telonear a Alien Sex Fiend en St. Catharines, una población situada junto a las cataratas del Niágara, en Canadá, el país al que su familia había emigrado un par de años antes, huyendo de la depresión económica que acuciaba a México. Cuando la aventura de Jesus & The Mutants finalizó, montó un par de dúos con su amiga Maggie Borg: Fandango y Bambi. Con este último nombre grabó un álbum en los estudios Power Station de Nueva York, donde quemó en un cenicero unas pulseras de goma que Madonna, que había estado allí el día antes, grabando “Like A Virgin”, se había dejado olvidadas… Más tarde llegaría otro grupo, On, con los que grabó en 1995 su primer y único álbum en Estocolmo. Allí descubrió, en un festival en el que actuaba The Prodigy, que (parte del) futuro de la música se iba a decantar por la electrónica. Y fue entonces cuando decidió que las esporádicas ocasiones en que se había dedicado a ejercer de DJ –había empezado a finales de 1984, pinchando cuatro días a la semana en el pequeño hotel que su padre había comprado a orillas del lago Ontario; allí el público le pedía Bryan Adams, Dire Straits o Bruce Springsteen y duró poco– iban a transformarse en su profesión, que dio comienzo oficialmente en 1996, en Barcelona, donde vivía desde 1988, en un pisito que sus padres tenían desde 1986 en el barrio de Gràcia, a donde se habían trasladado desde Canadá.

En poco tiempo se convirtió en un DJ referente, con un crecimiento constante y trayectoria internacional. En el libro cuenta anécdotas de sesiones inolvidables precedidas de pasotes narcóticos tremendos. El libro recorre prolijamente toda su biografía hasta prácticamente el momento actual, pero hay una época que pone realmente los pelos de punta: en 2008 lo contrataron para una sesión privada en Panamá y aquello derivó en su ingreso en una prisión del país centroamericano durante cinco años por supuesto delito de narcotráfico… ¡Hiela la sangre!

Una experiencia traumática como aquella es la que más extensión ocupa en el libro –80 páginas, casi una cuarta parte– y es la que está sirviendo de enganche a medios de comunicación generalistas como ‘El País’. Salió de prisión el 21 de agosto de 2013 y casi se puede decir que ahí acaba la historia: el capítulo final y el epílogo cubren ese período de trece años entre su salida de la cárcel y el momento actual en un suspiro. El tiempo transcurrido desde entonces ha seguido dejando su huella en el personaje en forma de pesadillas o recuerdos traumáticos y es, como él mismo explica, el motivo que lo ha impulsado a escribir este libro: “Para entender mejor lo que pasó y tratar de encontrar un sentido a lo que nunca pareció tenerlo”.

De esos últimos trece años destaca la depresión que sufrió nada más regresar a Barcelona, motivada por asistir en poco tiempo a la muerte de sus padres y a la ruptura imprevista con su pareja y madre de sus dos hijos, que también ingresó en prisión, aunque ella permaneció entre rejas unos meses más. Habla también de sus impresiones sobre el procès, de la creación de un nuevo grupo –WarmGun– en el que es el cantante, y de la pandemia. Pero lo hace de una forma tan precipitada que desmerece el derroche de recuerdos y experiencias que ha sido su vida hasta 2013. No ha detallado anécdotas como las que pueblan casi el resto de páginas del libro: las hay jugosisimas y por ahí salen, entre otros muchos nombres, Luis Buñuel, Malcolm McLaren, Pink Floyd, Leonardo DiCaprio, Kate Moss o una jovencísima Rosalía cantando el clásico “Si nos dejan” de José Alfredo Jiménez hasta hacerlo llorar. No pasa nada: este final abrupto se puede arreglar en la segunda edición de estas fabulosas memorias de un personaje que ha vivido, literalmente, al límite.

El auténtico final del libro está en la explicación de las piezas que conforman tres “sesiones” –en realidad, tres listas de reproducción– que conforman tres momentos muy personales de su vida: las primeras canciones que le hicieron “sentir cosas de una manera especial, como solo la música puede hacerlo”; el período en que se asentó en Barcelona –con la creación de su grupo On “y el nacimiento y evolución de mi alter ego Professor Angel Dust”– y una selección de producciones propias “en su totalidad”. ∎

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